Archivo mensual: agosto 2012

El Renglón Torcido

Siempre una sonrisa…

Sin mirar o mirando.

Con al mirada oculta tras unas gafas o descubierta para que se vea.

Sonriendo o a media sonrisa.

De frente o de espaldas.

Con la mirada perdida en el horizonte.

Hoy, simplemente sirve todo.

37 años, 7 años.

Y un día: 30 de Agosto.

Importante fecha para recordar que seguimos llegando a tiempo allá donde tengamos que ir.

Felicidades hermana.

Felicidades chiquitín Aimar.

Sigamos recorriendo nuestros caminos, pero sigamos.

Siempre es mejor caminar lento, aunque sea lento y con paso firme, que estar parados.

Si lo necesitas, yo te presto mi camino de baldosas amarillas.

Si lo quieres, te enseño donde está mi ciudad de las esmeraldas.

Si me lo pides, te cojo de la mano para no soltarla.

“Solo pueden contigo si te acabas rindiendo”

Bien firme, y sonriendo.

Bien alto para que se te oiga allá donde hoy tengan que llegar tus palabras para hacer feliz a quien no comparte hoy tus andares.

Pero piensa, ¿que es un día comparado con la vida entera?

¿Que es una gota de agua comparada con la grandiosidad del océano?

Brindaremos hoy.

Brindaremos mañana.

Y lo haremos en unos días.

¿Que son unas horas comparadas con la inmensidad del tiempo?

“Simplemente así, tal como eres”

Simplemente así, feliz cumpleaños mi hermana mayor.

Simplemente así te quiero.

Simplemente así, te quiero Aimar.

Que las mariposas que siempre me acompañan vuelen cerca de ti y te lo susurren al oído.


El Renglón Torcido

“… tu sonrisa para sonreir…”

Hay cosas que no se pueden explicar al detalle.

Porque no vienen a cuento, o porque entran dentro de lo mas profundo de uno mismo. Aunque si nos ponemos a buscar metáforas y simbolismos, seguro que hay manera de escribirlo entre renglones torcidos.

Hoy mientras conducía para ir a trabajar he sonreido. Es mas, y lo explico mejor. Me he descubierto a mi mismo de repente, sonriendo mientras esperaba a que el semáforo que estaba en rojo se cambiara a verde.

¿Y por que sonreía?

Si, pensaréis, ¡ay, un tonto enamorado!

Pues algo tiene que ver, por supuesto. Y es que mientras uno disfruta del placer de la conducción, que es mi caso, la mente va por derroteros que a veces son difíciles de controlar. Ya no son sueños que aparecen de noche. Éstos por supuesto, son incontrolables. Sino que son sueños de día, pensamientos que aparecen delante de ti, sin darte cuenta de que tu mente estaba con ellos.

Y sonreía porque sí, soy feliz.

Y sonreía por los momentos compartidos con esa persona que, redundando, comparte sus momentos conmigo. Por los momentos tontos, que todo el mundo tiene cuando nadie los ve. Esos espacios de tiempo en los que piensas que si en ese mismo momento te estuvieran grabando, la extorsión que podrían llevar a cabo con esas cintas.

Porque sí, porque todos en un momento dado hacemos el imbécil y mas con la persona con la que te muestras como eres. Sin complejos y sin miedos, aunque quizá a veces con cierta vergüenza. Pero son esos momentos  los que te provocan carcajadas sin sentido, que te desvelan de una noche avanzada y que hacen que mientras estés en un semáforo, te descubras sonriendo.

¿Que fué lo que hizo sonreir?

Eso, por supuesto, me lo guardo para mí.

Supongo que muchos de los que os perdéis entre mis líneas, sabéis de lo que hablo.

Conocéis esa sensación.

Pero ahí lo dejo, porque ahí lo siento.

Quizá esa sensación sean las mariposas que revolotean en el estómago. Esas que nacieron una vez y que es bueno recordar, cada cierto tiempo, que siguen estando bien vivas y bien fuertes en mi interior.


El Renglón Torcido

Hibernando

 

Hibernación: estado fisiológico que presentan ciertos mamíferos como adaptación a condiciones invernales extremas, con descenso en la temperatura corporal hasta 0º y disminución general de las funciones metabólicas. Sueño invernal.

En dos días consecutivos he usado ésta palabra de una manera u otra. La primera, mucho mas superficial e histérica. La segunda mucho mas emocional y sentida.

De todos es conocida, o bueno, de casi todos, mi fanatismo por aquel grupo de música recientemente reunido con motivo de la clausura de los juegos olimpicos de Londres.

Las “Spice Girls”.

Y use ésta palabra a la hora de escribir un tweet en el que decía algo así como que los fans de las Spice Girls, los que de verdad hemos sido fans desde hace 16 años, no desaparecemos nunca. Entramos en periodos de hibernación, mas o menos prolongados en función de las noticias que generan las cinco chicas picantes. Pero en el momento en el que tenemos novedades acerca de algún evento juntas, bien sea para presentar el musical, los juegos o su gira pasada, es como si de repente y en un viaje hacia el futuro, regresaramos a cuando teiamos la habitación llena de posters de las chicas y escuchabamos su disco a todas horas, esperando cualquir anuncio o foto en revistas para recortarlas.

Pero ésto es otro tema del que hablar largo y tendido en otra entrada quizá no muy lejana. Porque ¡menudas fotos nos han dejado las chicas después de su actuación en twitter! En fin, SpiceBoyForever pero para la siguiente entrada.

La segunda vez que he usado la palabra ha sido al leer un comentario dejado recientemente en mi blog, por una persona que durante muchos años fue parte muy importante de mi vida.

Esa persona se llama Ruth, logroñesa y especial, que hace poco ha descubierto que aquel chico de 20 años, alocado y trastornado, tiene un blog en el que cuenta su vida. Esa vida, quizá ahora mucho mas asentada y no tan llena de locuras. Y yo, tal vez, mucho menos transtornado, pero eso sí, bien torcido.

Compañera de fatigas de la facultad. Cómplice de historias de amor adolescente cuando aún ni tan siquiera me había dado cuenta de mi homosexualidad. Aquella chica a la que cuando tenía alguna tarde cruzada, acudía a su colegio mayor regentado por monjas y bajaba en pijama a escuchar las historias tontas de un chico de 20 años.

Reímos muchísimo.

Tambien lloramos.

Quizá mi mente no recuerde ni la mitad de las cosas que la suya puede llegar a recopilar. Pero al volver a leer sus letras en el comentario, te das cuenta de que hay sentimientos entran en hibernación. Algunos desaparecen para siempre, otros nacen nuevos. Y otros, por supuesto, hibernan.

Hoy al saber de ella he sonreido.

No hubo peleas, no hubo malos gestos. No pasó nada y pasó todo. Lo que pasó fue la vida, que separó los caminos de baldosas amarillas haciéndonos caminar hacia ciudades esmeraldas distintas. Ella terminó sus estudios y voló. Yo seguí estudiando y caminé, pero en otra dirección. Y después, los años, la distancia, el olvido y el recuerdo de lo vivido. Y tal vez, el tener presente que aquello tan maravilloso que vivimos nunca mas volvería a ser igual.

Han pasado cerca de trece años desde que nos vimos por primera vez. Y casi no recuerdo cuando fue la última vez que nuestros ojos se cruzaron. Pero lo que si tengo claro es que cuando alguien consigue llegar a tu corazón, por mas tiempo que pase, siempre hibernará.

Siempre lo hará. Bienvenida.