Archivo mensual: febrero 2011

 

Año nuevo, formato nuevo. Si, con un poco de retraso, pero mejor tarde que nunca. Si fuera un chico de hacer las cosas al día, el día 1 de Enero debería haber estrenado nueva imagen del blog, pero no fue así. Pero la cuestión es que después de haber hecho unas gestiones que tenía que hacer con todas las entradas del año pasado, por fin he podido renovar.

Cambiamos de foto, de escenario. Ahora nos vamos hasta una playa del norte. Hemos viajado por Paris durante el 2009, donde como dice la primera entrada del blog, la del inicio, el chico miraba buscando el balcón donde Christian, en frente del Moulin Rouge, bucaba valores como la verdad, la bellaza y la libertad. Buscaba el amor… Hemos pasado por Canarias durante el 2010, donde viví historias que quedan muchas de ellas escritas en éste blog, y muchísimas mas guardadas en mi corazón para siempre.

Ahora nos vamos al norte, nos vamos a una playa donde tantas veces he ido desde que tengo uso de razón. Nos vamos al cielo despejado de una mañana de Enero, viajamos hasta Zarautz para empaparnos de un sol radiante y sentir la arena bajo nuestros pies. Un sol frio, pero sol. Y desde esa playa, con el ratón de Guetaria clavado en el horizonte y con un punto rojo que adorna el cielo de mi imaginación, comenzamos una nueva etapa.

Un camino que he ido descubriendo poco a poco desde que comencé a escribir éste año. Donde gente nueva adorna mis días con sonrisas, y donde gente antigua, mi gente, continúa mirando al futuro desde mi lado. Un nuevo camino tranquilo, sereno, con la seguridad de lo que hago y de lo que tengo a mi lado. Con la convicción de saber que si estoy haciendo lo que hago es porque tengo total seguridad de que es lo que quiero, y no otra cosa. Creo, de verdad, que nunca había sentido ésta tranquilidad cuando  he estado con alguien hasta ahora. Es perfecto, aunque el hecho de escribirlo ahora me lleve a la contradicción de pensar que si lo escribo, saldrá mal. Aunque sinceramente, ya tengo edad para dejar de creer en esas cosas.

Desde hoy el renglón ha cambiado, pero solo de imagen. Sigo siendo el mismo de siempre. Sigo estando torcido, aunque ahora haya un señor pintor que me pinta los caminos mas rectos para que no me caiga. Cuento mis historias, quizá con menos asiduidad que antes, pero sigo contándolas. Hay que repartir el tiempo para todos, y lo recorto a mis pensamientos. Aunque siempre es bueno guardarse un rato para uno mismo, ¿no?

Sigo. Aquí. Sigo aquí. Desde una playa. Enamorado de tí. Enamorado de mi gente. Y cambiando las palabras por hechos para disfrutar éste viaje que es la vida.


 

 

Termino una semana roja, con la nariz roja. No, no estoy resfriado, y sí, he estado de guardia y lo estaré hasta que lleguen las cinco de la tarde. Pero si se terminaron por lo menos de momento las noches pensando en si me van a despertar o no. Lo de la nariz roja tiene otra explicación, y es que si no calculamos bien las distancias, pues te puedes dejar parte de tu anatomía en los marcos de la puerta. Y eso es lo que me sucedió a mi. Ahora vivo con una rojez que muchos atribuyen a algún lindo gatito que ha querido dejar huella en mi cara. Pero la explicación de que he sido yo mismo contra un marco hace mas gracia  incluso que el posible arañazo del gato.

No sólo de arañazos y mordiscos vive el veterinario, ¡hombre!

Por lo demás, y los que me seguís durante tiempo, las semanas de guardia son raras. Inapetentes, sin inspiración ni apetito escritor. Y con la única ilusión de que llegue el siguiente viernes para poder apagar el móvil rojo y disfrutar sin que esté localizable en todo momento. La verdad es que tampoco debo quejarme mucho, ya que la semana ha sido bastante tranquila sin contar que el fin de semana pasado no paré de currar, y que si lo empalmamos con una semana de curro de la muerte, pues hace que llegues al viernes un poco reventadillo. Pero bueno, al final todo compensa, espero.

Y así han transcurrido los días, acordándome de mi blog abandonado, pero sin ninguna historia digna de mención. Y si la había, pues con los pensamientos rojos desaparecían al instante.

¿Ah sí? Mentira… Si que había algo para contar, y por eso lo cuento hoy. Después de muchos años sin poder celebrarlo y diciendo que  menuda tontería, pues éste año he celebrado el día de San Valentín.

Sí, que pasa. ¿Algún problema?

Efectivamente, estoy enamorado, y como cualquier otro día, el día de San Valentín fue uno mas que pasarlo con la persona que quiero, pero sabiendo en que día estabamos. Mientras otros años pasaba sin pena ni gloria, éste ha quedado grabado. Sin grandes regalos que no hace falta gastarse un dineral para demostrar lo que sientes. Sin grandes aspavientos ni tonterías. Pero estando con quien hay que estar. Un día bonito, con pinturas del Sr. Pintor y dibujos de un aficionado muerto de la vergüenza por meterse en terrenos que no son el suyo. Con comida china para cenar y unas risas de la chica china porque llamó a la vecina en lugara de a mi casa.

Estoy tranquilo, estoy muy bien. Pasando los días y viendo que pasa el tiempo y parece que fue ayer cuando en un bar me dijeron ‘que bien hueles’. Los días pasan y los pasamos juntos, compartiendo gripes, teléfonos rojos, risas y enfados. Aunque lo importante es juntos…

Y éste sábado…. ¡¡¡¡ FIESTA !!!

Por algo salgo de guardia y el tiramisú de individuo Prada que nos prometió en una cena en su casa hace unas semanas ya está aqui. ¡¡¡Y para celebrarlo, un descubrimiento de mi frikiamigo!!!

 

 


 

Dime que hay detrás de esa cara dibujada…

Cuando los miedos vuelven a salir, uno tiene que mirarlos de frente e identificarlos. No dejar que te coman, ni dejar que de ellos dependan tus actos y tu futuro. Tu destino. Ese destino no deberá nunca estar marcado por cosas que en el pasado hayan hecho que los cimientos se tambalearan hasta desmoronarse.

Mira la vida como vuelve y te soprende…

Cuando estas plantado, de frente, frente a tu interior, tus miedos toman forma. Y en ese momento es cuando hay que tener la sangre fria de ponerle un nombre, y por que no, darles una patada en el culo para que desaparezcan para siempre. El problema está cuando no nos atrevemos a llamarlos, a identificarlos.

Hay que ser fuerte, pensar y saber lo que queremos. Tener la convicción de que lo que estamos haciendo y viviendo es lo que queremos vivir y lo que nos llena cada día. Hay que andar con pasos certeros, seguros y sin titubear. Y si al caminar, notamos que nos tambaleamos, pararnos y pensar en el por qué. Y sobre todo, decirlo. Las cosas habladas se esfuman entre sonrisas y silencios. Las cosas calladas crecen y se desbordan.

Mira la vida que regala todas las flores que tiene…

Hablo cuando me siento raro. Escribo y me desahogo. Miro unos ojos y sonrío. Y no me callo, aunque me cueste arrancar, y tenga que hacerlo con los ojos cerrados. Cuesta mucho contar las cosas íntimas, los sentimientos, los pensamientos. Las inquietudes que golpean en el corazón. Pero una vez que encuentras el principio, salen solas. Y más cuesta cuando no estás acostumbrado a hacerlo porque perdiste esa costumbre hace años.

Dime que eres real, no eres un sueño  ni nada…

Hoy le dije a un pajarito pintor que no iba a escribir, pero aquí esta. Reflexiones de media noche, desde mi casa, mi habitación. Contad lo que guardáis dentro de vosotros que os preocupe. Hablar. Con quien sea. Sacad las preocupaciones fuera, que les de la luz. A la luz del día las preocupaciones son mas ridículas de lo que aparentan a la noche. Esas pequeñas cosas que escondemos son las que no nos dejan ser felices. Así que exponedlas y mirarlas con una sonrisa segura y firme, y decirles a la cara que no harán que desperdiciemos un segundo mas de nuestra vida en ellas, porque no lo merecen.

Hoy me voy a la cama con una sonrisa de oreja a oreja. Y con un punto rojo en el corazón.

 

‘Dime una vez mas, que te gusto hasta enfadado…’


” Javier ha pasado de estar soltero a tener una relación”

Pues así es la vida y así la voy contando. A capítulos como una buena novela. Y desde aquí empieza una nueva trama de la cuál espero contar muchas y muchas mas historias y por supuesto guardarme infinitamente más de las que puedan llegar a asomarse a los renglones que escribo.

Las mariposas cumplieron su misión. Nacieron, crecieron, se multiplicaron y lo que es más importante, supo conservarlas como tienen que conservarse. Con cariño, dedicación, muchas sonrisas, tiempo y silencios llenos de puntos rojos. ¿Será que ese alguien tomó buenos apuntes de cuando expliqué que hacer con una buena mariposilla nacida en cautividad en el estómago? Seguramente no, pero lo que si es cierto es que sin conocer lo que yo esperaba o quería, ha sabido hacerlo y conservarlas hasta su madurez. Y cuando han estado maduras es cuando me he asomado a mis frases del día con la fuerza, confianza y seguridad de quien sabe que lo que tiene es lo que quiere tener.

Ahora mientras escribía ésta última frase me ha venido una sensación de temor. Es decir. No por hablar de todo ésto y decir que estoy bien, iran las cosas mal, ¿no? Malditas supersticiones. Pero entonces es cuando pienso que no, que cuando se está bien y feliz hay que contarlo. Lo comparto con vosotros que os asomáis a mi vida, que habéis leído cuando he llorado, he estado mal y he bajado hasta la oscuridad. Comparto mi alegria de tener una ilusión que cada día crece mas. Y os lo digo sin miedo a nada porque los miedos, inseguridades y preocupaciones quedaron atrás.

Un pintor pinta colores rojos en mi corazón. Los pinta con trazos firmes, con recortes de poesías, con palabras en frances. Con susurros en la oscuridad y olores en la claridad. Con una sonrisa de oreja a oreja y ojos ¿amarillos? No… Verdes… El Sr. Pintor.

Con silencios… Punto Rojo.