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Dos mini hamburguesas, dos huevos fritos. Aceitazo, pan, salsa barbacoa, salsa picante…

Cena ligerita para antes de ir a dormir.

Pero si lo pongo no es porque me arrepienta de haber cenado eso anoche. ¡¡¡En absoluto!!! De hecho es una felicidad cenar eso… Claro que la compañia tambien cuenta, como no. Lo que pasa es que uno, después de cenar todo eso, y cuando el despertador del Sr. Pintor suena por la mañana para levantarse, comienzan los remordimientos de conciencia. “Bufff, voy a tener que levantarme para ir al gimnasio” “vaya sufrimiento, ya si eso me levanto mañana y voy que hoy tengo mucho sueño” “que no, marica, mueve el culo y levántate que ya te vale, que llevas mucho tiempo sin coger la rutina” “jooooooooooooo, pero por que hoy, que hace mucho frío fuera y lo calentito que se está en la cama”

Ésto es sólo un estracto de las conversaciones que mi cerebro tiene conmigo mismo a las 6 de la mañana, en el transcurso de tiempo que hay desde que el Sr. Pintor se levanta y viene a despedirse de mi antes de irse a trabajar. Digo que es sólo un estracto, porque os aseguro que mi cabeza da para mucho mas a esas horas de la mañana.

Pero llega un momento crucial, y es ese en el que el Sr. Pintor me pregunta entre tinieblas y así con esa luz como la que se ve en la foto “¿te dejo la luz encendida? ¿vas a ir al gimnasio?”

¿Que responder a eso?

¿Voy o no voy? ¿Es locuraaaaaa….. o frenesí? (ésto último es paranoia homenaje a la gran Lina Morgan y sus teatrillos de cuando era chiquillo)

Sigo.

¿Voy o no voy? La respuesta en 3, 2, 1. Pues venga que sí voy.

Siendo las 6:17 de la mañana, espero entre sábanas a que den las 6:30 para levantarme en una lucha titánica entre mi voluntad y el calorcito de mis sábanas y la pesadez de mis párpados. Lucho para no volver a dormirme, aunque a veces de cabezadas de poco mas de minutos porque sigo controlando el reloj. Es curioso ésto del cerebro, porque aunque me duerma un poquito me vuelvo a despertar y nunca mas tarde de la hora marcada.

Y allá voy, entre pensamientos de ‘levántate vago que llevas una racha…’, ‘ayer cenaste mucho y tienes que ir al gimnasio si no vas a llegar al verano con los huevos tapados por una lorza’ y un poquito de voluntad, termino levantándome.

Ale, al gimnasio.

Luego viene la otra parte, después de mi diciembre apoteósico de asistencia, vienen los avisos de mis gentes del gimnasio de ‘hace mucho que no vienes’, ‘debes unos cuantos días’, ‘esta semana para compensar tienes que venir todos los días’. Super Lara contenta de verme, Arantxa esperando que vuelva a usar su camiseta roja para ir a Zumba, Chelo sonriente porque otra vez volvemos a la rutina; Laura, feliz porque el grupo vuelve a ser como el que era… Y que digo yo, que vuelvo a estar contento de volver a estar entre ellos: con Jesús, Isa, Sara, Sandra, Luis… Así ya entre todos le damos el coñazo a SuperCarlos, que entre todos, y estando juntos, se nos da muy bien.

Y nada, hay que vuelvo casi con las legañas en los ojos, con dolores en todo el cuerpo de ayer, y ahora mismo con las piernas aún temblando de la paliza de hoy. Y ya pensando en que mañana tengo que volver a levantarme para ir, porque creo, que como no retome la rutina, la pereza al final podrá conmigo. Si no, ya veo que SuperCarlos al final me va a apuntar en la lista negra y no es plan.

No era un propósito de año nuevo el gimnasio. Ésto viene ya del año pasado, así que lo mantendremos durante el 2014. A ver si conseguimos que el verano que viene se nos vea con mejor tipín. Y si no, mientras tanto nos reímos por el camino.

 


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Cuando brilla el sol, te recordare si no estas aquí…
Pues si, hoy brilla como nunca el sol en Pamplona y hay que aprovecharlos, porque por desgracia no son abundantes. “así todo el año” he oído decir hace poco al señor pintor, y la verdad es que no estaría mal. Los días son mas largos, sales de trabajar y aun tienes horas de luz para pasear. Poca ropa, gente contenta. En fin, se acerca el verano…
Hoy en la terracita de mi madre, bajo los rayos de sol, descansando del turno de guardia que estoy llevando y que llevare hasta el viernes… Prepararemos la piel para que cuando llegue el verano de pleno, no tenga que escribir del cangrejo Sebastián de nuevo.
Y ahora una siestecilla que nunca viene mal. Lo mejor de todo, que puedo escribir una nueva entrada desde mi iPhone, lo peor, que no la puedo poner en el formato que me gusta, aunque eso tiene arreglo cuando llegue a casa. Y es que ya sabes, si no tienes un iPhone, no tienes un iPhone, como dice el anuncio.
Buen día a todos.


Después de un verano de lo mas atípico en cuanto al tiempo, espacio, guardias, no guardias y demás problemas técnicos, me he podido escapar a la playa ¡un día! Oye, menos da una piedra, ¿no? Venía plaeado desde la semana pasada, individuos, si hace bueno, el domingo nos vamos a la playa. Y así fué.

El sábado por la tarde hicimos los planes. Compramos agua para llevar congelada, engañamos a Prada para que llevase su neverita azul mari para que el agüita estuviera fria y quedamos a una hora. A Prada le insistimos insistentemente en que pusiera su despertador a las diez de la mañana, que le llamábamos para decirle si ibamos o no.  Las Vegas y yo habríamos hablado antes para decidirlo.

El domingo por la mañana me levanto y llamos a Las Vegas, y cuál grata sorpresa que está dormido como un tronco y sin poner despertador ni nada. Y por el contrario al llamar a Castro me encuentro con que ya está en la ducha y todo. A veces mis individuos me sorprenden.

Bueno, después de la espera en el focus, partimos rumbo a la playita: Zarautz… Carretera y música, y un sol de lujo. ¿Y que escuchábamos? Prada llegó a la conclusión que era un CD hecho especialmente para salir del armario. Es decir, si de las 19 o 18 canciones que lo compones, llegas a saberme mas de la mitad, eres marica seguro. Si es que mezclar Lady Gaga, con Kylie, con Shakira, sumando Scissors Sisters, Kelis y por supuesto… ¡YO SOY LOCA POR MI TIGRE! LOCA LOCA LOCA… Muy masculino no era el ambiente.

Cantando y cantando llegamos a la playa… ¿Y cómo estaba la playa? Abarrotaaaaaaaaaaaaaaaa… Efectivamente, la marea alta y todo el mundo apelotonado en una franja estrechita. Y ahí es donde vino la parte mas interesante del viaje. Porque se supone que uno va a la playa a relajarse, a tumbarse en la arena, tomar el sol, desconectar con el sonido de las olas… Etc.

¡33!

¡Los cojones, 33!

Ni relajo ni hostias. Cuando a uno no le queda mas remedio que ponerse cerca del agua porque hay sitio para mas, y haciendo caso de los  “meteorólogos” (ejem) y de los lugareños, que decían que la marea ya iba a empezar a bajar, pues uno al principio se relaja. Hasta que ves que las olas cada vez están mas cerca de tu toalla y que tienes que salir corriendo en una de éstas porque te moja seguro.

Pues tras tres o cuatro variaciones de posición, todas mas cerca del paseo marítimo por supuesto, al final a eso de las cuatro de la tarde, la marea parece que nos dió una tregua y pudimos dejar de vigilar la línea de agua, sabiendo que nuestras toallas ya estaban a salvo. Hasta ese momento, mientras dos se bañaban, el otro vigilaba las toallas.

Pero como hacía un día estupendo, con un sol de lujo, y el agua del mar estaba limpio no, lo siguiente, que más podíamos pedir…

¿Que más?

Si, pues chulazos para ponernos malicos… Porque claro, entre el calor y el no calor, uno canta ya cosas como YO SOY LOCA POR TU LIGRE y se queda tan ancho. Ainss el ligre del mar… Que pena.

Ah, por cierto. Manual de la perfecta Cuqui playera. Si usas gomina para dominar tus cabellos encrespados, acuerdate de que cuando salgas del agua de la playa, tu pelo la necesitará de nuevo. Creo que es la regla numero 245 del manual de la perfecta Cuqui, ¿no?

Pues Prada, creo que el día que le tocaba leer esa regla, estaba en facebook colgado videos de Disney o algo similar, por que se la salto de vellón. Y es que uno cuando va por la calle con una mezcla de pelo entre Nina (la cantante) y Orson Salazar (el marido de Paz Vega, grgrgr)  unido a un individuo Prada, pues como que impone. Yo creo que de ésta ya aprendido, lo malo es que para el próximo viaje se le olvidará seguro.

Y después de la sesión de mar, que mejor que unos zuritos por lo viejo acompañados de unos pintxos… ¿Que mis chicos no quieren pintxos? Pues ya como yo, sin problema… Ya que se está, hay que comer  la comida que nos dan los lugareños claro. Tras llenar la pancita, vuelta a la realidad del trabajo, teléfono rojo y demás historias. A coger nuestro lindo cochecito y vuelta a nuestro hogar.

El verano se está terminado y sólo he sentido la arena bajo las pies una vez a lo lardo de éstos tres meses. Espero que el año que viene sean muchas mas, y poder contar mas historias como las que contaba hace un año, con aquellos cangrejos sebastianes en pelis porno gay playeras y cosas así. Éste año las historias son diferentes, pero al fin y al cabo son historias compartidas con mi gente, con mis individuos, que al final es lo que nos llevamos.


 

No es la primera vez que tardo tanto tiempo es escribir. Y si sois lectores asiduos de mis renglones, averiguaréis que suele coincidir sobre todo con mi teléfono rojo. Efectivamente me roba la inspiración, aunque trato de evitarlo. Pero siempre es mas fuerte.

Hoy me animo a escribir porque tengo muchas razones para hacerlo, a pesar de que cual perro guardián, tengo a mi lado el dichoso teléfono colorado, no vaya a ser que me escape. Y me animo porque hoy me pidieron un renglón nuevo y aquí esta.

No va sobre nada en concreto, no tengo historias ni bonitas ni alegres para contar, aunque siempre de cualquier pequeño detalle se puede sacar algo interesante. Eso dicen. Lo último que escribí fue The End. Y parece ser que realemente va a ser el final a pesar de que yo no quería. Supongo que alguna vez os habrá pasado el mandar un mensaje con muchas ganas a alguien, deseando que haya una respuesta inmediata a esas palabras que mandaste. El problema viene cuando tras cuatro días, no hay nada. Ni una linea, ni un correo, ni un saludo. Nada.

Sinceramente, estoy confundido. Pensé que había un final, por supuesto. Pero que después de ese final, quedaría algo. Y parece ser que no… Noy hay respuesta, ni al móvil ni al mail. No se puede estar tan ocupado durante las 24 horas del día como para no poder contestar, ¿no? Aunque si digo lo que realmente pienso, o mejor dicho, quiero pensar, creo que no va a ser así. Creo que cuando vuelva me mandará un mensaje y volveré a oir el mas malooooo, mas buenooooo… Sí, soy un inocente como para pensar que puede pasar eso. Pero lo pienso. Soy idealista, soñador y pienso que las cosas pueden salir bien a pesar del no te merezco, del final y de todo. Sigo siendo el mismo chico que miraba enfrente del Moulin Rouge de París, buscando el balcón donde Christian amaba a Satine, tal  y como me recordaba hoy 2400. 

Aunque después de todo el optimismo y mi confianza en el destino, vuelvo a pensar ¿por qué no me contestó al mensaje? Si son 30 segundos y una sonrísa invadiría mi cara.

Afortunadamente llevo unos días sin parar de trabajar, que hace que mi mente esté mas ocupada de lo habitual para no pensar en estas cosas. A una semana pasada hasta arriba, se unió el fin de semana del teléfono rojo, y empalmó con ésta semana que aún es martes y quiero que sea viernes ya. Necesito un descanso de verdad.

Por lo menos ya es verano, y brilla el sol. Los días son mas largos, y aunque hoy me garganta me pique un poco mas de lo normal (dichoso aire acondicionado), brilla el sol. Cuando volvía hoy de dejar en su casa a Las Vegas, conducía mientras el sol brillaba en el horizonte, cerca de los montes para ocultarse hasta mañana. Y me vino a la cabeza cuántas veces esperé ver lo mismo en Canarias y no pude por las nubes. A la vez que pensaba cuan bonito sería estar ahora viéndolo desde allí. Si sólo fuera cerrar los ojos y trasladarse de lugar…

2400 y su doctor me acompañan casi todas las noches, haciendo que los días se pasen mas rápido, y sobre todo, haciendo que antes de ir a dormir tenga una sonrísa en mi cara. Pronto volverá a ser cero, pero ahora con una hora de mas. Pero al igual que hay una hora de mas, tambien hay mas ganas de que llegue el reencuentro.

Y ahora me doy cuenta de que no sabía que escribir hoy, y empezando emepezando salío todo ésto. Leyendo un blog amigo, hoy hablaba de perseguir los sueños. Realmente él hablaba de otro tipo de sueños, pero me viene bien de todas maneras. Sigo soñando con mis ideales. Sueño con el futuro, el lejano y el inmediato. Y si un día no hay futuro, que por soñar no sea. Porque soñando, sonrío.


 

 

Operación bikini en Marzo… No acabamos de ver el sol y uno ya aquí obsesionado con el michelín que no acaba de irse de la cintura. Aunque ese creo yo que dado el grado de madurez temporal que va adquieriendo uno, será difícil que se vaya. Y es que siempre vemos las orejas al lobo cuando es un pelín tarde.

Me hace mucho gracia a mi el anuncio ese de Christiano Ronaldo, todo cachitas él, con músculos donde en mi vida los veré yo en mi cuerpo, haciendo flexiones y mas flexiones sin parar un segundo. Así está el muchacho. Pero claro, nos ha jodido. ¡Si es que le pagan por estar así! Si no tiene otro pito que tocar en todo el santo día plagado de euros por minuto, que hacer, que culturizar el cuerpo…

Está claro, si a uno le pagan por entrenarse, lo hace. Si no, siempre salen excusas mejores para no hacerlo. Aunque francamente, llevo una semana como para tener excusa. Porque si no, que le digan al Ronaldo que trabaje NO en el fútbol NI en el gimnasio, si no, pongamos un ejemplo, recogiendo mierda. Es un ejemplo. Venga, 7 horas, recogiendo mierda. Después, coge tu super coche, para comer en 10 minutos, para volver a coger tu coche y atravesar tu ciudad para ir al hospital y pasar el mediodia y la tarde después de salir de trabajar… Cuando llego a casa, son las diez de la noche… ¿Operación Bikini? ¡Y una mierda! Al sofá y punto.

¿Y de donde se saca tiempo para estar en forma? Vale, sí. Lo del hospital  me excusa ahora, cuando no tenga que ir, tendré mas tiempo y entonces no tendre mas cojones que dejar de quejarme y hacer flexiones como CR9.

¿Quién fue el capullo primigénio que inventó que los hombres con buenos pectorales, buena espalda, cintura estrecha y abdominales tabletoides eran el canon de belleza perfecto? Uno que se aburría mucho seguro. Claro, te planteas que de aquí a Junio falta mucho. Pero si los 2400 km se resuelven a principio de Mayo… ¡Vamos mal de tiempo!

Y es que los cuerpos peninsulares, no costeños, no están acostumbrados a ser lucidos en playas. A uno le cuesta mantener el blanco nuclear o palidez cadavérica meses y meses de fríos entre lluvias, heladas, nevadas y ventiscas. Luego claro, cuando el primer día te plantas al sol, el cangrejo Sebastián que todo buen pálido llevamos dentro, sale a relucir.

Por consiguiente (Felipe presidente, uy, que mayor soy, ¿no?), la primera misión será tratar de lucir mejor tipín en las costas y evitar risas malignas de insulares estupendos sobre el cuerpillo esmirriao del del norte. Y la segunda, lucir un colorcito saludable aunque no comparable con el bronceado platanero, para no ser de nuevo un cangrejito.


 

¡Que bonito es Navarra! ¡Cúanto verde tiene y que paisajes tan bellos! Pues efectivamente lo és, y mucho. Pero los navarros vivimos los efectos secundarios de tan bonita estampa como podemos. Y es que para que todo sea tan bonito y tan verde, los inviernos, anteriormente otoños y futuras primaveras, pues son como tienen que ser. ¡Como Dios manda! Bien de frío y bien de agua. Y así, tras jornadas y jornadas de una lluvia imparable, ha vuelto a llegar una nueva ola polar… Está claro que éstas ultimas las viene sufriendo toda la península, pero yo digo una cosa: ¿donde vivo yo? En Pamplona; ¿que tiempo sufro yo? El de Pamplona… ¿Y de que me puedo quejar? Pues de lo que me toca…

Así uno despierta una bonita mañana de enero, con pocas ganas de levantarse y arrastrando aún secuelas y antibióticos de mi gripe anginosa pasada. Levanta la persianica y ¡oh!, gran sol de invierno (ese que se ríe si no te lavas las legañas). Pero no… El sol es una engañufla para que salgas a la calle cuál loco sin sentido sin abrigarte. Así que hay que saber cuando ponerse el uniforme de invierno que uno ya no está para andar con catarros cada 15 días por no ponerse un gorro o por el qué dirán. Y uno sale de casa con esas pintas. Que entre la barba y lo negro, es la mejor forma de pasar inadvertido.

Y mientras camino por la calle tratando que el gorrito de lana regalo de Los Reyes Magos de Oriente, no se despegue demasiado de mis orejillas, recuerdo mi conexión “webcam” canaria, y al individuo Bearvogue diciendo “si aquí vamos en manga corta, si aquí hace 20 grados”… Maldita sea con el clima de las islas y que envidia dan ¡coño! Esa conexión canaria viene a la mente cada vez que hay que salir cada helante mañana a la calle.

Luego durante el día, parece que el frío se olvida. O mas bien es el cuerpo el que se va aclimantado a las temperaturas bajas. Entonces es cuando vas y la cagas. Porque a mediodía, te envalentonas. Ves que el sol calienta un poquito mas, o por lo menos luce mas alto (lógico). Érras al fiarte de lo que pueda o no llevar la gente por la calle y la cagas decideiendo cambiar tu gorrito de lana gordito, por tu gorrita fashion, que la calva te la tapa, pero las orejillas van a la intemperie.

 

 

Sales a las calles con éstas pintas, la calvica tapada, con el mismo pañuelico, pero ahí está el fallo. Orejillas vistas. De lo que no te acuerdas cuando sales, es que llegarás a casa cuando el sol ya no brille, y el reloj marque una temperatura de -2ºC. Con todo ésto, llegas a las ocho y media de la noche a tu casita, con la cabeza caliente, el cuello protegido, el cuerpito abrigado… ¡Y las orejas para hacerte 7 millones de piercings, que no te enteras de ni uno!

Y al llegar, pienso… Que bonito es Navarra, que verde, que campos que todo… Pero que agusto me iba a las Canarias a ponerme en manga corta ahora mismo. ¡Bearvogue, que voy!


La primavera la sangre altera… El calor del verano hace que las personas estén mas predispuestas al contacto con-tacto… ¿Y el otoño? ¿Y el próximo invierno?

Estoy de acuerdo de que en primavera-verano las hormonas están alborotadas y hace que vayamos por el mundo mas salidos “qu’el pichorro’un botijo“. La disminución de la cantidad de ropa, las camisetitas mas entalladas, los chulazos con camisetas rosas (¿aún no había hablado de éstos chulazos de rosa?)… Como para olvidarlos.

Pero el verano va pasando y llegando a su fin, y con ello uno piensa que su ajetreo hormonal irá pasando a una fase menguante en la que todo volverá a la calma y recuperaremos el estatus basal…

Pues va a ser que no. El otoño, llegó y dentro de nada llegará el invierno. Lo que antes eran chulazos con camisetas rosas entalladas, ahora son chulazos con cazadoras de cuero apretadas. Lo que antes achacabas a los calores propios estacionales no se debe mas que a los calores propios permanentes que uno lleva a cuestas en la fábrica de calores. ¿Y cuando se pasan? Si lo supiera…

Una cosa está clara. El roce hace el cariño, donde hay pelo, hay alegria y a caballo regalado, por el culo te la hinco. ¿Que no es así? Pues ya lo se, pero es que el exceso de temperatura en ciertas zonas hace que le gelidez del invierno invada otras y con eso solo puedes llegar a la conclusión de terminarlo todo con la rima de cinco.