“Quizá cuanto mas intentemos obligarnos a ser felices, mas confundidos estemos.

Hasta que ni nos reconocemos.

En vez de eso, seguimos sonriendo e intentamos ser esas personas felices que quisieramos ser.

Hasta que nos damos cuenta de lo que hemos tenido delante.

Ni en nuestros sueños ni en nuestras esperanzas, sino en lo que nos hace sentir cómodos.

En lo que conocemos.

 

Anatomía de Grey

 

 

La felicidad reside en lo que conocemos. ¿Concretamos Mr. LP? Pues sinceramente no se por donde empezar a hacerlo. Unos me dicen que la entrada de ayer era graciosa y que el punto nostálgico gustó. Mientras que otros me hablan de dolor, confusión, crisis… Y sinceramente, entre ambas definiciones, no se en cual posicionarme o si coger ambas y hacer una mezcla.

Aunque  tengo que decir, que si ni siquiera el brazo derecho del que ayer hablaba, mi niño Las Vegas, ha tenido dudas de lo que escribí ayer, será que no lo hice demasiado bien. Así muy bien, yo sembrando polémicas allá por donde dejo renglones torcidos. Pero que serían mis entradas si no estuvieran torcidas, ¿no?

Ésto no es una discusión, es un monólogo. Y uno no puede enfadarse por algo que lee sin mas, y con efecto acumulativo ir guardándolo en el disco duro. Es decir, muchas veces escribiré cosas que se entiendan y sientan bien, y otras muchas, la mayoría, escribiré cosas que no se entienden bien. Si algo sienta mal, soy todo oídos, y si queréis, discutimos el tema. Ésto no son mas que palabras salidas desde mi cerebro, mis manos, y mi corazón, en determinados momentos de mi vida. Unas veces son bonitas, otras tristes, pero no las escribo con ánimo de ofensa. Sólo las escribo.

Mr. LP, no se concretar. Hace unos días hablábamos por teléfono y me decías que hay días en los que te gusta estar contigo mismo y analizarte, y preguntarte como estás. Si todo está bien y ordenado, o si hay algún problema que solucionar. Cuando yo hago eso, no encuentro nada. O si lo encuentro quizá no quiera verlo y niegue la mayor.

Concluyendo, soy un desastre. El cerebro, o el corazón… Véis, si ni siquiera se donde tengo los archivos… La cuestión es que últimamente ando desordenado. Esa es la palabra… Desordenado. Y encima es algo que se manifiesta a otros muchos aspectos de mi vida. Durante años y años he sido tremendamente perfeccionista y quien se sentaba en mi mesa en la biblioteca de la facultad, sabía que los apuntes tenían que estar cuadrados con respecto a los bolis y el libro que estuviera usando. Mi piso siempre recogido y limpio, el escritorio ordenado. A día de hoy eso no lo cumplo. Trato de poner orden pero el desorden me invade. Y creo que todo viene desde dentro.

Que cosas descubro mientras escribo, igual debería empezar a recomendarlo para sacar cosillas que llevamos dentro. En el momento en que empiece a ordenarme por dentro conseguiré que se manifieste en todo lo que me rodea, incluída esta mesa desastre que tengo delante ahora mismo.

Hasta entonces seguiré intentando concretar mi desorden.

Anuncios