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César Sancho Prieto

Sueño de Colores

 

He tenido un sueño en el que todo volvía a ser como antes.

En el que abría los ojos y estabas junto a mí.

A las dos, tres, cuatro de la madrugada.

A las cinco cincuenta.

5:50.

Un sueño en el que podía mirarte a los ojos sin volver a sentir rabia.

En el que tocarte, rozarte un poco tu mano o pasar mas de tres segundos dándote un beso aparentemente normal, dejaba de ser proscrito.

Y ese sueño estaba lleno de colores,

como los que acompañan mi cabeza.

Un sueño donde volvíamos a sonreír,

recordando los malos momentos.

Sentados juntos en un sofá,

mientras te acariciaba tu mejilla.

Donde volvíamos a querernos como lo hicimos antes.

He tenido un sueño.

¿Sí?

¿Un sueño?


Poemas de noche,
O pensamientos robados a la madrugada.
Tal vez sueños escritos,
Plasmados en palabras…
Navegan, fluyen, desembocan.
Hasta desaparecer en un mar de pensamientos distantes del alba.
Un hecho.
Un sentido.
Una vida con un mensaje mas una cuenta atrás.
Tic tac, tic tac.
El tiempo vuela mientras caminamos.
Perfecto en su velocidad,
Torpes nosotros sin adaptarnos a él.
Tic tac.
Tic.
Tac.
¿Y tú?
¿Que harás para ganarle al tiempo?
Andar, caminar, correr,
¿Luchar?
Los combates se fraguan en los albores de la noche, cerca de la hora bruja.
Cuando la cabeza desconecta del mundo para perderse en si misma.
Una batalla nueva,
Empezarla, o tal vez no.
Terminarla, o tal vez luchar.
Dormir mejor, sin mas.
Las batallas pueden esperar.

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Dormir sin mas.
Sin pensar, sin mirar.
Simplemente cerrar los ojos.
Y descansar…
Volar, entre la oscuridad de la noche.
Libres, sin cargas.
Sin lastres.
Volver a soñar.
Dormir sin llantos, sin angustia.
Abrazados sin brazos.
Mojados en agua.
Secos de lagrimas.
Y descansar…
Ni recuerdo, pero ni olvido.
Ni pienso, ni te pienso.
Ni yo ni tu.
O tal vez yo?
Aunque tal vez tu…
Sueño, te sueño.
Aunque ya ni en él soy feliz.
Estos se tiñen con un halo de amargura.
Sin descansar.
Un dia mas.
O uno menos para el final.
Un sábado en casa, mañana, mejor, para no recordar.
Un dia especial?
Tal vez lo fue, aunque ya que mas da.
No siento, lo siento. Me siento.
Me siento sin verte pasar.
Me siento a esperar?
Prefiero caminar…
De la mano de ti que no estas.
Y de ti, y de ti, y de ti mas.
Hoy quiero dormir.
Dormir profundo.
Volar.
Reír.
Volver.
Seguir.
Correr.
Saltar.
Dormir sin despertarme.
Sin dolor.
La una, las dos, las tres.
Las cinco, las siete otra vez.
Hasta cuando?
Sin dormir.
Sin ti.


 

“Quiero sueños irreales…”

 

 

Ésta mañana me he despertado sobresaltado, eran las 3.32 horas en mi móvil. Y cuando me he despertado, lo único que me ha venido a la cabeza es una frase que inmediatamente he escrito en mi móvil para que no se me olvidara.

“Quiero sueños irreales, no verdades como catedrales”.

Y así ha quedado grabada para siempre en mi memoria. De madrugada y tras un mal sueño. No, no estoy loco por escribir una frase a medianoche. Tampoco lo estoy por haber pensado lo que he pensado. Y es que todo tiene una explicación. Son las 8.28 horas de la mañana y tengo un sueño que me muero. Últimamente lo de caer en brazos de Morfeo para que me acune en sus brazos y me produzca dulces sueños, parece que se lo ha tomado como el pito del sereno. Porque dormir claro que duermo, pero lo de los dulces sueños los debe estar teniendo otro. Como dice el Sr. Pintor cuando se despierta de la siesta y me cuenta que ha soñado con conejos azules y morados, con gatos y peras, con motos y carrozas, con reinas… Sueños irreales. Esos quiero que sean mis sueños.

Sueños que me hagan volar en un caballo loco, que me hagan reír y despertarme con una sonrisa, o simplemente soñar con la niña de Poltergeist y despertame acojonado en mitad de la noche. Pero serán simplemente eso, sueños irreales, que al despertar pueda pensar que era sencillamente un sueño y que no puede llegar a cumplirse de ninguna de las maneras.

Pero no, mi subconsciente debe estar castigandome por algo que claro, como es subconsciente, yo no se el por qué. Y trae a mi mente mientras duermo peleas, mas peleas, y si no has tenido poco, pues peleas. Y francamente, cansa mucho. Físicamente y mentalmente. Y sí, los que me conocéis saben que sí, que me encanta discutir, pero todo a su tiempo. Por la noche dormir, por el día, si se tercia discutir. Para todo hay hueco en la vida. Pero no, por la noche no, que me despierto por la mañana, o de madrugada y no se si lo que he soñado es un sueño o es realidad. Por favor Morfeo, trae a mi mente sueños irreales.

En fin, que empiezo un nuevo día en el que sabía que iba a escribir de otra cosa y mira por donde mis sueños se han paseado por delante para dejar constancia de ellos aqui. Y como no, aquí estan.


 

 

Lolita Flores, un carromato, fiestas de ¿Burlada?, un piso, una celebración, mis amigos de zaragoza, una plaga de langostas, spray para abrillantar el suelo, un iPhone, una cartera, una carrera, un amigo del instituto y un tonteo.

¿En que otro lugar del mundo se puede mezclar todo esto? Pues donde va a ser, en un sueño producido por mi cerebro transtornado, evidentemente. Creo que quizá deberia empezar a preocuparme, mas que nada por el tema de las folclóricas. Porque después de mi sueño con Marta Sanchez y Charo Reina, ahora soñar con Lolita, creo que muy normal no es. Y sí, pienso que Marta Sanchez cada vez se está volviendo mas folclórica y no precisamente por su música. Inciso, eso sí, tonta no es a la vista de la nueva presa que se ha echado por novio, nos ha jodido…

Eso si, me he levantado sin agujetas ni nada. Porque la carrera que me he pegado cuando he visto a Lolita subida en un camión carromato, ha sido de órdago. Tengo que decir, que en mi sueño por lo menos, Lolita ha sido muy amable conmigo. Le he preguntado por cómo estaba, le he dicho que estaba muy guapa, y me ha dado dos besos y un abrazo enorme. Anda que ya me vale… Casi da hasta vergüenza escribir ésto, jajaja. 

La cuestión es que cuando volvía de ver a Lolita, que tambien he vuelto corriendo, me he dado cuenta de que en los bolsillos de mi pantalón no estaba ni mi móvil nuevo, ni mi cartera. Mientras corría, me tocaba la pierna y notaba que ahí no había nada. Pero el susto pasó cuando llegaba a donde estaba, creo que mi familia, y veía que las dos cosas estaban encima de un coche. Así, seguridad y cuidando las cosas bien. Ya me vale. 

Luego me he teletransportado a un piso repleto de mis amigos de la facultad, supongo que por el reciente viaje juntos a una boda. En él, todos mezclados, nos disponíamos a abandonarlo cuando vimos que en el exterior había una plaga enorme de langostas, y no se nos ocurre otra cosa que abrir las ventanas de par en par y zarandear un trapo. ¡Menuda abalancha de bichos han entrado por la ventana! Eso si, yo muy listo y audaz, he cogido el spray abrillantador de la mopa y las he fumigado. Jejeje. Aunque creo que ésto último si que lo he hecho en verdad, pero con un avispero en la ventana del salón de mi casa. En fin, que muy listos no fuímos al abrir las ventanas y zarandear el trapo. Creo que tantos años de estudios, no nos han sentado bien a ninguno ni tan siquiera en sueños.

Y por último, de repente llega a mis sueños un amigo del instituto, pongámosle Señor Rojo, PeliRojo, para no dar mas detalles, jejeje. Que fácil. Y con el me traslado al interior de un autobús, el cuál tambien iba de boda. Uy, creo que tengo un problema  con las bodas…. Jajajaja. Pues eso, yendo de boda los dos en el autobús, empieza a suceder algo de cuyo nombre no quiero acordarme y….

¡Riiinnnnggggg!

¡Mierda! ¡Ya es la hora de levantarse!

Manda huevos, tengo que pasar por Lolita, langostas, pérdidas, carreras y sprays de mopa, y cuando llego a lo más interesante tengo que levantarme. Subconsciente, me debes un sueño.


 

Igual que una novia ante su próxima boda, la semana pasada tuve solidaridad con una de mis amigas y mis subconsciente se dedicó a no dejarme dormir bien por las noches.  Pensé que sería por los nervios de la boda, ¡ni que fuera yo el que iba a ir al altar! Los días pasaron con sueños raros, con miradas nocturnas y furtivas al reloj de la mesita, y con ojeras durante el día.

No dormía bien.

Y así pasaron el lunes, martes, miercoles… El jueves comenzó mi viaje hacia los nuevos esposos. El jueves, tampoco dormí bien. Una cama diferente, un colchón que no era el mío, una almohada desconocida, y una sensación de dormir al lado de alguien a la que ya no estoy acostumbrado. Ese jueves, tampoco. El viernes siguió el camino hasta el destino, y por cosas obvias, tampoco dormí, alcohol, fiesta, dolor de cabeza, de estómago y trasnochar. Lo típico. Aunque la historia de la boda, es otra historia. Viernes y sábado, se saldaron con ocho horas en total.

Iluso de mí, pensé que después de pasados los nervios de la boda, llegaría la paz y el descanso. Pero lo he dicho, iluso de mí. Porque los sueños extraños,  y ver las horas pasar de la noche sigue formando parte de mis horas de descanso. Y si a todo ésto le sumamos con sueños de viajes extraños, en aviones que hacen cosas raras, mientras me trasladan a Egipto, para después pegarme corriendo por una especie de correccional, huyendo de una especie de zombies toda la noche… Eso no es placentero; eso no es dormir; eso no es el placer de dormir… ¿Donde están los sueños de reencuentros? ¿De la sensación de volar? ¿De las sonrisas, de cosas bonitas?

Ojala tuviera por las noches el sueño que tengo por la mañana, ¿no es así el nuevo grupo de facebook? Pues no es que sea así exactamente, porque por las noches si que tengo sueño… Pero después de mis noches agitadas sin ningún sentido, por las mañanas tengo muchísimo mas sueño.

Supongo que es como todo, temporadas que estamos mas nerviosos, o sin mas temporadas en que necesitamos dormir menos… Pero bueno, si solamente es eso, que no necesito dormir mas, por lo menos podía tener sueños bonitos en lugar de aviones y zombies.

Seguiremos informando.


 

Podría decir que tiempo para escribir o que no tengo inspiración. Pero sería lo mismo que he escrito muchas otras veces. Simplemente diré que estoy en Stand By. Una pausa para aclarar ideas y volver con ellas mas frescas no esta nada mal.

Llego pronto a casa últimamente, pero no consigo centrarme en sentarme y contar algo bonito, interesante o divertido que compartir. Así que para escribir sin sentido, no lo hago. Ni siquiera he visto ninguna película nueva para hacer una crítica constructiva o destructiva.

Lo que puedo contar es que ahora mismo estoy a punto de cenar, mientras he hecho algo de ejercicio para mantener una línea medio normal de cara al calorcito. Mi cama detrás de mi ordenador está llena de ropa recién planchada esperando a ser introducida en una maleta que se realizará en breve. Todo clasificado, calzoncillos, calcetines, camisetas, camisas, pantalones, NO gel, NO toallas, NO colonias… Aligerando equipaje.

Y mientras la espera, me acompaña mi teléfono rojo, ese gran olvidado… Sí, los cojones, como para olvidarse de él. Pero bueno, la semana es corta.

Lo más interesante que me ha pasado recientemente es que hace poco soñe con Fito (no con sus fitipaldis), que como recientemente dió un concierto aqui detrás de mi casa, pues subía a visitarme y mira tu, que el sueño terminó…. Mejor no cuento como termino que si no tendría que poner dos rombos.

Para los escandalizados ahora mismo, os informo que Fito en mis sueños no tenía la apariencia del Fito real. Aunque si miro la foto que he puesto, pues un puntazo ya tiene, jejeje.  Eso sí, esa mañana al despertar miraba a Fito de diferente manera. Lo que hacen los sueños. Será el calorcito que está haciendo por Pamplona, que nos tiene un pelín alterados. O por lo menos a mi.

Y mientras tanto, mil cosas en la cabeza para preparar. Aunque si las pones en una lista no son tantas, pero en el cerebro como que hacen que ebulla a la mínima. Pero así se pasará la semana mas entretenida y llegará un momento en el que sí tendré cosas mas interesantes que contar.

Hasta entonces me quedo con mi cerebro en ebullición y mi teléfono rojo… Y de vez en cuando, pensando en Fito.

El Renglón Torcido, 6 a. C.