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No es necesario grandes cantidades de dinero para disfrutar de unas vacaciones perfectas. Ni viajar al otro lado del mundo, ni ver monumentos con renombre. Ni esperar largas colas en aeropuertos mientras facturas tu equipaje o esperas un tren con destino el paraíso.

No. Sólo hay que imaginar, descubrir y disfrutar de lo que tenemos alrededor. Y de ahí sale un viaje a donde tu mente quiera transportarte.

Al sol de un paraje maravilloso, sin necesidad de hacer nada más. En el porche de una casa llena de historias que ya no pueden ser contadas. Esperando volver a poner en marcha esa autocaravana con el destino que sólo él y yo conocemos. Que mejor sitio para respirar un aire completamente puro. En silencio. Rodeados de miles y miles de margaritas que se ponen a nuestros pies a modo de alfombra.

Y alrededor, la nada. Así deberían ser las vacaciones siempre. Sin nada en la cabeza mas que disfrutar. Y así han sido. Unas veces solos y otras acompañados. Pero vacaciones que es de lo que se trataba. Ordenadores abandonados, móviles casi igual. Sin coberturas, sin muchas llamadas. Sólo él y yo, y la autocaravana.

Partimos de nuestra casa, cerrando bien las puertas no fuera a entrar alguien desconocido. Y  de ahí rumbo a rozar las nubes, entre verdes muy verdes y bosques encantados que hacían aparecer rinocerontes en sus árboles. Paseando entre puentes colgantes y sonidos de manantiales a nuestros pies. Y en ellos, en nuestros pies, barros de mil y una aventura, lavados en aguas de charcos caídos del cielo.

Aparcando nuestra caravana allí donde nos dijera algo el camino. En un pueblo, en un río, en una iglesia, donde fuera. Siempre sin un rumbo fijo.

Parece algo así como un sueño, ¿no? Como una de esas historias que de vez en cuando me invento que no tienen ni pies ni cabeza. Pero no es así. Han sido unas vacaciones verdes, muy verdes. Llegando a lugares extraños, rodeados siempre de aire limpio que entraba en nuestros pulmones, incluso a veces faltando haciendo que las fuerzas flaquearan. Descubriendo pueblos fantasmas, imaginando historias vividas en cada una de esas casas que hemos pisado sin dueño. Lugares perfectos a los que probablemente yo sólo nunca hubiera llegado, pero que gracias a mi compañero de viaje hemos descubierto, juntos.

La autocaravana ya está con nosotros, preparada para próximos viajes. Sólo hay que tener  un poco de imaginación y echar a volar.


 

Regreso a mi lugar, del que nunca me he ido y siempre he tenido en la cabeza. Pero no he encontrado el momento de sentarme en todo éste tiempo para narrar la abalancha de cosas que han pasado desde la última vez que pasé por aqui. Primero debí hacer una crónica de mi viaje de nuevo a 2400. Después tuve una idea que se ha quedado a medias, y que va desde…

“El cariño con el que me abrazaste cuando me viste por primera vez”

“Me alegré al verte”

”Pero ésta mañana me he partido de risa recordándote por la mañana con las babuchas de flores recién levantado”

” El reencuentro en el muelle, con muy buen rollo enseguida. El final de la subida al Teide que nos quedamos solos tu y yo, y estabamos reventadicos. Y la noche de chistes.”

“Transmites mucho cariño, me siento muy a gusto contigo, el poco tiempo que nos conocemos como si fuera toda la vida. Me hizo mucha gracia verte con ropa de trabajo y haciendo repostería. Tienes una sonrisa y una mirada muy cálida.”

“Me gustó verte en persona y ver que eres mas guapo que en las fotos. Y sobre todo, que ya sé situar Pamplona en el mapa.”

“Yo me acuerdo del helado que me estampé en la cara, tenía ganas de comermelo.”

“Risas, risas y mas risas. Como me gustó verte reir con mis chistes.”

“Las miradas cruzadas en la cubierta del barco mientras volvíamos a la isla.”

“La tranquilidad de Roque Nublo.”

Hasta…

“Mejor tú que eres quién vino a vivir la experiencia.”

 

Se me ocurrió preguntar a todas y cada una de las personas que conocí en mi viaje que me dijeran en unas líneas que recuerdo tenían del tiempo que pasamos juntos. Y esos son algunos fragmentos de las contestaciones recibidas. No están todas íntegras, pero si se representan. Pero ésta idea tampoco me dió el valor de sentarme delante del ordenador a escribir, aunque hoy quede plasmada.

Viajé de nuevo recorriendo una distancia ya conocida. Y de ahí surqué los mares para conocer a una gente maravillosa en la isla de la cima de España. Me hicieron reír, disfrutar de mi cumpleaños, sorprenderme con casi sin respiración a 3718 m. sobre el nivel del mar para ver una de las vistas mas maravillosas que puedas imaginar. Os conocí y no os olvidaré nunca. A ninguno de vosotros, os llevo en el corazón y en mi recuerdo.

Me abristeis un hueco en vuestro tiempo, para compartir mi aventura, y por eso gracias a todos.

Pero las cosas no siempre son bonitas, y a veces llegan nubarrones que tapan las maravillosas vistas. No voy a explicar mas mi viaje. Porque con ésta entrada paso página para volver a escribir. No lo hacía por el acúmulo de cosas que tenía que contar y no sabía como, asi que hoy diré que no las contaré tal cual sucedieron, si no que los renglones darán paso a nuevas historias desde hoy sin anclarme en el pasado.

La vida está llena de sorpresas y nunca sabes cuando te vas a llevar una. Yo doy las gracias a todos los que hicieron que sonriera en estos últimos 26 días, que fué cuando escribí la última vez. Gracias a los que compartieron conmigo una mirada sincera, una conversación, una caricia o unas palabras de ánimo. Siempre es dificil levantarse después de una caída, y mas cuando el tropiezo es en el mismo sitio en el que ya tropezaste antes. En ese caso no es sólo el dolor lo que hace que no quieras seguir caminando, sino que se une el orgullo y la rabia por saber que volvíste a caer en el mismo sitio.

Pero es más fácil analizarlo una vez en frío. Sólo hay que levantar la mirada, ver el camino, y echar a andar. Sin orgullo, ni rabias. El dolor con el tiempo se va disipando. Y caminamos…

Me he ilusionado, he querido. He volado. He navegado. He caminado. He ascendido para después bajar. He besado. He flirteado. He bebido. He… Me he despedido, he vivido. No he llorado. He discutido, me he callado. He hablado y dialogado. No me han entendido. Y me he vuelto a callar. He reido, he soñado. Me han “Knockeado”. Y me he callado para no volver a hablar. Nunca mas.

Suelen decir que no hay que decir nunca… Pero ahora es lo que pienso y lo que siento. Desde aquel ESTOY EXPUESTO muchas cosas han cambiado. La mayoría para mal, alguna otra para bien. Sigo expuesto, pero ahora abrigado porque hace frío y no quiero que se me enfríe el corazón.

Pero ya no diré mas, por miedo a exponerme mas de lo que ya me he expuesto. Vuelvo, por supuesto que vuelvo. Vuelvo con mis historias de siempre. Mis rutinas, mis guaridas, mis orkos. Mis individuos, por supuesto, que haría sin ellos… Que grande es lo que uno tiene a su lado, y que poco lo aprecia en la vida diaria. Y cuanto se echa de menos con el cielo se encapota y se ollen los truenos a los lejos anunciando tormenta.

Estoy en mi hogar, en Pamplona. Con “Los Renglones Torcidos de Dios” en la mesilla de noche, como señalando el nuevo inicio, o anunciando que pasamos página para volver a escribir una nueva. Una nueva que comienza hoy, domingo de resaca.

Domingo de resaca, de indiviuos y de una tarde con Belén Rueda y sus ojos de Julia. Un domingo en el que despedí a Mr. LP y D. George rumbo a su casa, y que compartieron un fin de semana con mi gente. Un día en el que volví a decir “no bebo nunca más” consciente de que volveré a hacerlo. Con gente nueva en el entorno. Con niebla por el Portal de Francia, nieve en los montes, frío en los huesos y ColaCaos con whisky .Y con mi gente de siempre alrededor. Los que no se van nunca ni se irán. Los que quiero con locura aunque no se lo diga todos los días. Mas bien nunca.

Y a los que se fueron, el destino ya dirá. Punto y a parte.

El Renglón Torcido vuelve, sin kilómetros de distancia, con las pilas cargadas y con ganas de contar sus días normales. 

Y un día después de la tormenta, cuando menos piensas sale el sol… “

Pues sí, salío el sol después de las 2400 tormentas vividas. Y hoy el sol brilla con mas fuerza que nunca. Y aqui lo contaré.

Vuelvo…


 

¿Que pasa cuando en tu cabeza se arremolinan los pensamientos que no sabes ordenar; los sentimientos que no sabes reconocer o las palabras que no saben que decir? Cuando solo ves en conjunto de numeros, de kilometros que se entrelazan. De cifras, de lugares, de personas desconocidas que se vuelven fisicas, y de personas que son fisicas que se vuelven desconocidas.

Siempre es bonito conocer gente nueva. Y mas cuando esa gente te recibe con los brazos abiertos como lo hacen. Aunque haya sido por poco tiempo. Cuando conoces a alguien que por su mirada y su forma de ser irradia amor por los cuatro costados, imaginas que eso no puede ser espontaneo. Cada persona tiene su propio caracter, su manera de acercarse a los demas, su modo de tratar a los que se acercan. Pero si no hay detras alguien que le haya enseñado eso mismo, no se expresara.

Iba a escribir ahora nombres de personas, pero no literales, sino como suelo hacerlo yo. Poniendo apodos con individuos, o inventandome un nombre que tenga alguna caracteristica que lo defina. Pero no se por que, no me atrevo a hacerlo, y eso no me habia pasado desde hacia mucho tiempo. Muchisimo tiempo. No soy una persona a la que le cueste expresar sentimientos cuando consigue identificarlos, pero quiza esta vez sea un poco diferente. Tambien pueda ser que no lo haya identificado del todo y por eso me cueste escribirlo.

He vivido un fin de semana casi perfecto. Una familia me recibio con los brazos abiertos, y esos brazos se transformaron en abrazos en la despedida. Unos abrazos que quisiera volver a recibir en no demasiado tiempo. Y se que alguno si lo tendre pronto, otros un pelin mas lejanos. Gracias por ser como sois, porque conociendo de donde venis es inevitable que fuerais como sois, Itiati, Autenia, Avi.

He vivido un fin de semana con algo de “tension” por llamarlo de alguna manera. Algo de tension que a dia de hoy esta completamente solucionado. Por cierto, ¡Felicidades! (por si lo lees). Ver a alguien por primera vez cuando ha habido una serie de mal entendidos previos es complicado. Y se vio en las pocas horas que compartimos. Pero si que con el paso de las horas la situacion se relajo hasta el punto de poder, a dia de hoy, decir que he podido ver algo de lo que sus amigos decian de esa persona. Nunca me habian comparado con un examen de filosofia, pero me gusto el simil. “Despedirme de ti era como un examen de filosofia que tienes a final de semana; sabes que lo tienes que hacer pero te da mucha pereza tener que llegar a hacerlo”.

Momentos de tension, que no tuvieron solo un protagonista. Y de esa otra parte de la historia solo pondre una definicion:

Egoismo: inmoderado y excesivo amor a si mismo, que hace atender desmedidamente al propio interes, sin cuidarse del de los demas.

Egoista: dicho de una persona, que tiene egoismo.

Y por lo demas, pues poco mas se puede contar sin dejar el corazon abierto en el renglon. Hace poco desde los 2400 me dijeron que tuviera cuidado, que no jugara con fuego para no salir quemado. Quiza sea verdad, pero tambien conteste que no estaba jugando, siemplemente vivo, siento y expreso lo que pienso y guardo mas de lo que expongo. Pero las cosas no son faciles, y de ninguna de las maneras lo serian. Asi que haciendo uso de mi niña cantante… El destino ya dira…

Aunque las cosas espero que caigan por su propio peso como le dije ayer a individuo las Vegas.

Por cierto, vuelvo a pedir perdon por no poder acentuar las palabras dado que mi tecla del acento sigue estropeada. ¡Lo siento! Yo tambien me pongo nervioso por no poder hacerlo.

El Renglon Torcido, 24, 185, 2400, 12. ¡Un lio en la cabeza!


 

 

No hay nada confirmado ni nada seguro. Todo está en el aire. Son fechas, previsiones, planes, incluso deseos de cosas ¿imposibles? No, eso no, no son cosas imposibles, eso es sólo una canción de La oreja. Pero a pesar de ser sólo eso, un plan, hace que mi mente esté revolucionada y durante mis horas de descanso, en lugar de eso, descansar, ella toma la iniciativa e inicia mi serie favorita de pesadillas.

Los aviones.

Efectivamente, me he estrellado en el vuelo de Pamplona – Madrid. Pues si que estamos bien. Menuda nochecita en un avión que parecía una cafetera, y en el que ibamos nada mas y nada menos que unas 20 personas entre las que se encontraban Charo Reina y ¡Marta Sanchez! Manda cojones. Pero lo mejor de todo es que como tengo miedo a volar, le decía a Marta a ver si podía sentarme a su lado solo para el despegue.

Ésto no es normal familia. Eso sí, del accidente, que ha sido a cámara lenta, hemos salido todos ilesos. A Marta ni a Charo las he vuelto a ver, porque después de que se haya estrellado el avión, hemos pasado a hacer simulacros de accidentes con dos autobuses de los que teníamos que hinchar todas las colchonetas  (¿colchonetas?) con la boca, después bajar del autobús y luego subir todos con el equipaje… ¡Y todo en menos de 1 minuto! Ah, aquí como he dicho no estaban ni Marta ni Charo, pero eso sí, todo era mas real, porque estaba la Reina Sofía. Ves, voy mejorando.

Y ya para terminar he pasado del autobús a una especie de mansión del terror con miles de habitaciones, puertas, gente muy rara y todo tipo de amuletos para vender tipo brujería. Pero en lugar de tener miedo, era para reirse, porque la compañia de Stella Reynols hace que cualquier situación que pueda dar lugar a sentir miedo, sea mas light.

En fin, que ha sido una noche movidita, está claro. Y ahora a trabajar. Eso sí, perturbado por tener a tanta histérica en un mismo sueño.

Y estamos a 21 de Julio, no se a cuántos días a. C. Y como a partir de ahora sea así, no se como llegará éste Renglón Torcido al día cero.


5

Se acabaron las tonterías de respuestas, dichos, dichas, dimes y diretes. Basta ya de tonterías de hoy no me respondes y mañana tampoco, y ahora me sienta mal porque tenías que haberme contestado. Ni una entrada mas sobre ese tema. Carpetazo y el libro a la hoguera recién pasada de San Juan. Ni pasar página ni hostias, arrancadas de cuajo.

Y las mariposas, por mi como si hibernan.

Ahora a centrarse en lo realmente importante. Despejadas las dudas, a 5 vista. Los nervios afloran y ya no se calmarán hasta que el 5 se haga 0.

Comienza el segundo capítulo.

Quedan 5 días.

El Renglón Torcido, 5 a. P.


1 mes.

Es el tiempo que resta para que todo esté de nuevo como hoy cuando me acerco al ordenador. Para que el pañuelico con el escudo de Pamplona vuelva dentro de la maleta a recorrer una distancia ya conocida.  En éste tiempo todo habrá vuelto a mi normalidad, a esa a la que poco a poco me voy acostumbrando. Una realidad normal a la que hoy he afrontado con muchas sonrisas, chistes malos dignos de frases del día, y mas sonrisas si cabe.

¿Y tanta sonrisa por qué?

Y respondo con otra pregunta, ¿por qué no? Así es. La tristeza con la que se inicia éste relato termina aquí. De aquí en adelante sonreiré por todo lo bueno que está por llegar, y todo lo nuevo que está por venir. Llegarán desde la isla dos aventureros dignos de un desayuno inglés para tomar el pulso a una ciudad desconocida, en medio de una multitud que quintuplica su vida normal. Vendrán a vivir un escenario nuevo en sus vidas, un escenario que son mis cuatro paredes.

Mi hogar.

Ese al que tantas y tantas veces se asomaron a través de un ordenador. Ahora el viaje es a la inversa. Se cuentan los días como el reloj que los marca en la calle Estafeta esperando el gran momento.

Aquí nada es igual a lo que se vive a 2400 km. de distancia.  Parecido puede, pero igual no. Distintos colores con distinta luz. Olores inconfundibles (y más a partir del día 6). Un acento completamente diferente aunque el mío fluctúe en función de la persona que tenga a mi lado. Calles, adoquines. Colores. Rojo y blanco omnipresente. Fiesta y música.

Vendrán a mi vida así como yo fuí a la de ellos.

Sinceramente, estoy nervioso porque quiero y deseo que todo vaya bien. Sobre todo porque el listón de mi estancia quedó demasiado alto como para superarlo, pero como buen navarro y cabezón, se intentará hasta no poder mas. Aquí pondremos todos de nuestra parte. La nueva familia navarra espera: hoy viendo fotos en el ordenador les decía a mis sobrinos con ayuda de mi hermana “mira, el tío Manolo, mira, el tío Pedro, los que viven en la isla”. Así por lo menos algo van aprendiendo. Los individuos esperan para divertirse con la gente que viene del sur. Triana habla con Maya y piensan si cabremos todos en casa temiendo por su posición acomodada que obstentan en la actualidad.

Pero cualquier pequeño incoveniente queda atrás cuando pienso en que llegue el día que tenga que conducir hasta el aeropuerto de Pamplona, a 7 minutos de mi casa exactamente, y ésta vez estar al otro lado de la puerta. Ahora seré yo el que espere, pero con la ventaja de saber lo que viene. 2400 ya tiene una imagen real, ya se como anda, como se ríe y como habla cuando está cansado y tiene que tomar neobrufen porque le duele la cabeza mientras se acurruca en el sofá. De doctor 2400… se como y donde se pone colonia por las mañana antes de ir a trabajar, como habitualmente pierde cosas, jejeje y como canta en el coche cuando le gusta una canción.

Todo eso ya está en la maleta. Ahora hay que llenarla con nuevos momentos. Como alguien me dijo una vez, de 2400 a 0 no era el epílogo de nada, sino que era el prólogo de muchas historias que nos quedaban por vivir. Y dentro de poco vendrá una nueva.

 


 

 

Volando voy…

Volando vengo…

Y por el camino

¡Voy histérico!

Si no escribo más es que me ha dado un chungo a bordo.

¡Aù revoir!

 

El Renglón Torcido, O a. C.

Próximamente “De 2400 a 0”