Si, Belén, te entiendo

 

No, no estoy casado. Ni me he separado varias veces. Es más, no tengo ni novio.  Ni gano el pastizal que se embosla ella. Ni soy rubia con extensiones. Ni me he operado la nariz ni las bolsas bajo los ojos. Bueno, mejor será parar de decir las diferencias, porque si fuese la entrada sobre eso, creo que no pararía de escribirlas. Mejor ir a lo que nos une.

Hace años viví una situación semejante a la que ella está viviendo ahora. Podríamos decir sin entrar en detalles que en aquella situación yo era Belén Esteban separada o divorciada o como quieran llamarlo, y la otra persona era Fran que conocía a alguien en ese tiempo y empezaban a “tontear”. Pero las cosas del destino hicieran que yo, Belén, retomara, la relacíon con la otra persona, Fran. Y aquí viene una pequeña diferencia. En el mismo momento en que decidímos retomar la relación, “Fran”, me dijo que había tenido un “algo” con alguien de cuyo nombre no quiero acordarme…

Y a partir de ese momento, entiendo perfectamente las lágrimas de Belén. Su angustia, su no saber si quiere seguir con Fran o no. Todo… Yo tambien dije aquella famosa frase de “seis polvos no van a poder con mi matrimonio”… Pero a la larga si pudieron y la cosa terminó. 6 meses después se ponía punto y final a aquella relación. No exactamente como consecuencia del hecho en sí, pero si que hizo mucha marca, por lo menos en mí.

Belén hablaba de la sensación de que la persona en la que confías se reía de tí a tus espaldas. Mientras que Jorge le decía que eso seguramente eran imaginaciones suyas. Que no por el hecho de que Fran hubiese estado con otra, tendría que dar lugar a que se riéran de ella. De pensar que ha estado en la cama con otra persona que no eres tu. De ver en tu imaginación esa complicidad que sólo tenían hasta ese momento ellos dos.

Hablo de Belén porque todo eso que cuento sobre ella yo lo viví. Y es una sensación horrorosa. Espero que a ella no le impida continuar con su relación, porque la mía la crucificó.

De éste capítulo que cuento hoy, han pasado unos cuatro años. Pero desde hace unos días he vuelto a recordar parte de esas sensaciones malas que llegué a sentir una vez. El nudo que tenía en la boca del estómago cuando todo ésto pasó, ha vuelto al estómago. Y por supuesto que las circunstancias no tienen nada que ver. Ya ves, soltero y entero, y sin relaciones pendientes, ya me diréis la similitud. Pero esa sensación de desconfianza, de desazón. Malestar. Nerviosismo. Por supuesto, celos. Muchos celos. Angustia. Saber que hay alguien que… Saber que hay alguien.

En definitiva. Un grano en el culo.

Por cierto, para los preocupados por mis sueños folclóricos: ya no he vuelto a soñar con ninguna de las grandes. Aunque con lo bien que canta Rocío Jurado ya podía soñar con ella. Recientemente la estrella mas grande del firmamento que ha llegado a mis sueños ha sido un super actor próximamente nominado a los Goya… ¡Mr. Lp!

Que tengan un buen día.

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