Archivo mensual: marzo 2011

 

Eso mismo, romper con las costumbres para seguir caminando. Siempre echo mano del mismo camino, pero tambien siempre me ha llevado y valga la redundancia, por el buen camino. Así que seguimos caminando entre baldosas amarillas. ¿Y por que romper las costumbres? Pues para hacer un punto y seguido. Cuando te acostumbras a hacer algo porque sí, y no piensas en por que lo haces, al final no se valora tanto como debiera. Eso es un punto y seguido, nada de puntos y aparte.

Damos por hechas situaciones, pensamos que van a ser de una manera porque así han sido durante una temporada. Y un día decidimos cambiarlas. Sin presiones, sin obligatoriedad. Sólo por cambiarlas. Y a partir de ese momento es cuando empiezas a redescubrir cosas en tí que parecían adormiladas.

Un cosquilleo en el corazón, mariposillas en el estómago. Añoras lo acostumbrado. Valoras eso a lo que te habías habituado. Y una vez que lo añoras y lo valoras, comienzas a desearlo y echarlo de menos. Para eso es un punto y seguido. Para eso es bueno romper las costumbres. Para volver a echar de menos eso que ya tenías como algo habitual.

Y joe si se echa de menos. Un olor, un tacto, el simple roce dentro de las sábanas. La respiración a tu lado mientras vas cayendo en los brazos de Morfeo. Sonidos del silencio que forman ya un entorno familiar. ¿Y sabes que? Me encanta sentir lo que estoy sientiendo hoy… Y como yo mismo me estoy poniendo rojo a mi mismo, pues dejo de hablar de ésto.

Punto y aparte.

Domingo noche, en casa, esperando a que termine la lavadora para tenderla y poder ir a mi camita a descansar. La ropa del trabajo no perdona y tiene que lavarse. Y mientras tanto, me acerco a mis renglones para enderezar un poco la torcedura. Ya descansaré después.

Un día especial. Lejos de mi casa aunque como si estuviera en ella. Nervios al principio, difuminados después entre ojos verdes azulados, claros, transparentes… Nuevas  caras a mi alrededor, tal vez demasiadas para un mismo día, pero a los dos segundos de verlas, como si hubieran sido vistas por mi desde hace años ya. Niños, perros, poner en hora un reloj de la camioneta; comer, comer y mas comer. Y sobre todo escuchar historias diferentes que te hacen evadirte de tus historias habituales adentrándote en otras nuevas. Se que algunos ojos de los vistos hoy por allí se adentran entre mis líneas, entre mis renglones. A quien corresponda, un besazo enorme y gracias por hacer mi día allí tremendamente fácil. Sois cojonudos.

Y después de pasar el día cerca del Ebro, pasamos a reirnos entre carcajadas de dos mocosillos que a éstas horas no se si estarán ya durmiendo, o seguirán saltando por los sofás como estaban cuando los hemos dejado. Mis chiquillos no quieren besos de vaca, jejeje.

El Sr. Pintor y yo, yo y el Sr. Pintor. De una familia a la otra y tiro por que me toca. Una mas numerosa, la otra mas chiquitica. Pero lo importante, juntos y con todos.

¿No hay hoy muchos puntos rojos en el cielo?


Pues hay días que ni yo mismo me soporto, asi que como para que me aguanten los demás. Esos días en los que pasan las horas, y la jornada no depara nada bueno sino que encima no hacen mas que complicarse las cosas. Esos días en los que aparentemente las cosas no tienen que sufrir demasiados altercados, pero que con una simple llamada, los planes se ponen patas arriba. Días en los que un simple cambio de tercio pone encima tuya una nube negra de esas que me acompañaban no hace demasiado tiempo, y te impiden ver el sol.

Son días para olvidar, para encerrarse en casa porque lo único que puedes hacer es pagarlo con quien no se lo merece. Son días, sobre todo en los que el teléfono rojo juega malas pasadas. Mi famoso teléfono rojo del que hace tanto no hablaba. Parece ser que hay cosas que no cambian, aunque lo intente superar, aunque lo intente llevar mejor. Me cambia el carácter, me cambia la cara, “me vuelvo feo” como últimamemte me repite un Sr. Pintor. Me enfado, gruño, grito por tonterias, grito por no tonterias, grito…

Y vuelvo a empezar. Y vuelvo a los mismo errores de antaño. De los que nos prometemos no volver a caer. De los que cuando los detectas a lo lejos, en el camino de baldosas amarillas, vas corriendo para arreglar esa baldosa que te hará tropezar. Después de arreglarla, vuelves al camino en el punto en que lo dejaste, pero cuando llegas a la baldosa arreglada, te tropiezas con el cemento que usaste para colocarla y vuelves a caer.

Son días que no ves luz al final del tunel. En los que las luces que iluminan el camino, van fundiéndose conforme avanza la jornada, para llegar al final de ella sin ningún punto en el cuál guiarte. Y cuando te encuentras en esa oscuridad, es cuando te das cuenta de que vuelves a estar en una nube negra. Esa que antiguamente solía acompañarme y de la que ya no me acordaba. La que no te deja mirar un centímetro mas allá de tus narices. Una nube negra densa, que a la oscuridad de la noche, es peor.

En ese momento es cuando debería aprender a valorar mis silencios. A cerrar la boca para no soltar nada irreverente ni que pueda molestar. A callar para seguir andando con la cabeza alta. Un silencio vale mas que mil palabras. Pero no lo hago. Al igual que una olla a presión empieza a soltar vapor que quema para no explotar, yo lleno los silencios con palabras y actos que pueden llegar a quemar de la misma manera.

Lo malo es cuando al día siguiente, ves que comienza a salir el sol. El camino por el que fuiste andando el día anterior en el que se fueron fundiendo luces conforme caminabas, ahora empieza a iluminarse por si solo. Vas viendo claridad a tu alrededor. Lo que otrora fueron problemas, ahora son sonrisas. Y ahí es cuando me doy cuenta de que la he vuelto a liar. Porque la oscuridad que vino por si sola, los cambios que sucedieron sin previo aviso, se soluciónan de la misma manera, y está bien. Pero la oscuridad que provoqué yo con mis actos, ¿esa qué? La nube negra que envolvía todo de repente, se esfuma. Y te das cuenta de que lo único realmente importante, es lo que mas duele de todo. La nube negra sigue, pero ahora solo en el corazón.

No hay excusas como “eres así”, “los que te conocemos sabemos que haces esas cosas”, como una voz amiga me decía por teléfono. No las hay. Ni eres así, ni leches. No debo hacer pagar a justos por pecadores. Los problemas hay que enfrentarlos cada uno en su escenario, y por supuesto no mezclarlos. Y si un problema te trae por la calle de la amargura, lo aparcas en ese escenario y ya lo afrontarás cuando vuelvas a él. Si te lo metes en la mochila y lo llevas a tu vida personal, entonces es cuando comienzas a fundir bombillas que deben estar siempre encencidas con puntos rojos.

Así no, Javi.

Una nueva autocrítica. De esas que trato de cumplir a rajatabla, y que mas o menos se hacerlo, pero que de vez en cuando se me escapan de las manos, normalmente por influencias externas tipo mi teléfono rojo. Una nueva misión que hacer. Conozco mis problemas, se identificarlos, ponerles nombre y verlos con claridad. Cosa que antes me costaba realizar. Sé en que baldosas amarillas de mi camino puedo tropezar. Y prometo que a partir de ahora andaré con la vista bien al frente para mientras camine por él, pueda divisarlas a lo lejos para ir corriendo y arreglarla bien. Y si puedo, iré corriendo dos veces hasta ella, para asegurarme que esté bien arreglada. Así, para cuando llegue a su altura mientras camino, no pueda tropezarme con ella.

Voy a Oz, a la ciudad de esmeraldas. Y no dejaré que nada me impida llegar a ella.


2 reflexiones para empezar el día, sólo 2:

1. ¿Por qué en los trenes tipo Alvia Pamplona Madrid, no hay una persona de seguridad a bordo (¿a bordo se dice?)?

No se, digo yo que con el dinero que pagas por viajar en tren, no deberías estar aguantando durante todo el trayecto a dos personas borrachas, por decir algo, que van molestando a los pasajeros, que gritan al personal del tren y que  en definitiva, no deberían estar ahí. Lo mejor, las amenazas de ” en Guadalajara te bajas”… Uy uy uy uy uy, que miedo, a solo media hora de madrid cuando ya lleva 3 horas perturbando a los demás. Y todo para que al llegar a Guadalajara, se subiera al tren un señor de Prosegur, para decirle que se quedara quieto en su sitio. El señor no se quedó quieto en su sitio; el vigilante de prosegur no lo volví a ver en el tren, y el señor “borracho” se despidió de todos nosotros y del personal del tren con una magnífica representación del vocabulario insultativo español, mientras no pasaba nada. En fin, un placer viajar en tren.

 

2. ¿Por que hay cosas de las que no nos enteramos y de repente un día te llega un correo electrónico y te lo desvela?

A continuación os dejo un enlace del B.O.E. que se publicó el 31 de octubre de 2009.

http://www.boe.es/boe/dias/2009/10/31/pdfs/BOE-A-2009-17246.pdf 

¿Subvenciones del ministerio de ciencia e innovación de 7 millones de euros? ¿Pero no se supone que estamos en crisis y hay plan de contención de gastos, ahorro energético y todas esas polladas que se inventa el gobierno? El gobierno de las contradicciones parece ésto. Menuda vergüenza.

 

 


9 de Marzo de 2009

9 de Marzo de 2011

Dos años después.

Aquí sigo entre renglones torcidos.

347 entradas compartidas.

832 comentarios a medias.

Más de 45.000 visitas.

Y un millón de gracias todos los que estáis ahí al otro lado de la red.

Desde un Sr. Kar que puso la primera piedra en el camino,

hasta un Sr. Pintor que me acompaña ahora en ese camino.

“Como dos cuerdas de guitarea, que tienen que ser paralelas para que la melodía suene bonita”

“Si se juntaran demasiado, sonariá estridente”

Desde los que siempre están a mi lado, como mi gente y mis individuos;

hasta los que han compartido mi vida durante todo éste  tiempo.

A los 2400.

A los de cerca.

A todos.

MIL GRACIAS.


 

Cris, cras, esquemicas rotos. Hay veces que de repente apareces en un lugar sin saber muy bien como, y pasa eso, te rompen los esquemas. Y la mayoria de las veces pasa casi sin darte cuenta y de la manera mas inesperada.

Un tranquila noche de sábado, sin ningún plan en la cabeza mas que estar con los amigos, con mi señor pintor y sin nada mas planeado mas allá de un rato de diversión. Unas cañas por aquí, unas risas por allá, y cuando todos estábamos ya juntos, pues a decidir donde cenamos. Hasta aquí todo bien. Si Pamplona tiene fama de algo, una de esas cosas es la comida, así que puestos a elegir, podemos elegir entre multitud de sitios para ir a llenar nuestras pancitas. Y ahí es donde llegó el momento de fiarnos de un amigüito salao que nos propuso ir a un sitio de platos combinados y así que tenía buena pinta, cerca de su casa.

Y allí que fuimos. Al principio entras en un restaurante nuevo, en el cuál no te fijas en detalles que posteriormente llamaran tu atención. Lo que quieres es qeu te hagan un hueco, porque el estómago empieza a moverse a ritmo de “tenemos hambre, hambre, tenemos hambre, hambre”. Y una vez que te hacen un hueco sacando sillas de otras mesas y apoyando el culillo en unos bancos de madera un poco incómodos, pues nos disponemos a tomar algo antes de cenar. Y en ese momento es cuando comienza la observación. Uy,  los camareros no son de la península ninguno, fijo. Uy, los de la mesa de al lado, esos que son casi como 30 personas, creo que tampoco ninguno es ni pamplones, ni foral, ni peninsular siquiera. Uy, los de las mesas del otro lado, va a ser que tampoco. Uy, los videoclips que echan en la tele me parece a mi que tampoco son muy de la zona, ¡si ni siquiera entiendo las letras que salen anunciando el cantante!

Entonces comienzan las apuestas. ¿De donde son? Como acababan de echar en la televisión “Mi gran boda griega”, pues yo tiré por los griegos. De ahí, la especulación. Rumania, Rusia, Grecia… Pues no, Bulgaria. Una noche entre búlgaros. Interesante. Sobretodo cuando a las doce de la noche, apagaron todas las luces tipo discoteca y una cuadrilla de chicas rubias de la mesa de al lado, la de 30, se levantaron y comenzaron una danza “regional” que duró aproximadamente una media hora, sin cambios de ritmo, ni variaciones en la coreografía. Bueno, excepto el estílo libre que llevaba la muchacha última de la fila con su rosa en la mano. Ella iba innovando.

Por lo demás, comida rica, aunque con algún desfase a la hora de sacar los platos. El precio, asequible para los tiempos de crisis que nos acompañan. El ambiente, extraño, pero una vez que entras en el ambiente, hasta te lo pasas bien. Y el bailecito, ya nos lo hemos aprendido…

Una noche diferente. Una gran cena búlgara.


 

¿Donde están aquellos maravillosos sueños en los que compartia avión con Marta Sanchez y Charo Reina? ¿Y aquellos donde una mano amiga como la de la Reina Sofía, nos acompañaba a la hora de subir el equipaje? Mi vena folclórica de los sueños se ha ido para ¿siempre? ¿Lolita Flores no cantará mas para mí en un concierto privado?

Jo, no quiero. Me niego a haberlas perdido para siempre. Porque sin ellas me levanto cansado.

Y es que eso de pasar una noche entera corriendo delante de una especie de zombies que lo único que quieren es morderte para ser uno de ellos, es muy cansado. Que me levanto de la cama con agujetas, joe. Uno lo vive como la mayor realidad del mundo, corriendo sin parar y tratando de encontrar la manera de poder acabar con esos zombies asquerosos, pero sin ninguna fortuna. Y todo en un entorno ideal, porque que mejor sitio para huir de éstos bichos que el maravillosos Parque Uranga de Burlada. El palecete queda estupendo lleno de sangre por todos lados. Vamos, una maravilla.

Y así han pasado las horas de la noche, con calor, con angustia y con dolor de piernas. Si es que uno no puede irse a la cama nada mas terminar o medio terminar de ver la película “Las Colinas tienen ojos”, que luego pasa lo que pasa. Y si por lo menos el sueño terminara bien, pues bien. Pero mas desesperanzador no puede ser. Porque si al final del sueño, te encuentras a tu prima Raquel, que tambien está huyendo desesperada de los dichosos zombies, y lo único que te dice es “no hay nada que hacer, no se les puede matar, a mi ya me han mordido…” ¡Pues ya me dirás tu! No quedaba otra cosa que hacer que dejarse llevar…

Menos mal que una alarma sabia de las 5.50h. me ha despertado en ese mismo momento de mi baño de sangre. De vuelta a la realidad, con el corazón aún con taquicardias, pero contento de ver la oscuridad, y de notar que no estaba solo en mi camita y que todo era un sueño… Jeje.

Ains, pero que reales son mis sueños, coña. A éste paso me voy al festival de Sitges con mi cerebro y gano un premio seguro.

Hasta entonces, ¡folclóricas, os necesito!


 

 

I heard that your settled down. That you found a girl and your married now. I heard that your dreams came true. Guess she gave you things I didn’t give to you.

Old friend, why are you so shy? It ain’t like you to hold back or hide from the lie. I hate to turn up out of the blue uninvited, But I couldn’t stay away, I couldn’t fight it.

I hoped you’d see my face and that you’d be reminded, That for me, it isn’t over.

Nevermind, I’ll find someone like you. I wish nothing but the best for you too. Don’t forget me, I beg, I remember you said: “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead”

Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead, yeah.

You’d know how the time flies. Only yesterday was the time of our lives. We were born and raised in a summery haze. Bound by the surprise of our glory days.

 I hate to turn up out of the blue uninvited, But I couldn’t stay away, I couldn’t fight it. I hoped you’d see my face & that you’d be reminded, That for me, it isn’t over yet.

Nevermind, I’ll find someone like you. I wish nothing but the best for you too. Don’t forget me, I beg, I remember you said: “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead”, yay.

Nothing compares, no worries or cares. Regret’s and mistakes they’re memories made.

Who would have known how bittersweet this would taste?

Nevermind, I’ll find someone like you. I wish nothing but the best for you too. Don’t forget me, I beg, I remembered you said: “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead”

Nevermind, I’ll find someone like you. I wish nothing but the best for you too. Don’t forget me, I beg, I remembered you said: “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead” Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead, yeah.

Oí que te habías establecido, que encontraste una chica, y que estas casado ahora. Hoy que tus sueños se volvieron reales, supongo que ella te dio cosas que yo no.

Viejo amigo, ¿porque estas tan vergonzoso?

 No soy como para que te contengas, o escondas de la mentira. Odio aparecer de la nada si haber sido invitada, pero no podía estar apartada, no podía evitarlo.

Esperaba que vieras mi cara, y que recordaras, que para mi, esto no ha terminado.

No pasa nada, encontraré alguien como tú. No deseo nada, menos lo mejor para tí. No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste: “A veces el amor dura, pero otras en cambio duele”

“A veces el amor dura, pero otras en cambio duele, si ”

Sabes como pasa el tiempo, solo ayer fue el momento de nuestras vidas, nacimos y fuimos criados en una niebla recordatoria, encadenados por la sorpresa de nuestros días de gloria.

Odio aparecer de la nada si haber sido invitada, pero no podía estar apartada, no podía evitarlo. Esperaba que vieras mi cara, y que recordaras, que para mi, esto no ha terminado.

No pasa nada, encontraré alguien como tú. No deseo nada, salvo lo mejor para tí. No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste:

 “A veces el amor dura, pero otras en cambio duele”, si.

Nada se le compara, sin preocupaciones, o cuidados.Las lamentaciones y errores son productos de la memoria.

 ¿Quien podría haber sabido lo amargo que esto sabría?

 No pasa nada, encontraré alguien como tú. No deseo nada, salvo lo mejor para tí. No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste:

“A veces el amor dura, pero otras en cambio duele”

No pasa nada, encontraré alguien como tú. No deseo nada, salvo lo mejor para tí. No me olvides, te lo suplico, recuerdo que dijiste:

“A veces el amor dura, pero otras en cambio duele”

“A veces el amor dura, pero otras en cambio duele, si “