Archivo de la etiqueta: individuo castro

 

Efectivamente, llueve, y con ganas. No se si lo he dicho alguna vez, pero no me gustan las tormentas en soledad. Los truenos acompañan esta canción, y los reflejos de los relámpagos iluminan las rendijas de mis persianas. Yo mientras tanto trato de aislarme del mundo para meterme en el mío propio.

Recuerdo cuando vivía en casa de mis padres. Mi madre a nada que empezaban a sonar los truenos corre a la ventana para “ver como llueve”, mientras mi padre permanece en el sofá a no ser que truene muy fuerte. Empiezan entonces los pensamientos de si se irá la luz o podremos terminar de ver la serie que echan en la tele. Y para mas compañía dialogan con los gatos tratando de calmarlos por su cara de temor a la lluvia.

Ahora es diferente, ya que todas esas cosas ahora mismo son recuerdos que me pasan en mi cabeza mientras yo escribo éstas palabras sólo en el cuarto de mi ordenador. Supongo que son situaciones que no se borran nunca de la cabeza, y ésta mucho menos al escribirla aquí.

Tormentas de abril. Hacen que los campos de alrededor estén de un verde intenso como ayer nos llamaban la atención a Las Vegas y a mí, mientras lo llevaba a su casa.  Agua que se lleva el ambiente cargado que a menudo llevamos a cuestas y no nos damos cuenta en dejarlo a un lado para que no nos pese. Yo llevo una semana con una maleta bien grande, y no la física de mi viaje, sino una roja y en forma de teléfono.

Ya va siendo hora de ir a dormir. Es un 2 a. C, mientras que en 2400 es 3. Y las noches que se hacen tan largas desde hace unos días, hoy no se conciliará de buena manera. Intentaré dormir mientras oigo caer las gotas contra los barrotes de mi balcón, y así como a Castro le encanta oir y ver como crece y muere la tormenta, yo desearía meterme entre mis sábanas y dejar de oir para volver a abrirlos con un día soleado.

Y si no es soleado, estará menos “colorado”…


Dada mi ineptitud para crear una nota tal y como explicaba Kar (tengo mi propio blog) en facebook, y tras la visita al blog marcapasos de Marta (marta tiene un marcapasos), he decidido copiar su entrada y dejarme llevar a través de mi cultura cinéfila para informar sobre mis 20. En éste caso no sólo va a ser un listado de películas, si no que irá acompañado de un pequeño comentario respecto a mi relación con esa película. Ahí van:

1.- Cold Mountain. Lloré tanto tanto tanto al verla, que aún seguía con “congoja” cuando iba por el parking de Gran Casa en Zaragoza para coger mi coche. Después cuando Madonna Lilly me regaló el DVD hubo polémica porque otra persona quiso regalarmelo aunque ella se adelanto.

2.- Moulin Rouge. Fuí a verla al cine y me gustó pero pasó desapercibida. Después la he visto mil y una vez más en momentos tristes para regodearme en la tristeza. “Come what may”

3.- Las Horas. De momento todo dramas. Nicole Kidman se sale en la interpretación, y se llevó el Oscar que debería haber ganado por Moulin Rouge. Otra de las películas que me pongo cuando estoy tontorrón, sobre todo la escena de la estación y cuando Nicole se sumerge en el río.

4.-  Chicago. La vi en el cine en Zaragoza, junto a mis compañeras de piso. Un musical con el que canto “All that jazz” cuando tengo un día contento.

5.- Los Otros. Otra de Nicole, fue su época dorada. Aún recuerdo la sensación de´imbécil que se me quedó cuando da el giro final, y el susto que me dio la puñetera bruja lola casi llegando al final. Yo grité pero a Bego y Maite casi les da un infarto en la butaca.

6.- Notting Hill. La de vueltas que di con Las Vegas por el barrio londinense buscando la famosa puerta azul de Portobello Road. No la encontré.

7.- Mamma Mía! Reciente descubrimiento, y tardío. Tengo el DVD en casa, anoche mismo lo ví, y la sonrísa no se borra en ningún momento.

8.- Dirty dancing. No hay palabras, Patrick y She’s Like the wind, hace llorar en ese momento hasta el apuntador.

9.- Scream 1, 2 y 3. Si, son chorronas, pero me encantó esa seríe de cine de terror americano. Pienso que que saliera Courteney Cox de Friens, influyó.

10.- Grease. Como no, igual que Dirty dancing. Cada vez que la ponen en la tele, no puedo cambiar.

11.- La duda. Meryl Streep impone, ya hablé de ella en una entrada antigua. Me gustó por las dudas que duraron mucho tiempo en mi cabeza.

12.- Pretty Woman. Esa Julia… “Hubiera aceptado por 2000, te hubiera pagado 4000”

13.- Buscando a Nemo. Por con quien y cuando la vi por primera vez, y por todas las veces que la he visto con mis sobrinos. Y como no, porque yo tambien soy Dori.

14.- Volver. Pienso que las actrices, todas, se salen en ésta película. Una de las pocas de Almodovar que he conseguido que mi madre vea entera.

15.- Titanic. Con 17 años, gustandome una chica y ella a mi lado en el cine, aunque con otros más. Llorando por el final e impresionados por el resto.

16.- Mar adentro. Como un abrazo entre Ramón y su sobrino puede pellizcar tan fuerte un corazón. En casa de mi madre, vi esa parte yo sólo aunque ya la había visto antes, y me eché a llorar desconsoladamente. Una amiga de mi hermana que estaba en la cocina con ella, cuando se enteró de por que lloraba no podía parar de reir.

17.- La niña de tus ojos. Me hace reir, y mucho, y eso para mí que me lo provoque una película es especial. Ésta lo consigue y mucho.

18.- El señor de los anillos 1, 2 y 3. ¿Hay que explicar el por qué? Evidente.

19.- El jardinero fiel. La vi con Castro y alguno mas, cuando las cosas eran un pelín diferentes. Edurne y yo terminamos con pañuelos compartidos ante las risas de los demás.

20.- Mary Poppins. No se ni cuantas veces la habré visto. Cuando era pequeño me sabía las canciones de memoria. Y ahora de mayor mis sobrinos empiezan a conocerlas tambien igual que yo.

Y podría seguir dado que ya me he animado… El mago de Oz, Tesis, Olvidate de mí, La vida de David Gale…

Una que realmente me hizo pasar una angustia increíble en el cine fue Las colinas tienen ojos: yo no podía aguantar más la tensión, pero mi acompañante se echó a llorar por no aguantarlo, jejeje.

En fin, que te pones a pensar y salen no 20, miles. Películas para muchos momentos, diferentes estados de ánimo.

Ahí están.


 

Como buen fan, el que tuvo retuvo, y aunque pasen los años y uno ya esté mas cerca de la treintena que un suspirico, dentro de mi sigue habiendo resquicios del adolescente fanático que antaño fuí.

Mi casa está encasillada en rojo, negro y blanco. Algún resquicio se escapa del circulo vicioso en el que yo mismo me he metido, pero es complicado salirse de los tonos. Pero a partir de poco (cuando consiga agenciarme un super taladro) mis paredes van a estar adornadas por lo que hace unos doce años decoraron éstas mismas paredes.

Individuo las Vegas, allá por diciembre de 2007, tras asistir al concierto que siempre deseé asistir y nunca pude, aparecio con un super poster que me había comprado para que recordara ese día. El concierto era de Spice Girls. Después de diez años esperando el concierto, pude ir a Madrid y ver de nuevo juntas y probablemente por última vez (quien sabe), a las que en su día hicieron que empapelara mi habitación. Dentro de poco, un nuevo “cuadro” colgará de nuevo en la que en aquel entonces era mi habitación. El poster ahora está customizado, metido bajo un cristal, con la entrada de aquel día, y con los recuerdos de aquel fin de semana. Por cierto, gracias Las Vegas.

Años después y siguiendo la racha de conciertos, hice las maletas y me fuí a París a otro concierto, y ésta vez por partida doble. Madonna aterrizaba en París, e Individuo Castro y yo tambien. Ésta vez fui yo mismo el que como recuerdo de aquellas dos noches increibles y acordandome de mi pared vacía, me compré un nuevo poster de aquella gira. La cosa no quedó solo en esos dos conciertos, ya que al año siguiente, Las Vegas y un menda, nos liamos la manta a la cabeza y terminamos en Zaragoza viendo de nuevo ese mismo concierto. Tres conciertos, tres entradas y un poster que después de haber sufrido alguna modificación, pasará a formar parte de esa pared de mi cuarto rojo.

Una pared que me recuerda que he estado horas y horas haciendo colas en las puertas de estadios de futbol, plazas de toros, etc. Horas de sufrimiento hasta casi el desmayo y hacerme pis encima en el concierto de Spice Girls en Madrid debido a la mala organización en la entrada. Horas de risas y nuevas amistades en la cola de París mientras Castro volvía al hotel porque se olvidó la entrada en la habitación.

De estos dos tengo recuerdos a modo de nueva decoración. De otros como el de Christina Aguilera en Barcelona, o el de Shakira en Pamplona, solo quedan recuerdos en mi cabeza. Igual de horas esperando, y con la misma ilusión en cada uno de ellos.

Bueno, no, por supuesto muchísimo mas en Spice. Siempre seré un Spice Boy. Soy así, el que me conoce lo sabe, y creo que a estas alturas ya no cambiaré. El niño-chico-adolescente-joven-casi treintañero, sigue siendo un fan, y ahora tengo cosas en casa que lo atestiguan.


Raquel%20busca%20su%20sitio

¿Cuántos de vosotros sentís que estáis en una estación de tren esperando uno que no pasa nunca?

Hace poco tuve una charla con Individu0 Las Vegas en la que hablabamos sobre la felicidad, o lo que esperamos de la vida y esas cosas transcendentes que se hablan de vez en cuando. La verdad es que la visión de Las Vegas era bastante apocalíptica en comparación con la mía… Y digo era porque hoy mi visión se asemeja en más cosas a la de él, en más de las que yo pensaba.

Individuo Castro al leer la entrada de ayer, está hecho un lío  y su primera opción de buscar un por qué a la situación es un tío cabrón… La segunda es el teléfono rojo. Y supongo que en definitiva algo de razón tiene. La cuestión es que la famosa nube negra se hace más negra en proximidad a las fechas rojas.

Volvemos a la estación de tren. Y vuelvo a ella porque a diario veo como hay muchos trenes que pasan por las estación y se que ninguno de ellos tiene que ver conmigo. Tengo una ventana abierta a diario que me enseña los que han cogido los demás. Esa ventana es Facebook y en ella encuentro las vidas muchas personas que han formado parte de mi vida años atrás. Y a través de esa visión especial que el mundo de internet nos permite, veo viajes, bodas, hijos, parejas,… Son diferentes trenes y cada uno lleva un rumbo.

No pienso que mi vida sea mala ni mucho menos. No creo ni debo quejarme de como me han tratado los años. Pero como decía Las Vegas, la vida la mayoria de las veces es una mierda.

Es como si buscara una luz a la cual seguir. Y si alguien me pregunta a donde voy, poder decir “pues voy detrás de esa luz porque ahora mismo es lo que quiero”. ¿Pero y mi luz? Parece que la luz de mi tren o se ha fundido o al señor que pone las luces se le olvidó enroscarla bien para que no pueda verla.

Tengo 28 años y busco mi sitio. Como Raquel buscaba el suyo hace unos nueve años.


amigosDe sobra es conocido por todos mis allegados la alegría con la que recibo el día de liberación de mi teléfono rojo. La sensación es indescriptible y sólo la conocen y pueden llegar a entenderme aquellos que, en su vida, tienen un lastre periódico que no te deja ni dormir tranquilo. El ir en el coche y de repente oir su sonido en tu mente, sólo en ella, porque miras el teléfono y no está sonando. El despertarte a la noche ante cualquier ruido, el ir al WC con él en la mano, no vaya a ser que suene en ese mismo momento y no pueda cogerlo. El ducharte pensando que igual no lo oyes con el ruido del agua cayendo el tus oídos. Angustia constante ante el mínimo sonido que se asemeje al timbre de “mi regla”.

Más conocido es todavía mi ilusión de que el fin de semana que me libero de la regla, me gusta salir a tomar unas cervezas para desconectar y olvidar los espíritus recogidos en mi semana roja. Es más, durante la semana no hay ocasión perdida en recordar y proponer la salida pertinente del sábado para nuestra distracción y mi regocijo.

“Este finde salimos, ¿no?” “Saldremos el finde, ¿verdad? Que dejo las guardias” “Vamos a salir, ¿verdad?”

Así soy yo en mi semana, continuamente dando la lata para no desperdiciar el sábado. La cuestión es que al final resulta y los individuos aceptan el plan de salir. Entonces para que seguir insistiendo, si ya vamos a salir. La tranquilidad que me produce saber que el finde que dejo las guardias saldré, no es comparable con nada. Y así sucede habitualmente…

Habitualmente…

Habitualmente…

Habitualmente…

¡Hasta que te dan un plantón como una Bistrot Catedral de grande!

Así transcurrió mi último fin de semana. Con un plantón y un cabreo que mejor quedarse callado, que en estos casos escupo fuego más rojo que mi propio teléfono rojo. Y es que hay cosas que no llego a entender, o puede que yo sea muy raro. (Sí, lo sé, soy muy raro tambien, pero no es el tema). Llegó el sábado y me propuse mandar mensajes sms a individuo Prada e individuo Castro para quedar para la noche. Las Vegas no iba a salir porque ya tenía un plan con Maty desde hacía días. No pasa nada, los tres mosqueteros se van de pedo, como otras veces. A los 5 minutos de mandar mi mensaje de quedada, recibo el primer NO SALGO del día. Ummm, hostia por un lado… Prada se va al prado y pasa de salir de Individuada. Y entonces, comienza la sospecha. Castro no contesta rápido, eso es mala señal… ¡Pataplóm! Segundo NO SALGO del día. Si individuo Castro no contesta enseguida a un mensaje es equivalente a tengo otro plan.

Y así fue. Mi gozo en un pozo y en casa conmigo mismo. ¿No pudo avisar nadie antes de que el sábado no se salía? Yo creo que sí, dado que el viernes a la tarde el plantón estaba fraguado. Pero yo en mi inocencia no lo pude averiguar hasta el mismo día del crimen.

Ésta entrada se repite, hubo una muy parecida al principio de los tiempos que hablaba de Peregrinos e individuos. La historia se ha vuelto a repetir, pero uno va cogiendo callo y para la próxima estaré preparado. Espero.


¿Que se hace en una tarde de verano cuando el día no es lo suficientemente bueno para ir a la playa o piscina? Pues ir de ruta por Navarra es la mejor opción. Después de unos cuantos mensajillos y alguna llamada, con mi coche a cuestas como siempre fuí a buscar a Individuo Castro y nos fuimos de excursión. ¿ A donde? Ni idea, pero la cuestión era largarse de la ciudad.

Al principio pensamos en ir a Roncesvalles, aunque a mi no me covencía, así que tiramos por otro valle y nos fuimos hacia Eugui. La tarde de verano de repente se borró bajo los hayedos y por las carreteras de Quinto Real. Curva para un lado, curva para otro lado… ¿Y si nos sale un ciervo?

Uy, y de repente un puentecillo. Parada rápida en un apartado de la carretera y a cuirosear. Pocos coches pasaban por la carretera. Nosotros en mitad del bosque, viendo la arena que había sacado un topillo de debajo de la tierra, metiendo la mano en el cauce del río Arga, que en ese nivel casi puedes saltarlo de lo chiquito que és. Uy, y de repente vimos que el río salía de debajo del monte. Mira, una de las fuentecillas del río. Bonito, si señor. Aunque no hacía mas que pensar en Perdidos y en si iba a venir a por nosotros un centinela de la isla y de repente empezar a arrancar hayas.

puente

Seguimos el camino con el cochecillo y llegamos a la frontera con Francia. Decidimos seguir y tratar de llegar a St. Jean de Pied de Port, y lo conseguimos. No sin antes tener algún pequeño encontronazo con perros durmiendo en mitad de la carretera, y que no se movían cuando pasabas con el coche por su lado… Encuentros con vacas a ambos lados de la carretera en la que justo pasaba el coche. Eso sí, las vacas ni moverse ni leches. Una incluso se plantó delante del coche y con mirada desafiante, como queriendo decir “yo estoy en mi casa, muevete tu”… Esa dío un poquillo de miedo. Y despues de muchos kilómetros por carreteras francesas, llegamos a nuestro destino.

vaca

Parada de descanso, cafecito francés, eso sí, pedido en castellano. Hombre claro. De paseo por St. Jean, ver el “ambiente” francés, y cotilleando las miles de tiendas que hay en el pueblecillo.

Y de ahí, decidimos regresar por Roncesvalles. Así que carretera de vuelta hacia Pamplona, pero por otro lado. A subir más puertos, que bien. En ese momento nos adentrabamos en la niebla, que al pasar Valcarlos se hizo más intensa. Pero al llegar a Roncesvalles, el cielo parecía despejarse, aunque las nubes que venían de los montes no hacían más que esconder la luz del sol.

sol

Y por supuesto, nueva parada en el camino. Ahora sí, una cervecita con limón con los peregrinos. Uy, que majos los peregrinos. ¿Buscaremos a uno en el Facebook? El descanso del cansado o más bien mareado por tanta curva… Y de ahí a casita que ya habíamos recorrido muchos kilometros. Puerto de Erro, moteros, ciclistas, más moteros. El camión de congelados con un oso polar y una orca, jejeje. Y por fin Pamplona.

Que bien se respira en mitad del monte, aunque huela a cerdo-cabras.


sebastian07

De vuelta a la peli porno gay playera. Día extremadamente soleado y rumbo a nuestro destino. He aprendido mucho desde la última vez, porque cuando uno se quema todo el mundo tiene consejos mil para dar y regalar. Así que ésta vez vuelvo, con la misma crema a la que ya le he cogido el tino… Y con Individuo Las Vegas. Así mi espalda agradecerá un pelín de protección para el sol.

El camino está memorizado perfectamente, ésta vez no hay lugar para la más mínima duda. El problema, es un día laboral, y los obreros trabajan en la carretera. Aunque claro, como si ese fuera nuestro mayor problema. Porque a la vez que esperamos en los semáforos que ponen en las obras para cortar carriles y que pasen los del carríl contrario, nos alegramos la visto con los obreros. Individuo Las Vegas no hace más que saludar a los muchachos con el Stop en la mano. Mientras, parece que la peli porno ésta vez va del gremio de la construcción. Así que nuestro viaje transcurre entre semáforos, obreros y música de Madonna. Vaya par de patas para un banco.

Por fin llegamos a la playa. Individuo Las Vegas al ver el camino que le queda por recorrer una vez que hemos aparcado el coche, empieza a quejarse. Si es que ésto de que sea de Las Vegas, tanta civilización no es buena. Pero al pisar la arena de la playa parece que se le olvida.

Y ya estamos allí, cojemos sitio, plantamos la toallita, y lo primero un baño. No vaya a ser que luego se píque el mar y no nos deje bañar. Y después del baño, a la toalla.

Bañador fuera, a secar. Yo, a secar al sol. Pero antes, ¡CREMA! ¡BIEN DE CREMA! Lo del otro día no puede volver a pasar. No quiero más cangrejo Sebastián, ni cambiar de piel a la semana… Así que empieza el ritual. Cremita en los tobillos, cremita por las piernas, cremita en los brazos, en la carita, en la calvita, en las orejitas… Parece que la crema y yo, ya nos llevamos mejor. Cremita en la tripita, cremita en…. Cremita en todos los lados, jajaja. Y por supuesto, Individuo Las Vegas pone cremita en espalda. Así si, todo protección.

Y ale, a tomar el sol. Pero la cuestión es que estamos de nuevo en una peli gay playera. Aunque una cosa curiosa sucede. Ésto viene a ser como cuando vez muchas pelis porno, que al final no te llama la atención nada, a no ser que sea algo extraordinario… Pues eso me pasaba a mi, uno se acostumbra a ver los cuerpos estupendos de los surferos y de todos los demás, sin causarle ningun efecto. Las Vegas, menos acostumbrado se altera más.

Pero la cosa empezó a torcerse cuando en la lejanía vemos como una… Una… Como decirlo finamente… Una zanahoria estaba violando la ley de la gravedad. Esa posición de zanahoria no es normal en esa posición. Claro, asi cualquiera. Un señor desconocido se pasó el día entero, y cuando digo entero, es entero, tocandose la zanahoria y los lichis para que estuviera en esa posición. Manda cojones. ¡Que coño quieres aparentar, tontolaba! ¡Pero no te das cuenta que vemos todo el mundo que te estás tocando! Ves, otro tontolaba más para el grupo.

Ahí estaba él, tan concentrado en su zanahoria y sus lichis que se olvidó de ponerse crema durante todo el día. Conclusión, el cangrejo sebastián era él y no yo. Madre mía que color tenía. Parecía de cartón piedra el hombrico, con todo el culo rojo como un tomate, y la zanahoria, claro tambien de ese color. Yo creo que esa noche se iba a acordar bien de no haberse puesto la cremita.

Y así pasamos el día, pendiente del pobre muchacho rojo del fondo que se tocaba sus cosillas, mientras veíamos que otro señor también se pasó gran parte del día con la manica dentro de su bañador. Si es que, así cualquiera se relaja en la playa con semejante espectáculo.

El resto del día fue parecido al otro. Por la tarde no había manera de bañarse, el mar se cabreó de nuevo, y optamos por ducharnos en una ducha que estába formada por un bidón que recogía el agua que descendía de la montaña y que mediante una tubería de goma servía de ducha para los playeros que no se atrevián a zambullirse en las aguas turbulentas.

Y de ahí, a casa. Poco más dio de sí el día. Pronto volveremos, aunque se sumará al evento Individuo Castro. Seguro que habrá cosas dignas de contar.

Aqui estaremos.