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Boda

¿Sabéis una cosa?

Antes no sentía ningún pudor escribiendo, y ahora todo lo contrario. Me cuesta sentarme y contar lo que he vivido hasta ahora, quizá porque sea tan bonito que nunca encontraré las palabras adecuadas que lo puedan llegar a describir como se merece. Pero, eso sí, merece y me repito, que sea contado. 

Y lo mas sencillo sea comenzar con un sencillo y sincero GRACIAS. 

Gracias 9 de Mayo de 2015.

Porque después de muchos años, os pude tener a todos reunidos en un mismo salón compartiendo una ilusión. Por fin llegamos a la ciudad de las esmeraldas. Fui feliz y ese sentimiento sigue dentro de mi y no lo olvidaré nunca. Recuerdo cada momento y a la vez olvido todos. Pero creerme cuando os digo que una de los sentimientos mas bonitos que he vivido nunca lo sentí cuando, esperando detrás de unas puertas blancas frente a una capilla, éstas se abrieron y pude veros a todos. 

Todas y cada una de las personas que quiero estabais allí, esperando completar el camino de baldosas amarillas. Todos fuisteis testigos del final. Y habéis sido testigos de un comienzo. Sinceramente, esa sensación, es inolvidable. Porque mientras caminaba por esa alfombra, y mi mirada se cruzaba con las vuestras, mi cabeza bullía con recuerdos, imágenes y sensaciones. Porque en el tiempo que duró la ceremonia os pude mirar a todos de frente y sentir que tengo una vida preciosa y todo es porque estáis vosotros en ella. Y porque en el transcurso de las horas que estuvimos juntos, y cuando nadie me veía, os miraba furtivamente, y veía vuestras sonrisas, vuestras voces y a veces solo gestos. Y sentía que la energía que se vivió ese día es algo que no se volverá a repetir. 

Por todo ello, gracias. 

Gracias por la implicación, por vuestra entrega, por vuestra intriga y por vuestro corazón. Como dijo una canción durante la ceremonia, sentí que habías abierto ventanas en vuestro corazón y aquel día todos latían al mismo ritmo. 

Y como no quiero que se me olvide nadie, y estoy acostumbrado a las listas, seguiré un orden para no perderme. 

Gracias a los Yujuuuu por el entusiasmo puesto desde que decidimos que de las palabras se pasaban a los hechos. Por las ideas aportadas, por las cenas a nuestras espaldas y las compartidas juntos. Y por vuestra sonrisa constante. Por llenar el día de música y baile, por pintar al principito un decorado de ensueño. Por ser como sois, gracias. Por supuesto, gracias a Dora, la organizadora, por su dedicación, paciencia, ayuda y su amor. Nada de lo que ocurrió aquel día hubiera sido posible sin ti, porque supiste guiar nuestros pasos cuando a veces se perdían. Gracias. 

Gracias al maestro de ceremonias, Sergio, por implicarte en una historia que te dio muchos quebraderos de cabeza, gracias por tus palabras y por tu buen hacer. Por tus bonitas palabras bañadas en recuerdos de dos chicos jóvenes que comenzaban a vivir. Por todo, gracias. 

Gracias a las familias, a las preciosas madrinas, a los emocionados padrinos, a las hermanas Marga y Beni que consiguieron hacernos llorar a todos con sus palabras. Familias, fuisteis geniales. Por el hecho de montaros en este viaje sin dudar, por querer compartir con nosotros un día tan especial, disfrutarlo y sonreír. Sabéis una cosa, ese día me sentí orgulloso de todos y cada uno de vosotros. Todos juntos como hacía muchos años que no estábamos. Con multitud de chiquitos corriendo entre nosotros, haciéndonos ver que la nueva generación se abre camino. Dos familias unidas, hermanos, hermanas, cuñados, cuñadas, sobrinos, sobrinas, primos, primas, tíos y tías. Padres y Madres, gracias por hacer que ese día se quede grabado en nuestras memorias. Nos hicisteis felices. Sonreímos, reímos y vivimos un día inolvidable juntos. Conexión Tudela-Pamplona, siempre.

Y que mas decir, Gracias AMIGOS.

Gracias porque también sois familia. Vosotros sabéis quien sois. La amistad no es una etiqueta en facebook, o un seguimiento en twitter. Es un tiempo compartido, un momento vivido, un llanto contenido o una sonrisa disimulada. Amigos venidos de fuera, de Logroño, de Lodosa, de Tudela, de Pamplona o de la misma calle de la Catedral. Sin vosotros no hubiera sido igual. 

La banda sonora de mi vida está cantada por ti, y en ese día no me faltaste. Fue un día, nos queda el resto. Gracias Naiara, mi hermana pequeña como dijo Beni en la Capilla. ¿Seguimos bailando? Cuadrilla, un placer vivir a vuestro lado desde una cena buscando a un asesino a otra perdida en mitad de Belate, ¿cuántas mas? Las que queráis. Gracias. 

Mi familia de Zaragoza, mi familia veterinaria… “Son mis amigos… En la facul pasábamos las horas”. Así cantábamos hace años, y así seguimos. Pasando los años, pasando la vida y compartiendo momentos como los que vivimos. Y los que nos quedan por vivir. Gracias a todos por venir. Os quiero. 

Mis individuos Las Vegas y Prada. Empezasteis compartiendo muchos renglones torcidos. Ahora el renglón se hizo mayor y vosotros fuisteis testigos. Sin duda alguna. Gracias por seguir a mi lado. 

Mi nueva familia mas joven y reciente, mis madrugadores fisnes19. ¿Todos a una  no? El tiempo compartido o los años transcurridos, no implican mas o menos importancia. Sólo la calidad del tiempo vivido juntos, determina la importancia de los mismos. El tiempo vivido juntos es genial, y me hace feliz. Y esa felicidad la vivimos ese día. Y lo mejor de todo, juntos. 

El Renglón Torcido ahora camina mas recto, y con una alianza en la mano. Ahora todo forma parte de un recuerdo maravilloso, plasmado en cientos de fotografías, vídeos y recuerdos. Recogidos en mensajes de agradecimiento y felicitación. Compartido con vosotros y vivido con, por y para vosotros. 

Nunca olvidaré el día que vivimos juntos. Nunca olvidaré mis pasos, mi emoción contenida y vuestras miradas complices. Nunca olvidaré, vuestras sonrisas. Abrazos y besos. Vuestro amor y vuestras palabras. 

Vuestra sinceridad y sobre todo vuestra verdad. 

Gracias porque hicisteis todos del día de nuestra boda un día maravilloso que sin vosotros no hubiera sido igual. 

Hoy el Renglón Torcido rompe su pudor a contar historias de amor verdadero y felicidad. Una sensación nueva que hasta hace un tiempo no sentía, pero que hoy rompo porque la ocasión lo merece. Mis renglones bien merecen palabras de amor, contadas desde el corazón y vividas tan intensamente que la emoción llena mis ojos con solo recordar.

Escribo, quizá un final. Por eso el ” Y punto”.

Aunque sí, es un punto, porque esta historia de amor ya ha encontrado su ciudad de esmeraldas al final de camino de baldosas amarillas. 

Yo lo recorrí con dos pequeños rubíes rojos en mis zapatos como si fuera Dorothy en el Mago de Oz. 

Y hoy, los golpeo uno contra el otro pidiéndole al gran mago de Oz que no quite de mi mente el recuerdo de aquel día. 

Gracias.

Os quiero mucho. 

Y punto.

Boda


blog

Poco a poco las cosas se van asentando, ¿lo ves?

Cuando parece que la vida se planta delante de ti como diciendo “a ver ahora por donde tiras…”, es en ese momento cuando siempre, no pueden fallar, las baldosas amarillas comienzan a brillar para que sigas el camino que ellas marcan.

Eso por si alguna vez las perdiste de vista. 

Casi ocho meses después me vuelvo a sentar para contar algo, aunque mi taburete ha intentado evitar que me sentara doblando sus patitas de metal haciendo que terminara con el culo en el suelo de par de mañana. Algo sencillamente reemplazable, cojo una silla y vuelvo tener mis dedos sobre éste teclado que tantas historias ha compartido conmigo. 

Hace poco, una semana en concreto, de charla tras una inauguración del Sr. Pintor, una personita Chechi-Liana recordó el tiempo en el que cada mañana en el trabajo miraban pendientes de si el renglón torcido seguía torcido y lo publicaba o si por el contrario seguía en silencio. Recordó tiempos pasados, casi prehistóricos, donde los sentimientos y las palabras no dichas sino leídas transformaban y dictaban los nuevos pasos a dar. El renglón torcido servía para transmitir entonces cosas que era incapaz de poder llegar a decirlas ante una mirada. Y al recordar aquello, me dí cuenta que nunca he dejado de ser un Renglón Torcido.

Recordé que me gusta escribir aunque no lo haga tanto, que me gusta plasmar lo que pienso y lo que siento aunque no lo haga a diario. Que tengo ganas de seguir contando historias aunque no siempre sean escritas. Durante todo este tiempo quizá mis historias volaran por otros cielos de diferentes colores, haciendo que ocuparan parte del tiempo que antes dedicaba a escribir. Quizá tenga que parar, mirar al suelo, volver a sentir el color amarillo que me lleva a la ciudad de las esmeraldas y comenzar de nuevo. O simplemente y quizá, ésta vuelva a ser una entrada aislada y no vuelva a escribir en otros ocho meses.

Sencillamente, no lo sé. 

Sólo se que hoy quiero escribir. Y lo hago porque como he escrito al inicio, poco a poco los caminos se despejan. Un camino cansado, difícil e indeciso. De no saber si encontraríamos nuestro lugar o si nos quedaríamos sí el. Si las circunstancias de la vida harían que nuestro anhelo de buscar nuestro rincón estaría al alcance de nuestros bolsillos o por el contrario tendríamos que dejarlo pasar. Días raros, en los que por la mañana teníamos una alegría y por la noche esa alegría caía de golpe al fondo del pozo. Días mezclados, de bajeras, pisos, reuniones, preparaciones y traslados. Días cansados, de amontonamiento de quehaceres y casi sin tiempo para respirar. 

Pero vemos la luz…

Y brilla fuerte, porque todo esfuerzo tiene su recompensa. Porque todo lo conseguido es merecido, y se merecería mucho mas. Porque cuando algo se lleva dentro no hay otra manera de que puedan ir las cosas.

Creo y siento que vienen años color esmeralda. Veo en el horizonte caminos que me gustan. Me gusta su luz especial, su fresco aroma y la dirección que toman. Y todo fruto de la dedicación, del respeto y de saber sonreír siempre ante las situaciones extrañas que la vida nos pone. Sabiendo siempre que tengo a mi lado a quien hace que esas sonrisas en los días nublados sean mas fáciles. 

Hemos conseguido mucho, más conseguiremos en el futuro.

Por ti.

Una vida entera.


Rock'n Roll

Rock’n Roll

Desaparecido del blog y perdido en otros mundos.

No por abandono, no por falta de ganas de escribir. La falta de tiempo en ésta vida loca que llevamos a veces te supera. Sin minutos para poder sentarse, respirar, mirar dentro de mis cosillas y decir… Ahí voy.

Hoy sí, hoy fluyen las palabras nuevas a través de mis dedos. Hoy con ellos escribo Rock’n Roll, porque de eso se ha tratado la ausencia. Cuando mis manos no escriben renglones, se funden en arcilla y crean personajes como los de la foto. Personajes, con alma, con vida, con micrófonos y baquetas que ya por fin están en su hogar.

Ha sido un tiempo de locura. Preparativos a escondidas, cenas clandestinas, mensajes archivados y palabras y conversaciones silenciadas para no romper el encanto. Todo porque la voz de mis sueños se merece todo ésto y mucho mas. Una boda llega pronto a adornar el camino de baldosas amarillas, la voz se casa y como no podía ser de otra manera, hay que celebrarlo. Pero antes de celebrar su boda, despedimos la soltería con sopresas, risas y alguna lágrima. Con regalos escondidos, y palabras guardadas a modo de recuerdos.

Y entre risas, recuerdos y preparativos, se me ha ido el tiempo de contar mis tiempos.

Hoy miro la foto de los personajillos salidos del barro. Y pienso que ahí está su alma, su bondad y su vitalidad, la que ellos, los de carne y hueso me transmiten. Son muchos años juntos, media vida, y literal. Media vida de historias contadas en canciones, en cartas escritas por adolescentes perdidos en el comienzo de su renacer. Historias que hemos dejado vivas dentro de nosotros para hacernos ver que después de todo el tiempo pasado, parece que fue ayer cuando nos conocímos.

Disfruté formando un vestido negro, moldeando una chistera que debió ser un bombín. Sentí al fabricar cada mechón de pelo, y viví el hacer una perilla tan peculiar. Todos y cada uno de los días tenía una cita con ellos, esperaban encima de mi mesa del salón o bien en mi mesa de la cocina. Rodeados de sus pinturas y sus pinceles. Entraba a casa, los miraba y ellos, aún con su rostro sin pintar, sin sus ojos a los que mirar, esperaban ser tocados  un día mas.

Sólamente tocados por mí, nadie mas. Si debían romperse a manos de alguien, era en las mías. Si los estropeara, sería yo. Si un brazo caía al secarse el barro, yo era quien como un médico volvía a ponerlo en su lugar. Del trabajo a pintar; del trabajo a pegar; del trabajo a mirar si secaba bien la cola blanca. Y lo demás a un lado, el tiempo corría y tenía que ser perfecto.

Y para mí, así fue. Tras pintar chalecos y vestidos, camisas y zapatos, pelos y perillas, llegó el momento de darles el último soplo de vida. Con pulso firme, pero nervioso por ser el punto y final, sus ojos aparecieron bajo mi pincel. Y ahí estaban ellos, mirándome, saludando al nuevo día que por fin veían. Hoy sí, ya podemos ver a quien tanto ha pensado en nosotros. Por fin podía mirarlos a la cara, y sonreir, porque el final estaba cerca.

Con sus ojos, con sus ropas de gala, con su velo y su sombrero. Con las gafas hechas por el Sr. Pintor dado que yo no fuí capaz, y con el micrófono creado por una duendecilla llamada Ale, ocuparon juntos su pedestal de oro, para así, entre los dos crear Rock’n Roll.

Hoy descansan en su casa, duermen junto a sus gemelos. Yo los llevo en mi corazón, pero no penséis que me he vuelto loco por hablar así de un par de muñecos de barro. No. Los llevo en mi corazón, porque el amor, la dedicación y todo el cariño que hay puesto en esos muñecos, es el resultado de un amor, de una amistad, de una hermandad forjada y labrada a través de 17 años de vida. 17 años caminando juntos sobre nuestro suelo amarillo.

17 años bien merecen Rock’n Roll.


El Renglón Torcido

Siempre mariposas…

¿Cuando vuelvo a escribir? ¿Sirve contar que hoy me voy a la exposición del Sr. Pintor o después de todo lo escrito en el blog, eso no tiene transcendencia? ¿Pero como no va a tener trasncendencia si es de lo que trata ahora mi vida? ¿Y por qué no contar que hoy comemos con la familia, porque ayer fue el cumpleaños de mi padre y justo ese mismo día comienza su etapa de jubilado? ¿O ésto último no le va a importar a nadie y no tengo que escribirlo? ¿O bueno, por que no contar que me río con la gente que me encuentro nueva en mis días, con las charlas de ayer en la Taska de Picasso con cuatro personas que tenía muchas cosas que compartir? ¿Pero eso es tan importante como para contarlo?

Así anda mi cabeza ahora, ¿escribo lo que me pasa o no lo escribo?

Y después de un rato pensando y debatiendo con mi propia persona, eso que tanto me gusta, pues decido que algo tengo que contar. Porque si allá por 2009 me servía contar y escribir una simple frase que me había hecho gracia en todo el día, y no le daba tantas vueltas a la hora de compartirla, ¿por qué lo hago ahora?

¿Me habré vuelto pudorosos? ¿O vago? ¿O vergonzoso?

¡Que se yo!

Creo que no debo de pensar tanto. Creo que cuando algo me pase en el día que sea digno de contar, debo volver a mi origen y escribir. Creo que si hoy me hizo feliz ver sonreír al Sr. Pintor porque se ve en el Diario de Noticias, promocionando su exposición, tengo que escribirlo. Y que si mi padre es feliz porque después de toda su vida trabajando, por fin puede descansar tranquilo, tambien debo contarlo.

¿Y que mas cosas? Pues todo lo que mi rutina por el camino de baldosas amarillas me traiga… Todo lo que me encuentre o me deje de encontrar. Todo lo que en un momento del día deje huella en mi desmemoriado cerebro.

No hay que darle tantas vueltas a qué contar o dejar de contar. Sólo hay que sentarse y escribir.

Sentarse y escribir.

Respirar.

Y dejar fluir.

 


El Renglón Torcido

Después de un año distinto, desconectao y casi olvidado, no puedo despedirlo sin hacer llegar alguno de mis renglones a quien los quiera leer. Sobre todo después de ver, que tras éste año mas bien improductivo de escritos y memorias, vuelvo a entrar y veo que hay personas que siguen asomándose a ver que se cuece dentro de mi cabeza.

Mi cabeza que últimamente está dispersa preparando nuevas historias. Al final los renglones no sólo se plasman aquí, si no que llevan a explorar nuevas formas, convirtiéndose en mariposas que reposan en sillas de madera dispuestas a emprender su vuelo. O escritos que intentan encontrar un sentido a algo creado con objetos guardados, esperando su final.

Éste último año que pasado, éste último día que hoy brinda su escena final me ha llevado mas allá. Descubriendo historias nuevas a través de la lectura. He leído mas que nunca, robándo tiempo a mis pensamientos para inmiscuirme en los de los demás. He dedicado el tiempo a mirar mas allá, sin preocuparme tanto de mirar dentro de mí.

Pero hay una buena razón para no haberlo hecho. Y la razón es que estoy en paz. Siempre dije que es más fácil sentarse a escribir en frente de ordenador cuando los fantasmas atormentan tu memoria, y buscas de cualquier manera sacarlos para que esa noche puedas dormir bien. Y quizá esa época sea la mas productiva en lo que lleva de historial el renglón torcido. Hoy mi mente no atormentada muchas veces no encuentra otro sentido de escritura que no sea contaros que estoy bien. Que estoy tranquilo. Que soy feliz.

Hace un tiempo tambien pensaba que escribir de las bondades de la vida podía ser la antesala de tiempos tormentosos venideros. Decir que estaba bien podía suponer el inicio de alguna tristeza, y mis supersticiones llevaban a que no escribiera de ello. Pero a día de hoy todos esos pensamientos se esfumaron. No es que no escriba por superstición a decir que estoy bien esperando que algo vaya mal después. No, por eso no.

No escribo tanto por que estoy bien, y punto. Porque pinto, porque hago, porque escribo, porque hago videos. Y la mayoría de las veces más porque prefiero estar en la cama junto a mi Sr. Pintor mientras el duerme y yo leo algo, que no estar sólo delante del ordenador diciendo que estoy bien.

Dos cosas nuevas deja éste 2013 en mi vida, que roban mi tiempo, o por que no, lo enriquecen de otra manera. Una playstation que me engancha con sus juegos estando horas, cuando puedo, delante de ella. Y por otro lado, una vieja afición que 15 años después ha regresado a mi vida. Detrás mía ahora mismo hay un teclado cochambroso, que al tocar sus teclas parece que yo mismo me hago un remix de lo que estoy tocando. La música vuelve a mi vida de manera activa. Hasta ahora me acompañaba siempre, mis familia musical sigue estando cerca, siempre muy cerca. Pero ahora  me incorporo a ella pero no desde la barrera. Tengo una profesora de piano, pacience y risueña, que me dice que toco bien aunque yo piense que tengo dos patas de hipopótamo en lugar de dedos.

Y así despido éste año. El último año que mi padre ha dedicado a trabajar para afrontar a partir del año que viene el gran regalo merecido, el descanso de guerrero. Enhorabuena papá. Donde mi sobrinos se hacen grandes a pasos agigantados, donde la estabilidad y la cercanía es lo que gobierna ahora en mi casa. Todos cerca, todos bien, todos mejor. El 2014 será nuestro de nuevo familia.

Amigos, siempre estáis en mis pensamientos. Nos espera un 2014 con nuevas aventuras para compartir. De fiestas, de exposiciones. De comidas, en blanco, en negro, y de cuantos colores quieras pensar. De fiestas de las cosas pequeñitas y de veladas musicales. Éste año nuevo empieza bien, pronto y con una gran fiesta allí por Marzo. Seguro que es un momento que en la despedida del 2014 no pasa inadvertido. Sois grandes, vosotros que sabéis quién sois. Gracias.

Un año mas, y sigo acompañado. Por alguien que me quiere, me respeta, y que está dispuesto a compartir el mismo techo que yo sin reproches, sin vacilaciones y con el mismo corazón día tras días. Donde quiera que vayas, en ésta casa hay puntos rojos. Lo mismo un día está en la ducha como mirando a través del espejo del baño. Está aqui, en mi vida. Somos felices, lo se. Lo siento al mirar a sus ojos. Reímos. Porque mi vida hacia la ciudad de las esmeraldas sigue discurriendo sobre baldosas amarillas, pero si las miras bien, verás que en cada una de ellas hay un punto rojo.

Familia, habitantes del mundo.

El 2013 se va.

Feliz 2014.

Gracias.


 

Imagen

¿Por qué no hablar de cosas bonitas? ¿Por qué no contar las bellas historias que nos suceden a diario en lugar de esperar que suceda algo transcendental para venir a plasmarlo entre líneas de colores? ¿Por que esperar cuando la vida se pasa con cada latido, con cada respiración, al parpadear?

Cada segundo.

¿Por que no mirar que el camino de baldosas amarillas sigue bajo nuestros piés y no ha desaparecido en ningún momento? Pues entonces le haremos caso. Porque si te acercas a él, si desciendes y posas tus orejas sobre el suelo encantado, te susurra que lo estás haciendo bien. A través de suaves voces, te cuenta que tu destino de la ciudad esmeralda sigue allí, donde una vez lo pusiste. Donde una vez lo anhelaste. Donde una vez lo soñaste.

Mi camino ahora es más fácil. Mas hermoso. Mas colorido. Pintado con colores, en baldosas, el papeles, en momentos vividos junto a quién una noche fantasmal se cruzó en mi camino. Un Sr. Pintor sigue adornando con manchas soñadas las baldosas por donde piso. Enamorado, compartiendo y viviendo. Así es mi día a día.

¿Por que no contarlo?

Cuando hecho la vista atrás, cuando cojo mis renglones pasados. Cuando veo las tristezas escritas, sufridas y compartidas. ¿Acaso no merecen las cosas bellas ser fijadas en el tiempo? En un lugar, en un momento. En un hoy.

Y hoy es el día, donde no se si vengo o me voy. Pero aquí estoy. Hoy sigo aquí como un ángel gris. Descubriendo que hay mas verdad a través de los años que en todas las verdades juntas que te puedan contar en un momento. Sabiendo que lo forjado durante los años pasados da sus frutos a diario sin estar esperando bajo el árbol a que caigan.

Que no hay que buscar o correr, hasta desesperar. Simplemente estar, guardar y consevar lo que un día la vida puso a nuestro lado. La amistad se teje con hilos de cristal, siendo los lazos mas perfectos y hermosos que podemos llegar a imaginar. 

Hoy sigo aquí, con 33 años. Unos cuántos mas que cuando comencé mi andadura por los renglones torcidos. Con mas historias a mi espalda, pero con historias que hasta ahora quizá no sentía que debía contar. Sinceramente, no se si ésto será un hola que tal, vengo a quedarme. Eso lo veré conforme pasen los días. Pero sí es un “hola, estoy bien”.

A veces da miedo decir a viva voz esas palabras. Decir que soy feliz, que estoy bien puede dar por pensar que algo malo tiene que pasar. Pero tambien pienso que demasiadas cosas malas he compartido entre mis líneas para esperar a que pase algo malo y contarlo. Porque si miro al suelo, al final es el mismo camino que me ha acompañado siempre. Unas veces mas manchado que me impedía ver los colores. Otras veces mas claro deslumbrándome con su intensa claridad.

El destino es el mismo.

Sigo soñando.

Sigo volando junto a mis mariposas.

Acompañado.

Sigo rumbo al mundo de Oz.

Pero no en soledad.

 


El Renglón Torcido

Siempre mariposas…

 

Sigo mirando a las nubes en busca de las mariposas que vuelan a mi alrededor.

No me he perdido, aunque lo parezca.

No despegué para no volver.

Y hoy estoy de regreso. Por cuanto tiempo eso no lo se, pero hoy vuelvo a escribir porque mis dedos me lo exigen.

Un tiempo apartado de mi interior, de mis renglones torcidos, de mis pensamientos públicos desde lo mas privado. Pero no un tiempo sin escribir. Han pasado muchas cosas desde que me asomé a ésta ventana por última vez, y muchos de los momentos vividos desde entonces ya estarán incluso olvidados en mi cabeza.

Pero hay algo que no está olvidado ya que ha quedado plasmado en hojas de papel.

Los renglones torcidos que envuelven mi vida han pasado a formar parte de algo precioso. Han tomado forma en un libro. Un libro de pensamientos asociado a pinturas del Sr. Pintor. Un camino que hemos recorrido juntos, incluso cuando no lo estábamos físicamente. Sus ideas en forma de cuadro, su rabia, su desconsuelo… Junto con mis pensamientos, quizá transportados desde el pasado para cuadrar los cuadros.

He sido transducido, y el resultado ha sido transducción. El librillo.

Y mientras todo eso iba tomando forma, mis renglones pasaron a un segundo plano. Aunque las palabras seguían saliendo de mis dedos, lo hacían de otra manera, en otro medio y con otro fin.

Pero aquel cuento ya terminó, y ahora toca volver a caminar por mis baldosas amarillas. Cerrando el capítulo de transducción, para que nuevas ideas broten de mi cabeza. 

Quizá volveré a escuchar a mis mariposas y entender lo que susurran para volver a contar canciones desde el cielo.

Quizá miraré a través de los ojos del Sr. Pintor y sus dibujos para inventarme nuevas historias que compartir.

Quizá escucharé canciones de amor y alguna que otra desesperada para volver a ponerme melancólico.

Quizá.

¡Cuántos quizá!

He vuelto, y creo que ahora no me iré.

Han pasado muchas cosas en éste tiempo dignas de ser mencionadas. Y las mencionaré.

Sigo bien, sigo contento.

Sigo con mi gente, sigo con vosotros.

Sigo con los que a pesar de no tener noticias mías desde hace muchísimo tiempo, veo que día a día encontráis un hueco para perderos en mis renglones. Por supuesto, gracias a vosotros por seguir ahí.

Y lo mejor de todo. Sigo enamorado, cada día mas, de alguien que me hace mi camino hacia la ciudad de las esmeraldas mas sencillo. Sonrío a su lado, vivo a su lado y siento a su lado. Los puntos rojos brotan desde donde nace el rojo… Desde el corazón.

Y así son las cosas. Regreso para compartir mis historias. Con un librillo bajo el brazo, cortito, intenso, diferente y precioso. Ah, y por supuesto, si alguien lo quiere, por un módico precio anticrisis se lo mando “onde haga farta, mi arma”.

Tras estar transducido, vuelvo a mis orígenes.

A estar torcido.

Un beso a todos.