Archivo mensual: octubre 2013

 

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¿Por qué no hablar de cosas bonitas? ¿Por qué no contar las bellas historias que nos suceden a diario en lugar de esperar que suceda algo transcendental para venir a plasmarlo entre líneas de colores? ¿Por que esperar cuando la vida se pasa con cada latido, con cada respiración, al parpadear?

Cada segundo.

¿Por que no mirar que el camino de baldosas amarillas sigue bajo nuestros piés y no ha desaparecido en ningún momento? Pues entonces le haremos caso. Porque si te acercas a él, si desciendes y posas tus orejas sobre el suelo encantado, te susurra que lo estás haciendo bien. A través de suaves voces, te cuenta que tu destino de la ciudad esmeralda sigue allí, donde una vez lo pusiste. Donde una vez lo anhelaste. Donde una vez lo soñaste.

Mi camino ahora es más fácil. Mas hermoso. Mas colorido. Pintado con colores, en baldosas, el papeles, en momentos vividos junto a quién una noche fantasmal se cruzó en mi camino. Un Sr. Pintor sigue adornando con manchas soñadas las baldosas por donde piso. Enamorado, compartiendo y viviendo. Así es mi día a día.

¿Por que no contarlo?

Cuando hecho la vista atrás, cuando cojo mis renglones pasados. Cuando veo las tristezas escritas, sufridas y compartidas. ¿Acaso no merecen las cosas bellas ser fijadas en el tiempo? En un lugar, en un momento. En un hoy.

Y hoy es el día, donde no se si vengo o me voy. Pero aquí estoy. Hoy sigo aquí como un ángel gris. Descubriendo que hay mas verdad a través de los años que en todas las verdades juntas que te puedan contar en un momento. Sabiendo que lo forjado durante los años pasados da sus frutos a diario sin estar esperando bajo el árbol a que caigan.

Que no hay que buscar o correr, hasta desesperar. Simplemente estar, guardar y consevar lo que un día la vida puso a nuestro lado. La amistad se teje con hilos de cristal, siendo los lazos mas perfectos y hermosos que podemos llegar a imaginar. 

Hoy sigo aquí, con 33 años. Unos cuántos mas que cuando comencé mi andadura por los renglones torcidos. Con mas historias a mi espalda, pero con historias que hasta ahora quizá no sentía que debía contar. Sinceramente, no se si ésto será un hola que tal, vengo a quedarme. Eso lo veré conforme pasen los días. Pero sí es un “hola, estoy bien”.

A veces da miedo decir a viva voz esas palabras. Decir que soy feliz, que estoy bien puede dar por pensar que algo malo tiene que pasar. Pero tambien pienso que demasiadas cosas malas he compartido entre mis líneas para esperar a que pase algo malo y contarlo. Porque si miro al suelo, al final es el mismo camino que me ha acompañado siempre. Unas veces mas manchado que me impedía ver los colores. Otras veces mas claro deslumbrándome con su intensa claridad.

El destino es el mismo.

Sigo soñando.

Sigo volando junto a mis mariposas.

Acompañado.

Sigo rumbo al mundo de Oz.

Pero no en soledad.