Archivo mensual: diciembre 2009

Se termina un año y lo despido escribiendo después de unos dias sin hacerlo. Adiós a un año que ha supuesto el nacer de este pequeño Renglón Torcido.

Ese año en el que el Facebook forma una parte casi esencial en nuestro modo de comunicación. Gracias a él, volvimos a juntarnos viejos amigos del colegio para rememomar azañas lejanas. Y así como el Facebook consiguió esa reunión, mi Marta Sebas Guille y los demás consiguió otra reunión, ésta más cercana pero incluso más intensa que la primera.

Un año cargado de ilusión, de catarros, de risas y de borracheras. De ilusiones y desilusiones plasmadas en pequeños pasajes escritos aquí.

De tristezas y pérdidas que hacen que de repente pongamos los pies sobre la tierra y pensemos que lo que realmente importa no es ni lo que tengo en el banco a fin de mes ni que voy a hacer el próximo fin de semana.

El 2009 se termina, cerramos una década, para adentrarnos en el maravilloso mundo de los 30 años. La treintena viene con la década  y las historias vendrán con el día a día.  Gracias a todos los que comparten mis rutinas, a mis individuos por aguantarme, a mi familia por quererme como soy. A tí que estas leyendo estas lineas y ni siquiera me conoces. A todos aquellos que han inspirado mis historias. Kar, el chico del garaje, individuo Prado, los chulazos playeros… Muchisimas gracias por compartir minutos a mi lado.

A los que están lejos, en islas lejanas, en rincones de la victoria, en salamanca, segovia, extremadura, valencia, argentina, soria… Y no tan lejos, Zaragoza, siempre en mi corazón.

Yo los seguiré compartiendo en éste pequeño rinconcito.

Feliz 2010 a todos.


 

 

Tenemos dos problemas fundamentales. Bueno, no se por que hablo en plural porque el problema básicamente es mío. Vamos a ver, uno de los problemas es que cuando bebo mucho alcohol al final hago cosas de las cuales luego no me acuerdo bien, a causa de la laguna mental provocaca por mi ingesta masiva de cervezas. Ésto en sí mismo no es un problema problema, ya que creo que no soy al único al que le pasa. Mi segundo problema, y éste es todavía mas importante es mi escasa memoria. Que hace que por ejemplo recuerde caras pero no recuerde a que corresponden esas caras ni si he intentado ligarmelas o simplemente es el señor del banco.

Éstas dos cosas vienen a colación (qué me gusta ésta palabra, jejeje) porque debido a que Pamplona es un pañuelo, de repente te encuentras a gente por la calle que no sabes si son los del taller, los de tu trabajo, un camarero o alguien que en algún momento de locura ha podido pasar por tu cama.

Yo tengo un ángel de la guarda, por llamarlo de alguna manera. O mejor dicho, un disco duro externo. Individuo Las Vegas es mi memoria externa que me ayuda a salir de situaciones raras que si no estubiera él, me llevarían horas y horas de búsqueda indefinida en mi cerebro sin encontrar una solución correcta.

Mientras vas pasenado por un centro comercial puedes ver muchas caras conocidas. Bueno, seamos reaasie hlistas, miramos las  caras conocidas y a los buenorros de turno que puedan pasear por los mismos pasillos que tu. El rpoblema viene cuando unos de esos buenorros de repente pasa a tu lado y te saluda.

¡Ayvalaostia! ¡De que coño lo conozco!

Y ahí está mi disco duro externo para sacarme de la intriga y el sinvivir.

“Ese era camarero del Alakarga”

¡Mierda! ¿El camarero del Alakarga que no era gay al que me intenté ligar en una noche de pedo y que incluso le dí mi número de teléfono?

Madre de diós, no se que es mejor, que el alcohol te borre los recuerdos, o que mi me moria sea Dori y los borre por si misma.


 

 

Almodóvar me descolóca. No se si será por el frío helador que hace hoy en el exterior de mi casa, o por que el estar con “la regla” hace que tenga el cerebro un poco embotado.

No hace día de salir a la calle pero ni a bajar la basura. Pues que mejor que ver una película en casita calentito con la calefacción puesta por supuesto. Tenía dos para elegir antes de volver a grabar un nuevo DVD. Opción A: Tapas. Opción B: Los abrazos rotos.

Evidentemente ha sido la opción B. Me había dicho un pajarito que si decepciona, que si tal que si pascual. Para un día de teléfono rojo francamente no está mal. Pero si que me ha dejado un regusto extraño ahora al terminar de verla. Y es que mi relación con las películas de Pedro es un poco peculiar.

Si Todo sobre mi madre me encantó, Hable con ella no me gustó un pelo. Si La mala educación volvió a engancharme, Los abrazos rotos me queda frío. Menos mal que siempre tendré Volver para volver a hacer las paces.

Después de ver la peli, siendo las doce y dieciocho minutos de la noche, me dispongo a apagar el ordenador y compartir mis sueños con los angeles. Dos pares de calcetines, pijama largo, camiseta manga larga, edredón nórdico, mantita lila, otro edredón por si acaso, rodeado de almohadas para que no entre demasiado frescor… ¿Demasiado tapado? ¿Demasiado friolero?

Pues sí, lo soy, pero hasta que mi cama de 160 centímetros sea para mí solo, tengo que resguardarme de las inclemencias del tiempo a toda costa. No quiero saber que temperatura hará en el exterior, pero luego me quejaba del calor del verano… Manda cojones.


 

Si ya me lo decían cuando estudiaba. “Patience boy” me bautizaron, así me gusta a mi. Si algo me caracteriza es la enorme paciencia que tengo, me decían irónicamente. Después de muchos años y de negar la mayor, reconozco que el apodo me venía que ni pintado.

Sí, cierto es.

Paciencia cero.

Lo que es peor, es que la tolerancia empieza a fallarme tambien. ¡Que pena de 29 años! Y esto no va a mejorar.

Solución: ¿Yoga? ¿Pilates? ¿Alcohol y drogas? ¿Sexo salvaje?

Acepto sugerencias.


Así, sin ningún permiso, sin avisar, sin un besito en la orejilla para entrar en el tema. Sin una poesía (diós que cursi), sin una carta, un mensaje, un “que sonrísa mas bonita”.

¿Donde queda el romanticísmo? ¿Donde queda el cortejo?

Uno va con cautela, a diez por hora para no perder el control de la situación y que el tema no se vaya de las manos sin querer. Recorro pocas distancias en mucho tiempo para no agobiarme demasiado. Si de camino me entra calor o miedo, me desprendo de ropa para continuar.

Pero eso soy yo, los demás no dependen de mi. Una enculada seca, sin lubricante, a ciegas y a la luz de las farolas.

Eso sí, hay un culpable.

¡ODIO LA NIEVE!

Mi Focus ha perdido la virginidad. A partir de ahora ya puede decir que le han dado por el culete. Eso si, tranquilidad, no ha habido desperfectos. A Dios gracias, porque acabo de pagar una facturita del último arreglo del niño que si hablaramos en pesetas estaría muy cerca de las seis cifras.

Y es que conducir con nieve es lo que tiene. Uno frena pero no sabe donde va a parar el coche. ¡Y bingo! El coche de atrás parará cuando pegue contra el tuyo.

La cosa no ha llegado a más, un culito y a seguir. Sin desgarros ni fisuras. Solo espero que mi niño no se me enamore y quiera a partir de ahora otros encuentros con otros coches mas atractivos.

La nieve es muy bonita, para verla desde casa y no tener que salir. Para el resto es un horror.


 

“¡Zorrón! ¡Me ha llamado zorrón!

Y me ha dicho que quiere dejarme la cara como si fuera una chaqueta de pana.

¿Tu donde encuentras pantalones para meter esos huevazos ?”

Maxi, Javier Cámara

“¿Tu no sabes lo difícil que es encontrar a alguien a quien querer y que ese alguien tambien te quiera?

Yo lo llevo buscando toda la vida.”

Alex, Lola Dueñas

“Hay gente a la que la vida le ha mandado desgracias, accidentes. Y  mi me ha tocado aguantarte.

Es que eres, como mi forúnculo, vamos. “

Maxi, Javier Cámara

 

Después de muchas recomendaciones por fin hoy he visto Fuera de Carta, de Nacho García Velilla. Grande Javier Cámara y Lola Dueñas, una actriz que poco a poco se está ganando un hueco entre mis preferidas. Me he reido, he llorado un poquito (como no), pero sobre todo se me ha pasado la película como si hubiese durado 15 minutos. Con ganas de más me he quedado. El cine español ya no es lo que era, está claro después de verla.

¡Yo tambien quiero un Horacio en mi vida, con los malos momentos y los buenos, pero la cuestión es que está!


Voy a mezclar un tema serio con una frivolidad. Es lo que tiene mi mente, que a veces hace éstas cosas. Los suplementos de El País dan para mucho, y hace una semana que me dispuse a leer por encima la revista susodicha. Llego a una parte que parece interesante. Y es que a lo largo de una serie de páginas, nos adentramos a través de fotos en los diversos puntos de vista del cambio climático en diferentes países  a través de personas anónimas.

Rusos, españoles, colombianos, peruanos, cubanos, canadienses, indios, suizos, etc. Todos resumiendo en una frase que el cambio climático es un hecho y no una invención de empresas ansiosas de ganar dinero a costa de la nueva revolución ecológica.

Muchos podríamos haber salido en esa revista, hablando sobre nuestra propia experiencia respecto al clima. Y el que no crea que la cosa está cambiando, que se asome a la ventana y mire cuanto ha llovido desde que estamos en otoño.

Pero al cuestión es que las fotos avanzan y de repente…. ¡¡¡MADRE DE DIOS!!!

“Tenemos que hacer algo para salvar la costa” Marcello Plati. 33 años. Salvavidas. Metaponto (Italia)

En ese momento se esfuma mi espíritu climatero y concienciado y empieza en mi un cambio pero en mi fábrica de calores. ¿Cómo es posible que en tan poco tiempo pueda olvidarme de lo importante de que nos estamos cargando el planeta y centrarme solamente en “joe como se le marca al italiano de los cojones el musculito que lleva a lo innombrable”?

Ahí sufrí un aumento de la temperatura, de unos dos grados como dicen los expertos, y las palabras que están escritas a la izquierda voy a leerlas ahora por primera vez, porque sinceramente no me he parado en ese punto.

La playa de Metaponto se está erosionando: sobre todo por el aumento de las fuertes tormentas. “Tenemos que enfrentarnos a una situación climática que está constantemente cambiando y tenemos que hacer algo para evitar la erosión de la costa. Si no, nos veremos con grandes dificultades en el futuro. La situación llegó al límite el pasado diciembre cuando el agua inundó el complejo turístico donde trabajo.”

Esas son las palabras del italiano buenorro, que acabo de leerlas por primera vez mientras escribía. En fin, que el muchacho tiene razón, y en definitiva, la idea de ponerlo medio en cueros ha resultado, ya que gracias a que el timpo ha hecho subir mi temperatura, me he parado a leer el artículo.

Buen marketing, mejor italiano…