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El Renglón Torcido

“… tu sonrisa para sonreir…”

Hay cosas que no se pueden explicar al detalle.

Porque no vienen a cuento, o porque entran dentro de lo mas profundo de uno mismo. Aunque si nos ponemos a buscar metáforas y simbolismos, seguro que hay manera de escribirlo entre renglones torcidos.

Hoy mientras conducía para ir a trabajar he sonreido. Es mas, y lo explico mejor. Me he descubierto a mi mismo de repente, sonriendo mientras esperaba a que el semáforo que estaba en rojo se cambiara a verde.

¿Y por que sonreía?

Si, pensaréis, ¡ay, un tonto enamorado!

Pues algo tiene que ver, por supuesto. Y es que mientras uno disfruta del placer de la conducción, que es mi caso, la mente va por derroteros que a veces son difíciles de controlar. Ya no son sueños que aparecen de noche. Éstos por supuesto, son incontrolables. Sino que son sueños de día, pensamientos que aparecen delante de ti, sin darte cuenta de que tu mente estaba con ellos.

Y sonreía porque sí, soy feliz.

Y sonreía por los momentos compartidos con esa persona que, redundando, comparte sus momentos conmigo. Por los momentos tontos, que todo el mundo tiene cuando nadie los ve. Esos espacios de tiempo en los que piensas que si en ese mismo momento te estuvieran grabando, la extorsión que podrían llevar a cabo con esas cintas.

Porque sí, porque todos en un momento dado hacemos el imbécil y mas con la persona con la que te muestras como eres. Sin complejos y sin miedos, aunque quizá a veces con cierta vergüenza. Pero son esos momentos  los que te provocan carcajadas sin sentido, que te desvelan de una noche avanzada y que hacen que mientras estés en un semáforo, te descubras sonriendo.

¿Que fué lo que hizo sonreir?

Eso, por supuesto, me lo guardo para mí.

Supongo que muchos de los que os perdéis entre mis líneas, sabéis de lo que hablo.

Conocéis esa sensación.

Pero ahí lo dejo, porque ahí lo siento.

Quizá esa sensación sean las mariposas que revolotean en el estómago. Esas que nacieron una vez y que es bueno recordar, cada cierto tiempo, que siguen estando bien vivas y bien fuertes en mi interior.


César Sancho Prieto

Sueño de Colores

 

He tenido un sueño en el que todo volvía a ser como antes.

En el que abría los ojos y estabas junto a mí.

A las dos, tres, cuatro de la madrugada.

A las cinco cincuenta.

5:50.

Un sueño en el que podía mirarte a los ojos sin volver a sentir rabia.

En el que tocarte, rozarte un poco tu mano o pasar mas de tres segundos dándote un beso aparentemente normal, dejaba de ser proscrito.

Y ese sueño estaba lleno de colores,

como los que acompañan mi cabeza.

Un sueño donde volvíamos a sonreír,

recordando los malos momentos.

Sentados juntos en un sofá,

mientras te acariciaba tu mejilla.

Donde volvíamos a querernos como lo hicimos antes.

He tenido un sueño.

¿Sí?

¿Un sueño?


Poemas de noche,
O pensamientos robados a la madrugada.
Tal vez sueños escritos,
Plasmados en palabras…
Navegan, fluyen, desembocan.
Hasta desaparecer en un mar de pensamientos distantes del alba.
Un hecho.
Un sentido.
Una vida con un mensaje mas una cuenta atrás.
Tic tac, tic tac.
El tiempo vuela mientras caminamos.
Perfecto en su velocidad,
Torpes nosotros sin adaptarnos a él.
Tic tac.
Tic.
Tac.
¿Y tú?
¿Que harás para ganarle al tiempo?
Andar, caminar, correr,
¿Luchar?
Los combates se fraguan en los albores de la noche, cerca de la hora bruja.
Cuando la cabeza desconecta del mundo para perderse en si misma.
Una batalla nueva,
Empezarla, o tal vez no.
Terminarla, o tal vez luchar.
Dormir mejor, sin mas.
Las batallas pueden esperar.

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“Quiero sueños irreales…”

 

 

Ésta mañana me he despertado sobresaltado, eran las 3.32 horas en mi móvil. Y cuando me he despertado, lo único que me ha venido a la cabeza es una frase que inmediatamente he escrito en mi móvil para que no se me olvidara.

“Quiero sueños irreales, no verdades como catedrales”.

Y así ha quedado grabada para siempre en mi memoria. De madrugada y tras un mal sueño. No, no estoy loco por escribir una frase a medianoche. Tampoco lo estoy por haber pensado lo que he pensado. Y es que todo tiene una explicación. Son las 8.28 horas de la mañana y tengo un sueño que me muero. Últimamente lo de caer en brazos de Morfeo para que me acune en sus brazos y me produzca dulces sueños, parece que se lo ha tomado como el pito del sereno. Porque dormir claro que duermo, pero lo de los dulces sueños los debe estar teniendo otro. Como dice el Sr. Pintor cuando se despierta de la siesta y me cuenta que ha soñado con conejos azules y morados, con gatos y peras, con motos y carrozas, con reinas… Sueños irreales. Esos quiero que sean mis sueños.

Sueños que me hagan volar en un caballo loco, que me hagan reír y despertarme con una sonrisa, o simplemente soñar con la niña de Poltergeist y despertame acojonado en mitad de la noche. Pero serán simplemente eso, sueños irreales, que al despertar pueda pensar que era sencillamente un sueño y que no puede llegar a cumplirse de ninguna de las maneras.

Pero no, mi subconsciente debe estar castigandome por algo que claro, como es subconsciente, yo no se el por qué. Y trae a mi mente mientras duermo peleas, mas peleas, y si no has tenido poco, pues peleas. Y francamente, cansa mucho. Físicamente y mentalmente. Y sí, los que me conocéis saben que sí, que me encanta discutir, pero todo a su tiempo. Por la noche dormir, por el día, si se tercia discutir. Para todo hay hueco en la vida. Pero no, por la noche no, que me despierto por la mañana, o de madrugada y no se si lo que he soñado es un sueño o es realidad. Por favor Morfeo, trae a mi mente sueños irreales.

En fin, que empiezo un nuevo día en el que sabía que iba a escribir de otra cosa y mira por donde mis sueños se han paseado por delante para dejar constancia de ellos aqui. Y como no, aquí estan.


 

¿Donde están aquellos maravillosos sueños en los que compartia avión con Marta Sanchez y Charo Reina? ¿Y aquellos donde una mano amiga como la de la Reina Sofía, nos acompañaba a la hora de subir el equipaje? Mi vena folclórica de los sueños se ha ido para ¿siempre? ¿Lolita Flores no cantará mas para mí en un concierto privado?

Jo, no quiero. Me niego a haberlas perdido para siempre. Porque sin ellas me levanto cansado.

Y es que eso de pasar una noche entera corriendo delante de una especie de zombies que lo único que quieren es morderte para ser uno de ellos, es muy cansado. Que me levanto de la cama con agujetas, joe. Uno lo vive como la mayor realidad del mundo, corriendo sin parar y tratando de encontrar la manera de poder acabar con esos zombies asquerosos, pero sin ninguna fortuna. Y todo en un entorno ideal, porque que mejor sitio para huir de éstos bichos que el maravillosos Parque Uranga de Burlada. El palecete queda estupendo lleno de sangre por todos lados. Vamos, una maravilla.

Y así han pasado las horas de la noche, con calor, con angustia y con dolor de piernas. Si es que uno no puede irse a la cama nada mas terminar o medio terminar de ver la película “Las Colinas tienen ojos”, que luego pasa lo que pasa. Y si por lo menos el sueño terminara bien, pues bien. Pero mas desesperanzador no puede ser. Porque si al final del sueño, te encuentras a tu prima Raquel, que tambien está huyendo desesperada de los dichosos zombies, y lo único que te dice es “no hay nada que hacer, no se les puede matar, a mi ya me han mordido…” ¡Pues ya me dirás tu! No quedaba otra cosa que hacer que dejarse llevar…

Menos mal que una alarma sabia de las 5.50h. me ha despertado en ese mismo momento de mi baño de sangre. De vuelta a la realidad, con el corazón aún con taquicardias, pero contento de ver la oscuridad, y de notar que no estaba solo en mi camita y que todo era un sueño… Jeje.

Ains, pero que reales son mis sueños, coña. A éste paso me voy al festival de Sitges con mi cerebro y gano un premio seguro.

Hasta entonces, ¡folclóricas, os necesito!


 

Dime que hay detrás de esa cara dibujada…

Cuando los miedos vuelven a salir, uno tiene que mirarlos de frente e identificarlos. No dejar que te coman, ni dejar que de ellos dependan tus actos y tu futuro. Tu destino. Ese destino no deberá nunca estar marcado por cosas que en el pasado hayan hecho que los cimientos se tambalearan hasta desmoronarse.

Mira la vida como vuelve y te soprende…

Cuando estas plantado, de frente, frente a tu interior, tus miedos toman forma. Y en ese momento es cuando hay que tener la sangre fria de ponerle un nombre, y por que no, darles una patada en el culo para que desaparezcan para siempre. El problema está cuando no nos atrevemos a llamarlos, a identificarlos.

Hay que ser fuerte, pensar y saber lo que queremos. Tener la convicción de que lo que estamos haciendo y viviendo es lo que queremos vivir y lo que nos llena cada día. Hay que andar con pasos certeros, seguros y sin titubear. Y si al caminar, notamos que nos tambaleamos, pararnos y pensar en el por qué. Y sobre todo, decirlo. Las cosas habladas se esfuman entre sonrisas y silencios. Las cosas calladas crecen y se desbordan.

Mira la vida que regala todas las flores que tiene…

Hablo cuando me siento raro. Escribo y me desahogo. Miro unos ojos y sonrío. Y no me callo, aunque me cueste arrancar, y tenga que hacerlo con los ojos cerrados. Cuesta mucho contar las cosas íntimas, los sentimientos, los pensamientos. Las inquietudes que golpean en el corazón. Pero una vez que encuentras el principio, salen solas. Y más cuesta cuando no estás acostumbrado a hacerlo porque perdiste esa costumbre hace años.

Dime que eres real, no eres un sueño  ni nada…

Hoy le dije a un pajarito pintor que no iba a escribir, pero aquí esta. Reflexiones de media noche, desde mi casa, mi habitación. Contad lo que guardáis dentro de vosotros que os preocupe. Hablar. Con quien sea. Sacad las preocupaciones fuera, que les de la luz. A la luz del día las preocupaciones son mas ridículas de lo que aparentan a la noche. Esas pequeñas cosas que escondemos son las que no nos dejan ser felices. Así que exponedlas y mirarlas con una sonrisa segura y firme, y decirles a la cara que no harán que desperdiciemos un segundo mas de nuestra vida en ellas, porque no lo merecen.

Hoy me voy a la cama con una sonrisa de oreja a oreja. Y con un punto rojo en el corazón.

 

‘Dime una vez mas, que te gusto hasta enfadado…’


 

 

Lolita Flores, un carromato, fiestas de ¿Burlada?, un piso, una celebración, mis amigos de zaragoza, una plaga de langostas, spray para abrillantar el suelo, un iPhone, una cartera, una carrera, un amigo del instituto y un tonteo.

¿En que otro lugar del mundo se puede mezclar todo esto? Pues donde va a ser, en un sueño producido por mi cerebro transtornado, evidentemente. Creo que quizá deberia empezar a preocuparme, mas que nada por el tema de las folclóricas. Porque después de mi sueño con Marta Sanchez y Charo Reina, ahora soñar con Lolita, creo que muy normal no es. Y sí, pienso que Marta Sanchez cada vez se está volviendo mas folclórica y no precisamente por su música. Inciso, eso sí, tonta no es a la vista de la nueva presa que se ha echado por novio, nos ha jodido…

Eso si, me he levantado sin agujetas ni nada. Porque la carrera que me he pegado cuando he visto a Lolita subida en un camión carromato, ha sido de órdago. Tengo que decir, que en mi sueño por lo menos, Lolita ha sido muy amable conmigo. Le he preguntado por cómo estaba, le he dicho que estaba muy guapa, y me ha dado dos besos y un abrazo enorme. Anda que ya me vale… Casi da hasta vergüenza escribir ésto, jajaja. 

La cuestión es que cuando volvía de ver a Lolita, que tambien he vuelto corriendo, me he dado cuenta de que en los bolsillos de mi pantalón no estaba ni mi móvil nuevo, ni mi cartera. Mientras corría, me tocaba la pierna y notaba que ahí no había nada. Pero el susto pasó cuando llegaba a donde estaba, creo que mi familia, y veía que las dos cosas estaban encima de un coche. Así, seguridad y cuidando las cosas bien. Ya me vale. 

Luego me he teletransportado a un piso repleto de mis amigos de la facultad, supongo que por el reciente viaje juntos a una boda. En él, todos mezclados, nos disponíamos a abandonarlo cuando vimos que en el exterior había una plaga enorme de langostas, y no se nos ocurre otra cosa que abrir las ventanas de par en par y zarandear un trapo. ¡Menuda abalancha de bichos han entrado por la ventana! Eso si, yo muy listo y audaz, he cogido el spray abrillantador de la mopa y las he fumigado. Jejeje. Aunque creo que ésto último si que lo he hecho en verdad, pero con un avispero en la ventana del salón de mi casa. En fin, que muy listos no fuímos al abrir las ventanas y zarandear el trapo. Creo que tantos años de estudios, no nos han sentado bien a ninguno ni tan siquiera en sueños.

Y por último, de repente llega a mis sueños un amigo del instituto, pongámosle Señor Rojo, PeliRojo, para no dar mas detalles, jejeje. Que fácil. Y con el me traslado al interior de un autobús, el cuál tambien iba de boda. Uy, creo que tengo un problema  con las bodas…. Jajajaja. Pues eso, yendo de boda los dos en el autobús, empieza a suceder algo de cuyo nombre no quiero acordarme y….

¡Riiinnnnggggg!

¡Mierda! ¡Ya es la hora de levantarse!

Manda huevos, tengo que pasar por Lolita, langostas, pérdidas, carreras y sprays de mopa, y cuando llego a lo más interesante tengo que levantarme. Subconsciente, me debes un sueño.