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Y esto es lo que queda después de un fin de semana juntos.

Esto es lo que nos llevaremos cuando pensemos en cómo ha sido nuestra vida.

Un camino, un abrazo, tres amigos y un lugar.

Todo visto a través de la cámara de quién nos quiso ver así.

Alguien que durante todo el día estuvo sacando momentos de los tres juntos, ajenos a su mirada; inmersos en nuestros pensamientos, nuestras conversaciones y nuestras historias. 

Hoy tenemos un recuerdo de aquel precioso día, plasmado en imágenes.

Hacía mucho tiempo que no estábamos juntos de la forma en la que estuvimos.

Sonriendo y disfrutando, sin apenas malos pensamientos, mas que los justos y necesarios. 

Comidas, cenas, bebidas, risas, charlas, discusiones de esas que nos gustan y nos enervan (o por lo menos a mi).

Pero todo basado en eso.

En ese abrazo que nos hizo reír cuando nos dijeron que nos lo haríamos, pero que hoy define bien cómo fueron las horas que pasamos juntos. 

Más veces deberíamos hacerlo; más momentos deberíamos compartir como éste que ha pasado.

Para nosotros queda esta imagen. 

Gracias Sr. Pintor por capturar lo mágico de tiempo compartido.


Pero sonriendo

Pero sonriendo

Desde hacía días pensaba en volver a escribir, pero sin conseguir sentarme delante del ordenador. Un día por cosa, y otros días por otra, pero la cuestión es que no encontraba el momento oportuno. Quizá no encontraba la inspiración, o se perdió siguiendo una baldosa que parecía amarilla pero no lo era.

Hoy me siento de nuevo y resumo mi año. Siempre está bien mirar hacia atrás y ver el camino recorrido en todos éstos meses medio desconectado de toda la era internauta. Y que mejor día que el día del fin del mundo. Ahora mismo acabo de leer en google que según los mayas, esa fatídica hora llegará a las 19.12 horas (hora peninsular). Por lo que me quedan 42 minutos para escribir mi nueva entrada y publicarla. Contando por lo tanto que éstas palabras que hoy pronuncio, si se cumple la profecía, serán leídas por muy pocos.

Pero bueno, dejemos el fin del mudo a un lado, que cuando tenga que ser será. Y repasemos cosas significativas que quedan en mi memoria dignas de mención. Y como se suele decir, hablaremos de Salud, Dinero y Amor.

Salud: sinceramente, mi fin de año está siendo bastante movidito si de salud hablamos. Mi pobre coche ha recibido otra embestida por detrás, y está en laUCI desde hace 20 días. Ay, mi niño. El día que hacía dos años que me lo compré, un señor muy amable decidió llevarme por delante en la famosa NA-121 de la que alguna vez he hablado, y como consecuencia de ello, mi cuello y mi espalda sufren esguince y contracturas musculares múltiples. Termino el año entonces entre médicos de familia, médicos de la mutua, médicos de urgencias y médicos rehabilitadores. Además si a ésto le sumamos un hermoso flemón que me ha salido, con la consiguiente visita al dentista del día 28 de diciembre, pues estamos genial. Eso sin mencionar otra visita médica que tengo pendiente para empezar bien el año, pero esa me la guardo. ¿Que conlleva todo ésto? Pues os cuento. Conlleva un periodo de inactividad laboral, sedentarismo, dolores, apetito y los consiguientes engordes en mi cuerpo. Creo que no me voy a pesar hasta no se ni cuando. Sí, he  engordado. Y mucho. Pero la cuestión es que me gusta comer. Soy así.

Dinero: pues que se le va a hacer. No me puedo quejar. Dado que la fuente de ingreso, es decir, mi trabajo, se mantiene, no me quejo. Vivo bien, pago mis letras, mis facturas y mis cosas, caprichos, etc. Quiero decir, me encantaría que me tocara un pedazo de euromillón para dejar de pagar piso, coche y solucionar la vida a mucha de la gente que me rodea. Pero dado que eso no sucede a pesar de que lo intento, pues diré que no me voy a quejar de mi situación económica. Y mas como están las cosas en éste país de pandereta en el que vivimos. Que no me voy a poner a hablar de la economía de los  políticos, que se me hincha la vena y suelto la panfletada. Eso sí, un apunte. Hoy leí en twitter, creo que era ABC que escribía que el transporte sanitario a los enformos crónicos no iba a costar mas de 60 € al año o al mes. No recuerdo bien la cifra. Pero yo me pregunto. ¿Tenemos que pagar nosotros, los ciudadanos currantes ese dinero por nuestra sanidad? Está bien, ¿y cuanto pagan al mes o al año nuestros queridos políticos por usar el transporte… ese que dicen… los coches oficiales? Ah, no claro, que eso les sale gratis gratis. En fin, ahí lo dejo para que lo penséis. 

Y en el amor: pues como todos sabéis, estoy enamorado. Sí, lo se, pero no haré un pastelón de ello porque muchas veces ya he hablado de mi Sr. Pintor. Mi año 2012 en el amor ha sido perfecto. Perfecto en sus imperfecciones. Imperfecciones que conocemos en la rutina de compartir el tiempo y el día a día con la persona que deseas. Y desde el principio del año, hasta ahora el final, hemos seguido caminando juntos para lograr encontrar algún día la ciudad de las esmeraldas. Sí, soy feliz. Gracias Sr. Pintor.

Pero en el amor no sólo encuetro lugar para el amor en pareja. Sino para todas aquellas que han compartido conmigo éste año que hoy terminaría si los mayas hubieran acertado. Mi familia siempre pone colores en mi vida, con sonrisas, con conversaciones, y por que no, con gritos de disconformidad. Hemos cerrado un capítulo en ella, ahora todo saldrá bien, ya lo verás. Tú lo sabes, siempre adelante. Mis sobrinos siguen creciendo y cada vez sorprenden mas sus razonamientos y su manera diferente de pensar. El cabeza de familia dejó la vida laboral a un lado para dedicarse a descansar que ya ha trabajado como un jabato toda su puñetera vida. El descanso merecido del guerrero. El guerrero, mi padre. Y mi madre, siempre poniendo el punto de locura y desparpajo allí donde esté. La improvisación, y las risas la siguen como al famoso flautista. Ella si es una verdadera guerrera que es la que mantiene el navio con buen rumbo. Familia, sois grandes.

Y como no, aquellas personas que deciden compartir su tiempo conmigo. A gentes que se quedaron lejos, y a gente que está aquí bien cerca. A los individuos que aún continúan a mi lado. A todos aquellos que respondieron al teléfono, al mail, o a un simple mensaje cuando los necesité. A aquellos que con una mirada y sin palabras, y nada más, saben lo que quiero transmitir. Todos y cada uno de vosotros tenéis un hueco en el sonido del latido de mi corazón. Desde lejos, desde al lado, desde muy lejos o en la acera de enfrente. He tenido un año desconectado del mundo virtual. He olvidado muchísimos cumpleaños. Lo siento de corazón por no llamar, por no estar. Felicidades a todos. Juntos seguimos adelante. Quizá no hemos hablado, pero estoy. Siempre estoy, para cuando sea, para los que sabéis que estoy. Jueves de Rock ‘n roll. Por supuesto, tambien sóis familia.

Hace dos días subiendo a rehabilitación, cedí mi asiento en el autobús interurbano (villavesa para los de Pamplona), a una señora con una minusvalía. Después de que se sentara, comenzó a contarme su vida. Supongo que a muchos en determinadas circunstancias nos gusta que alguien nos escuche. Y hoy lo comparto con vosotros. Ésta señora iba camino del hospital de navarra, para recibir los resultados de su último análisis. Ella pensaba que iba a salir bien, y había comprado pastas para darle al médico. Dijo que si le daba malas noticias, le arrearía con la bolsa en la cabeza.  Tenía cancer. Era el sexto cáncer por el que pasaba en los últimos doce años. Su marido la dejó en el segundo cáncer, mientras estaba ingresada. Y todo ésto me lo contó con una sonrisa de oreja a oreja. Comenzó el 2012 comiendo doce cachitos de chocolate en lugar de comer uvas. Y como éste año le había ido de maravilla, el 2013 lo comenzaría de igua manera. Ahora le sonreía la vida, tan castigada por la enfermedad. Tenía fe en que análisis saldrían bien, y que volvería a casa contenta para compartir el tiempo con un novio nuevo que tenía y que le hacía muy feliz.  Así es la vida. No se ni su nombre, ni tan siquiera si el médico en el hospital le dió buenas o malas noticias. Pero me hizo pensar que cualquier cosa que padezcamos, tenemos que afrontarla de igual manera que aquella estupenda señora. Con una sonrisa de oreja a oreja y mirando siempre hacia adelante. Ella también buscaba al final su ciudad de esmeraldas.

No se como terminará el año, ni tan siquiera si en doce minutos que faltan paras las 19.12 se terminará el mundo. Sólo se que sigue siendo un placer asomarme a mi ventana privada. Esa que sólo veo yo cuando escribo, y descargar aquí todo lo que se acumula en mi cabeza. Éste año ha sido menos prolífico que el anterior. Veremos que nos deparará el 2013, porque para que quede claro, no me voy. No dejaré de escribir, ¿y sabéis qué? Que me encanta hacerlo.

Señores, señoras.

Parar.

Respirar un segundo.

Sientan los pies sobre la tierra y cierren los ojos.

Comiencen a ver lo que hay oculto dentro de ustedes.

Y vivir…

Pero sonriendo.


El Renglón Torcido

Cuando uno tira hacia un lado, el otro lo hace en sentido contrario.

Tensamos la cuerda, cuando de lo que realemtente no nos damos cuenta es que realmente lo que se tensa es lo que hay alrededor, que es lo que verdaderamente importaba. Y la tensamos y seguimos tensando hasta que terminamos rompiéndola. Quizá sin darnos cuenta, o problamente y seguro, dándonos cuénta perfectamente de la tensión que había en ella. Pero seguimos adelante sin importarnos nada mas allá que se tensará del todo hasta romperse, o se destensara para dar lugar a la paz.

Pero que hubiera un final.

Y lo que pasó era lo mas que evidente, que la cuerda terminó rompiendo. 

Quizá haya estado tensa demasiado tiempo, demasiados años. Quizá hubiera sido mejor atajar o solucionar los problemas hace tiempo, años. Las charlas, las conversaciones, las deliberaciones… Aquellas que en principio parecía que solucionaban los conflictos y hacían que caminos divergentes parecieran converger. Aquellas con el tiempo y el paso de los días, volvían a resultar infructuosas. 

¿Y ahora que?

¿Cómo repartimos los amigos?

No, en serio. Es una frase hecha, tomada de una canción de “Ella baila Sola”. Ahora toca ser respetuosos, siempre, absolutamente. Por los que se quedan en tierra de nadie. Por los que desde la neutralidad tienen que seguir con su rutina sin el hecho de que la ruptura de la cuerda les pueda llegar a afectar.

Por ellos siempre sinceridad, nada de mentiras, de engaños, de “correveydiles” ni de llenar la cabeza de pajaritos a quien no corresponde. No reproches por sus actos. Actos independientes, siempre independientes que provienen de ellos mismos y de sus decisiones.

Nosotros hemos decidido, en cierto modo y a nuestra manera. Podemos estar mas o menos de acuerdo con la postura o decisión final tomada. Pero al fin y al cabo, es una decisión. Ahora a seguir adelante con ella.

Los individuos se quedan cojos. Aunque como dicen: unos van, otros vendrán.


 

El Renglón Torcido

 

Una cena entre amigos, puede dar lugar a mucho tipo de conclusiones y valoraciones en cuanto a las cosas que vivimos día a día y que compartimos con los demás. Las charlas con individuos siempre, digo siempre, son constructivas. Nunca, en absoluto destructivas. Siempre se aprende algo nuevo, independientemente de si la conversación verse sobre como está el tiempo en Zaragoza, cuándo fue la última vez que lloramos o cuando tuvimos sexo salvaje. De todas y de cada un tipo de charlas, hay que sacar por lo menos algo en positivo. Algo que nos ayude a que nuestro día a día sea mejor. Con mas sonrisas en nuestra cara para iluminar la de los que nos rodean. Con mas carcajadas sonoras que suenen en oídos ajenos, siendo para ellos melodías de alegría.

Ayer sacamos alguna que otra conclusión bastante interesante. Y no, no producto del alcohol que a veces acompaña mis cenas y mis estancias con individuos. Sólo fue una cena tranquila, a la que Las Vegas no pudo unirse, pero que compartió los previos. Madonna Lilly y yo, yo y ella. Sólos, como muchas veces hemos estado, y desestado, y desvariando, y riendo, y por qué no, tratando de arreglar el mundo a golpe de palabras y sentencias mundanas que no iran mas allá de donde alcanza nuestra vida.

¿Y que descubrimos? Pues algo interesante respecto a lo que se puede o no leer en éste blog y las consecuencias que su lectura puede traer a mi vida diaria. Ahí va:

Punto 1: NO leas éste blog si a consecuencia de su lectura, algo dentro de tí te va a hacer sentir mal y, como consecuencia, repitiéndome, hace que tengas la necesidad imparable de mensajear al escritor del mismo para pedir explicaciones de mis palabras.

Explicación: escribo, siempre lo hago. Para bien o para mal. No estoy en continuo sufrimiento ni mucho menos, sólo que las veces que escribo tristezas, son pequeños momentos de debilidad que comparto con mi ordenador. Nada mas. Cualquier parecido con la realidad, es mera ilusión óptica de vuestras pantallas.

Punto 2: NO leas éste blog si a consecuencia de su lectura, vas a cambiar de opinión y en lugar de un polvazo estupendo y apoteósico, lo que quieres conmigo es que hagamos punto de cruz.

Explicación: escribo, siempre lo hago. Me repito. Estoy bien, a ratos mejor a ratos no tan bien, pero en definitiva estoy bien. Hablo de sentimientos porque me es mas fácil hablar de ello que escribir de otras cosas, como el sexo. Pero que se le va a hacer, soy una persona. Soy un chico de 31 años que obviamente tienen necesidades como toda persona viviente que hay sobre la faz de la tierra. (Y aquí inciso para meter algo reactivo: ¿No a la fornicación? Manda huevos con la Iglesia) Evidentemente y retomo la explicación, los actos sentimentales que acompañan mi vida influyen en el día a día, pero ese día a día no tiene que verse influido en nada mas. Así que si quieres algo conmigo, no hagas caso a lo que escribo. ¡Estoy loco! ¡Y se me va la cabeza sobre todo cuando escribo! No os toméis en serio todo lo que cuento porque entonces eso si que me volverá a mi loco.

Punto 1 y Punto 2, ¿no había mas Madonna Lilly? Pues sinceramente no me acuerdo, porque después de decir lo de “no lo leas si te vas a enfadar” y “no lo leas si no vas a querer follar”, pues llegó la carta de postres y con ella la dura decisión de elegir que clase de helados queríamos tomar. ¡Y fué muy difícil la decisión eh!

Pues lo dicho. A vivir que son dos días. Buen fin de semana.

 


El Renglón Torcido

 

Uno piensa que el tiempo le hace fuerte. Que el pasar de los segundos, las horas, los días, los meses van poniendo las cosas en su lugar, para dejar paso a un nuevo amanecer. Evidentemente, lo hace, porque las cosas ya no se ven como el primer día. Pero la verdad es que me gustaría que el tiempo pasara mas rápido.

Una celebración de algo tan maravilloso como el pasar de este tiempo del que tanto hablo, como es un cumpleaños. Algo alegre, de reunión, de risas y cachondeo puede tornarse en una noche aguada en lágrimas de la manera mas sencilla. ¿Por qué? Me divertí, me reí muchísimo, y bebí, quizá demasiado para hacer frente con dignidad a los sucesos o a las situaciones. Quizá con un poco menos de alcohol en las venas hubiera podido estar con la cabeza bien alta y con la fortaleza que voy construyendo día tras día. Pero la cabeza no pudo mantenerse arriba, ni la mirada fijada. Y mucho menos la fortaleza aguantó la batalla, y encontró una vía para ser derribada.

No estoy orgulloso de ello, aunque tampoco hay arrepentimiento. Tal vez pueda pensar y lo pienso que no fue el momento adecuado para que pasaran las cosas que pasaron, pero a veces las cosas no se pueden controlar. Los encuentros fortuitos pasan, los sentimientos afloran en el momento menos pensado, y se desata el temporal.

Subí a Pamplona con el pensamiento de que iba a pasar. Lo sabía. No era la primera vez que me pasaba, y otras veces había acertado. Y mi pensamiento y mi creencia se convirtió en certeza reafirmada por un individuo que hoy celebra su cumpleaños y ayer lo festejábamos en las calles.

Soy visceral, y no me suelo controlar. Y mucho menos si hay alcohol de por medio. Sí, lo reconozco, lloré hasta no poder soltar una lágrima mas. Lloré por los recuerdos, por la situación, por el momento. Lloré por la rabia, por la compañía y por que sí. Lloré hasta el final. A ratos en soledad, otras en compañía. Gracias a los que me aguantaron,  y sobre todo perdón por tener que aguantarme. Pero hay veces que es difícil seguir adelante sabiendo lo que se ha dejado detrás.

Pensé que no volvería a hablar de ésto en el blog. Lo pensé porque me hice una promesa de no volver a hacerlo, pero hoy sinceramente me da lo mismo. Una promesa que me hice a mi y que hice a alguien, porque muchas veces no era sólo lo que yo podía llegar a escribir sino los efectos secundarios que tenían mis palabras a posteriori. Pero hoy, repito, rompo la promesa y me da igual.

Me da igual porque tengo un nudo en el estómago desde ayer por la noche y los nudos los desato aquí mientras escribo. Y ese nudo es rabia por ver que el paso del tiempo ayer no me sirvió de nada. Y no me gustó, en absoluto. No me gustó volver a verme así. No me gustó que me tuvieran que ver así. Y sobre todo, no me gustó porque sinceramente no se quien o cuántos pudieron verme “perder los papeles”. Pero principalmente me sienta mal pensar que después de cinco meses, algo tan tonto pueda hacer que termine como terminé ayer.

Lo que está claro es una cosa. Mi cabeza piensa que va a un ritmo mientras mi corazón va mucho mas despacio. Y ésto si me da rabia. Lo que yo pensaba mas o menos superado y cerrado en una carpeta a parte volvió a felicitarme el nuevo año. Ese que felicité hace exactamente 15 días con un silencio por respuesta.

Pero a la vista de lo sucedido ayer por la noche, parece que éste 2012 tambien va a ser movidito.

 


El Renglón Torcido

 

Después del 2009, el 2010, y el 2011, comenzamos un 2012. Como pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando por primera vez escribía y me describía en éstas páginas, mirando la primera foto que puse mía. Paris, Moulin Rouge, y mis idealidades. Quizá ésta palabra que he escrito ahora ni siquiera exista, no perderé tiempo en averiguarlo ahora que he cogido el hilo de la historia. Idealidades, me gusta. Porque el camino que he recorrido en éste tiempo está plasmado de ideas, marcadas en fechas, en días concretos, en líneas descritas. Sí, ideas. Pero tambien ideales. Esos que siempre he buscado, como la libertad, la belleza, mi verdad, y como no… El amor.

Y desde entonces, ideas e ideales. Sr. idealidades.

Libertad: Sr. Libertad. Porque independientemente de las ataduras fiscales, económicas, hipotecarias, etc., que todos tenemos, lógicamente, busco la libertad de poder hacer lo que quiero y en cierta medida siempre que quiero. Libertad privilegiada, porque tengo la capacidad de ir, venir, estar, no estar, visitar y volver a visitar aquellas personas que están lejos o no, siempre que quiero. Libertad, de pensamiento y de actos. Porque cuando he tenido, he podido ir de la mano de mi pareja por la calle, siendo ésa mi libertad. Porque puedo pensar sin ser castigado por ello, porque soy gay y no por ello termino en un campo de concentración. Porque puedo mirar, hablar y expresar mis opiniones sin miedo a represalias. Libertad basada en mi trabajo, en mi casa, en mi familia, en mis pilares. Esos que hacen que la plataforma que me sostenta sea lo suficientemente firme para que esa libertad pueda ser tal. Éste sábado por la tarde, con Individuo Ejea, vimos “La vida es bella”. Ninguno de los dos la habíamos visto hasta ese día. Quizá sea el hecho de tenerla tan reciente, lo que haga que hoy mismo valore mas todo aquellos que hemos ganado en tan pocos años, porque “eso” fue ayer como quien dice. Gracias, libertad, y que nos dure.

Belleza: Sr. Belleza. ¿Quién no la ama? ¿Quién no la busca? Belleza es un plato de risotto preparado con todo el amor del mundo en una simple cena de sábado noche. Belleza es ver abrirse una puerta y ver aparecer un chiquitillo corriendo y que salta a tus brazos. Es escuchar y ver las sonrisas de unos niños que hacía tiempo no escuchaba ni veía. Belleza es un árbol de navidad lleno de regalos y muchos de ellos inesperados para nadie. Es un sentimiento que se desprende en una noche como la de nochevieja, en un lugar un tanto oscuro e inundable como puede ser un cuarto de baño, y que hace que dos individuos terminen abrazados. Lo bello es lo que nos rodea. Una sonrisa, una palabra amable. Una canción que escuchamos de fondo y nos mueve por dentro, o que mas da, por fuera tambien. Una caricia, un besos. ¡Esos besos, bellos besos! En la mejilla, en los labios, apasionados, amigos,… Uno o dos. O uno interminable. ¿O por que no un beso de vaca, como dirían mis sobrinos? Propongamonos ver la belleza en cada una de las cosas que tenemos alrededor. Seguro que incluso en el día mas nublado, tormentoso y triste que podamos tener a lo largo de éste 2012, algo bello habrá en ellos. ¿Lo buscamos?

Verdad: Sr. Verdad. Porque la verdad, nos hará libres. ¿Quién dijo ésto? Aqui viene mi poca culturilla general. Hace poco y no diré cuando me han dicho que si algo tengo de bueno es que he sido capaz de decir las cosas de verdad cuando han ido sucediendo. Verdades sinceras, o sinceramente verdades. Lo mismo da que me da lo mismo. Y, la verdad, valga la “rebuznancia” como diría alguno, me ha sorprendido. Y lo ha hecho porque nunca se me ha dado bien saber decir las cosas cuando tengo que decirlas, no se me da bien expresar mis sentimientos cara a cara, y más si lo que hay que decir no es del todo agradable o no va a sentar bien. Pero he aprendido que en determinados momentos y si la persona que tienes delante realmente importa, usaremos la verdad que ya luego el tiempo pondrá las cosas como tenga que ponerlas. Así que seguiremos diciendo verdades, aquellas que cuesta decir, pero que una vez dichas son menos costosas, y hacen que descanse el alma.

Amor: Sr. Amor. Amaré pequeñas cosas, porque las grandes no se me dan bien. Bueno, ¿no he dicho que diremos verdades? Pues en el amor tambien las diré. Y la verdad es que, sí, creo que se me dan bien amar. Sí, lo creo. ¿Pero de que sirve ésto ahora? Creo que a lo largo de éstos tres años enteros escritos, muchas veces me he perdido en el mundo del amor. La cuestión es que bien, lo que se dice bien, pues no me ha ido, lógicamente. Digo lógicamente porque ahora mismo sigo pensando en singular. Soy uno, no dos. Pero no dejaré de pensar en que algún día vendrá de nuevo ese amor que en mis ideales, destinos o llamemoslo como queramos, tiene que llegar. Siempre empiezo las historias como si fuera ese amor, aunque luego muchas acaben como el rosario de la aurora. ¿Y que? No voy a dejar de creer en él por el hecho de que no funcionaran las historias hasta ahora. No voy a dejar de entregarme cien por cien en una relación si pienso que puede salir bien, por el hecho de que lo hiciera previamente y me diera un gran porrazo. No lo haré porque estaría quitándome sensaciones, libertades, verdades y bellezas. El amor resume todas las anteriores: el amor te hace libre a la vez que te ata a alguien. El amor es verdad, verdad de sentimientos, sentimientos que son de verdad y que creen cada dia en tu interior. Es belleza por sus sonrisas, por sus miradas, por sus caricias, sus besos… ¿Cómo evitar ser amado? ¿Cómo evitar amar? Yo, no lo haré. Nunca.

Así comienza el año, llamemosló propósitos de año nuevo. O como queramos. Perfectamente podrían ser los propósitos con los que todos deberíamos comenzar éste 2012. Y no sólo éste, sino todos los que nos queden por delante. Hoy vuelvo a escribir después de un tiempo en silencio. Un silencio que ha servido para recargar baterias, y poder de nuevo comenza a contar historias. Esas que me voy encontrando en mi camino hacia la ciudad esmeralda.

 

 


El Renglón Torcido

Último día del año. Último día para resumir éstos 365 días que hoy pasarán a la historia. Un 2011 que se despide con cierto aire de melancolía. ¿Un año bueno o malo? Seguramente habría que hacer un promedio de entradas escritas, y cuántas de aquellas fueron bonitas, y cuales fuero tristes. Aunque si resumimos sacaremos algo en claro.

He sido feliz, muy feliz. Los colores invadieron mi vida, que pasó a estar adornada de puntos rojos. Conocí el amor, en toda su plenitud. Viví historias, conocí sentimientos, alegrías, pasión, dulzura. El amor con todas las letras. Pero tal cuál llegó, se fué. Los miles de puntos rojos que decoraban mis paredes, esas paredes de mi vida, se destruyeron en miles de pedazos. Y a partir de ahí la nada. O mejor dicho, la desesperanza.

Hoy, 31, creo que todo está bien. Tengo la intuición de que toda agua turbulenta al final encuentra un remanso de paz donde poder descansar. En mi interior siento que nuestro de remanso de paz está cerca, nos aproximamos a él. Y digo “nuestro”, porque se que los dos estamos en ese camino. Gracias, por todos y cada uno de esos instantes de felicidad compartidos. Gracias por hacer que el 2011 tubiera colores, pintados con el corazón y borrados con el mismo. Gracias por enseñarme lo que es amar de verdad. Gracias, donde estés. Quizá al cobijo de ese león que te protege.

La felicidad continuada, no interrumpida sigue y se agranda cuando de individuos hablamos. Ellos siguen ahí, aunque alguno se pierda por el camino. Pero los demás hacen piña para que la ausencia no sea especialmente evidente. Ellos me dan la vida, ellos me entienden, me escuchan y me comprenden. Con un solo gesto de mis cejas saben si va a estallar una tempestad, o si voy a dar el abrazo mas grande del mundo. 2011 nos ha dejado grandes momentos, que guardaremos en nuestro cajón de los recuerdos. Y muchos de esos recuerdos adornan entre líneas los cuentos que escribo. A vosotros, Las Vegas, Prada, Ejea, Madonna Lilly, Araian… A los que desde la distancia siguen ahí, y lo comprobamos cuando volvímos a juntarnos en esa casa no rural cercana a Pamplona. A los que no estáis tan cerca, a los que hoy cumplen años. A los que un día paseásteis entre mis líneas para hacerme sonreir. Sois mi vida, mi día a día. Mi compañia, mi corazón y mi soledad. Gracias por dejarme ser un golpecillo de vuestro corazón cada uno de los días que abrimos los ojos para seguir caminando por encima de las baldosas amarillas.

Si de algo me he dado cuenta durante éste último año, es que cada vez que cumplimos un año mas, mi familia está mas unida si cabe que el año anterior. Y mientras escribo ésto, sonrío. Y lo hago porque estamos juntos, y seguiremos estando. A pesar de los baches, como familia nos apoyamos y seguimos caminando. Siempre juntos. Y siempre todos. Y sobre todo, nosotros. Hermanos, primos, tios, sobrinos, madres y padres, abuelos, nietos. Donde empezamos y donde terminamos. Sonrío porque estamos ahí, mientras vemos que criaturas nuevas agrandan nuestras vidas. Cuando vemos crecer a los que llegaron para hacer que nuestra vida tubiera nuevas sensaciones. Cuando comenzamos a ver definidas personalidades a través de la mirada de nuestros sobrinos. Ellos nos dan la vida, y por ellos tenemos y debemos sonreir todos y cada uno de los dias que estamos de pié en ésta Tierra. Por ellos, por los pequeños, seguiremos luchando para que nunca les falte de nada. Pero lo que no les va a faltar nunca y lo se, es el amor de todos y cada uno de esa gente, mi familia que está siempre. Siempre. Por todos, por seguir luchando. Por seguir juntos, y por seguir mejor… Os quiero mucho.

Es difícil escribir. Es difícil despedir éste año. Pasar página, empezar de nuevo. ¿Por qué brindamos? No lo se. Cerrar el 2011 es cerrar un ciclo. Un periodo, un año que estuvo adornado de puntos rojos, se cierra llevándose para siempre mi teléfono rojo. Ese que sonaba a horas intempestivas y hacía que muchas horas de mis dias fueran agridulces. No habrá llamadas de madrugada. No habrá plantones, ni dejar de hacer cosas por dormir junto a mi teléfono rojo. No estaré premenstrual. No tendré la regla. No hablaré mas. El año del rojo se termina. ¿Y ahora que?

Ahora toca seguir adelante. Sólo, y con todos a mi alrededor. En avalancha, en tropa, caminando o corriendo. Pero siempre seguros, y adelante. Y si hay dudas, miramos alrededor para no despirtarnos. Toca volver a dejar al corazón latir, por si sólo. Toca dejar de cuidarlo para que no le hagan daño de nuevo. Toca dejarlo latir por si sólo para que mis manos puedan volver a dar la mano. Toca empezar a romper barreras, a dejar de sentir rabia. A empezar a sentir por mi, sin pensar en lo que sienten por mí. A volver a ser un singular, sin pensar en que fuí un plural. A volver a saber que soy grande, y que mi corazón lo es mas grande aún. A volver a creer que cuando sonrío, hago feliz a mucha gente. Y que con una sola palabra, una sola caricia, o un simple gesto, puedo producir un instante de felicidad en el corazón de alguien que esté cerca de mi. Cerca físicamente, o cerca a través de una palabra escrita.

A tí, que lo lees… Sí, a ti… Mi corazón es igual que el tuyo. Siente igual que el tuyo. Vive igual que el tuyo y cuando llora y duele, llora y sufre como el tuyo. Somos iguales, yo lo escribo, tú lo lees. A tí que estás ahí, sentado en el ordenador o a través de tu móvil. A aquellos que dejáis un comentario, dando ánimo en los momentos delicados. Aquellos que manifestáis los nudos de vuestros estómagos al leer una palabra sincera. Aquellos que derramáis una lágrima, cristalina y salada que recorre vuestras mejillas como una caricia. Como las que ahora inundan mis ojos. Gracias por estar ahí, por acompañarme otro año mas. Éste que despedimos. Gracias por hacerme formar parte de vuestras vidas, por dejarme asomarme hasta vuestras miradas para así acompañaros. Espero que el año 2012 sea precioso para todos vosotros.

Y por supuesto gracias a todas aquellas personillas que llegasteis nuevas a mi vida, en éste año: a los chicos de la fiesta de la espuma, a los que aman cantar en karaokes, a las chicas accidentadas en moto que no me reconocieron con barba. A la comparsa de pintores, con acentos argentinos, escotes vertiginosos, chicos vivientes en áticos, y señores del sofá. A todos y cada uno de los que nombro, y por supuesto de los que no nombro. Sois. Eso es lo importante. Sois.

Hoy ya lo despido. No habrá mas hasta año nuevo. Ni mucho menos, ni mucho mas. Ahora toca olvidar lo malo, y quedarnos con lo bueno de éste que se depide. Es difícil poner el punto final. Difícil porque se lo que me gustaría poner y duro porque no se ni como ponerlo. Será mejor dejarlo en SILENCIO.

Feliz año 2012 a todos. Que paséis un fin de año perfecto y nos vemos en año nuevo.