Archivo mensual: noviembre 2010

 

Me gusta Belén Rueda en pantalla grande.

Llevaba un tiempo queriendo ir al cine a ver ésta película y ayer domingo de resaca por fin pude ir a disfrutar. Se que hay opiniones para todos los gustos, pero a mi sinceramente me encantó. Es de esas películas que te deja clavado en la butaca. Tensión, tintes de drama, algún tinte cómico en alguna determinada escena hace que sea una película redonda.

No desvelaré nada, así que podéis leer tranquilos. Una Belén Rueda en un nuevo papelón, después del su Mar Adentro, su Orfanato. Ahora bordando el papel de una ciega, y haciendo que todos lo pasemos mal junto a ella por la impotencia de no ver el entorno que le rodea. Por la sensación de oscuridad definitiva.

No es la típica película de miedo, sino que el miedo está encajado dentro de una historia contada de una forma original. Haciendo que las cámaras muchas veces nos pongan en la piel de Julia. Grande el director creando sensaciones de ceguera en el público.

Ésta mujer gana con los años. Magnífica actriz, bellezón donde los halla. Un placer verla en el cine en la piel que le pongan. Y una pareja, Belén Rueda y Lluis Homar, que repetiran en la próxima película de Montxo Armendariz que se ha rodado éstos días aquí en Pamplona.

No soy nadie para recomendar o no. No soy crítico de cine ni mucho menos. Pero mi opinión es la que expreso, y a mi me encantó. Algo que comparten mis individuos Prada y Las Vegas que me acompañaron en nuestra incursión cinematográfica.

Una cosa solo. Un pero, y no va por la película.  ¿Por qué los empleados del cine no están un poco mas pendientes de no dejar entrar en la sala a nadie, antes de que termine la sesión anterior? Dos chicos entraron en la sála mientras los demás esperábamos en la puerta, cuando quedaban poco menos de diez minutos para que comenzara nuestra sesión. Y ningún empleado estuvo atento para avisar de que la anterior no había terminado. Cosa que depende en que momento entres en la sala, puedes cargarte el final de un plumazo y tan campantes. Pero no sólo pasó esa vez. Sino que cuando nosotros estabamos viendo terminar la película, una pareja entró tambien para la siguiente sesión y casi se cargan tambien su final.

En fin, la película estupenda.

Belén Rueda, impresionante.

El director, genial.

Los cines, un poquito de por favor…


 

Regreso a mi lugar, del que nunca me he ido y siempre he tenido en la cabeza. Pero no he encontrado el momento de sentarme en todo éste tiempo para narrar la abalancha de cosas que han pasado desde la última vez que pasé por aqui. Primero debí hacer una crónica de mi viaje de nuevo a 2400. Después tuve una idea que se ha quedado a medias, y que va desde…

“El cariño con el que me abrazaste cuando me viste por primera vez”

“Me alegré al verte”

”Pero ésta mañana me he partido de risa recordándote por la mañana con las babuchas de flores recién levantado”

” El reencuentro en el muelle, con muy buen rollo enseguida. El final de la subida al Teide que nos quedamos solos tu y yo, y estabamos reventadicos. Y la noche de chistes.”

“Transmites mucho cariño, me siento muy a gusto contigo, el poco tiempo que nos conocemos como si fuera toda la vida. Me hizo mucha gracia verte con ropa de trabajo y haciendo repostería. Tienes una sonrisa y una mirada muy cálida.”

“Me gustó verte en persona y ver que eres mas guapo que en las fotos. Y sobre todo, que ya sé situar Pamplona en el mapa.”

“Yo me acuerdo del helado que me estampé en la cara, tenía ganas de comermelo.”

“Risas, risas y mas risas. Como me gustó verte reir con mis chistes.”

“Las miradas cruzadas en la cubierta del barco mientras volvíamos a la isla.”

“La tranquilidad de Roque Nublo.”

Hasta…

“Mejor tú que eres quién vino a vivir la experiencia.”

 

Se me ocurrió preguntar a todas y cada una de las personas que conocí en mi viaje que me dijeran en unas líneas que recuerdo tenían del tiempo que pasamos juntos. Y esos son algunos fragmentos de las contestaciones recibidas. No están todas íntegras, pero si se representan. Pero ésta idea tampoco me dió el valor de sentarme delante del ordenador a escribir, aunque hoy quede plasmada.

Viajé de nuevo recorriendo una distancia ya conocida. Y de ahí surqué los mares para conocer a una gente maravillosa en la isla de la cima de España. Me hicieron reír, disfrutar de mi cumpleaños, sorprenderme con casi sin respiración a 3718 m. sobre el nivel del mar para ver una de las vistas mas maravillosas que puedas imaginar. Os conocí y no os olvidaré nunca. A ninguno de vosotros, os llevo en el corazón y en mi recuerdo.

Me abristeis un hueco en vuestro tiempo, para compartir mi aventura, y por eso gracias a todos.

Pero las cosas no siempre son bonitas, y a veces llegan nubarrones que tapan las maravillosas vistas. No voy a explicar mas mi viaje. Porque con ésta entrada paso página para volver a escribir. No lo hacía por el acúmulo de cosas que tenía que contar y no sabía como, asi que hoy diré que no las contaré tal cual sucedieron, si no que los renglones darán paso a nuevas historias desde hoy sin anclarme en el pasado.

La vida está llena de sorpresas y nunca sabes cuando te vas a llevar una. Yo doy las gracias a todos los que hicieron que sonriera en estos últimos 26 días, que fué cuando escribí la última vez. Gracias a los que compartieron conmigo una mirada sincera, una conversación, una caricia o unas palabras de ánimo. Siempre es dificil levantarse después de una caída, y mas cuando el tropiezo es en el mismo sitio en el que ya tropezaste antes. En ese caso no es sólo el dolor lo que hace que no quieras seguir caminando, sino que se une el orgullo y la rabia por saber que volvíste a caer en el mismo sitio.

Pero es más fácil analizarlo una vez en frío. Sólo hay que levantar la mirada, ver el camino, y echar a andar. Sin orgullo, ni rabias. El dolor con el tiempo se va disipando. Y caminamos…

Me he ilusionado, he querido. He volado. He navegado. He caminado. He ascendido para después bajar. He besado. He flirteado. He bebido. He… Me he despedido, he vivido. No he llorado. He discutido, me he callado. He hablado y dialogado. No me han entendido. Y me he vuelto a callar. He reido, he soñado. Me han “Knockeado”. Y me he callado para no volver a hablar. Nunca mas.

Suelen decir que no hay que decir nunca… Pero ahora es lo que pienso y lo que siento. Desde aquel ESTOY EXPUESTO muchas cosas han cambiado. La mayoría para mal, alguna otra para bien. Sigo expuesto, pero ahora abrigado porque hace frío y no quiero que se me enfríe el corazón.

Pero ya no diré mas, por miedo a exponerme mas de lo que ya me he expuesto. Vuelvo, por supuesto que vuelvo. Vuelvo con mis historias de siempre. Mis rutinas, mis guaridas, mis orkos. Mis individuos, por supuesto, que haría sin ellos… Que grande es lo que uno tiene a su lado, y que poco lo aprecia en la vida diaria. Y cuanto se echa de menos con el cielo se encapota y se ollen los truenos a los lejos anunciando tormenta.

Estoy en mi hogar, en Pamplona. Con “Los Renglones Torcidos de Dios” en la mesilla de noche, como señalando el nuevo inicio, o anunciando que pasamos página para volver a escribir una nueva. Una nueva que comienza hoy, domingo de resaca.

Domingo de resaca, de indiviuos y de una tarde con Belén Rueda y sus ojos de Julia. Un domingo en el que despedí a Mr. LP y D. George rumbo a su casa, y que compartieron un fin de semana con mi gente. Un día en el que volví a decir “no bebo nunca más” consciente de que volveré a hacerlo. Con gente nueva en el entorno. Con niebla por el Portal de Francia, nieve en los montes, frío en los huesos y ColaCaos con whisky .Y con mi gente de siempre alrededor. Los que no se van nunca ni se irán. Los que quiero con locura aunque no se lo diga todos los días. Mas bien nunca.

Y a los que se fueron, el destino ya dirá. Punto y a parte.

El Renglón Torcido vuelve, sin kilómetros de distancia, con las pilas cargadas y con ganas de contar sus días normales. 

Y un día después de la tormenta, cuando menos piensas sale el sol… “

Pues sí, salío el sol después de las 2400 tormentas vividas. Y hoy el sol brilla con mas fuerza que nunca. Y aqui lo contaré.

Vuelvo…


 

Estoy expuesto.

Como una puerta abierta.

Cuando uno revela los secretos sin esperar nada a cambio, así es como se queda. Abres tus recovecos, tus cajitas mas ocultas, eso que jamás quisieras que se supiera. Te armas de valor para por fin afrontar las cosas tal cuál son y te quedas así, expuesto.

Es de tontos afirmar, y me estaría engañando a mí mismo, que cuando muestras tus cartas para la próxima jugada no esperas nada a cambio. Y con ésto me contradigo con algo que escribí no hace mucho, pero es lo que hay. Unas veces se piensa de unas maneras, y otras de otra. En frío, delante de la pantalla de mi ordenador, dejando mensajes en una pantalla de móvil, o escribiendo un renglón… Las cosas en frío se ven de una manera. En caliente las cosas cambian. Cuando tienes unos ojos delante esperando una explicación que te reclaman. Cuando sabes que abriendo las cajas que durante tanto tiempo has ocultado, puedes desencadenar una tormenta. Cuando la imagen del angelito y el diablo que todo el mundo tenemos como conciencia, sale a relucir. En ese momento te la juegas y tomas una decisión. O callas, o hablas. Y a mi me gusta hablar… Soy de los que sienten, de los que lo dicen. De los que muchas veces en lugar de pensar con la cabeza lo hacen con el corazón. Y después de todo ésto, te quedas no literalmente, desnudo. Con el corazón en una mano, y la vergüenza de vacaciones. Con nervios a flor de piel, pero con la tranquilidad de haber dicho por fin lo que sentías.

“Me preguntan que cuente que me pasa o por lo menos que lo explique, pero no lo haré. Hay cosas que es mejor guardarse para uno mismo para no entrar en competencias como he dicho al principio. Y si algún día me pillan pedo, quizá se me vaya la lengua, pero de momento creo que estoy mas guapo callado. Triste igual, pero callado.No hay indirectas, no hay mensajes subliminales. Aunque quizá alguien pueda leer entre líneas algo. De eso se trata, no hay que darlo todo masticado para dejar abierto el corazón o los sentimientos de par en par.”

Ahí está la contradicción. Y tambien la premonición. Es lo que tiene de bueno o de malo dejarlo todo reflejado en un blog. Que las cosas perduran. Tambien reconozco que siempre he sido contradictorio. Unas veces pienso en a cuando realmente quiero b. Pero tampoco es una contradicción porque la misma frase lo explica. Unas veces PIENSO, cuando realmente QUIERO. Unas veces cerebro, cuando otras corazón. De eso trata la vida, ¿no? De saber llegar a un equilibrio entre las dos cosas. Pero yo no lo consigo.

Efectivamente me preguntan que me pasaba, y dije que no lo haría. Pero lo hice. No me lo guardé para mí. Efectivamente, iba pedo, y se me fue la lengua. Pero fui perfectamente consciente de todo lo que decía en cada momento. No había mensajes subliminales, pero tampoco supieron leer entre lineas como pensaba que podría haber pasado.

Pero ya está hecho. El corazón se quedó abierto y de par en par. Es lo que hay.

¿Y ahora que?

Pues ahora nada. Una vez dicho todo, solo queda esperar que el rio turbulento vuelva a la tranquilidad de una balsa. Que se calme la situación y poco mas. No había nada que esperar, no esperaba nada. Y conseguí mucho. Pero ¿y ahora?

Sinceramente no se que pasará ahora. Y eso es lo que me asusta.

Pero por mi parte, está todo dicho.

Expuesto.

“Perdoname, por todos mis errores, por mis mil contradicciones. Por las puertas que cruce.

Discúlpame, por no poder callarme, ni siquiera hoy lo haré. “