Archivo mensual: septiembre 2009

semen

” Doctor, tengo una consulta. Mi serpiente escupe leche…”

 

Autor: Individuo Las Vegas

Lugar: Es su nuevo saludo, en lugar de decir hola, me hace consultas

Explicación: o calentura, o demencia, aunque en el fondo

le comprendemos.


amigos_blog[4]

La vida y sus circunstancias hace que, de vez en cuando, te enfrentes a situaciones por las cuales no querrías pasar nunca. Pero si algo tiene este camino por el que todos andámos es el mismo fin de viaje. No me gusta hablar de éste tema realmente, y no por el hecho de que me incomode ni nada por el estilo. Si no me gusta hacerlo es por respeto, por el enorme respeto que puedo llegar a tener a aquellas personas que ya no están entre nosotros. Y ante todo pido perdón si con éstas palabras hago pasar a alguien mal rato ya que no es mi intención.

Y sigo.

Da la casualidad que hoy a lo largo del día en dos momentos bien diferentes he podido oir,  bien hacia mi, o bien en tercera persona, la frase de ‘No imaginaba que vendrías’. Y lo único que se me ocurre pensar al oirla es que no hay un lugar mejor en el mundo para estar en esos momentos que no sea a vuestro lado. Es difícil escribir, algo con delicadeza y sin rozar lo inadecuado. Soy visceral y lloro siempre, lo sabéis. Y tengo un nudo en la garganta cada vez que recuerdo los momentos vividos. A veces ese nudo se libera y descanso en la soledad de mi soledad, sin que me vea nadie. Los trapos se lavan en casa, ¿no? Tal vez sean episodios de autotortura al llegar a tener empatía con las personas que puedan estar sufriendo en ese momento. ¿Pero como no voy a pasarlo mal cuando ves que personas a las que quieres están en los peores momentos de su vida?

Estoy aqui. ESTOY. Para los dos, y para siempre. Y no he estado más porque por a o por b no me ha parecido lo correcto. Pero habría cogido cada una de vuestras manos para no soltarla en ningún momento, por si en algún segundo os sentíais perdidos, o desprotegidos.

Por supuesto que voy, y al fin del mundo se hace falta. Somos amigos, más que amigos, mucho más que eso.  Y no soltaré la mano hasta que me lo pidáis o vea que podéis seguir sin mi ayuda.

Por si pensabais que no iría… Voy donde haga falta por vosotros. Por Él y por Ella. Por vosotros dos.


alejandro sanz

Buscaré el paraiso, y si es con ésta canción lo haré con una sonrisa en el alma.

Vuelve Alejandro Sanz después de varios años de silencio, y lo hace con una canción llena de alegria y vitalidad.

Todos nos sentimos perdidos muchas veces y si pudieramos hacer lo que dice de atarnos a las estrellas y dar vueltas al mundo, nos iría mejor.

 


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” El rubio malote me pone tó palote”

 

Autor: Individuo Las Vegas.

¿Por qué?: Por rubio, por malote, por moreno, por flaco, por… por… por cualquier cosa.

Observaciones: alguna cerveza de más pero aún estando sobrio se dice igual


niñoEstoy agotado. Hoy es un día de esos en los que las neuronas ya no hacen sinapsis entre ellas, y las motoneuronas están bajo la influencia de Morfeo. Mi cabeza está cansada y mi cuerpo casi tanto o incluso más que ella.

Llevo el teléfono rojo, y anoche me fuí a dormir tarde porque cuando está a mi lado, no me gusta ir  pronto a la cama no vaya a ser que me levanten cuando llevo una hora durmiendo. Con todo esto, entré mis piececitos entre mi edredón morado hacia  la una de la mañana.

El problema ha sido cuando no es que hayan despertado nada más dormirme, si no que a las seis de la mañana estaba en el trabajo. Vamos, apenas cinco horas después de echarme a “descansar”. Uno sabe cuando entra a trabajar, pero nunca cuando va a salir. Me han dado las tres de la tarde en el trabajo, con el tiempo justo para salir, comer un poquillo y volver a las cinco de nuevo a mis obligaciones laborales. Y de ahí, a las ocho a casita. Un día duro, por lo largo y por las circunstancias de la jornada. Las cosas no siempre nos gusta como salen. Buenas noticias las daríamos todos, todos los días. Pero las malas cuesta decirlas y son más frecuentes de lo que nos gustaría.

Entonces uno mientras pasan las horas y las horas y no se termina el día, se va dando cuenta que su comportamiento a medida que avanza el día es inversamente proporcional a la edad que uno tiene. Comienzan  los despistes, los pensamientos en la nada, la risa tonta y pegadiza… Y los lloriqueos. Los lloriqueos sobre todo. Lloriquear por querer irse a casa a descansar. Lloriquear cuando tienes que escribir cinco veces el protocolo de un tratamiento porque no te aclaras ni tu mismo. Lloriquear cuando por fin consigues salir del trabajo y al montarte en el coche todo el mundo conduce horrorosamente mal mientras tu eres el puto (niño) amo.

Cuando por fin llego a casa, solo pienso en tumbarme en el sofá por no meterme ya en la cama y cerrar los ojos para no despertar hasta el día siguiente. Acurrucarme como un niño chiquito y si hay que seguir lloriqueando se sigue. Y dormir tranquilo.

Lástima que la realidad no sea tan bonita, ya que el teléfono rojo sigue activo y puede despertarme de éste sueño en cualquier momento.


tocapelotas

Si no he hablado de ellos, perdonad, pero los tengo tanto en la cabeza que para mí es como si ya lo hubiera hecho. Aunque si no los he denominado asi en alguna entrada anterior, tambien son comparables a los calientapollas a los que mencioné en la entrada del 27 de Julio, llamándose calientas.

En fin, que das una patada a una piedra y salen 2 tocapelotas seguro. Porque efectivamente, el ser humano es el único animal que tropieza 2 veces con la misma piedra y lo corroboro 100%. No dos veces, ya no se ni cuantas. Es mejor no llevar la cuenta.

Uno trata de poner la mejor cara siempre, ante cualquier tipo de situación, y sobre todo trata de salvarlas de la manera  más airosa posible sin demasiados daños colaterales. Pero a veces, éstos últimos daños son difíciles de evitar. Más aún teniendo en cuenta que el alochol la mayoría de las veces está presente y la noche confuende a todos sin excepción.

El problema principal es que no me gusta que me mientan descaradamente y sin ningún tipo de pudor. No me gusta. NO ME GUSTA.

¿Queda claro?

Es más, hace que las madejas de mi cerebro de la entrada anterior se líen de tal manera, que el cóctel resultante de ese alboroto será explosivo seguro. La mentira directa y sin piedad, aún cuando yo digo que me estás mintiendo sobra. Hipocresía la justita niños, que ya somos mayorcitos. Aunque algunos parece que no tanto.

Si me quieres tocar las pelotas, avisame y nos las tocamos los dos, dado que puede llegar a gustarme. Pero si lo vas a hacer tu solo y a mi se me va a quedar cara de Valderrama, pues te metes la manita por el culito y se las tocas a tu madre. Si me vas a mentir, dimelo directamente y no lo hagas para quedar bien.”Oye, que es mentira pero que así quedo mejor”. Pues uno sabe a lo que pinta la partida y se le queda menos cara de gilipollas.


madeja

A veces los pensamientos en mi cerebro son tan enrevesados como una madeja de lana… Tengo que buscar y buscar y buscar hasta que encuentro el inicio del ovillo y a partir de ahí comenzar. Es habitual en mi vida no encontrar el inicio del problema, bien sea a nivel profesional como sobre todo a nivel personal. Me cuesta localizar ese cabo perdido dentro de mi cabecita, para que una vez localizado, poder tirar despacio de él eliminando toda la maraña que lo rodea.

Unas veces se da mejor el desenredo. Otras veces lo único que pasa es que de tanto tirar y tirar del cabo, al final se hacen nudos por el camino y no queda otra solución mas que cortar y ya empezaremos de nuevo. Por suerte, éstas últimas son las menos. Pero tambien son.

Éste pensamiento me surgió hace poco mientras en el trabajo me plantearon un problema al que tenía que buscar la solución. Esa solución estaba en mi cabeza pero al principio era dificil localizarla. No fue complicado una vez que te calmas, respiras hondo y empiezas a buscar el inicio. Y cuando lo tienes localizado, el resto viene solo.

La cuestión es que a partir de ese día me he dado cuenta que no solo en el trabajo afronto los problemas así, y que si me tranquilizo y busco dentro de mi cabecita, el cabo suelto del que tirar a veces está más visible de lo que nosotros nos hacemos ver.

La cabeza está llena de ovillos de lana, y cada uno contiene diferente información que almacenamos durante años. Vivencias, estudios, sentimientos, recuerdos… Todo ovillos de lana. Sólo tenemos que saber de cual tirar en cada momento y sobre todo, no dejar que se lien.