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El Renglón Torcido

Último día del año. Último día para resumir éstos 365 días que hoy pasarán a la historia. Un 2011 que se despide con cierto aire de melancolía. ¿Un año bueno o malo? Seguramente habría que hacer un promedio de entradas escritas, y cuántas de aquellas fueron bonitas, y cuales fuero tristes. Aunque si resumimos sacaremos algo en claro.

He sido feliz, muy feliz. Los colores invadieron mi vida, que pasó a estar adornada de puntos rojos. Conocí el amor, en toda su plenitud. Viví historias, conocí sentimientos, alegrías, pasión, dulzura. El amor con todas las letras. Pero tal cuál llegó, se fué. Los miles de puntos rojos que decoraban mis paredes, esas paredes de mi vida, se destruyeron en miles de pedazos. Y a partir de ahí la nada. O mejor dicho, la desesperanza.

Hoy, 31, creo que todo está bien. Tengo la intuición de que toda agua turbulenta al final encuentra un remanso de paz donde poder descansar. En mi interior siento que nuestro de remanso de paz está cerca, nos aproximamos a él. Y digo “nuestro”, porque se que los dos estamos en ese camino. Gracias, por todos y cada uno de esos instantes de felicidad compartidos. Gracias por hacer que el 2011 tubiera colores, pintados con el corazón y borrados con el mismo. Gracias por enseñarme lo que es amar de verdad. Gracias, donde estés. Quizá al cobijo de ese león que te protege.

La felicidad continuada, no interrumpida sigue y se agranda cuando de individuos hablamos. Ellos siguen ahí, aunque alguno se pierda por el camino. Pero los demás hacen piña para que la ausencia no sea especialmente evidente. Ellos me dan la vida, ellos me entienden, me escuchan y me comprenden. Con un solo gesto de mis cejas saben si va a estallar una tempestad, o si voy a dar el abrazo mas grande del mundo. 2011 nos ha dejado grandes momentos, que guardaremos en nuestro cajón de los recuerdos. Y muchos de esos recuerdos adornan entre líneas los cuentos que escribo. A vosotros, Las Vegas, Prada, Ejea, Madonna Lilly, Araian… A los que desde la distancia siguen ahí, y lo comprobamos cuando volvímos a juntarnos en esa casa no rural cercana a Pamplona. A los que no estáis tan cerca, a los que hoy cumplen años. A los que un día paseásteis entre mis líneas para hacerme sonreir. Sois mi vida, mi día a día. Mi compañia, mi corazón y mi soledad. Gracias por dejarme ser un golpecillo de vuestro corazón cada uno de los días que abrimos los ojos para seguir caminando por encima de las baldosas amarillas.

Si de algo me he dado cuenta durante éste último año, es que cada vez que cumplimos un año mas, mi familia está mas unida si cabe que el año anterior. Y mientras escribo ésto, sonrío. Y lo hago porque estamos juntos, y seguiremos estando. A pesar de los baches, como familia nos apoyamos y seguimos caminando. Siempre juntos. Y siempre todos. Y sobre todo, nosotros. Hermanos, primos, tios, sobrinos, madres y padres, abuelos, nietos. Donde empezamos y donde terminamos. Sonrío porque estamos ahí, mientras vemos que criaturas nuevas agrandan nuestras vidas. Cuando vemos crecer a los que llegaron para hacer que nuestra vida tubiera nuevas sensaciones. Cuando comenzamos a ver definidas personalidades a través de la mirada de nuestros sobrinos. Ellos nos dan la vida, y por ellos tenemos y debemos sonreir todos y cada uno de los dias que estamos de pié en ésta Tierra. Por ellos, por los pequeños, seguiremos luchando para que nunca les falte de nada. Pero lo que no les va a faltar nunca y lo se, es el amor de todos y cada uno de esa gente, mi familia que está siempre. Siempre. Por todos, por seguir luchando. Por seguir juntos, y por seguir mejor… Os quiero mucho.

Es difícil escribir. Es difícil despedir éste año. Pasar página, empezar de nuevo. ¿Por qué brindamos? No lo se. Cerrar el 2011 es cerrar un ciclo. Un periodo, un año que estuvo adornado de puntos rojos, se cierra llevándose para siempre mi teléfono rojo. Ese que sonaba a horas intempestivas y hacía que muchas horas de mis dias fueran agridulces. No habrá llamadas de madrugada. No habrá plantones, ni dejar de hacer cosas por dormir junto a mi teléfono rojo. No estaré premenstrual. No tendré la regla. No hablaré mas. El año del rojo se termina. ¿Y ahora que?

Ahora toca seguir adelante. Sólo, y con todos a mi alrededor. En avalancha, en tropa, caminando o corriendo. Pero siempre seguros, y adelante. Y si hay dudas, miramos alrededor para no despirtarnos. Toca volver a dejar al corazón latir, por si sólo. Toca dejar de cuidarlo para que no le hagan daño de nuevo. Toca dejarlo latir por si sólo para que mis manos puedan volver a dar la mano. Toca empezar a romper barreras, a dejar de sentir rabia. A empezar a sentir por mi, sin pensar en lo que sienten por mí. A volver a ser un singular, sin pensar en que fuí un plural. A volver a saber que soy grande, y que mi corazón lo es mas grande aún. A volver a creer que cuando sonrío, hago feliz a mucha gente. Y que con una sola palabra, una sola caricia, o un simple gesto, puedo producir un instante de felicidad en el corazón de alguien que esté cerca de mi. Cerca físicamente, o cerca a través de una palabra escrita.

A tí, que lo lees… Sí, a ti… Mi corazón es igual que el tuyo. Siente igual que el tuyo. Vive igual que el tuyo y cuando llora y duele, llora y sufre como el tuyo. Somos iguales, yo lo escribo, tú lo lees. A tí que estás ahí, sentado en el ordenador o a través de tu móvil. A aquellos que dejáis un comentario, dando ánimo en los momentos delicados. Aquellos que manifestáis los nudos de vuestros estómagos al leer una palabra sincera. Aquellos que derramáis una lágrima, cristalina y salada que recorre vuestras mejillas como una caricia. Como las que ahora inundan mis ojos. Gracias por estar ahí, por acompañarme otro año mas. Éste que despedimos. Gracias por hacerme formar parte de vuestras vidas, por dejarme asomarme hasta vuestras miradas para así acompañaros. Espero que el año 2012 sea precioso para todos vosotros.

Y por supuesto gracias a todas aquellas personillas que llegasteis nuevas a mi vida, en éste año: a los chicos de la fiesta de la espuma, a los que aman cantar en karaokes, a las chicas accidentadas en moto que no me reconocieron con barba. A la comparsa de pintores, con acentos argentinos, escotes vertiginosos, chicos vivientes en áticos, y señores del sofá. A todos y cada uno de los que nombro, y por supuesto de los que no nombro. Sois. Eso es lo importante. Sois.

Hoy ya lo despido. No habrá mas hasta año nuevo. Ni mucho menos, ni mucho mas. Ahora toca olvidar lo malo, y quedarnos con lo bueno de éste que se depide. Es difícil poner el punto final. Difícil porque se lo que me gustaría poner y duro porque no se ni como ponerlo. Será mejor dejarlo en SILENCIO.

Feliz año 2012 a todos. Que paséis un fin de año perfecto y nos vemos en año nuevo.


El Renglón Torcido

 

Siempre cuando alguien cuenta una historia, es de manera subjetiva. Así es como yo cuento las mías. No pretenden ser dogmas de fe, ni renglones indiscutibles bajo la palabra del torcido. En absoluto. Ni lo pretendo ni es la mas mínima intención de lo que escribo.

Pero aún así, sigo escribiendo porque es mi válvula de escape. Últimamente lo hago además desde un punto de vista visceral. Las palabras no salen de la cabeza, si no que salen del corazón. Y esas palabras generalmente son cualquier cosa menos objetivas. Y ahí viene el punto de la reflexión, y el inicio de éste escrito.

No prentedo convencer a nadie de lo que  me sucede. No lo hago para emitir juicios de los actos que envuelven mi rutina. Aunque muchas veces mis propias palabras generan ese juicio paralelo en cada uno de vosotros que os acercáis hasta aqui. Entonces aqui es donde puede venir, si cabe el problema.

Yo cuento mi historia, mis historias, esas que tanto conocéis. Subjetivas, siempre. La objetividad se deja aparte cuando hablo de mi vida. ¿Pero y si cuando hablo de mis historias de amor o desamor apareciera aquí la otra versión de los hechos? Siempre cuénto la mía, ¿cuál si no? Subjetivo, Javier, yo, ¿quién si no?

Y por esa razón habrá veces que las cosas que cuento sean como son y otras veces sean como yo las veo. Pero siempre será mi opinión, no la de nadie mas. Hay veces que me dicen que me expongo demasiado, que hablo de mas aquí, que me desnudo mas de lo que debiera. Y yo muchas veces termino diciendo que la mayoria de las veces no pongo a la vista de los demás claramente ni la mitad de las cosas que pasan por mi cabeza.

Sería mucho mas fácil para mi contar las cosas tal cuál. Fulanito me cae mal o bien, menganito me ha gritado y yo le he mandado a la mierda, y pepito me ha dejado o yo he dejado al pedrito porque no lo aguanto. Historias quizá mas simples, pero que yo trato de adornar con lo que en ese momento dicta mi corazón.

Y como mi corazón últimamente anda rabioso, pues escribo desde esa rabia saliendo palabras quizá envenenadas que generan por vuestra parte mensajes de apoyo que evidentemente son agradecidos hasta el infinito y mas. Pero tambien es licito pensar en que solo se conoce mi historia, y no la otra parte.

Luego pienso que ésto es así, que en los juegos de pareja, uno tendrá una versión de los hechos, siempre, mientras el otro tendrá otra quizá totalmente opuesta. Puede ser. Y puede ser que en éste caso que me atañe últimamente, o en otros que mencioné anteriormente cuando hablaba de que cupido no tenía puntería, si conociérais la otra versión de los hechos, cambiaríais de opinión. ¿Quién sabe?

Lo que si se, evidentemente, es que llevo tres años y ocho meses contando mis historias, mi vida, mis subjetividad. Que por supuesto, hay gente cercana y que entra en mi blog, que conoce ambas partes de las historias y ellos tienen un juicio completo y que se aproxime mas a la realidad. Pero que mas por supuesto aún, muchos que entráis a perderos entre mis miserias, sólo me tenéis a mi, y no a nadie mas que cuente otra realidad. Y esas miserias que cuento yo, mis miserias, generan en vosotros opiniones de las que me enorgullezco tremendamente el hecho de que las compartáis conmigo, y que os lo agradezco hasta el infinito y mas allá, como diría mi sobrino.

Una subjetividad que muchas veces crea victimismos que tal vez no lo sean, o que otras veces genere verdugos que tampoco lo sean. Y viceversa. Pero nunca hay que olvidar que son mis historias, las que yo cuento, las que yo vivo y las que yo sueño. Mi vida, mi dolor, mi alegria y mi tristeza.  Siempre yo, egocéntrico, subjetivo, en primera persona. Y las que seguiré contando hasta que sienta la necesidad de hacerlo.

Mi realidad, mi subjetiva realidad.

 


 

Un cambio de rumbo. Ayer buceé en las profundidades de las miserias humanas, para hoy volar en las superficialidades de las divas divinas. Y es que uno no puede estar indignado, e indignado, e indignado todo el día. Bueno, miento, si que se puede estar. Pero ayer ya escribí, y hoy cambiamos de tema. Algo mas ligerito. Algo con ritmo.

Desde hace una semana mas o menos, he podido escuchar el nuevo disco de Lady Gaga, que ni siquiera se como es el título, creo que Born this way. Y sinceramente digo lo que pienso. NO ME GUSTA. Menuda decepción de disco. Con ésto puede que me gane grandes enemigos, pero es lo que hay. No me he caracterizado nunca por bailarle el agua a todo el mundo. Y es que cuando un disco lo tienes que escuchar, y escuchar, y volver a escuchar, para que te empiece a gustar, pues como que algo falla. Y no es que al final te parezca bueno a base de las repeticiones, sino que te acostumbras a oirlo y ya está.

Y de eso no se trata. Muchas canciones en el disco nuevo. Alguna rescato porque si me gustan, como el primer single que creo que da el título al disco, y dos mas, pero el resto, las considero bastante flojitas. Algún sonido nuevo, algún ritmo nuevo, pero poco mas de innovador en alguien como ella que es considerada como la revolución en el panorama de la música. Incluso en algunas canciones como The Edge of Glory o Hair parece como si estuvieramos escuchando un disco de hace 15 años incluso. No no, sinceramente no es lo que esperaba del regreso de la nueva aspirante a  reina del pop (con permiso de Madonna, por supuesto). Pero sobre todo, creo que a muchas canciones de las que ha escrito nuevas se les va toda la fuerza con la que pueden llegar a empezar, en los estribillos. La canción de Judas con su nuevo video, (espectacular como siempre, eso sí, a pesar de que cada día parece mas una indigente vistiendo), llega al estribillo y se pierde. Totalmente, además de sonar como a ya escuchada. Y ésto tambien pasa en otras que forman parte del nuevo disco.

Menuda crítica a la señora Lady. Esperemos que vuelva a las andadas y recupere la línea Telephone, Dance in the Dark, Teeth, Poker face, etc… Esa es la Lady Gaga que se llevó al mundo de calle.

Y sin embargo, en otro lado de la balanza, tenemos a la nueva Jennifer Lopez, que tras unos años de dar tumbos en el panoráma musical, presenta un nuevo disco al compas de la famosa Lambada que todos bailamos hará unos 20 años mas o menos. Y sinceramente, J.Lo, gana la partida pero por ventaja abrumadora. Es un disco que empieza y te va enganchando con cada canción, a su estílo. Unas lentas, otras para dejarse las gomas de las zapatillas en la pista de baile. Pero canciones redondas, con un principio y un fin, y que van crescendo con forme se escuchan una y otra vez. En ésta caso, la veteranía de la Lopez puede con la frescura de la Gaga.

Bailaremos seguro muchísimo mas contentos aunque suena raro On the floor que cualquiera de las canciones que se presentan en el disco de Gaga, a no ser que haga una reedición como en el pasado y meta canciones tan estupendas como pasó con aquel Bad Romance. Y si me estiro un poco mas, hasta incluso llegaría a decir que el nuevo disco de Britney Spears se escucha con mas alegria de que el nuevo de la Gaga. Yo por lo menos en mi coche los he escuchado los tres, y el de Gaga pincha pero muchísimo.

De fuera vendran, y con las viejas divas no podrán.


César Sancho

 

“Estoy plantando un árbol

Y lo llamaré:

Silencio.

Si lo veo crecer, lo llamaré

En Silencio.

Cuando coja sus hojas con mis manos,

Le diré:

Hola Silencio.

Si se le cae una hoja,

la guardaré en mi caja de sonrisas,

para que no esté triste.

Cuando le salga una nueva,

la miraré y guardaremos;

Nuestro silencio.

Quiero que tú;

Silencio.

Éches raices en mi vida,

y si estoy triste o alegre,

me dejes abrazarte, para sentir;

Tu Silencio.

Quiero ser un fruto de tus flores,

que para mí, será tu corazón,

y sentirlo con el mío,

solos Tú y Yo;

En Silencio.

Cada día te regaré con mi vida,

para que tú;

Silencio,

no te seintas sólo.

Y si no estoy,

Recuerda,

que te planté, te abracé

cogí tus hojas y las guardé…

Y sobre todo;

Silencio…”

C.S.


 

No es necesario grandes cantidades de dinero para disfrutar de unas vacaciones perfectas. Ni viajar al otro lado del mundo, ni ver monumentos con renombre. Ni esperar largas colas en aeropuertos mientras facturas tu equipaje o esperas un tren con destino el paraíso.

No. Sólo hay que imaginar, descubrir y disfrutar de lo que tenemos alrededor. Y de ahí sale un viaje a donde tu mente quiera transportarte.

Al sol de un paraje maravilloso, sin necesidad de hacer nada más. En el porche de una casa llena de historias que ya no pueden ser contadas. Esperando volver a poner en marcha esa autocaravana con el destino que sólo él y yo conocemos. Que mejor sitio para respirar un aire completamente puro. En silencio. Rodeados de miles y miles de margaritas que se ponen a nuestros pies a modo de alfombra.

Y alrededor, la nada. Así deberían ser las vacaciones siempre. Sin nada en la cabeza mas que disfrutar. Y así han sido. Unas veces solos y otras acompañados. Pero vacaciones que es de lo que se trataba. Ordenadores abandonados, móviles casi igual. Sin coberturas, sin muchas llamadas. Sólo él y yo, y la autocaravana.

Partimos de nuestra casa, cerrando bien las puertas no fuera a entrar alguien desconocido. Y  de ahí rumbo a rozar las nubes, entre verdes muy verdes y bosques encantados que hacían aparecer rinocerontes en sus árboles. Paseando entre puentes colgantes y sonidos de manantiales a nuestros pies. Y en ellos, en nuestros pies, barros de mil y una aventura, lavados en aguas de charcos caídos del cielo.

Aparcando nuestra caravana allí donde nos dijera algo el camino. En un pueblo, en un río, en una iglesia, donde fuera. Siempre sin un rumbo fijo.

Parece algo así como un sueño, ¿no? Como una de esas historias que de vez en cuando me invento que no tienen ni pies ni cabeza. Pero no es así. Han sido unas vacaciones verdes, muy verdes. Llegando a lugares extraños, rodeados siempre de aire limpio que entraba en nuestros pulmones, incluso a veces faltando haciendo que las fuerzas flaquearan. Descubriendo pueblos fantasmas, imaginando historias vividas en cada una de esas casas que hemos pisado sin dueño. Lugares perfectos a los que probablemente yo sólo nunca hubiera llegado, pero que gracias a mi compañero de viaje hemos descubierto, juntos.

La autocaravana ya está con nosotros, preparada para próximos viajes. Sólo hay que tener  un poco de imaginación y echar a volar.


 

 

I heard that your settled down. That you found a girl and your married now. I heard that your dreams came true. Guess she gave you things I didn’t give to you.

Old friend, why are you so shy? It ain’t like you to hold back or hide from the lie. I hate to turn up out of the blue uninvited, But I couldn’t stay away, I couldn’t fight it.

I hoped you’d see my face and that you’d be reminded, That for me, it isn’t over.

Nevermind, I’ll find someone like you. I wish nothing but the best for you too. Don’t forget me, I beg, I remember you said: “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead”

Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead, yeah.

You’d know how the time flies. Only yesterday was the time of our lives. We were born and raised in a summery haze. Bound by the surprise of our glory days.

 I hate to turn up out of the blue uninvited, But I couldn’t stay away, I couldn’t fight it. I hoped you’d see my face & that you’d be reminded, That for me, it isn’t over yet.

Nevermind, I’ll find someone like you. I wish nothing but the best for you too. Don’t forget me, I beg, I remember you said: “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead”, yay.

Nothing compares, no worries or cares. Regret’s and mistakes they’re memories made.

Who would have known how bittersweet this would taste?

Nevermind, I’ll find someone like you. I wish nothing but the best for you too. Don’t forget me, I beg, I remembered you said: “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead”

Nevermind, I’ll find someone like you. I wish nothing but the best for you too. Don’t forget me, I beg, I remembered you said: “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead” Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead, yeah.

Oí que te habías establecido, que encontraste una chica, y que estas casado ahora. Hoy que tus sueños se volvieron reales, supongo que ella te dio cosas que yo no.

Viejo amigo, ¿porque estas tan vergonzoso?

 No soy como para que te contengas, o escondas de la mentira. Odio aparecer de la nada si haber sido invitada, pero no podía estar apartada, no podía evitarlo.

Esperaba que vieras mi cara, y que recordaras, que para mi, esto no ha terminado.

No pasa nada, encontraré alguien como tú. No deseo nada, menos lo mejor para tí. No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste: “A veces el amor dura, pero otras en cambio duele”

“A veces el amor dura, pero otras en cambio duele, si ”

Sabes como pasa el tiempo, solo ayer fue el momento de nuestras vidas, nacimos y fuimos criados en una niebla recordatoria, encadenados por la sorpresa de nuestros días de gloria.

Odio aparecer de la nada si haber sido invitada, pero no podía estar apartada, no podía evitarlo. Esperaba que vieras mi cara, y que recordaras, que para mi, esto no ha terminado.

No pasa nada, encontraré alguien como tú. No deseo nada, salvo lo mejor para tí. No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste:

 “A veces el amor dura, pero otras en cambio duele”, si.

Nada se le compara, sin preocupaciones, o cuidados.Las lamentaciones y errores son productos de la memoria.

 ¿Quien podría haber sabido lo amargo que esto sabría?

 No pasa nada, encontraré alguien como tú. No deseo nada, salvo lo mejor para tí. No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste:

“A veces el amor dura, pero otras en cambio duele”

No pasa nada, encontraré alguien como tú. No deseo nada, salvo lo mejor para tí. No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste:

“A veces el amor dura, pero otras en cambio duele”

“A veces el amor dura, pero otras en cambio duele, si “


 

Escribo porque hace mucho que no lo hacía y debo hacerlo. Escribo no porque tenga algo interesantísimo que contar, ni todo lo contrario. Sino porque es una manera de desconectar del mundo en el que vivimos y me ayuda a encontrar cosas dentro de mi que ni siquiera yo se que están. Llevo días desconectado, desde que cambie la imagen de mi blog. No estoy acostumbrado a los cambios, y desde ese día he tenido que volver a adaptarme a la nueva situación para volver a ponerme delante del escritorio y lanzarme a sacar líneas de dentro de mi.

Quizá le doy demasiadas vueltas a las cosas. Quizá no debería esperar a que pase algo extremadamente importante en mi vida como para comentarla en unos renglones. Tal vez debería volver a mis rutinas, a mis frases del día. A mis tonterías… Aunque creo que de momento ese camino no lo encuentro. Todo será cosa de buscarlo de nuevo, ¿no? La mayoría de nuestras vidas son así, normales, rutinarias.  Muchos días pasan sin penas ni glorías. Con alegrías, con tristezas, con cabreos y sonrisas. Pero sin nada digno de mención.

¿Y si eso es lo que debo mencionar?

La cuestión es que ando unos días perdido y espero no volver a hacerlo. Porque está claro que pasan cosas y se me olvida escribirlas pensando en ese algo profundo que de vez en cuando se asoma a mis renglones y últimamente no aparece.

Pasan cosas como que hace unos días pegué un frenazo en mitad de la autopista cuando al ir a adelantar a un coche vi que el conductor llevaba un chaleco reflectante y a su lado de copiloto una linda maquinita de esas que multan si sobrepasas la velocidad. Glupsss… Que conste que como mucho iba a 130 km. hora, no mas.

Pasan cosas como que hace dos días en poco mas de 3 minutos pude ser multado por un municipal de Burlada, al que, sin darme cuenta y yo pensando en que sabe nadie, no hice ni caso a sus señales y acabé parado encima del paso de cebra que tenía que respetar. Y a partir de ahí casi me pegan dos coches, uno saliendo de un garaje, y otro cuando me disponía a aparcar, con la correspondiente señalización de la maniobra, y todo en poco más de 3 minutos. Como para mear y no echar gota.

Pasan cosas como que he viajado a Tudela a conocer a una gente estupenda, y a revisitar sitios hasta hace poco desconocidos, pero desde hace una temporada, mas familiares que nunca. Desde el sagrado corazón y la pelea de caballos en la que el sr. Arjona y yo ganamos por mucho al sr. Genio y su sra. Argentina… Desde luego, menudo jinete que en el último momento suelta a la dama y la deja caer en la miseria… Hasta una comida en el Babel, con paellas, mini magnun, tartas… E incluso con peleas del sr. Pintor contra una perrita que como defensa se metía debajo de la mesa. Eso si, sin dejar de gruñir en ningún momento.

Evidentemente siempre pasan cosas. Y puedo contarlas. Y seguiré haciéndolas. Es mas, ahora no dejan de fluir por mi cabeza, pero no tengo tiempo de mas porque ¡me tengo que ir a trabajar! Pero volveré.

Por cierto, me duele un ojo….

¡Eh! Marranos… No penséis mal…

¿O el mal pensado soy yo? Jajajaja…

La historia del ojo la cuento otro día.

Mientras tanto pensaremos en puntos rojos hasta que vuelva a asomarme por aqui. Sigo bien, sigo andando. Junto a alguien. Sigo.

El tiempo es ahora. The time is now.