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“Quiero sueños irreales…”

 

 

Ésta mañana me he despertado sobresaltado, eran las 3.32 horas en mi móvil. Y cuando me he despertado, lo único que me ha venido a la cabeza es una frase que inmediatamente he escrito en mi móvil para que no se me olvidara.

“Quiero sueños irreales, no verdades como catedrales”.

Y así ha quedado grabada para siempre en mi memoria. De madrugada y tras un mal sueño. No, no estoy loco por escribir una frase a medianoche. Tampoco lo estoy por haber pensado lo que he pensado. Y es que todo tiene una explicación. Son las 8.28 horas de la mañana y tengo un sueño que me muero. Últimamente lo de caer en brazos de Morfeo para que me acune en sus brazos y me produzca dulces sueños, parece que se lo ha tomado como el pito del sereno. Porque dormir claro que duermo, pero lo de los dulces sueños los debe estar teniendo otro. Como dice el Sr. Pintor cuando se despierta de la siesta y me cuenta que ha soñado con conejos azules y morados, con gatos y peras, con motos y carrozas, con reinas… Sueños irreales. Esos quiero que sean mis sueños.

Sueños que me hagan volar en un caballo loco, que me hagan reír y despertarme con una sonrisa, o simplemente soñar con la niña de Poltergeist y despertame acojonado en mitad de la noche. Pero serán simplemente eso, sueños irreales, que al despertar pueda pensar que era sencillamente un sueño y que no puede llegar a cumplirse de ninguna de las maneras.

Pero no, mi subconsciente debe estar castigandome por algo que claro, como es subconsciente, yo no se el por qué. Y trae a mi mente mientras duermo peleas, mas peleas, y si no has tenido poco, pues peleas. Y francamente, cansa mucho. Físicamente y mentalmente. Y sí, los que me conocéis saben que sí, que me encanta discutir, pero todo a su tiempo. Por la noche dormir, por el día, si se tercia discutir. Para todo hay hueco en la vida. Pero no, por la noche no, que me despierto por la mañana, o de madrugada y no se si lo que he soñado es un sueño o es realidad. Por favor Morfeo, trae a mi mente sueños irreales.

En fin, que empiezo un nuevo día en el que sabía que iba a escribir de otra cosa y mira por donde mis sueños se han paseado por delante para dejar constancia de ellos aqui. Y como no, aquí estan.


Pues hay días que ni yo mismo me soporto, asi que como para que me aguanten los demás. Esos días en los que pasan las horas, y la jornada no depara nada bueno sino que encima no hacen mas que complicarse las cosas. Esos días en los que aparentemente las cosas no tienen que sufrir demasiados altercados, pero que con una simple llamada, los planes se ponen patas arriba. Días en los que un simple cambio de tercio pone encima tuya una nube negra de esas que me acompañaban no hace demasiado tiempo, y te impiden ver el sol.

Son días para olvidar, para encerrarse en casa porque lo único que puedes hacer es pagarlo con quien no se lo merece. Son días, sobre todo en los que el teléfono rojo juega malas pasadas. Mi famoso teléfono rojo del que hace tanto no hablaba. Parece ser que hay cosas que no cambian, aunque lo intente superar, aunque lo intente llevar mejor. Me cambia el carácter, me cambia la cara, “me vuelvo feo” como últimamemte me repite un Sr. Pintor. Me enfado, gruño, grito por tonterias, grito por no tonterias, grito…

Y vuelvo a empezar. Y vuelvo a los mismo errores de antaño. De los que nos prometemos no volver a caer. De los que cuando los detectas a lo lejos, en el camino de baldosas amarillas, vas corriendo para arreglar esa baldosa que te hará tropezar. Después de arreglarla, vuelves al camino en el punto en que lo dejaste, pero cuando llegas a la baldosa arreglada, te tropiezas con el cemento que usaste para colocarla y vuelves a caer.

Son días que no ves luz al final del tunel. En los que las luces que iluminan el camino, van fundiéndose conforme avanza la jornada, para llegar al final de ella sin ningún punto en el cuál guiarte. Y cuando te encuentras en esa oscuridad, es cuando te das cuenta de que vuelves a estar en una nube negra. Esa que antiguamente solía acompañarme y de la que ya no me acordaba. La que no te deja mirar un centímetro mas allá de tus narices. Una nube negra densa, que a la oscuridad de la noche, es peor.

En ese momento es cuando debería aprender a valorar mis silencios. A cerrar la boca para no soltar nada irreverente ni que pueda molestar. A callar para seguir andando con la cabeza alta. Un silencio vale mas que mil palabras. Pero no lo hago. Al igual que una olla a presión empieza a soltar vapor que quema para no explotar, yo lleno los silencios con palabras y actos que pueden llegar a quemar de la misma manera.

Lo malo es cuando al día siguiente, ves que comienza a salir el sol. El camino por el que fuiste andando el día anterior en el que se fueron fundiendo luces conforme caminabas, ahora empieza a iluminarse por si solo. Vas viendo claridad a tu alrededor. Lo que otrora fueron problemas, ahora son sonrisas. Y ahí es cuando me doy cuenta de que la he vuelto a liar. Porque la oscuridad que vino por si sola, los cambios que sucedieron sin previo aviso, se soluciónan de la misma manera, y está bien. Pero la oscuridad que provoqué yo con mis actos, ¿esa qué? La nube negra que envolvía todo de repente, se esfuma. Y te das cuenta de que lo único realmente importante, es lo que mas duele de todo. La nube negra sigue, pero ahora solo en el corazón.

No hay excusas como “eres así”, “los que te conocemos sabemos que haces esas cosas”, como una voz amiga me decía por teléfono. No las hay. Ni eres así, ni leches. No debo hacer pagar a justos por pecadores. Los problemas hay que enfrentarlos cada uno en su escenario, y por supuesto no mezclarlos. Y si un problema te trae por la calle de la amargura, lo aparcas en ese escenario y ya lo afrontarás cuando vuelvas a él. Si te lo metes en la mochila y lo llevas a tu vida personal, entonces es cuando comienzas a fundir bombillas que deben estar siempre encencidas con puntos rojos.

Así no, Javi.

Una nueva autocrítica. De esas que trato de cumplir a rajatabla, y que mas o menos se hacerlo, pero que de vez en cuando se me escapan de las manos, normalmente por influencias externas tipo mi teléfono rojo. Una nueva misión que hacer. Conozco mis problemas, se identificarlos, ponerles nombre y verlos con claridad. Cosa que antes me costaba realizar. Sé en que baldosas amarillas de mi camino puedo tropezar. Y prometo que a partir de ahora andaré con la vista bien al frente para mientras camine por él, pueda divisarlas a lo lejos para ir corriendo y arreglarla bien. Y si puedo, iré corriendo dos veces hasta ella, para asegurarme que esté bien arreglada. Así, para cuando llegue a su altura mientras camino, no pueda tropezarme con ella.

Voy a Oz, a la ciudad de esmeraldas. Y no dejaré que nada me impida llegar a ella.


 

  

“Salir en plan puta y ligarse aunque sea un orko de mordor para al día siguiente hablar cual Sexo en nueva York con los amigos.”

 

Cual grupo de facebook

 

Autor: Individuo Prada.

Comentarios: en lugar de Sexo en Nueva York, Sexo en Pamplona.

Starring:

Individuo Prada como Charlotte y por qué es tan difícil tener pareja.

Indiviudo Las Vegas como Carrie y por que por mi chupa salto la barra.

Individuo Torcido como Samantha y se remite a una frase de La cosa mas dulce.

Hasta aquí puedo leer.

 


 

Ésta noche no tengo los ojos llorosos por mi resfriado incipiente, ni por una disputa, ni por haberme reído durante mucho tiempo. Están así porque desde hace unos 20 minutos, no han dejado de caer lágrimas desde ellos. Y todo por una razón contundente. He visto PHILADELPHIA. Después de años evitándola, desde hace un tiempo para acá tenía la suficiente curiosidad y ganas de verla, que podían a mis miedos hipocondríacos. Y es que no me gusta ver películas en las que alguien enferma porque luego siempre me ecuentro en mi mismo alguno de los síntomas descritos en lo que veo.

Pero en mi afán de superar pequeñas batallas conmigo mismo, he decidido coger el toro por los cuernos y verla. Y el resultado es un picor espantoso en los ojos, una congestión enorme en mi nariz, y unas ganas de llorar al pensar en lo que acabo de ver…

Mientras veía la película, pensaba en todas las veces que he discutido con gente que quiero. Pensaba… En los amigos que están lejos y que veo menos de lo que me gustaría… En los amigos que a veces hace que me hierva la sangre… En mi familia a la que a veces no trato como se debiera porque me cuesta mostrar los sentimientos que a veces se me da tan bien plasmar aqui… En mis sobrinos, que aún tengo grabado en mi cabeza sus risas y carcajadas mientras hoy a mediodía jugabamos a las guerras y no me dejaban ir a trabajar… En las estrellas que nos protegen desde el cielo, y en especial una de ellas que se fué demasiado pronto y casi sin despedirse, con una mirada de un niño de diez años.

En fin… La vida es dura, y por suerte, creo que todos podemos agradecer lo que tenemos. A pesar de nuestras penas, nuestras peleas, nuestras deudas, sombras y tristezas. A pesar de los que se fueron y ya no la comparten con nosotros. La vida es ésto que hacemos todos juntos, cuando hablamos, cuando reímos, o tan solo cuando nos miramos. O simplemente cuando a través de una línea de teléfono nos decimos Te echo de menos o Tengo ganas de verte

Aprovechemos los momentos que tenemos para vivir lo mas felices que podamos. La felicidad no es un estado, para mi es una mezcla de sonrias de mis sobrinos, de las risas tontorranas con mi hermana, del tacto del pelo de mi madre cuando me dice que se lo seque, de los ojillos de mi padre cuando se emociona viendo una película, de los abrazos de mi cuñado; de los paseos por pamplona con las vegas y su “se me van a caer los ojos”, de los bailes de Prada, de los trancazos de Castro; de las sonrisas canarias en un aeropuerto a 2400 km. de aquí; de Airan a EPDJ, cambiamos de ritmo, pero la esencia sigue ahí (era esencia); de todos y cada uno de mis chicos de zaragoza, Azú, Muela, Mur, Molinos, Madina, Jeszú, Ozé, JF, Zú, las chicas de San José, Cachánchan, Vdiaples… Y seguro que se me olvida mucha gente.

Familia que lee los Renglones, sonriamos mientras podamos, que con sólo ese gesto podemos hacer que alguien sea por un segundo feliz .

Lo dicho, a quien lo quiera recibir OS QUIERO MUCHO.


 

 

Ummm, como sigo éste titulo. A ver, las gallinas se revolucionan, montan una fiesta, ¡o se vuelven locas escribiendo comentarios diversos a cerca de mi última entrada! Lo que da de si la autocensura de verdad.  Es muy divertido llegar a casa y de repente ver como una entrada en la que prácticamente no se habla de nada da lugar a tanta especulación.

Como bien dijo Jozé, efectivamente, es una paja mental, pero como últimamente tengo tantas, (y no tan últimamente), era digna de mencionar. Está claro que uno no escribe todo lo que se le pasa por la cabeza, sino… rodarían muchas de ellas. Luego están los que se dan por alulidos, los que no pillan una, los que lo pillan todo… Éstos últimos son porque saben a ciencia cierta a que se debía la autocensura. Sinceramente, es divertido ver lo que puede dar de sí una paja mental como las mías.

Muchas gracias por comentar, sin vosotros mi blog no sería tan entretenido.


Nota del autor: Si no has visto Titanic, no sigas leyendo.

 

 

¿Por qué no subió Jack tambien a la tabla con Rose? Cuántas y cuántas veces nos hemos hecho esa pregunta los que nos gustan las bonitas historias de amor, para que Titanic hubiese tenido un final perfecto, ¿verdad? Pero tambien sabemos que los finales perfectos no existen. Y hasta aquí puedo leer.

No, mentira. Puedo seguir hablando que hoy tengo cuerda, y para un día que me pasa. Realmente creo a día de hoy, que el final de Titanic en el que Jack se desvanece en el océano es la conclusión mas romántica que pudo tener la hitoria de amor de esos muchachos rondando los dieciocho. Amor con locura, con pasión, divertido, fugaz y prohibido. Y dramáticamente interrumpido por una iceberg que se cruzó en su camino.

Hoy me he dado cuenta por que no subió Jack para salvarse de las aguas heladas junto a Rose. De haberlo hecho, vivirían en Revolutionary Road, con dos hijos pequeños y siendo el matrimonio mas infeliz que pueda vivir en el 115 de dicha calle. Si su romance adolescente fue un vuelco en nuestros corazones, la rutina de una convivencia unos 12 años después, hace que Frank y April vivan ahogados en una rutina de la que no son capaces de escapar.

Es curioso cuanto se puede llegar a asemejar el desarrollo de estas dos películas juntas con una vida real, ¿no? En la que se viven aventuras y amores rebeldes cuando se es menor de edad, y que esa rebeldía y ganas de poner el mundo patas va amainando conforme se cumplen años. Así se llega de Titanic a Revolutionary Road.

Los sueños de libertad de Jack cuando gritaba soy el rey del mundo, son borrados de un plumazo por Frank, mediocre hasta las entrañas, incapaz de romper con su trabajo que no le aporta nada ni tan siquiera por salvar su matrimonio.

Es triste ver como el amor en el que todos creímos viendo Titanic, desaparece fulminantemente al cabo de 12 años por la rutina.

Efectivamente, son dos películas, pero cuanta verdad esconden.


mamma_mia

Después de mucho tiempo y muchas recomendaciones, vi “Mamma mía!”.  Ya se puede añadir una película más a la categoría de favoritas.

Tendría que decir tantas cosas que no se por donde empezar… Pues por el principio. Ayer volé de la isla de Perdidos hasta las islas griegas. Meryl Streep me cogío de la mano y como Peter Pan y Wendy consiguió que dejara por unos días los osos polares asesinos y la isla desconcertante para adentrarme en el paraíso.

Me he enamorado de esa isla. No se ni su nombre, pero quiero viajar hasta alli. Quiero cantar por esos caminos rodeado de árboles y que la gente cante conmigo a la vez. Y que coño, quiero una boda así. Lo sé, siempre estamos con lo mismo, pero es la pura realidad.

Después de verla no puedes más que tener una sonrisa en la cara, que no se te borra en ningún momento. Al recordar partes de ella volverás a sonreir, y te llena un sentimiento de felicidad que es dificil de explicar. La verdad es que yo no soy demasiado objetivo ya que me gustan todas éstas moñadas, lo reconozco. Y por supuesto he llorado, de felicidad… Eso es lo más bonito por lo que alguien puede llorar.

Otras veces que escribo me salen más fluidas las palabras. Hoy es difícil porque realmente no se explicar cómo me sentí al terminar de ver la película. Si tenéis tiempo y no la habéis visto, merece la pena. Casi dos horas de mi vida realmente felices. El único fallo de toda la historia es que la ví solo en mi casa… Y momentos como éstos son mejores si los compartes con alguien.

Uno de los momentos más increibles de la película es la canción que canta Meryl a su hija. Ella llega y le pide a su madre que le ayude a prepararse para su boda. Entonces Donna, la madre empieza a recordar cuando su hija era pequeña y ahora se le va de las manos… Aquí está el video. (Perdón, no encontré una versión subtitulada)

Schoolbag in hand, she leaves home in the early morning
Waving goodbye with an absent-minded smile
I watch her go with a surge of that well-known sadness
And I have to sit down for a while
The feeling that I’m losing her forever
And without really entering her world
I’m glad whenever I can share her laughter
That funny little girl

Slipping through my fingers all the time
I try to capture every minute
The feeling in it
Slipping through my fingers all the time
Do I really see what’s in her mind
Each time I think I’m close to knowing
She keeps on growing
Slipping through my fingers all the time

Sleep in our eyes, her and me at the breakfast table
Barely awake, I let precious time go by
Then when she’s gone there’s that odd melancholy feeling
And a sense of guilt I can’t deny
What happened to the wonderful adventures
The places I had planned for us to go
(Slipping through my fingers all the time)
Well, some of that we did but most we didn’t
And why I just don’t know

Slipping through my fingers all the time
I try to capture every minute
The feeling in it
Slipping through my fingers all the time
Do I really see what’s in her mind
Each time I think I’m close to knowing
She keeps on growing
Slipping through my fingers all the time

Sometimes I wish that I could freeze the picture
And save it from the funny tricks of time
Slipping through my fingers

Slipping through my fingers all the time

Schoolbag in hand she leaves home in the early morning
Waving goodbye with an absent-minded smile