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Una noche como la de hoy te marchaste para no volver. Soy malo con las fechas, quizás sean diez años ya, quizá más, o tal vez menos. Pero mucho tiempo ya. 
Inocente, siempre niño, siempre adulto. 

Siempre único. 

Puede que muchas veces no lográramos entenderte. Y sé que muchas otras te entendíamos con solo mirarte. Recuerdo el tacto de tus manos de hombre de campo. Recuerdo tu olor, el roce de tu barba cuando nos abrazabas. 

Fuiste duro, hasta el final. Fuerte como una encina y valiente como los guerreros. Pocas veces te vimos quejarte de dolor, salvo cuando las luces se apagaban, la casa se quedaba vacía y te sentabas, derrotado, bajo la luz tenue del hogar. 

Qué difícil fue verte marchar, pero que paz nos dejó verte por fin descansar. 

Recuerdo la última vez que te vi. 

Tus palabras, tu mirada y mi última promesa aún sin cumplir. Creo que sabías que te ibas, pero nos demostrabas lo contrario.

Y al despertar, una mañana de Reyes, ya no estabas aquí.

Por la noche vinieron a buscarte, y quizá hoy aún sigas a su lado repartiendo regalos y sonrisas a todos los niños del mundo. 

Porque un alma tan pura, sincera y bella como la tuya no puede perderse en la nada para siempre.

Porque siempre estarás en nosotros que tuvimos el privilegio de sentir tu amor. 

Porque siempre te recordaré en el campo entre cabras, como corrías hacia mí y mi hermana para abrazarnos después de un tiempo sin vernos. 

Porque fuiste, eres y serás siempre nuestro tío Kiko.

Porque fuiste, eres y serás siempre mi padrino. 

Porque fuiste, eres y serás siempre mi ángel de la guarda. 

Vuela feliz y libre tío. 

Descansa tranquilo. 


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 Ayer me llegó un email donde me hablaba de las estadísticas de mi blog en el 2015. Sinceramente, me sorprendió y mucho lo que me decían esos números que recibía. 

6.900 visitas, en un año en el que solo os dedique una jornada. Una entrada. Solamente un escrito. Un Gracias… Y punto

Por esto, gracias. 

2015 termina , y quería despedirlo como se merece. Este año en el que tantas cosas buenas me han pasado, no podía marcharse así, simplemente, sin decirle adiós. 

Porque 2015  ha traído una nueva protagonista al cuento de hadas, principitos, magos y baldosas amarillas en el cuál yo me empeño en vivir. Una princesa, Rocío, que llegó un 2 de Noviembre. Mi sobrina, mi futura nueva ahijada. Es curioso como cambia la forma de pensar o vivir las situaciones cuando hay tanto margen de tiempo entre ellas. Hace 10 años fui tío por primera vez, y ahora, 10 años después viene Rocío. En aquel entonces todo eran nervios, novedades, los primeros nietos, el primer sobrino, el primer hijo de mi hermana. Hoy 10 años después, la situación cambia porque es la niña después de dos niños. Sin tantos nervios, viendo a mi hermana ser madre de nuevo pero ya con la experiencia de 10 años siéndolo. Ver a mis sobrinos empezar a tratar con su hermana, ver sus miradas. Su forma de tocarla, de acariciarla. Y lo principal, mirarla a ella. Tan chiquitita y perfecta. El milagro de la vida, increíble y preciosa. Bienvenida Rocío, enhorabuena hermana mía. Ya tienes a la niña de tus ojos. 

Sabéis, me da pena que termine este año. Pero no pena de ‘ahdiosmíoperoporquémehacesesto!” Me entristece que termine simplemente porque ha sido un año maravilloso. 

Un año que empezó con los nervios de preparar una boda. Mi boda. Empezando a realizar pasos y cosas que no tenía ni idea de por donde empezar. Busca una fecha, busca un lugar, busca un menú, busca música, busca traje, busca busca… Y buscando fuimos encontrando hasta conseguir que aquel 9 de Mayo de 2015 fuera el día que habíamos imaginado y como queríamos que fuera. Con vosotros, por vosotros y para vosotros. Perfecto. 

Desde entonces camino por la vida, flipao como siempre, sobre mis baldosas amarillas, pero con un anillo en mi mano con un inscripción y una fecha. ¡Ole yo! Lo único que ya no podré cantar nunca mas eso de ‘Oh oh oh, oh oh oh oh oh, oho, oh oh oh… All the single ladies…” y mover la mano en plan Beyonce. Pero oye, que me quiten lo bailao.

Un año en el que he viajado de nuevo a las islas, esta vez a Tenerife. Una luna de miel, el Sr. Pintor y yo. Y nada mas. El océano Atlántico frente a nosotros. En este viaje aprendimos que no vamos a subir a volcanes en nuestras vacaciones nunca mas, que lo del montañismo no es para nosotros. Conocimos la isla, vimos arte, gente, playas, rocas, cielo azul, sol y disfrutamos de nuestro descanso. También Barcelona nos recibió para ver a Robbie Williams, en un viaje relámpago. Y el verano nos llevó a Cadaqués. Inolvidable. Dalí por los cuatro costados. Maravilloso lugar, indescriptible el aire que se respiraba viendo los lugares donde el genio Salvador Dalí creó sus obras. Sabéis, aún si cierro los ojos y me concentro, recuerdo el sonido del aire y la luz del mar cuando viajaba en la moto montado de paquete mientras el Sr. Pintor me paseaba por el parque del Cap de Creus.

2015 además no solo son esos momentos tan marcados en el calendario. Este año son todos y cada uno de los momentos que hemos vivido juntos. 

He vivido tres despedidas de soltero. Tres oportunidades de darme cuenta lo que puedes llegar a importar a los demás. La primera de ellas me llevo a Logroño, con mis fieles compañeras de vida de la facultad. Sabéis chicas, llevamos ya casi 18 años juntos. El tiempo entre nosotros no pasa sin sentido; sabemos aprovechar cada momento que la vida nos brinda para juntarnos. Y siempre, siempre tan locos como cuando nos plantábamos en una champanada. Por muchos momentos mas juntos, siempre en mi corazón. La segunda despedida hizo que me creyera un auténtico superdetective averiguando asesinatos. Cuadrilla, siempre estáis ahí dispuestos a embarcarse en cualquier aventura que se nos presente en el camino. Sóis la leche. Y la tercera de ellas, me reunió de nuevo con mis individuos. Esos que me acompañaron en mis comienzos de escritor loco y torcido y que siempre están cuando tienen que estar. Un disfraz, unas alas de mariquita y el placer de volver a sentir eso que sentíamos cuando nos juntamos. Gracias a todos. Lo mejor de todo esto es saber que detrás de estos momentos, hay mucho tiempo de dedicación, preparación, pensamientos y hechos que me dicen que soy alguien en vuestros corazones. Y creerme queridos, que eso hace que mi corazón esté repleto de felicidad. 

Ya no soy el mismo que era hace unos años. Mis circunstancias cambian, así como las de los demás también han cambiado. Miro atrás y veo que los momentos que nos han unido afianzan mas el camino que nos queda por recorrer. Y veo que desde que tengo uso de razón, ese camino lo habéis hecho fuerte vosotros. Desde que este Renglón Torcido se deshacía en lágrimas negras de amor o desamor, hasta momentos en los que la risa nos impedía seguir el paso. El tiempo que pasamos juntos ahora es vital, el tiempo que pasamos separados es pensar en todo lo que hemos vivido. Porque en nuestras ausencias es cuando me doy cuenta que sin vosotros no sería quien soy. Esto va por vosotros, mis individuos Las Vegas y Prada, Sergio, Naiara. Siempre a mi lado, siempre  a vuestro lado. Viéndoos vivir, volar, ser madre. La vida nos hace crecer, pero lo mejor de todo es que seguimos creciendo juntos, en físico o en pensamiento. Pero siempre juntos… Unidos por hilos de cristal. 

Y 2015 no sería el mismo sin los yujuuu y nuestros ‘por que sí’. Porque no necesitamos excusas para juntarnos. Porque nos sirve una cena italiana, un concierto mexicano, una exaltación de la verdura o un mismo color que celebrar. Este año ha sido grande. Hemos asistido a la aparición de la Virgen del Botijo, hemos viajado a Logroño, hemos escapado de una habitación en menos de una hora, nos hemos reído grabando vídeos sorpresa, hemos cantado, bailado y vivido. Y tenemos un secretario que ni el milagro de los panes y los peces, que hace que el bote siempre tenga mas dinero del esperado. Pero lo mejor de todo es que todos y cada uno de los momentos ha sido único porque vosotros sois únicos. No se que nos deparará el 2016, pero si es a vuestro lado, será maravillosos. Gracias chicos. 

Familia, somos la leche. Este año hemos tenido muchos motivos para celebrar. Hemos tenido dos bodas, nacimientos, cumpleaños, raticos de estar juntos. Porque siempre hemos sido así, porque sí, tenemos un pedradica, pero eso nos hace ser como somos. Y que sigamos siéndolo por muchos años. La familia dicen que te la imponen, los amigos se eligen. Yo estoy feliz con mi familia “impuesta”, feliz y de todos nosotros. Por muchos mas momentos juntos, y siempre con la sonrisa en la cara. 

Hace casi seis años que comencé a escribir.

Tenía 28 años cuando decidí que quería compartir mis pensamientos; hoy voy ya por los 35.

Tenía ganas de contar que era un chico normal, gay, soltero y alegre viviendo la vida como le apetecía hacerlo; hoy soy un proyecto de hombre normal, gay, casado e igual de alegre.

Comencé siendo un Renglón Torcido que lo único que quería era llegar a la ciudad de las Esmeraldas sobre baldosas amarillas; hoy sigo siendo un Renglón menos torcido, que camina por la ciudad a la que tanto soñé con llegar.

Sigo siendo el Renglón Torcido, lo seré siempre; ayer, hoy y mañana. A veces mas loco, a veces mas cuerdo.

Pero siempre siendo yo, con mi verdad.

Fue un placer vivirte.

Fue una inmensa felicidad disfrutarte.

Fue un orgullo compartirte.

Fue precioso mirarte.

Que tengas buen viaje 2015. 

Bienvenido 2016.


Boda

¿Sabéis una cosa?

Antes no sentía ningún pudor escribiendo, y ahora todo lo contrario. Me cuesta sentarme y contar lo que he vivido hasta ahora, quizá porque sea tan bonito que nunca encontraré las palabras adecuadas que lo puedan llegar a describir como se merece. Pero, eso sí, merece y me repito, que sea contado. 

Y lo mas sencillo sea comenzar con un sencillo y sincero GRACIAS. 

Gracias 9 de Mayo de 2015.

Porque después de muchos años, os pude tener a todos reunidos en un mismo salón compartiendo una ilusión. Por fin llegamos a la ciudad de las esmeraldas. Fui feliz y ese sentimiento sigue dentro de mi y no lo olvidaré nunca. Recuerdo cada momento y a la vez olvido todos. Pero creerme cuando os digo que una de los sentimientos mas bonitos que he vivido nunca lo sentí cuando, esperando detrás de unas puertas blancas frente a una capilla, éstas se abrieron y pude veros a todos. 

Todas y cada una de las personas que quiero estabais allí, esperando completar el camino de baldosas amarillas. Todos fuisteis testigos del final. Y habéis sido testigos de un comienzo. Sinceramente, esa sensación, es inolvidable. Porque mientras caminaba por esa alfombra, y mi mirada se cruzaba con las vuestras, mi cabeza bullía con recuerdos, imágenes y sensaciones. Porque en el tiempo que duró la ceremonia os pude mirar a todos de frente y sentir que tengo una vida preciosa y todo es porque estáis vosotros en ella. Y porque en el transcurso de las horas que estuvimos juntos, y cuando nadie me veía, os miraba furtivamente, y veía vuestras sonrisas, vuestras voces y a veces solo gestos. Y sentía que la energía que se vivió ese día es algo que no se volverá a repetir. 

Por todo ello, gracias. 

Gracias por la implicación, por vuestra entrega, por vuestra intriga y por vuestro corazón. Como dijo una canción durante la ceremonia, sentí que habías abierto ventanas en vuestro corazón y aquel día todos latían al mismo ritmo. 

Y como no quiero que se me olvide nadie, y estoy acostumbrado a las listas, seguiré un orden para no perderme. 

Gracias a los Yujuuuu por el entusiasmo puesto desde que decidimos que de las palabras se pasaban a los hechos. Por las ideas aportadas, por las cenas a nuestras espaldas y las compartidas juntos. Y por vuestra sonrisa constante. Por llenar el día de música y baile, por pintar al principito un decorado de ensueño. Por ser como sois, gracias. Por supuesto, gracias a Dora, la organizadora, por su dedicación, paciencia, ayuda y su amor. Nada de lo que ocurrió aquel día hubiera sido posible sin ti, porque supiste guiar nuestros pasos cuando a veces se perdían. Gracias. 

Gracias al maestro de ceremonias, Sergio, por implicarte en una historia que te dio muchos quebraderos de cabeza, gracias por tus palabras y por tu buen hacer. Por tus bonitas palabras bañadas en recuerdos de dos chicos jóvenes que comenzaban a vivir. Por todo, gracias. 

Gracias a las familias, a las preciosas madrinas, a los emocionados padrinos, a las hermanas Marga y Beni que consiguieron hacernos llorar a todos con sus palabras. Familias, fuisteis geniales. Por el hecho de montaros en este viaje sin dudar, por querer compartir con nosotros un día tan especial, disfrutarlo y sonreír. Sabéis una cosa, ese día me sentí orgulloso de todos y cada uno de vosotros. Todos juntos como hacía muchos años que no estábamos. Con multitud de chiquitos corriendo entre nosotros, haciéndonos ver que la nueva generación se abre camino. Dos familias unidas, hermanos, hermanas, cuñados, cuñadas, sobrinos, sobrinas, primos, primas, tíos y tías. Padres y Madres, gracias por hacer que ese día se quede grabado en nuestras memorias. Nos hicisteis felices. Sonreímos, reímos y vivimos un día inolvidable juntos. Conexión Tudela-Pamplona, siempre.

Y que mas decir, Gracias AMIGOS.

Gracias porque también sois familia. Vosotros sabéis quien sois. La amistad no es una etiqueta en facebook, o un seguimiento en twitter. Es un tiempo compartido, un momento vivido, un llanto contenido o una sonrisa disimulada. Amigos venidos de fuera, de Logroño, de Lodosa, de Tudela, de Pamplona o de la misma calle de la Catedral. Sin vosotros no hubiera sido igual. 

La banda sonora de mi vida está cantada por ti, y en ese día no me faltaste. Fue un día, nos queda el resto. Gracias Naiara, mi hermana pequeña como dijo Beni en la Capilla. ¿Seguimos bailando? Cuadrilla, un placer vivir a vuestro lado desde una cena buscando a un asesino a otra perdida en mitad de Belate, ¿cuántas mas? Las que queráis. Gracias. 

Mi familia de Zaragoza, mi familia veterinaria… “Son mis amigos… En la facul pasábamos las horas”. Así cantábamos hace años, y así seguimos. Pasando los años, pasando la vida y compartiendo momentos como los que vivimos. Y los que nos quedan por vivir. Gracias a todos por venir. Os quiero. 

Mis individuos Las Vegas y Prada. Empezasteis compartiendo muchos renglones torcidos. Ahora el renglón se hizo mayor y vosotros fuisteis testigos. Sin duda alguna. Gracias por seguir a mi lado. 

Mi nueva familia mas joven y reciente, mis madrugadores fisnes19. ¿Todos a una  no? El tiempo compartido o los años transcurridos, no implican mas o menos importancia. Sólo la calidad del tiempo vivido juntos, determina la importancia de los mismos. El tiempo vivido juntos es genial, y me hace feliz. Y esa felicidad la vivimos ese día. Y lo mejor de todo, juntos. 

El Renglón Torcido ahora camina mas recto, y con una alianza en la mano. Ahora todo forma parte de un recuerdo maravilloso, plasmado en cientos de fotografías, vídeos y recuerdos. Recogidos en mensajes de agradecimiento y felicitación. Compartido con vosotros y vivido con, por y para vosotros. 

Nunca olvidaré el día que vivimos juntos. Nunca olvidaré mis pasos, mi emoción contenida y vuestras miradas complices. Nunca olvidaré, vuestras sonrisas. Abrazos y besos. Vuestro amor y vuestras palabras. 

Vuestra sinceridad y sobre todo vuestra verdad. 

Gracias porque hicisteis todos del día de nuestra boda un día maravilloso que sin vosotros no hubiera sido igual. 

Hoy el Renglón Torcido rompe su pudor a contar historias de amor verdadero y felicidad. Una sensación nueva que hasta hace un tiempo no sentía, pero que hoy rompo porque la ocasión lo merece. Mis renglones bien merecen palabras de amor, contadas desde el corazón y vividas tan intensamente que la emoción llena mis ojos con solo recordar.

Escribo, quizá un final. Por eso el ” Y punto”.

Aunque sí, es un punto, porque esta historia de amor ya ha encontrado su ciudad de esmeraldas al final de camino de baldosas amarillas. 

Yo lo recorrí con dos pequeños rubíes rojos en mis zapatos como si fuera Dorothy en el Mago de Oz. 

Y hoy, los golpeo uno contra el otro pidiéndole al gran mago de Oz que no quite de mi mente el recuerdo de aquel día. 

Gracias.

Os quiero mucho. 

Y punto.

Boda


blog

Poco a poco las cosas se van asentando, ¿lo ves?

Cuando parece que la vida se planta delante de ti como diciendo “a ver ahora por donde tiras…”, es en ese momento cuando siempre, no pueden fallar, las baldosas amarillas comienzan a brillar para que sigas el camino que ellas marcan.

Eso por si alguna vez las perdiste de vista. 

Casi ocho meses después me vuelvo a sentar para contar algo, aunque mi taburete ha intentado evitar que me sentara doblando sus patitas de metal haciendo que terminara con el culo en el suelo de par de mañana. Algo sencillamente reemplazable, cojo una silla y vuelvo tener mis dedos sobre éste teclado que tantas historias ha compartido conmigo. 

Hace poco, una semana en concreto, de charla tras una inauguración del Sr. Pintor, una personita Chechi-Liana recordó el tiempo en el que cada mañana en el trabajo miraban pendientes de si el renglón torcido seguía torcido y lo publicaba o si por el contrario seguía en silencio. Recordó tiempos pasados, casi prehistóricos, donde los sentimientos y las palabras no dichas sino leídas transformaban y dictaban los nuevos pasos a dar. El renglón torcido servía para transmitir entonces cosas que era incapaz de poder llegar a decirlas ante una mirada. Y al recordar aquello, me dí cuenta que nunca he dejado de ser un Renglón Torcido.

Recordé que me gusta escribir aunque no lo haga tanto, que me gusta plasmar lo que pienso y lo que siento aunque no lo haga a diario. Que tengo ganas de seguir contando historias aunque no siempre sean escritas. Durante todo este tiempo quizá mis historias volaran por otros cielos de diferentes colores, haciendo que ocuparan parte del tiempo que antes dedicaba a escribir. Quizá tenga que parar, mirar al suelo, volver a sentir el color amarillo que me lleva a la ciudad de las esmeraldas y comenzar de nuevo. O simplemente y quizá, ésta vuelva a ser una entrada aislada y no vuelva a escribir en otros ocho meses.

Sencillamente, no lo sé. 

Sólo se que hoy quiero escribir. Y lo hago porque como he escrito al inicio, poco a poco los caminos se despejan. Un camino cansado, difícil e indeciso. De no saber si encontraríamos nuestro lugar o si nos quedaríamos sí el. Si las circunstancias de la vida harían que nuestro anhelo de buscar nuestro rincón estaría al alcance de nuestros bolsillos o por el contrario tendríamos que dejarlo pasar. Días raros, en los que por la mañana teníamos una alegría y por la noche esa alegría caía de golpe al fondo del pozo. Días mezclados, de bajeras, pisos, reuniones, preparaciones y traslados. Días cansados, de amontonamiento de quehaceres y casi sin tiempo para respirar. 

Pero vemos la luz…

Y brilla fuerte, porque todo esfuerzo tiene su recompensa. Porque todo lo conseguido es merecido, y se merecería mucho mas. Porque cuando algo se lleva dentro no hay otra manera de que puedan ir las cosas.

Creo y siento que vienen años color esmeralda. Veo en el horizonte caminos que me gustan. Me gusta su luz especial, su fresco aroma y la dirección que toman. Y todo fruto de la dedicación, del respeto y de saber sonreír siempre ante las situaciones extrañas que la vida nos pone. Sabiendo siempre que tengo a mi lado a quien hace que esas sonrisas en los días nublados sean mas fáciles. 

Hemos conseguido mucho, más conseguiremos en el futuro.

Por ti.

Una vida entera.


Rock'n Roll

Rock’n Roll

Desaparecido del blog y perdido en otros mundos.

No por abandono, no por falta de ganas de escribir. La falta de tiempo en ésta vida loca que llevamos a veces te supera. Sin minutos para poder sentarse, respirar, mirar dentro de mis cosillas y decir… Ahí voy.

Hoy sí, hoy fluyen las palabras nuevas a través de mis dedos. Hoy con ellos escribo Rock’n Roll, porque de eso se ha tratado la ausencia. Cuando mis manos no escriben renglones, se funden en arcilla y crean personajes como los de la foto. Personajes, con alma, con vida, con micrófonos y baquetas que ya por fin están en su hogar.

Ha sido un tiempo de locura. Preparativos a escondidas, cenas clandestinas, mensajes archivados y palabras y conversaciones silenciadas para no romper el encanto. Todo porque la voz de mis sueños se merece todo ésto y mucho mas. Una boda llega pronto a adornar el camino de baldosas amarillas, la voz se casa y como no podía ser de otra manera, hay que celebrarlo. Pero antes de celebrar su boda, despedimos la soltería con sopresas, risas y alguna lágrima. Con regalos escondidos, y palabras guardadas a modo de recuerdos.

Y entre risas, recuerdos y preparativos, se me ha ido el tiempo de contar mis tiempos.

Hoy miro la foto de los personajillos salidos del barro. Y pienso que ahí está su alma, su bondad y su vitalidad, la que ellos, los de carne y hueso me transmiten. Son muchos años juntos, media vida, y literal. Media vida de historias contadas en canciones, en cartas escritas por adolescentes perdidos en el comienzo de su renacer. Historias que hemos dejado vivas dentro de nosotros para hacernos ver que después de todo el tiempo pasado, parece que fue ayer cuando nos conocímos.

Disfruté formando un vestido negro, moldeando una chistera que debió ser un bombín. Sentí al fabricar cada mechón de pelo, y viví el hacer una perilla tan peculiar. Todos y cada uno de los días tenía una cita con ellos, esperaban encima de mi mesa del salón o bien en mi mesa de la cocina. Rodeados de sus pinturas y sus pinceles. Entraba a casa, los miraba y ellos, aún con su rostro sin pintar, sin sus ojos a los que mirar, esperaban ser tocados  un día mas.

Sólamente tocados por mí, nadie mas. Si debían romperse a manos de alguien, era en las mías. Si los estropeara, sería yo. Si un brazo caía al secarse el barro, yo era quien como un médico volvía a ponerlo en su lugar. Del trabajo a pintar; del trabajo a pegar; del trabajo a mirar si secaba bien la cola blanca. Y lo demás a un lado, el tiempo corría y tenía que ser perfecto.

Y para mí, así fue. Tras pintar chalecos y vestidos, camisas y zapatos, pelos y perillas, llegó el momento de darles el último soplo de vida. Con pulso firme, pero nervioso por ser el punto y final, sus ojos aparecieron bajo mi pincel. Y ahí estaban ellos, mirándome, saludando al nuevo día que por fin veían. Hoy sí, ya podemos ver a quien tanto ha pensado en nosotros. Por fin podía mirarlos a la cara, y sonreir, porque el final estaba cerca.

Con sus ojos, con sus ropas de gala, con su velo y su sombrero. Con las gafas hechas por el Sr. Pintor dado que yo no fuí capaz, y con el micrófono creado por una duendecilla llamada Ale, ocuparon juntos su pedestal de oro, para así, entre los dos crear Rock’n Roll.

Hoy descansan en su casa, duermen junto a sus gemelos. Yo los llevo en mi corazón, pero no penséis que me he vuelto loco por hablar así de un par de muñecos de barro. No. Los llevo en mi corazón, porque el amor, la dedicación y todo el cariño que hay puesto en esos muñecos, es el resultado de un amor, de una amistad, de una hermandad forjada y labrada a través de 17 años de vida. 17 años caminando juntos sobre nuestro suelo amarillo.

17 años bien merecen Rock’n Roll.


El Renglón Torcido

Siempre mariposas…

¿Cuando vuelvo a escribir? ¿Sirve contar que hoy me voy a la exposición del Sr. Pintor o después de todo lo escrito en el blog, eso no tiene transcendencia? ¿Pero como no va a tener trasncendencia si es de lo que trata ahora mi vida? ¿Y por qué no contar que hoy comemos con la familia, porque ayer fue el cumpleaños de mi padre y justo ese mismo día comienza su etapa de jubilado? ¿O ésto último no le va a importar a nadie y no tengo que escribirlo? ¿O bueno, por que no contar que me río con la gente que me encuentro nueva en mis días, con las charlas de ayer en la Taska de Picasso con cuatro personas que tenía muchas cosas que compartir? ¿Pero eso es tan importante como para contarlo?

Así anda mi cabeza ahora, ¿escribo lo que me pasa o no lo escribo?

Y después de un rato pensando y debatiendo con mi propia persona, eso que tanto me gusta, pues decido que algo tengo que contar. Porque si allá por 2009 me servía contar y escribir una simple frase que me había hecho gracia en todo el día, y no le daba tantas vueltas a la hora de compartirla, ¿por qué lo hago ahora?

¿Me habré vuelto pudorosos? ¿O vago? ¿O vergonzoso?

¡Que se yo!

Creo que no debo de pensar tanto. Creo que cuando algo me pase en el día que sea digno de contar, debo volver a mi origen y escribir. Creo que si hoy me hizo feliz ver sonreír al Sr. Pintor porque se ve en el Diario de Noticias, promocionando su exposición, tengo que escribirlo. Y que si mi padre es feliz porque después de toda su vida trabajando, por fin puede descansar tranquilo, tambien debo contarlo.

¿Y que mas cosas? Pues todo lo que mi rutina por el camino de baldosas amarillas me traiga… Todo lo que me encuentre o me deje de encontrar. Todo lo que en un momento del día deje huella en mi desmemoriado cerebro.

No hay que darle tantas vueltas a qué contar o dejar de contar. Sólo hay que sentarse y escribir.

Sentarse y escribir.

Respirar.

Y dejar fluir.

 


El Renglón Torcido

Después de un año distinto, desconectao y casi olvidado, no puedo despedirlo sin hacer llegar alguno de mis renglones a quien los quiera leer. Sobre todo después de ver, que tras éste año mas bien improductivo de escritos y memorias, vuelvo a entrar y veo que hay personas que siguen asomándose a ver que se cuece dentro de mi cabeza.

Mi cabeza que últimamente está dispersa preparando nuevas historias. Al final los renglones no sólo se plasman aquí, si no que llevan a explorar nuevas formas, convirtiéndose en mariposas que reposan en sillas de madera dispuestas a emprender su vuelo. O escritos que intentan encontrar un sentido a algo creado con objetos guardados, esperando su final.

Éste último año que pasado, éste último día que hoy brinda su escena final me ha llevado mas allá. Descubriendo historias nuevas a través de la lectura. He leído mas que nunca, robándo tiempo a mis pensamientos para inmiscuirme en los de los demás. He dedicado el tiempo a mirar mas allá, sin preocuparme tanto de mirar dentro de mí.

Pero hay una buena razón para no haberlo hecho. Y la razón es que estoy en paz. Siempre dije que es más fácil sentarse a escribir en frente de ordenador cuando los fantasmas atormentan tu memoria, y buscas de cualquier manera sacarlos para que esa noche puedas dormir bien. Y quizá esa época sea la mas productiva en lo que lleva de historial el renglón torcido. Hoy mi mente no atormentada muchas veces no encuentra otro sentido de escritura que no sea contaros que estoy bien. Que estoy tranquilo. Que soy feliz.

Hace un tiempo tambien pensaba que escribir de las bondades de la vida podía ser la antesala de tiempos tormentosos venideros. Decir que estaba bien podía suponer el inicio de alguna tristeza, y mis supersticiones llevaban a que no escribiera de ello. Pero a día de hoy todos esos pensamientos se esfumaron. No es que no escriba por superstición a decir que estoy bien esperando que algo vaya mal después. No, por eso no.

No escribo tanto por que estoy bien, y punto. Porque pinto, porque hago, porque escribo, porque hago videos. Y la mayoría de las veces más porque prefiero estar en la cama junto a mi Sr. Pintor mientras el duerme y yo leo algo, que no estar sólo delante del ordenador diciendo que estoy bien.

Dos cosas nuevas deja éste 2013 en mi vida, que roban mi tiempo, o por que no, lo enriquecen de otra manera. Una playstation que me engancha con sus juegos estando horas, cuando puedo, delante de ella. Y por otro lado, una vieja afición que 15 años después ha regresado a mi vida. Detrás mía ahora mismo hay un teclado cochambroso, que al tocar sus teclas parece que yo mismo me hago un remix de lo que estoy tocando. La música vuelve a mi vida de manera activa. Hasta ahora me acompañaba siempre, mis familia musical sigue estando cerca, siempre muy cerca. Pero ahora  me incorporo a ella pero no desde la barrera. Tengo una profesora de piano, pacience y risueña, que me dice que toco bien aunque yo piense que tengo dos patas de hipopótamo en lugar de dedos.

Y así despido éste año. El último año que mi padre ha dedicado a trabajar para afrontar a partir del año que viene el gran regalo merecido, el descanso de guerrero. Enhorabuena papá. Donde mi sobrinos se hacen grandes a pasos agigantados, donde la estabilidad y la cercanía es lo que gobierna ahora en mi casa. Todos cerca, todos bien, todos mejor. El 2014 será nuestro de nuevo familia.

Amigos, siempre estáis en mis pensamientos. Nos espera un 2014 con nuevas aventuras para compartir. De fiestas, de exposiciones. De comidas, en blanco, en negro, y de cuantos colores quieras pensar. De fiestas de las cosas pequeñitas y de veladas musicales. Éste año nuevo empieza bien, pronto y con una gran fiesta allí por Marzo. Seguro que es un momento que en la despedida del 2014 no pasa inadvertido. Sois grandes, vosotros que sabéis quién sois. Gracias.

Un año mas, y sigo acompañado. Por alguien que me quiere, me respeta, y que está dispuesto a compartir el mismo techo que yo sin reproches, sin vacilaciones y con el mismo corazón día tras días. Donde quiera que vayas, en ésta casa hay puntos rojos. Lo mismo un día está en la ducha como mirando a través del espejo del baño. Está aqui, en mi vida. Somos felices, lo se. Lo siento al mirar a sus ojos. Reímos. Porque mi vida hacia la ciudad de las esmeraldas sigue discurriendo sobre baldosas amarillas, pero si las miras bien, verás que en cada una de ellas hay un punto rojo.

Familia, habitantes del mundo.

El 2013 se va.

Feliz 2014.

Gracias.