Archivo mensual: diciembre 2013

El Renglón Torcido

Después de un año distinto, desconectao y casi olvidado, no puedo despedirlo sin hacer llegar alguno de mis renglones a quien los quiera leer. Sobre todo después de ver, que tras éste año mas bien improductivo de escritos y memorias, vuelvo a entrar y veo que hay personas que siguen asomándose a ver que se cuece dentro de mi cabeza.

Mi cabeza que últimamente está dispersa preparando nuevas historias. Al final los renglones no sólo se plasman aquí, si no que llevan a explorar nuevas formas, convirtiéndose en mariposas que reposan en sillas de madera dispuestas a emprender su vuelo. O escritos que intentan encontrar un sentido a algo creado con objetos guardados, esperando su final.

Éste último año que pasado, éste último día que hoy brinda su escena final me ha llevado mas allá. Descubriendo historias nuevas a través de la lectura. He leído mas que nunca, robándo tiempo a mis pensamientos para inmiscuirme en los de los demás. He dedicado el tiempo a mirar mas allá, sin preocuparme tanto de mirar dentro de mí.

Pero hay una buena razón para no haberlo hecho. Y la razón es que estoy en paz. Siempre dije que es más fácil sentarse a escribir en frente de ordenador cuando los fantasmas atormentan tu memoria, y buscas de cualquier manera sacarlos para que esa noche puedas dormir bien. Y quizá esa época sea la mas productiva en lo que lleva de historial el renglón torcido. Hoy mi mente no atormentada muchas veces no encuentra otro sentido de escritura que no sea contaros que estoy bien. Que estoy tranquilo. Que soy feliz.

Hace un tiempo tambien pensaba que escribir de las bondades de la vida podía ser la antesala de tiempos tormentosos venideros. Decir que estaba bien podía suponer el inicio de alguna tristeza, y mis supersticiones llevaban a que no escribiera de ello. Pero a día de hoy todos esos pensamientos se esfumaron. No es que no escriba por superstición a decir que estoy bien esperando que algo vaya mal después. No, por eso no.

No escribo tanto por que estoy bien, y punto. Porque pinto, porque hago, porque escribo, porque hago videos. Y la mayoría de las veces más porque prefiero estar en la cama junto a mi Sr. Pintor mientras el duerme y yo leo algo, que no estar sólo delante del ordenador diciendo que estoy bien.

Dos cosas nuevas deja éste 2013 en mi vida, que roban mi tiempo, o por que no, lo enriquecen de otra manera. Una playstation que me engancha con sus juegos estando horas, cuando puedo, delante de ella. Y por otro lado, una vieja afición que 15 años después ha regresado a mi vida. Detrás mía ahora mismo hay un teclado cochambroso, que al tocar sus teclas parece que yo mismo me hago un remix de lo que estoy tocando. La música vuelve a mi vida de manera activa. Hasta ahora me acompañaba siempre, mis familia musical sigue estando cerca, siempre muy cerca. Pero ahora  me incorporo a ella pero no desde la barrera. Tengo una profesora de piano, pacience y risueña, que me dice que toco bien aunque yo piense que tengo dos patas de hipopótamo en lugar de dedos.

Y así despido éste año. El último año que mi padre ha dedicado a trabajar para afrontar a partir del año que viene el gran regalo merecido, el descanso de guerrero. Enhorabuena papá. Donde mi sobrinos se hacen grandes a pasos agigantados, donde la estabilidad y la cercanía es lo que gobierna ahora en mi casa. Todos cerca, todos bien, todos mejor. El 2014 será nuestro de nuevo familia.

Amigos, siempre estáis en mis pensamientos. Nos espera un 2014 con nuevas aventuras para compartir. De fiestas, de exposiciones. De comidas, en blanco, en negro, y de cuantos colores quieras pensar. De fiestas de las cosas pequeñitas y de veladas musicales. Éste año nuevo empieza bien, pronto y con una gran fiesta allí por Marzo. Seguro que es un momento que en la despedida del 2014 no pasa inadvertido. Sois grandes, vosotros que sabéis quién sois. Gracias.

Un año mas, y sigo acompañado. Por alguien que me quiere, me respeta, y que está dispuesto a compartir el mismo techo que yo sin reproches, sin vacilaciones y con el mismo corazón día tras días. Donde quiera que vayas, en ésta casa hay puntos rojos. Lo mismo un día está en la ducha como mirando a través del espejo del baño. Está aqui, en mi vida. Somos felices, lo se. Lo siento al mirar a sus ojos. Reímos. Porque mi vida hacia la ciudad de las esmeraldas sigue discurriendo sobre baldosas amarillas, pero si las miras bien, verás que en cada una de ellas hay un punto rojo.

Familia, habitantes del mundo.

El 2013 se va.

Feliz 2014.

Gracias.


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Te pones a pensar y de repente algo surge en tu interior. Se conectan neurona tras neurona y producen movimientos voluntarios que involuntariamente producen acciones.

Sensaciones.

Actos conscientes desde el inconsciente.

Y así nace un renglón, una flor, ¿que se yo?

El amor…

Una idea, una mancha.

Poseía entre tantas.

Entre lágrimas, y aleteos.

Mariposas siempre al vuelo.

Una línea bien formada, un pensamiento a través de palabras. A través de formas, dibujos, colores y cartones. Formados a través de sentimientos propios, desde el interior. Desde donde algo se mueve con el respiar de los segundos juntos. Desde donde nace la nostalgia, la inquietud y la inseguridad de si la próxima hoja se quedará en blanco.

Mientras, ando perdido entre escombros. Retazos de lo que te rodea, ruinas de lo que construye tu cabeza pero tus manos no pueden expresar.

Y un día descubres que la blancura de la hoja dejará paso a bellos trazos. Que algo comienza a moverse dentro de tí y busca una forma de encontrar su camino. Que se mueve una mano o late un corazón. O respira una emoción. Y surge la idea. Tu idea, formada en el fluir de los sentidos.

Ahí está. Se plasma, la ves tomar forma. Crece ante tí. Mediante líneas, a través de palabras. Formando melodías únicas que muchas veces sólo la propia persona entiende. Al fin y al cabo es tu música. Muchas veces la que canta tu corazón cuado a sólas por la noche se deja escuchar.

Mi melodía a través de mis dedos. Su melodía a través de sus manos.

Nuestras ideas. Nuestro corazón.

Y mis sentidos puestos desde dentro.

Cuesta mucho llegar a llenar una hoja en blanco. Sentado delante, con las manos deseando transmitir, y muchas veces nada. Cuesta poner un color, tal vez dos. Un recorte o quizá no. Cuesta empezar un escrito, sacar lo que dictan tus sentidos.

Pero cuando algo manda en tu interior, cuando la cabeza y el corazón deciden, la hoja deja de estar en blanco.

Cuesta empezar, cuesta ser original. Ser individual, no ser un ladrón de ideas. 

Porque mi individualidad hace que mis palabras no pueda decirlas nadie mas.


Soy un depravado, sí. Es difícil ésto que estáis leyendo pero así es. Soy sucio, enfermizo e incluso asqueroso, pero tras muchas entradas en el blog tenía que compartirlo con vosotros. No se por donde empezar y si voy a saber plasmarlo como debo, pero es parte de mí. Las perversiones forman parte de mi vida, y peco, como el que más. Es más, cometo el pecado mas asqueroso que podáis imaginar.

¿Cuál?

Pues ahí va: soy homosexual.

La razón de todo lo anterior es simple. Estoy harto, y no siendo finos diría que estoy hasta la polla de tener que leer afirmaciones como las anteriores dichas por miembros de la iglesia católica. Día tras día, semana tras semana, y año tras año un colectivo como el mío sufre ataques constantes por parte de la iglesia. Esa iglesia que en su base predica que hay que tratar al prójimo como a si mismo y tal. Pues que se apliquen el cuento.

Esa frase de que la homosexualidad es el pecado mas asqueroso que se pueda cometer es la última que me ha tocado leer. Y que queréis que os diga, ya llega un punto que te hartas de aguantar. De callar y de tragar sin decir nada. ¿Que tiene la iglesia en contra de la homosexualidad? ¿Por qué tanto maltrato por su parte?

No voy a entrar en decir u opinar si la iglesia está llena o no de homosexuales reprimidos, llena o no de casos de pederastia, etc. No es mi intención juzgar a ellos cómo ellos nos juzgan. No es el propósito de éste escrito. Tampoco he sido nunca o no he estado nunca en las cruzadas por la defensa de mi colectivo. Es decir, no he sido nunca un abanderado de la homosexualidad, pero en éste caso creo que ya me tocaba decir algo.

No estoy enfermo. Soy homosexual desde que nací y mis padres, hombre y mujer, no han tenido nada que ver en ese hecho salvo que me enjendraron así. No es por su forma de educarme. Ésto para todos aquellos que piensan que si dos hombres o dos mujeres adoptan o tienen un hijo, por narices será homosexual. Mis padres, heterosexuales, me tuvieron a mí, maricón perdido. Y no lo digo en todo despectivo, que para eso me lo digo yo.

Me he criado como todos los demás niños de mi generación. He jugado, he reido y quizá he tenido mas problemas en el colegio con los compañeros pero como cualquier niño homosexual que está creciendo. Y no me enorgullezco de ello, pero tampoco lo escondo. Así fue. He pecado, sí, tambien como todos, robando pequeñas cosas cuando ibamos a los chinos, a las tiendas de chuches, o cuando ibamos de excursión. Tambien he mentido, he envidiado lo ajeno, he tenido pensamientos impuros. Pero que yo sepa, nunca leí “no desees a tu compañero” ni en la biblia, ni en los evangelios, ni me lo enseño mi profesora de religión.

Y me hecho mayor. Hoy con 33 años sigo siendo homosexual. Va a ser que no me he curado de ésta enfermedad como ellos la tildan. Si, me siguen gustando los hombres. Y no hago daño a nadie por que me gusten. Además, el ser homosexual no me hace tener especial interes en acabar con el matrimonio y la familia tradicional como la iglesia católica expresa y manifiesta continuamente: El matrimonio homosexual quiere terminar con el modelo tradicional.

Miren señores, no nos otorguen tanto poder que no es así. Que el colectivo quiera casarse y tener ese derecho no implica que queramos quitarle el derecho a los demás. Sino que todos, TODOS tengamos derechos similares. Si quiero casarme, que pueda casarme. Simplemente eso. No tratéis de acharcar a los homosexuales que cada vez hay menos matrimonios que deciden consagrar su unión por la iglesia y optan por hacerlo civíl. Ese disminución pienso que es simplemente gracias a la falta de tacto y adecuación a los tiempos que está teniendo la iglesia católica y su concepción de lo que debe ser una familia.

Y por último para terminar mi panfletada, lo mas importante: los homosexuales, tenemos sentimientos. Sí, aunque no lo parezca, los tenemos. No estamos todo el día pensando en pollas, cuartos oscuros y orgías salvajes. No es así señores.

Soy homosexual, soy feliz y vivo mi vida, MI VIDA junto a la persona que yo quiero. Me levanto a su lado, estoy a su lado, duermo a su lado. Vivo a su lado. Esa persona es un hombre, como yo. Por quererlo y estar enamorado como lo estoy, no hago daño a nadie, ni él se lo hace tampoco a nadie por estar a mi lado. Compartimos camino de baldosas amarillas. Reímos, sufrimos, vivimos y soñamos como cualquier otro ser humano del mundo. Salvo que yo he decidido hacerlo junto a otro hombre. Y a ese hombre lo quiero y no hay mas que decir.

No estoy enfermo, soy homosexual.

No soy pecador, soy homosexual.

No soy un depravado, sólo soy homosexual.

Ya está bien señora iglesia católica.

P.D.: el comentario de asqueroso pecado y sucio después me he dado cuenta que lo ha dicho un obispo griego que supongo será ortodoxo. Conclusión: no sólo es la iglesia católica.