Archivo mensual: julio 2011

Respirar

 

Ser fuerte.

Tomar una decisión.

Afrontar las consecuencias.

Con valentía, con firmeza, con sensatez.

Y respirar…

Tomar aliento.

 Ensanchar los pulmones con el aire que nos da la vida.

Sentir como se llenan, sentir el frescor, sentir su vitalidad.

Y volver a respirar.

La vida nos pone a prueba. Constantemente. Trata de tumbarnos por el camino y depende de cada persona el ser capaces de levantarnos y seguir adelante. O por el contrario, permancer en el camino, tumbados, inmóviles, sin hacer nada. Hasta que la vida se nos esfume entre cenizas y polvo.

Dos opciones. ¿Levantarse o permancer tumbados?

Válidas las dos, aunque útil sólamente la primera. No nos demos por vencidos, nunca jamás. No hay que conformarse con lo que tenemos sólo por tener miedo a efectuar un cambio. No podemos permacer quietos ante algo que no nos gusta, no si aún estas vivo. La inmovilidad y la indeferencia nos mata por dentro.

Y respirar…

Con calma, sin prisa. La vida es demasiado corta para no disfrutar cada segundo que nos regala. Ahora estamos aquí, ¿quién sabe mañana? Por eso hay que actuar. Y el primer paso está dado. Las balanzas están para valorar, equilibrar y descrubrir que lado puede con el otro. ¿Nos levantamos o permanecemos como estatuas de hielo mientras el tiempo se escapa?

Se levanta y es fuerte.

Y su sonrisa aguarda.

Decisiones que se toman, aunque cuesten. Pero tomadas. Hay que mirarse por dentro: mirar el corazón con nuestros ojos, observar nuestros pensamientos dentro de nuestra cabeza, y  sonreir. Pero siempre mirándonos a nosotros, escuchando lo que nuestro cuerpo nos dice. Sin nadie mas que tome decisiones por nosotros. Porque cada noche cuando nos vamos a dormir es con nuestro corazón con el que nos acostamos. Y cada día cuando nos despertamos, es nuestro corazón el que sigue latiendo. Ser egoístas, pensar en la felicidad propia sin el que dirán.

Y respirar.

Porque todo pasará, y cuando menos se espere, esa sonrisa que aguarda esperando, volverá a salir.