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El Renglón Torcido

 

Hace poco hablé de mi subjetiva realidad, de aquella en la que cuando hay una interacción entre dos personas, cada uno de los dos cuenta la historia como la ha vivido. Yo he contado la mía, como me salía del corazón y de mi cabeza mientras me sentaba delante del ordenador. Pero como conté hace poco, siempre hay dos versiones de los mismo hechos. Hace poco alguien  me lo recordó, aunque yo siempre me he mantenido firme en el hecho de lo que yo cuento aquí es mi vida, y que todo el mundo es libre de contar sus propias versiones.  Y por sorpresa, aquí hace poco he encontrado otra versión, a modo de comentario. La otra versión. Su versión. Es lícito que dado que yo escribo siempre y publico lo que quiero, ahora dejo aquí la otra mitad de la historia.

No es un relato, no se detallan los hecho, sólo hay sentimientos. Muchos de los cuáles yo muchas veces me guardo para no exponerme a 100%. Pero aquí está, su subjetiva realidad.

 

“cesar dice:

16 noviembre 2011 en 22:47

a todos los que leeis el renglon deciros que yo soy el otro y de paso deciros que lo que paso en nuestra relaccion fue muy duro pero siento tanto amor por el que seria capaz de hacer cualquier cosa , el es el amor de mi vida , me di cuenta tarde pero lo siento dentro de mi . os cuento esto para que sepais que le quiero . un saludo a todos y un abrazo para ti javier , cesar”

 

Si ayer escribí que estaba sin palabras, fue después de leer éste comentario.

Si ayer estaba sin palabras al leerlo por la noche, hoy por la mañana aún estoy mas sin saber que decir.

Uno se hace el fuerte, y arrastra sus decisiones con esa entereza que trata de aparentar. Pero después de tanto y tanto, muchas veces tengo que apoyarme en pilares que caminan cerca de mí para no hacer ver que me tiemblan las piernas, y que si en un momento dado no me parara y me apoyara, me habría caido de bruces contra ese suelo que, antes, era de baldosas amarillas, y al cuál, ahora no le veo ni el color.


El Renglón Torcido

 

Siempre cuando alguien cuenta una historia, es de manera subjetiva. Así es como yo cuento las mías. No pretenden ser dogmas de fe, ni renglones indiscutibles bajo la palabra del torcido. En absoluto. Ni lo pretendo ni es la mas mínima intención de lo que escribo.

Pero aún así, sigo escribiendo porque es mi válvula de escape. Últimamente lo hago además desde un punto de vista visceral. Las palabras no salen de la cabeza, si no que salen del corazón. Y esas palabras generalmente son cualquier cosa menos objetivas. Y ahí viene el punto de la reflexión, y el inicio de éste escrito.

No prentedo convencer a nadie de lo que  me sucede. No lo hago para emitir juicios de los actos que envuelven mi rutina. Aunque muchas veces mis propias palabras generan ese juicio paralelo en cada uno de vosotros que os acercáis hasta aqui. Entonces aqui es donde puede venir, si cabe el problema.

Yo cuento mi historia, mis historias, esas que tanto conocéis. Subjetivas, siempre. La objetividad se deja aparte cuando hablo de mi vida. ¿Pero y si cuando hablo de mis historias de amor o desamor apareciera aquí la otra versión de los hechos? Siempre cuénto la mía, ¿cuál si no? Subjetivo, Javier, yo, ¿quién si no?

Y por esa razón habrá veces que las cosas que cuento sean como son y otras veces sean como yo las veo. Pero siempre será mi opinión, no la de nadie mas. Hay veces que me dicen que me expongo demasiado, que hablo de mas aquí, que me desnudo mas de lo que debiera. Y yo muchas veces termino diciendo que la mayoria de las veces no pongo a la vista de los demás claramente ni la mitad de las cosas que pasan por mi cabeza.

Sería mucho mas fácil para mi contar las cosas tal cuál. Fulanito me cae mal o bien, menganito me ha gritado y yo le he mandado a la mierda, y pepito me ha dejado o yo he dejado al pedrito porque no lo aguanto. Historias quizá mas simples, pero que yo trato de adornar con lo que en ese momento dicta mi corazón.

Y como mi corazón últimamente anda rabioso, pues escribo desde esa rabia saliendo palabras quizá envenenadas que generan por vuestra parte mensajes de apoyo que evidentemente son agradecidos hasta el infinito y mas. Pero tambien es licito pensar en que solo se conoce mi historia, y no la otra parte.

Luego pienso que ésto es así, que en los juegos de pareja, uno tendrá una versión de los hechos, siempre, mientras el otro tendrá otra quizá totalmente opuesta. Puede ser. Y puede ser que en éste caso que me atañe últimamente, o en otros que mencioné anteriormente cuando hablaba de que cupido no tenía puntería, si conociérais la otra versión de los hechos, cambiaríais de opinión. ¿Quién sabe?

Lo que si se, evidentemente, es que llevo tres años y ocho meses contando mis historias, mi vida, mis subjetividad. Que por supuesto, hay gente cercana y que entra en mi blog, que conoce ambas partes de las historias y ellos tienen un juicio completo y que se aproxime mas a la realidad. Pero que mas por supuesto aún, muchos que entráis a perderos entre mis miserias, sólo me tenéis a mi, y no a nadie mas que cuente otra realidad. Y esas miserias que cuento yo, mis miserias, generan en vosotros opiniones de las que me enorgullezco tremendamente el hecho de que las compartáis conmigo, y que os lo agradezco hasta el infinito y mas allá, como diría mi sobrino.

Una subjetividad que muchas veces crea victimismos que tal vez no lo sean, o que otras veces genere verdugos que tampoco lo sean. Y viceversa. Pero nunca hay que olvidar que son mis historias, las que yo cuento, las que yo vivo y las que yo sueño. Mi vida, mi dolor, mi alegria y mi tristeza.  Siempre yo, egocéntrico, subjetivo, en primera persona. Y las que seguiré contando hasta que sienta la necesidad de hacerlo.

Mi realidad, mi subjetiva realidad.

 


El Renglón Torcido

 

Cuando la ausencia de unas palabras puede mas que la existencia de miles de felicidad, hasta llegar a eclipsarlas…

Cuando sucede eso, es el momento de parar, y darse cuenta de que no vamos por buen camino. Desde luego que no. ¿Que va mal? Piensa Javi, piensa… Reflexiona, investiga, adentrate en tus sentimientos, en tus pensamientos hasta encontrar la respuesta. Está dentro de mi, y de alguna manera tiene que salir.

Quizá a veces es necesario que un amigo te diga las cosas como son, sin ocultar nada. Para así abrir bien los ojos y saber lo que pasa en la realidad, no en mi realidad creada. A veces no, siempre es necesario tener ese amigo al lado para que en un momento determinado de una noche de celebración de cumpleaños, te mire, te escuche y te deje las cosas bien claritas.

El tiempo pasa y se tiende a idealizar situaciones pasadas que en su dia fueran desagradables. Y empiezan los “y si…”. Esos de “y si hubiera hecho ésto”, ” y si no lo hubiera hecho”… Hasta que te das cuenta que lo hecho, hecho está y que no hay marcha atrás. Y que ni ysis ni pollas, hablando claro. Que quien no tiene que estar junto a mi, no tiene que estar y punto.

¿Así que qué son unas palabras no dichas en un día especial comparado con todas y cada una de las dichas? Las dichas obtienen una victoria abrumadora frente a las no dichas, así que a tirar para adelante. Eso sí, mientras las dichas alegran el día y hacen que sonría cada vez que las recuerdo, las no dichas joden que te cagas.

Aunque, tal vez deba ser yo el que tenga que hacer que no jodan. ¿Tal vez yo o tal vez el tiempo? Tal vez los dos, y no dejarle todo el trabajo al tiempo. Habrá que poner de mi parte para que todo vuelva a la normalidad, y así aligerar la carga que hasta ahora había depositado en el transcurso de los días, semanas y meses.

Quizá el sábado yo fuí el niño que llora en mis fiestas. “It’s my party and I’ll cry if I want to”. Quizá los nervios me traicionaron, o quizá las palabras de última hora, o tal vez las no palabras. O quizá fue el alcohol que potenció los efectos de todos y cada uno de las razones. Sinceramente no lo se, pero bueno tambien sirve para desahogarte. Para limpiarte los ojos después, levantar la mirada y seguir caminando y riéndo como si no hubiese pasado nada. Eso si, aunque tengas los ojos como la bandera de japón, pero hay que disimular.

Muchas veces en algún que otro comentario he leído que mis escritos a veces no son del todo claros, que no se llegan a entender del todo bien. Tambien reconozco que aunque escriba lo que se me pasa por la cabeza y por el corazón, tambien eso de ser no del todo claros es una forma de esconderme debajo de muchas palabras. Pero hoy es sencillo, hoy es fácil de entender.

¿O no lo és? Sencillo: estoy jodido, por supuesto. Con 31 años, pero jodido. Eso sí, contento, por supuesto. Que seré puta pero no pago la cama. Es decir. Una mala racha la tiene cualquiera, ésta es la parte jodida; aunque los amigos están para hacer que las malas rachas (jodidas), sean alegres (contento). Cuando se pasa mal, se llora, y punto. Cuando se pasa mal, te dicen cosas como que tal o pascual ha sido visto comprando bakalaO y te da un respingo el corazón. Jode, si, pero contento claro.

Soy humano y aunque la cabeza quiera correr mas, el corazón es mas lento. Lloro, porque no hace mucho tiempo, aunque se que soy feliz tal y como estoy ahora. Lloro si me encuentro con gente del pasado en mitad de la plaza del castillo al decirme palabras bonitas. Y lloro porque me jode que tanto amor y tanta pollada termine sin una simple felicitación de cumpleaños.

“It’s my party and I’ll cry if I want to, you would cry too if it happened to you”

 

 


Si no te busco en mi mente, por que apareces en mis sueños?
Si no te busco de día, por que la oscuridad te devuelve a mi?
Por que al cerrar los ojos tus recuerdos acarician mi piel?
Por que tu recuerdo me atormenta?
Y por que tu visión desdibuja mi descanso?
Si no te busco, cuando te iras?
Si no te busco, aparecerás?
Vuelvo a cerrar los ojos, lo vuelvo a intentar.
Las dos de la mañana, y tu ya no estas.
Si no te busco en el día a día, si aparto la mirada al caminar. Si paseo mi casa sin percatar de que aun estas…
Si no te busco, por que estas?


Dónde están los planes por hacer?
Dónde se van los planes que caen en el olvido?
Hay un cielo para los planes no realizados?
O tal vez un infierno?
Empezamos por uno, continuamos con otro. Aunque con calma y sin pajaritos en la cabeza. Pero comienzan a llegar sin darte cuenta. Aparece un viaje por hacer, un sitio por descubrir, unas páginas por escribir adornando nuevas imágenes de tu vida.
Nuevos horizontes…
ROTOS en pedazos…
Y donde irán si no los veo. Donde están si no fui tras ellos.
Donde fueron si me cambiaron el camino por el que yo caminaba seguro hasta tropezar.
Al cielo o al infierno…
Curioso el infierno, que es rojo…

P.D: odio escribir desde el iPhone porque no tiene signos de interrogación…


Iruña Cormenzana Lopez

 

Media vuelta.

Para no pensar.

Con la mirada fija en un director de orquesta que ha dejado de dirigir. Un director que adquiere tonalidades rojas, ese color del que tanto he hablado de un tiempo a ésta parte.

¿Y ahora que?

Vuelta a empezar.

Director, te pido ayuda para no perderme. Te pido ayuda para encontrar un buen camino que seguir, sin más obstáculos que los mínimos necesarios que tiene que haber. Director, estoy perdido frente a tus rojos; ya no veo los puntos, se nublaron ante mis propios ojos borrando el camino de baldosas amarillas.

¿Y ahora cómo?

¿Cómo levanto los pies con lo que me pesan?

¿Cuánta gravedad influye sobre ellos que me clavan en el suelo?

Director, toca una canción a ver si reaccionan con tu melodía y avanzan a caminar. Toca una vez mas y haz que se mueva. Comienza con notas que sirvan de inicio, de marcapasos para un corazón detenido, congelado en un instante. Ese instante en el que me di la vuelta en un día de calor de verano.

Y ahora de espaldas al mundo, hablo contigo, director. Y te cuento sin que se entere nadie que necesito tu música para volver a encontrar un camino que perdí. Ese que siempre me llevará a la ciudad de esmeralda.

 


Adele

 

“¿Cuándo te veré de nuevo?

Te fuiste sin despedirte, ni una sola palabra dijiste. Ni un beso final para sellar ciertas grietas.  No tenía ni idea del estado en el que estábamos metidos.

Se que tengo un corazón inestable y disgustado, y una mirada distraída y una pesadez en mi cabeza… Pero,

¿no te acuerdas?

¿No te acuerdas de la razón por la que me amaste antes?

Cariño, por favor, recuérdame una vez mas.

¿Cuándo fue la última vez que pensaste en mi? ¿O es que me borraste completamente de tu memoria? A veces pienso sobre donde me equivoqué, y cuánto mas lo hago, menos sé.

Pero… ¿No te acuerda? ¿No recuerdas la razón por la que me amaste antes?

Cariño, por favor, recuérdame una vez mas.

Te di el espacio para que pudieras respirar. Mantuve la distancia para que pudieras ser libre. Espero que puedas encontrar la pieza que te faltaba, para traerte de vuelta a mi…

Cariño, recuerda que me amaste.

¿Cuándo te veré de nuevo?”

 

Adele, “Don’t you remenber”