Archivo mensual: julio 2012

El Renglón Torcido

Nuestro pequeñin

No es el Don Quijote de la Mancha ni lo pretendo. Ni muchísimo menos es tan extenso.

Simplemente son veinte, ni mas ni menos. Aunque quizá en éste caso sobre la palabra simplemente, porque lo que dentro hay de simple no tiene nada.

Muchas tardes a solas con mis pensamientos. Muchas horas no dedicadas a los demás, para dedicarmelas a mi. Mucho tiempo conmigo restando de los que tengo alrededor. Restando a todos.

Y mientras tanto, mirando una obra perfecta de pintura, para sacar lo que se escondía detrás de toda esa oscuridad.

¿Cómo hilamos una historia sin volvernos locos?

Pues con paciencia, con mucha paciencia, y sin soltar el hilo conductor de toda ella. Lo que de verdad une a cada uno de los cuadros.

En efecto, el libro no es sólamente fruto de mis pensamientos. Sino que esos pensamientos son compañeros inseparables de imágenes creadas por el Sr. Pintor. Creadas hace tiempo en soledad, creadas después de tiempo quizá cuando volvímos a acompañarnos y mas tardes, por supuesto creadas de nuevo juntos.

Y esa es la historia que se cuenta. Relatos acompañadas de bonitos cuadros, retales de alma que se dispersan en papel.

Ese alma está ahora escrito. Y está entre mis manos.

Es una transducción: “es la transformación de la rabia en luz”.

Y por supuesto, el que lo quiera, que no dude en pedirlo.

Sigo caminando.


El Renglón Torcido

Siempre mariposas…

 

Sigo mirando a las nubes en busca de las mariposas que vuelan a mi alrededor.

No me he perdido, aunque lo parezca.

No despegué para no volver.

Y hoy estoy de regreso. Por cuanto tiempo eso no lo se, pero hoy vuelvo a escribir porque mis dedos me lo exigen.

Un tiempo apartado de mi interior, de mis renglones torcidos, de mis pensamientos públicos desde lo mas privado. Pero no un tiempo sin escribir. Han pasado muchas cosas desde que me asomé a ésta ventana por última vez, y muchos de los momentos vividos desde entonces ya estarán incluso olvidados en mi cabeza.

Pero hay algo que no está olvidado ya que ha quedado plasmado en hojas de papel.

Los renglones torcidos que envuelven mi vida han pasado a formar parte de algo precioso. Han tomado forma en un libro. Un libro de pensamientos asociado a pinturas del Sr. Pintor. Un camino que hemos recorrido juntos, incluso cuando no lo estábamos físicamente. Sus ideas en forma de cuadro, su rabia, su desconsuelo… Junto con mis pensamientos, quizá transportados desde el pasado para cuadrar los cuadros.

He sido transducido, y el resultado ha sido transducción. El librillo.

Y mientras todo eso iba tomando forma, mis renglones pasaron a un segundo plano. Aunque las palabras seguían saliendo de mis dedos, lo hacían de otra manera, en otro medio y con otro fin.

Pero aquel cuento ya terminó, y ahora toca volver a caminar por mis baldosas amarillas. Cerrando el capítulo de transducción, para que nuevas ideas broten de mi cabeza. 

Quizá volveré a escuchar a mis mariposas y entender lo que susurran para volver a contar canciones desde el cielo.

Quizá miraré a través de los ojos del Sr. Pintor y sus dibujos para inventarme nuevas historias que compartir.

Quizá escucharé canciones de amor y alguna que otra desesperada para volver a ponerme melancólico.

Quizá.

¡Cuántos quizá!

He vuelto, y creo que ahora no me iré.

Han pasado muchas cosas en éste tiempo dignas de ser mencionadas. Y las mencionaré.

Sigo bien, sigo contento.

Sigo con mi gente, sigo con vosotros.

Sigo con los que a pesar de no tener noticias mías desde hace muchísimo tiempo, veo que día a día encontráis un hueco para perderos en mis renglones. Por supuesto, gracias a vosotros por seguir ahí.

Y lo mejor de todo. Sigo enamorado, cada día mas, de alguien que me hace mi camino hacia la ciudad de las esmeraldas mas sencillo. Sonrío a su lado, vivo a su lado y siento a su lado. Los puntos rojos brotan desde donde nace el rojo… Desde el corazón.

Y así son las cosas. Regreso para compartir mis historias. Con un librillo bajo el brazo, cortito, intenso, diferente y precioso. Ah, y por supuesto, si alguien lo quiere, por un módico precio anticrisis se lo mando “onde haga farta, mi arma”.

Tras estar transducido, vuelvo a mis orígenes.

A estar torcido.

Un beso a todos.