Archivo mensual: febrero 2010

Nota del autor: Si no has visto Titanic, no sigas leyendo.

 

 

¿Por qué no subió Jack tambien a la tabla con Rose? Cuántas y cuántas veces nos hemos hecho esa pregunta los que nos gustan las bonitas historias de amor, para que Titanic hubiese tenido un final perfecto, ¿verdad? Pero tambien sabemos que los finales perfectos no existen. Y hasta aquí puedo leer.

No, mentira. Puedo seguir hablando que hoy tengo cuerda, y para un día que me pasa. Realmente creo a día de hoy, que el final de Titanic en el que Jack se desvanece en el océano es la conclusión mas romántica que pudo tener la hitoria de amor de esos muchachos rondando los dieciocho. Amor con locura, con pasión, divertido, fugaz y prohibido. Y dramáticamente interrumpido por una iceberg que se cruzó en su camino.

Hoy me he dado cuenta por que no subió Jack para salvarse de las aguas heladas junto a Rose. De haberlo hecho, vivirían en Revolutionary Road, con dos hijos pequeños y siendo el matrimonio mas infeliz que pueda vivir en el 115 de dicha calle. Si su romance adolescente fue un vuelco en nuestros corazones, la rutina de una convivencia unos 12 años después, hace que Frank y April vivan ahogados en una rutina de la que no son capaces de escapar.

Es curioso cuanto se puede llegar a asemejar el desarrollo de estas dos películas juntas con una vida real, ¿no? En la que se viven aventuras y amores rebeldes cuando se es menor de edad, y que esa rebeldía y ganas de poner el mundo patas va amainando conforme se cumplen años. Así se llega de Titanic a Revolutionary Road.

Los sueños de libertad de Jack cuando gritaba soy el rey del mundo, son borrados de un plumazo por Frank, mediocre hasta las entrañas, incapaz de romper con su trabajo que no le aporta nada ni tan siquiera por salvar su matrimonio.

Es triste ver como el amor en el que todos creímos viendo Titanic, desaparece fulminantemente al cabo de 12 años por la rutina.

Efectivamente, son dos películas, pero cuanta verdad esconden.


 

He llegado tarde a trabajar, y no por culpa del tráfico, ni de la lluvia intermitente y ni tan siquiera por que hubiera salido tarde de mi casa. Iba feliz, conduciendo mi coche, al cual le faltaba agua en el depósito de los limpiaparabrisas, y como consecuencia de ir detrás de un camión y de las lluvias que hacen que Pamplona sea como Mordor (Jaollo, va por tí), mi luna delantera había engordado unos dos centímetros con una capica de barro. Pero como la felicidad era mi copiloto, e iba con tiempo a mi curro, pues pensaba en parar enfrente en doble fila, entrar tranquilamente a por una botella de agua, y llenar el depósito. Después, limpiar mi luna, y aparcar. Buen plan.

Pues no.

LLego a una rotonda a 2 minutos de mi trabajo, 16.45h. Control de Policía, los de azul. Glupps… Yo pensando, ¿y a mí por que me van a parar? Pues ale, a parar. Por circunstancias de la vida, o por tener mas neuronas activas hoy en mi cerebro que en otras fechas, tras una serie de circunstancias y agilidad mental, hoy puedo escribir esta historia y no haber pasado unas horas en comisaría o dentro de la furgona.

Un señor educado, de azul, me pide papeles del coche y DNI. En éste punto hacemos un Flashback….

Flashback: Día 18 de Febrero, cita para hacer mi DNI nuevo, caducado desde noviembre de 2009 y extraviado en nochevieja por circunstancias ajenas a mi sobriedad… Desde ese día, hasta el 18 de Febrero, sin DNI. Y lo renové por la proximidad a volar en el futuro próximo…

– DNI y documentación del coche.

– Ahora mismo. (Menos mal que tengo mi DNI desde hace 7 días, sino, multa)

Se van a la furgona, con mis documentos. Me piden que me baje del coche, y me pregunta si llevo algo en los bolsillos. Inocente de mi, digo que nada, pero con los nervios, y al notar algo chiquito en el bolsillo pequeño de mi pantalón, le digo “Ay, espera, que aquí hay algo…  A no, que es solo un papel billete de la villavesa (autobús urbano para los no pamploneses)”

¡Como coño se me ocurre decirle al Sr. Azul que espere que he encontrado algo en los bolsillos!  En fin… El Sr. Azul me pide mi bolso, lo registra. El Sr. Azul me dice que me aparte del coche y lo empieza a registrar. Basurilla por todos los lados, un “taperguare” en el asiento de atrás con la cena para hoy que me había hecho mi hermanica con un trozo de pan tambien, y poco mas sospechoso en el coche… Y de repente el Sr. Azul me pide que le abra el maletero… Flashback

Flashback: 9.40 a.m. Suena mi móvil, número desconocido, al otro lado de la línea Sra. Brown llorando porque su perrita tenía una hemorrágia por la vulva. Voy con mi coche a recogerla a su casa para ir al trabajo. La perra un charco de sangre, la acera igual que la matanza de Texas. Cojo una toalla de mi coche y con una sábana que traía Sra. Brown hago una especie de pañal y perra, sábana y toalla al maletero. Al llegar al trabajo, solo bajan perra y Sra. Brown. Toalla llena, llena, pero llena de sangre, junto con sábana, más llena aún, quedan en el maletero, así como manchas de sangre diversas por la tapicería.

– ¡Abra el maletero! –  exclamó el Sr. Azul…

Glups… Cuando por fin consigo abrir el maletero del coche, doy gracias a mis estupendas neuronas que hoy han trabajado estupendamente y a media mañana me acordé de volver al coche para quitar los restos de sangre de mi maletero. Porque imagináos que el Sr. Azul de repente abre ese maletero y aparece una toalla y una sábana llenas, llenas, llenas y llenas de sangre. Lo menos las manos sobre el coche y a pasar mas mal rato todavía.

Todo ha terminado bien. Yo con mi DNI nuevo (volare, oh, oh) y mi maletero sin rastros de sangre para los señores polícias. De vez en cuando agradezco a mi cerebro que se acuerde de las cosas, y no haga que por ejemplo bolsas de ropa y otras cosas estén en mi coche como tiempo mínimo 2 semanas. Hoy me ha venido muy pero que muy bien. Porque está claro, todo tenía una explicación lógica y comprobable 100%, pero hasta que hubiera dado mi versión de la sangre en las toallas del maletero de haber estado aún alli, ¿que hubiera pasado mientras tanto?

En fin, puede que la relajación de mi tercio distal corporal “forzada” haga que toda la concentración esté en el tercio superior de mi cuerpillo. Vamos en la cabeza.

Un día especial. Buenas noches.


A continuación rescato otro texto de estos que te mandan por email, y que de vez en cuando viene bien tenerlos guardados para recordarlos. Fray Junípero que es quien “supuestamente lo escribió”, existió realmente. Lo que si he podido leer es que el texto que está a continuación no fue escrito por él. Aunque independientemente de que no fue así, lo recojo tal cuál.Lo hago por y para reflexionar sobre lo que dicen las siguientes líneas. Valorar la validez de “sus palabras” y trasladarlas a nuestro días. La comodidad que tienen nuestros políticos, TODOS, absolutamente TODOS, independientemente de su partido, ante  las circunstancias que nos tocan vivir, hace que ciertos aspectos que entran a debate cada día terminen por dar risa, por no soltar lágrimas. ¿Acaso a ellos les importa que la edad de jubilación sea de 67 años? ¿Acaso les importa que haya que cambiar el sistema de cálculo de pensiones porque no llega para pagarlas? ¿Acaso les importa que haya subida de impuestos, aumento de retenciones y todas sus demás medidas? Tanto unos como otros, hablan y nos llenan los oídos de autentica basura. Unos porque dicen lo que tienen que decir porque no pueden bajarse ahora del burro, y los otros porque aprovechando las circustancias, ganarán las elecciones próximas sólo criticando y criticando. Un poquito de respeto a los currantes que nos levantamos todos los días a ganarnos el pan, a TRABAJAR, no como hacen ellos desde sus tribunas. Que se ganen sus sueldos millonarios, y arreglen la situación YA, que para eso se les paga. Ahí van “las palabras del Fraile”:

 

 DÉJAME DORMIR, MAMÁ

Hijo mío, por favor, de tu blando lecho salta.

Déjame dormir, mamá, que no hace ninguna falta.

Hijo mío, por favor, levántate y desayuna.

Déjame dormir, mamá, que no hace falta ninguna.

 Hijo mío, por favor, que traigo el café con leche.

 Mamá, deja que en las sábanas un rato más aproveche.

Hijo mío, por favor, que España entera se afana.

¡Que no! ¡Que no me levanto porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor, que el sol está ya en lo alto.

Déjame dormir, mamá, no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor, que es la hora del almuerzo.

Déjame, que levantarme me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor, van a llamarte haragán.

Déjame, mamá, que nunca  me ha importado el qué dirán.

Hijo mío, por favor, ¿y si tu jefe se enfada?

Que no, mamá, déjame, que no me va pasar nada.

Hijo mío, por favor, que ya has dormido en exceso.

Déjame, mamá, que soy diputado del Congreso y si falto a las sesiones ni se advierte ni se nota.

Solamente necesito acudir cuando se vota, que los diputados somos ovejitas de un rebaño para votar lo que digan y dormir en el escaño.

En serio, mamita mía, yo no sé por qué te inquietas si por ser culiparlante cobro mi sueldo y mis dietas.

 Lo único que preciso, de verdad, mamá, no insistas, es conseguir otra vez que me pongan en las listas.

Hacer la pelota al líder, ser sumiso, ser amable.

Y aplaudirle, por supuesto, cuando en la tribuna hable. Y es que ser parlamentario fatiga mucho y amuerma.

Por eso estoy tan molido.  ¡Déjame, mamá, que duerma!

Bueno, te dejo, hijo mío. Perdóname, lo lamento.

¡Yo no sabía el estrés que produce el Parlamento!

Fray Junípero (1713-1784)

Religioso franciscano español.

No las escribió, pero manda cojones lo que tenemos que aguantar.


o

 

Tarde de domingo, sin nada que hacer, después de una noche de sábado salerosa y divertida. Y que mejor que pasar una tarde así, que en compañia de Kate y su Oscar.

Hoy he visto “El Lector”, la película por la que ésta actriz de 35 años ha conseguido su primer (y seguramente, no el último) Oscar de la Academia. La tenía dando vueltas por casa y hoy he decidido ponerla, y por supuesto, ha sido un placer. Dirigída por Stephen Daldry, director de “Las horas” y “Billy Elliot”, la música, los planos del agua, y la excelente interpretación de Kate, hace que te sumerjas en un mundo de emociones contenidas y de sendibilidades sin desbordarse.

Las películas de Stephen marcadas por su música y sus planos de pequeños detalles, como mientras en la primera escena Ralph Fiennes prepara el desayuno, mientras vemos platos huevos, etc. hace que recuerde la escena de la preparación de la tarta en “Las horas” . Paralelismos entre dos películas que llegan y tocan pequeñas fibras dentro de uno mismo.

Y Kate, por fin se lo llevo. 35 años y seis nominaciones a sus espaldas,  “Sentido y Sensibilidad” en 1995, como actriz secundaria; “Titanic” en 1997, como actriz principal; “Iris” en 2001, como actriz secundaria; “Olvidate de mí” en 2004, “Juegos Secretos” en 2006 y “El Lector” en 2008, como actriz principal. Si sigue a este ritmo superará el record de Meryl Streep y seguro que lo hace.

¿Y que aporta la película a una tarde de domingo? Pues una dulce música que envuelve la atmósfera creada por el director. Una historia bonita con un transfondo duro relacionado con la Alemania nazi y los campos de concentración. Y por supuesto, una historia de amor a lo largo del tiempo, en la que vemos a Kate transformarse de una joven Hanah, a una anciana que sigue teniendo unos maravillosos ojos azules intensos que llenan la pantalla ellos solos.

Solo faltaban palomitas de maiz y un hombro en que apoyarme para disfrutarla. La próxima a ver si subsanamos estos errores.


 

Quiéreme un poco menos y trátame mejor.

 

Si no, no compensa.

 

Oh, quizá  no es como me lo cuentas.

 

 


 

 

 

Tres días nevando.

Dos días de hielos.

Resbalones, caídas.

Esguinces familiares.

Termometros bajo cero. ¡ – 7ºC !

Dos días de lluvia sin parar.

Hoy, niebla.

Por Dios, ¡un descanso!

Por supuesto, que bonito es todo, la nieve, la lluvia, que bien para los campos, que bien para no sequías.

¿Y un poco mas repartidico a lo largo del tiempo y no todo en 7 días?

Por la mañana sale el sol… Sí, ya, los cojones.


 

A veces realizamos viajes en el tiempo a un lugar futuro donde nos gustaría estar. De repente uno está en un coche conduciendo de camino al trabajo y escucha una canción que lo teletransporta a una situación venidera. Hoy me ha pasado como otras tantas veces. En mi coche, con mi música, con la lluvia cayendo sin parar y con un cd en el equipo del coche, rumbo a la rutina laboral .

De pronto suena una canción que has oido miles de veces, bueno, quizá no tantas por ser el disco reciente en mi discografía, pero muchísimas seguro. Y hoy la canción ha sonado de una manera especial . Y de pronto la sensación de estar en otro lugar, dentro de dos meses, con mariposas en el estomago de miedo, de emoción y de pánico por estar en un avión. Y tan pronto como estamos en ese lugar, un parpadeo, y de nuevo la lluvia sobre lo mojado del asfalto.

Son viajes al futuro, o mejor dicho, sueños de viajes al futuro. Muchas veces me pregunto si cuando realmente esté en ese instante al que me ha llevado hoy mi imaginación, recordaré el momento en el que iba conduciendo en mi coche azul. Si el día que esté en el avión cagado de miedo, mi mente viajará al momento en el que visualicé esa imagen. Seguramente, sea que no.

Con ésto, los de Perdidos te montan un capítulo de la serie serie. Son FlashForwards. Yo los tengo, los míos siempre se cumplen. Al fin y al cabo, si son buenos, no está mal. Lástima que mi memoria sea a veces demasiado frágil como para poder recordar todos y cada uno de ellos, y por lo menos poder apuntarlos. Pero el de hoy aquí queda. Y no es que sea por la memoria, sino porque inmediatamente de que sucediera, lo grabé en mi móvil para que no se me pasara por alto.

Aquí queda mi canción del viaje al futuro.