Archivo de la etiqueta: Televisión

 

“Venga, vamos a emborracharnos”, como dice Julia a Pancho en ésta mítica serie de los 80. Eso es lo que muchos de nosotros pensaremos y llevaremos a cabo en ésta última noche y primera del año a la que nos enfrentamos hoy. Porque el 2010 se termina y hay que celebrar su despedida como se merece, y recibir al 1-1-11 como mandan los escritos.

Sonriendo.

No, no es el final del verano, obviamente, como dice la canción. Pero tambien es una despedida como la que nos hizo llorar a tantos cuando vimos el final de Verano azul. Espero que ésta noche no derramemos lágrimas, y si lo hacemos que sea de felicidad por estar con la gente que nos quiere. Y si la tristeza o la melancolía embargan vuestro corazón, mirar la sonrisa de un niño para hacer que se borre ese sentimiento. Rodearos de simpatía, de ojos brillantes y de felicidad, para hacer que el año que entra, lo haga por todo lo alto.

Ha sido un año mas, plasmado en renglones. No haré balance porque está escrito, solo tengo que  echar la vista atrás en éstas hojas que comparto. Pero si hay propósitos de año nuevo. Aunque ésta vez no cometeré la inocentada de escribirlos, porque ayer me dió por leer los propósitos para el 2010 y alguno se me ha quedado en el aire. Supongo que son cosas que pasan a todo el mundo.

2010. Un año redondo, en el que mi familia sigue adelante. Unos vienen, otros se van, pero los importantes seguimos adelante. Y los que se perdieron por el camino, que les vaya bien. Las joyas se quedan dentro que es lo importante. Con pequeños sustos de salud, pero como robles hasta el último día. Con más diálogo, más confidencias, más confianza. Mas familia como tiene que se. ¡¡¡Os quiero a todos!!!

2010. Un año en el que los amigos de la distancia estuvieron mas cerca. La conexión Zaragoza Pamplona ha estado mas activa que otros años. Marta, Sebas, Guille y los demás parece que sigue funcionando. Una boda nos reunió de nuevo, esperemos juntarnos en el 2011 aunque no haya otra cosa que celebrar mas que la simple amistad que nos une. Y los demás niños de la tierra del Ebro, Madonna Lilly, Cachanchan, Mrs. FlequiCorto y los demás… Nuevas conexiones Bilbao Pamplona. Mr. Lp. Es un placer que durante algún segundo del día, vuestras caras, risas, sonrisas y gestos, vengan a mi cabeza para hacerme sonreír. Chicos, ¡os quiero mucho!

2010. Me hizo viajar. Y kilómetros que me llevo a las espaldas. Aviones de ida y vuelta. Los lazos separados por océanos quizá son los más débiles que hay, pero haberlos haylos. Gracias a todos los que de aquella tierra lejana hicisteis que mi estancia allí fuera como si estubiera en mi propia casa. ¡Feliz año nuevo y nos vemos en los mares!

Y como no, 2010. 2010 y mi gente de aqui: mis individuos, cualquiera que sea su nombre. Las Vegas, Prada, Castro, Mrs. Araian & Cía., Izas, Monty, Maty, un señor pintor y otros chicos del montón… Que sería mi rutina sin vosotros a mi lado. Las historias que cuento no serían historias si no fuesen vividas con vosotros. Sóis mi inspiración, mi día a día. Sólo se que nos quedan muchos años por delante de risas, llantos, cerveza y rock n’ roll… Seguiremos viviendo la vida como nos gusta, como sabemos y como lo hacemos. Chicos, ¡os quiero una jartá!

El universo estrellado de mi espalda está completo. Ésta noche miraremos al cielo para ver aquellas estrellas que se fueron pero que nos guían desde el mas allá.

Disfrutad, sonreíd. Ser felices porque como alguien me dijo un día, la felicidad son esos pequeños instantes de la vida en los que tenemos una sonrisa en la cara. Espero que el año que viene sigamos juntos, desde aquí. Desde donde queráis.

Un beso enorme a todos y Feliz año nuevo.


 

No, no estoy casado. Ni me he separado varias veces. Es más, no tengo ni novio.  Ni gano el pastizal que se embosla ella. Ni soy rubia con extensiones. Ni me he operado la nariz ni las bolsas bajo los ojos. Bueno, mejor será parar de decir las diferencias, porque si fuese la entrada sobre eso, creo que no pararía de escribirlas. Mejor ir a lo que nos une.

Hace años viví una situación semejante a la que ella está viviendo ahora. Podríamos decir sin entrar en detalles que en aquella situación yo era Belén Esteban separada o divorciada o como quieran llamarlo, y la otra persona era Fran que conocía a alguien en ese tiempo y empezaban a “tontear”. Pero las cosas del destino hicieran que yo, Belén, retomara, la relacíon con la otra persona, Fran. Y aquí viene una pequeña diferencia. En el mismo momento en que decidímos retomar la relación, “Fran”, me dijo que había tenido un “algo” con alguien de cuyo nombre no quiero acordarme…

Y a partir de ese momento, entiendo perfectamente las lágrimas de Belén. Su angustia, su no saber si quiere seguir con Fran o no. Todo… Yo tambien dije aquella famosa frase de “seis polvos no van a poder con mi matrimonio”… Pero a la larga si pudieron y la cosa terminó. 6 meses después se ponía punto y final a aquella relación. No exactamente como consecuencia del hecho en sí, pero si que hizo mucha marca, por lo menos en mí.

Belén hablaba de la sensación de que la persona en la que confías se reía de tí a tus espaldas. Mientras que Jorge le decía que eso seguramente eran imaginaciones suyas. Que no por el hecho de que Fran hubiese estado con otra, tendría que dar lugar a que se riéran de ella. De pensar que ha estado en la cama con otra persona que no eres tu. De ver en tu imaginación esa complicidad que sólo tenían hasta ese momento ellos dos.

Hablo de Belén porque todo eso que cuento sobre ella yo lo viví. Y es una sensación horrorosa. Espero que a ella no le impida continuar con su relación, porque la mía la crucificó.

De éste capítulo que cuento hoy, han pasado unos cuatro años. Pero desde hace unos días he vuelto a recordar parte de esas sensaciones malas que llegué a sentir una vez. El nudo que tenía en la boca del estómago cuando todo ésto pasó, ha vuelto al estómago. Y por supuesto que las circunstancias no tienen nada que ver. Ya ves, soltero y entero, y sin relaciones pendientes, ya me diréis la similitud. Pero esa sensación de desconfianza, de desazón. Malestar. Nerviosismo. Por supuesto, celos. Muchos celos. Angustia. Saber que hay alguien que… Saber que hay alguien.

En definitiva. Un grano en el culo.

Por cierto, para los preocupados por mis sueños folclóricos: ya no he vuelto a soñar con ninguna de las grandes. Aunque con lo bien que canta Rocío Jurado ya podía soñar con ella. Recientemente la estrella mas grande del firmamento que ha llegado a mis sueños ha sido un super actor próximamente nominado a los Goya… ¡Mr. Lp!

Que tengan un buen día.


Ayer fué un día divertido. De esos en los que a pesar de tener movimiento en el trabajo y parar poco, pues uno se lo pasa bien con los compañeros, riéndonos de tonterías, y lo que es mejor, haciéndolas. Además, era viernes, y no un viernes cualquiera. Un viernes de fin de teléfono rojo. Así que tocaba celebrarlo.

No, no penséis que la celebración consiste en un pedo descomunal para hoy levantarme con una resaca del mil. No. Solo consiste en apagar el móvil rojo, y disfrutar de una cervecita bien fría sentado con el individuo que corresponda y hablando de chorradas. Y así fue. Toco Las Vegas, como es habitual y la cervecita sentó genial.

Después de nuestro relax, nos propusimos a dar nuestra vuelta de rigo por las tiendas en busca de mi vaquero perdido. ¿Y que es lo que pasó? Que con el subidón de fin de guardia, y con dinerito en el bolsillo, uno no puede ir de compras. Así que el vaquero que tanto tiempo llevaba buscando, lo encontré. Pero es que además me encontré con un abrigo tan tan tan tan bonito, que no pude dejar de llevarmelo, ademas de un jerseicito, que oye, que aquí en Pamplona ya empieza a hacer mucho fresquito.

Así que contento con mis compras, y Las Vegas contento con las suyas, ya que le vino un abrigo estupendamente, nos fuímos a casita. Una cenita de viernes, y al sofá a descubrir los secretos que guardaba la tele de viernes noche.

Y los secretos fueron, que entre ver a Belén Esteban gritar a Massiel, y ver a una supuesta amante del marido de la Esteban, encontré “21 días en el vertedero”. Por cierto, y un inciso. Eso de que un personaje se pase gran parte de su tiempo televisivo opinando mal de la vida de alguien y que luego, cuando lo tiene delante sea la abuelita paz, pues como que no mola. Si tienes cojones para criticar a las espaldas, ten los mismos para decirlo a la cara, ¿no? Pues eso, Massiel.

Bueno, que no es el tema. Puse 21 días en el vertedero, la nueva temporada del programa, con una chica nueva, Adela Ucar. ¡En buena hora lo dejé! Yo con mis bolsas de la compra en casa, después de haberme gastado los cuartos, me tocó ver com familias enteras se dedican a buscar entre la basura, mierda, para poder sacar algúna Córdoba, para poder ir a comprar algo para comer. Y después de eso, ver como volvían a ir a trabajar, para ver si ganaban alguna que otra monedita, para poder tener algo para cenar. Y así, día tras día, y semana tras semana. No se como lo aguantó la reportera. Bueno, si lo se, a base de diarreas, picores, lloros, picotazos de alacranes, etc.

Es duro ver en la televisión lo que no estamos acostumbrados a ver, y de esa manera. Está claro que no tiene nada que ver que yo me gaste mi dinero que gano currando como cualquier otro en mis cosas, con que luego vea en la tele las miserias del mundo y me sienta mal. Pero la realidad es dura, y se te encoje el corazón, o el estómago. Me hizo llorar, al ver a un niño que no sabía la edad que tenía y que era adicto al pegamento. Su madre murió y su padre vendió la casa y se fué, dejándolo en el vertedero. Una chica de 29 años recibía un machetazo que le atravesaba un pulmón al lado del corazón, y a los dos días la mandaban a casa del hospital, con un drenaje en el torax y sin ninguna atención mas. ¿Que será a día de hoy, mientras escribo éstas líneas, de ellos?

Pero tambien me hizo llorar el ver como a pesar de todas las penurias, en el último día de estancia de Adela, todos lloraban porque se marchaba. La familia que la había acogido la abrazaban pensando en si la volverían a ver, supongo que Adela pensaría lo mismo. Una de ellas estaba embarazada de seis meses. A la niña la llamaría Adela, ya que fue ella quien la acompañó a hacerse una  ecografía…

En fin. La verdad es que hacer un programa así tiene que ser muy duro, porque ¿como te enfrentas a tu realidad después de haber visto/vivido en esos 21 días?

No lo entiendo, la verdad. Pero enhorabuena Adela.


 

 

Quizá muchos no entiendan el por qué de ésta entrada.

Aunque igual piensan muchas veces eso al leer cosas que la mayoria de las veces no tienen sentido. Es un video triste, demasiado triste. Pero digno de ponerlo. No recuerdo la fecha en que se emitió, pero si me guío por cuando se colgó en youtube, y por lo que he podido averiguar buscando, nos remontamos al 9 de diciembre de 2008.

9 de diciembre de 2008, 10 de julio de 2010, como hemos cambiado…

O mejor dicho, como han cambiado las circunstancias. Si alguien espera próximamente entradas alegres, graciosas y con chistecitos, le aseguro que no las va a encontrar. Ha pasado un año y ocho meses desde que vi esa escena por primera vez, y desde que oí esa canción acompañando las imágenes.

No las vi solo, no estaba solo en casa. Lloré como nunca, lo hice con congoja. Soy así, llorón por naturaleza así como mi hermana. Herencia paterna. Aquella noche alguien me acompañaba, me veía, me consolaba. Como decía el video que colgué en la entrada de ayer, cuando lloras a solas, me muerdes el corazón.

No puedo creer que todo haya cambiado para siempre. Me niego a pensarlo porque el mero hecho de hacerlo hace que se me rompa el corazón, sabiendo que yo he roto otro… Ahora mismo todo es como una pesadilla, de la cuál quiero despertarme algún día. Pensar en un futuro en el que estemos sentados alrededor de una mesa, con un café entre manos y recordando en cuanto hemos tenido que andar para llegar hasta ahí.

Aquella noche, aquel diciembre del 2008, apenas hubo diálogo. Solo gestos, miradas y alguna que otra palabra de consuelo. No hacía falta nada más. Bastaba el hecho de estar. Éstas noches de julio de 2010 son todo lo contrario. No hay gestos, no hay miradas, si hay lágrimas pero de cara a la pared.

El fondo no ha cambiado, los corazones siguen latiendo al unísono.

Eso lo se, porque lo siento. Todo lo demás es gris.

Quizás bastaba respirar, solo respirar, muy lento.  

 

 

 


 

“Para diagnosticar correctamente, los médicos cambian constantemente de perspectiva. Partimos desde el punto de vista de los pacientes. Aunque normalmente, no tienen ni idea de lo que les pasa. Vemos al paciente desde todos los ángulos posibles. Descartamos posibilidades y buscamos información, intentando averiguar qué va mal.

Nos piden segundas opiniones, esperando que veamos, algo que quizá a otros se les haya pasado.

Para el paciente, otra perspectiva puede suponer la vida o la muerte. Para el médico, enfrentarte a todos los que estaban allí antes que tu.

Tras escuchar todas las opiniones y considerar todos los puntos de vista, por fin encuentras lo que buscabas.

La verdad.

Pero con la verdad no acabas. Empiezas otra vez. Con un montón de preguntas nuevas.”

 

Anatomia de Grey, Capítulo 6º, 6ª temporada

A 10 horas…