Archivo mensual: septiembre 2011

Poemas de noche,
O pensamientos robados a la madrugada.
Tal vez sueños escritos,
Plasmados en palabras…
Navegan, fluyen, desembocan.
Hasta desaparecer en un mar de pensamientos distantes del alba.
Un hecho.
Un sentido.
Una vida con un mensaje mas una cuenta atrás.
Tic tac, tic tac.
El tiempo vuela mientras caminamos.
Perfecto en su velocidad,
Torpes nosotros sin adaptarnos a él.
Tic tac.
Tic.
Tac.
¿Y tú?
¿Que harás para ganarle al tiempo?
Andar, caminar, correr,
¿Luchar?
Los combates se fraguan en los albores de la noche, cerca de la hora bruja.
Cuando la cabeza desconecta del mundo para perderse en si misma.
Una batalla nueva,
Empezarla, o tal vez no.
Terminarla, o tal vez luchar.
Dormir mejor, sin mas.
Las batallas pueden esperar.

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El Renglón Torcidon

 

En mis fiestas son niños los que lloran, no niñas.

Es mas, incluso en mis fiestas soy yo muchas veces el que llora.

No es difícil encontrarlos, mas bien todo lo contrario.

No hace falta buscar, aparecen.

Llantos de bebé, desconsolados.

De los que acaban con congoja, papel del baño ya que los pañuelos de papel no son suficientes, y posterior hipo y rojeces en los ojos para terminar el cuadro. Lágrimas por ese cuadro rojo que se rompió.

Por otra parte, llantos en sueños.

Sin lágrimas, secos.

Perturbando un descanso de un guerrero de la noche. Se estremece, grita, hablar, se retuerce, sin descansar. Sobre las sábanas de la cama, bajo el edredón. Inquieto, nervioso, intranquilo… Morfeo ésta vez no le echa una mano meciéndolo en sus brazos. Simplemente tormentas sacuden sus pensamietos, convirtiéndolo en otro niño que llora en mis fiestas.

Aunque si los buscas, siempre aparecen mas donde menos lo imaginas.

Y éstos que aparecen, son los peores. 

Ya verás.

Son aquellos niños que rabian cuando lo pasas bien, aquellos que les gusta llamar la atención a la mínima de cambio. Aquellos que sintiéndose de menos quieren hacerse de mas de cualquier forma, aunque sea llorando en las fiestas de los demás.

¿Los conocéis? Seguro que todos conocemos a algún niño que llora en nuestas fiestas.

Si, no hay niñas que lloran en fiestas porque en mis fiestas casi siempre se llora por o con niños. Es lo que tiene ésta vida caprichosa. La cuestión es que hay que tratarlos como eso, como niños. Rabietas como las que tienen mis sobrinos hoy en día, perdonables en elllos con seis y cuatro años; pero inexcusables en adultos con oficio y beneficio. Pues si la actitud es de niños, ejerzamos como con los niños.

Si hay una rabieta, indiferencia.

Si hay dos, adiós.

Si hay tres… ¿Te la meto del revés?

No…

No hay que permitir mas alla. Porque como nos capte la atención haremos niños malcriados de los que te montan el pollo en cualquier ocasión.

¿Se les pone un chupete para que dejen de llorar?

Mejor una patada en el culo y que aprendan que en la vida, se llora, por supuesto, como el que mas. Lloras, te desahogas, respiras, te miras… Y un abrazo para compersar las pérdidas de líquidos. Un abrazo grande, de los que me gustan. Pero aparte de éstos lloros, ninguno mas está permitido.

Ningún niño llorón.

Ninguno.

(Por cierto, el de la foto es mi sobrino, el de cuatro años. Guapo, eh…)


Dormir sin mas.
Sin pensar, sin mirar.
Simplemente cerrar los ojos.
Y descansar…
Volar, entre la oscuridad de la noche.
Libres, sin cargas.
Sin lastres.
Volver a soñar.
Dormir sin llantos, sin angustia.
Abrazados sin brazos.
Mojados en agua.
Secos de lagrimas.
Y descansar…
Ni recuerdo, pero ni olvido.
Ni pienso, ni te pienso.
Ni yo ni tu.
O tal vez yo?
Aunque tal vez tu…
Sueño, te sueño.
Aunque ya ni en él soy feliz.
Estos se tiñen con un halo de amargura.
Sin descansar.
Un dia mas.
O uno menos para el final.
Un sábado en casa, mañana, mejor, para no recordar.
Un dia especial?
Tal vez lo fue, aunque ya que mas da.
No siento, lo siento. Me siento.
Me siento sin verte pasar.
Me siento a esperar?
Prefiero caminar…
De la mano de ti que no estas.
Y de ti, y de ti, y de ti mas.
Hoy quiero dormir.
Dormir profundo.
Volar.
Reír.
Volver.
Seguir.
Correr.
Saltar.
Dormir sin despertarme.
Sin dolor.
La una, las dos, las tres.
Las cinco, las siete otra vez.
Hasta cuando?
Sin dormir.
Sin ti.


El Renglón Torcido

¿O morir de ésta manera?

 

“Anyplace is better
Starting from zero got nothing to lose
Maybe we’ll make something
But me myself I got nothing to prove”

Quizá seamos muy cobardes. Demasiadas veces en la vida.

No somos capaces de arriesgarnos, de coger un coche y pisar el acelerador hasta el fondo. Y largarnos. Lejos, de todo. Como dice la canción, cualquier lugar es mejor, empezar de cero. Sin nada que perder, quizá podamos hacer algo, porque yo no tengo nada que probar.

¿Pero y si ese paso no llega? ¿Si no arriesgas?

Uno tiene la sensación de que las oportunidades pasan por delante, y depende de nosotros o no cogerlas o dejarlas pasar de largo. Pero sobre todo, se ven. Y se sienten. Y de la misma manera que las ves, y las reconoces y decides tomarlas, ves como por otro lado se esfuman. Se disipan y vuelves a estar parado.

Quieto.

Inmóvil.  

Te paran, te inmovilizan.

¿Por qué no correr cuando algo no funciona? ¿Por que no salir conduciendo un coche a gran velocidad cuando algo no te hace feliz? ¿Cuando no se ilumina tu cara con una sonrisa? El miedo al fracaso muchas veces hace que no seamos capaces de dar un paso adelante. Pero, ¿y realmente queremos seguir así?

“You got a fast car
But is it fast enough so we can fly away
We gotta make a decision
We leave tonight or live and die this way”

Quizá podamos volar para evadirnos. Quizá se nos de mejor que caminar. Quizá mientras volamos por el cielo el tomar decisiones sea mas sencillo, por la libertad del aire alrededor. Quizá sea mejor huir ésta noche a morir de ésta manera.

Una noche.

O quizá dos.

O morir de ésta manera.

Pero no es justo. Los caminos que nos guían no lo son. Porque crean desencuentros, mas que encuentros. Porque cuando uno ha ido el otro ya no está. Y cuando el otro ésta, el uno ya se ha ido. Porque somos cuadriculados y dentro de esa geometría perfecta es difícil escapar.

Rectitud. Ángulos de 90 grados.

Pero sin salida.

Un cuadrado.

Y nada más.

Si tú tienes un coche, ¿por que no huyes?

No tienes nada que demostrar a nadie.

Solo hay que acelerar y el placer que da pisar ese pedal hace que la sonrisa aparezca de nuevo.

¿Por que no empezar de cero?

¿Por que no decidir vivir?

¿Sólo?

Anyplace is better.

Cualquier lugar es mejor.

“Y yo tenía el sentimiento de que pertenecía… Y yo tenía el sentimiento de que podría llegar a ser alguien…”

 

 


César Sancho Prieto

 

No es lo mismo las once de la noche que las ocho de la mañana.

No es lo mismo la luz de un bar, la música de ambiente, del ambiente, que el silencio de la oscuridad.

No es lo mismo la valentía del alcohol en la sangre, que la resaca del despertar.

No es lo mismo trasnochar que no dormir.

No es lo mismo la compañia, acompañado, el compañerismo y la amistad, que la soledad.

No se siente lo mismo cuando los actos son separados por horas.

Cuando de repente algo que te parece perfecto y apropiado, y unas horas después te parece irrespetuoso e incluso osado.

Cuando un mismo acto adquiere bises heróicas para después pasar a ser una tragedia griega.

Unas palabras escritas en un teléfono que vuelan.

Desaparecen.

De mi vista.

A su vista.

Para después la nada.

Y tranquilidad. Seguridad. Firmeza. Y a olvidar.

Para después…

Después todo se ve diferente. Cuando en confidencias vienen las lamentaciones. El que dirá, el que pensará. Pero sobre todo, el qué no dirá. El que no pensará.

Porque no hay más. No hay diálogos válidos porque así tiene que ser. No mas intercambios de opiniones para no molestar. No mas “yo te dije y tu me dijiste”. Solo palabras que van al viento sabiendo que en algún lugar serán leídas.

Y cuando te das cuenta de que realmente no hay un mas allá, cuando repasas la historia para verla en su conjunto, descubres que has puesto el punto final. Y aparece el abismo delante de tus pies.

El abismo.

Al que te empujan, al que no quieres caer.

Y te encuentras ahí, en el borde. Con las puntas de los pies al aire, sin nada debajo. Mientras tanto, sientes la presión tras de ti, de la que quieres escapar.Pero el vacío, delante, acecha con tragarte entero y llegar hasta el fondo. 

Comienza la lucha. Después de ese punto final.

Comienza el camino que bordea el abismo, al que te pueden empujar en cualquier momento. Pero te aferras al borde, a ese camino que lo circunscribe, para no caer.

Es difícil comportarse en el después. Mantener la compostura, el saber estar, la educación. La cordura, sobre todo la cordura.

Es difícil estar atinado, y tremendamente fácil ser desatinado.

Muy fácil.

Pero nadie nos enseña como seguir el camino cuando todo se derrumba. Cuando abres lo ojos de madrugada, cuando te pregunta “¿como estás?” y las cuatro paredes que te rodean se vienen abajo como hasta ese instante no lo habían hecho. Y se inundan los ojos para desdibujar la mirada. Quizá ayudando para no dejarte ver bien la dificultad del camino.

Se hacen las cosas, bien.

Se hacen las cosas, generalmente mal.

Pero se hacen.

¿Y sabéis que?

Que yo tenía un tiesto roto que no supe que hacer con él. Si tirarlo, pegarlo, guardarlo o llevarlo al trastero. Pero lo peor de todo es que en éste tiempo de luto, el tiesto ha seguido estando ahí, roto, con sus pedazos por el suelo. Tal cual.

Y ahora se que lo que tengo que hacer es coger todos y cada uno de los pedacitos de ese tiesto, y meterlos en una caja. Con cuidado, con cariño, y con paciencia. Para guardarlos, sin que se rompa mas. Para conservarlos todos juntos, lo que queda del tiesto y sus miles de cachitos. Recogerlos para no tropezarme con ellos mientras camino, porque cada tropiezo significa un nuevo dolor, una nueva herida.

Y cuando estén todos en esa caja, mirarlos y ver que en algún tiempo, todos esos pedazos fueron un tiesto maravilloso en el que crecía un flor que daba flores en forma de puntos rojos. Y recordarla así, como fue entonces, y no como es ahora. Algo roto.

Los pedazos se están guardando dentro de la caja.  

Despacio.

Uno por uno.

Pero yo me pregunto,

¿cuándo seré capaz de cerrarla?

“You know I’d do anything for ya
See I would go through all this pain
Take a bullet straight through my brain
Yes I would die for ya baby, but you won’t do the same…”

 


3

El Renglón Torcido

1, 2, 3… Viene un mensaje

1 Se va

2 Se vuelve

y 3 Regresa.

1, 2 y 3… Te lo cuento del revés: primero a la ducha, y después a correr.

1 Corriendo

2 Bajando

y 3 Volviendo a subir.

1, 2 y 3… Y empezando de nuevo otra vez.

1 Uno aqui.

2 Dos allí.

y 3 ¿Dónde pues?

1, 2 y 3 Yodo ésta vez.

1 Yodo para el pie.

2 Yodo para ti tambien.

y 3 ¿Empezamos otra vez?

1, 2 y 3 Yo no se donde poner… ¿Me lo cuentas otra vez?

1 Yo.

2 ¿Quién?

y 3 ¿Cómo que tres?

Comencemos ésta vez.

Sí 1, yo estoy bien.

y 2, duermes tambien.

¿que hace un 3?

1, 2 y 3 ¿De donde vino pues?

1 De cerca

2 Muy cerca

3 De esa casa vino pues.

1, 2 y 3 Un vecino será, ¡lo ves!

Ultimamente pongo mucha antención a las canciones que oigo durante mi día. Les busco un algo, les encuentro cosas que antes no oía. Las analizo. Porque me apetece, y porque mientras las oigo, tampoco tengo otra cosa mas interesante que pensar mas que disfrutarla. Y de vez en cuando aparece alguna que hacía tiempo que no escuchabas, y que al empezar a escuchar con atención, encuentras párrafos que vienen que ni pintados a tu jornada. Si, lo se, a veces se me va la cabeza y tambien lo escribo por aqui. Porque no todo son penas y lamentos, y pensamientos profundos que toquen el corazón, y rompan miradas mientras me leen. Hoy un amigo twittero me decia que le encantaban los gritos de mis dedos mientras escribia. Tambien mis dedos ríen a carcajadas, aunque últimamente cuesta mas que salgan. Hoy casualmente me ha dado por ahí, por no escribir penas y reirme de mi mismo. Como hace poco me decían 1 ó 2 pajarillos, es muy friki exponer mi vida delante de los que leéis. ¿Me expongo? Pues si, lo hago, aunque censuro mucho mas de lo que podéis llegar a leer.

Perfectamente se, que mi escrito de hoy es practicamente indescifrable. Me acusaréis de no entender nada del 1 al 3, ¡pues leerlo del revés! No, en serio. Lo escribo porque me divierte, porque hoy me lo pasé bien mientras oía la canción y porque ahora mismo intentando hacer rimas tontas con el número 3 hace que no recuerde la fecha en la que estamos hoy.

Así que ¡Campana y se acabó!

1, 2 y 3 ¿Te la meto del revés?

Tanto un, dos y tres, y que si meto o no meto, del derecho o del revés… Creo que me voy a correr.

Pero a correr de hacer deporte, eh, que ahora le he cogido ya el tranquillo y hasta aguanto y todo.

Adiós buenas noches.


El Renglón Torcido

 

¿Y por que no sonreir y terminar bailando hasta que duelan las rodillas?

Como dice la canción, soñaré que puedo volar para alcanzar el cielo… ¿Y si puedo volar, donde iré? Pues lejos de aqui, y cerca de todos. De todos aquellos que ésta canción trae a mi mente, y que provocan una sonrisa mientras las letras salen a traves de mis dedos.

Hay veces que nosotros mismos nos metemos en un bucle del cual no podemos salir si no nos paramos en seco y cambiamos de dirección.

¿Y si cambio de dirección?

O simplemente, me pregunto, ¿y si ya la he cambiado y tan siquiera me he dado cuenta?

Hoy he elegido una canción diferente a las que solía poner. Tal vez sea un espejismo, o simplemente sea que hoy tengo un buen día. Quizá mañana vuelve a los melodramas, a las comedias negras y los fados tristes con canciones desesperadas.

Pero sinceramente, hoy, no. Porque no, y punto.

Y el punto tiene explicación.

Llevo el teléfono rojo (para los de la LOGSE, estoy de guardia). Y bastante coñazo tengo ya encima como para llegar ahora y divagar deprimido entre los pensamientos oscuros de mi cerebro.

No toca.

Bailo al ritmo de la música, mi música. La que decido poner cuando el silencio se adueña de mi casa. Cuando mi voz no se oye mas que dentro de mi, y morfeo se aproxima  para llevarme en sus brazos a tener lindos sueños.

Y por supuesto sonrío.

Porque ésta canción siempre me trae buenos recuerdos, de gente que ahora no veo y que en su dia me compartieron. Y por eso hoy viene aquí. Por todas aquellas risas que un día sonaron al unísono y que hoy hace que me vaya a dormir con su recuerdo brillando en mi cabeza.

Comienzo una semana tal vez dura, es seguro un si.  

Tal vez triste o tal vez triste.

 Porque mañana es martes y trece, y prefiero no recordar que el tiempo pasa volando, y que hace un mes algo cambio para bien o para mal. Prefiero no recordarlo pero lo recuerdo quizá con la esperanza de que afrontando las cosas, mirándolas a la cara, el problema sea menos problema.

Un dia tras otro.

Y yo sigo caminando.

Ese caminar traerá un fin de semana donde probablemente las nieblas que se ciernen sobre mi cabeza desaparezcan.

Aunque…

¿Sabéis lo malo?

Que quizá esas nieblas…

Se tornen en nubes de tormenta…

En truenos…

Relámpagos…

Que sonaran, si, en mi cabeza.

¿Pero por una resaca?

 

 

Buena semana.