Archivo mensual: noviembre 2012

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Los cuentos han cambiado. Pocas princesas y pocos príncipes azules a lomos de un brillante corcel se ven hoy por nuestras calles.

Pero la magia de ellos sigue estando viva en mis pensamientos. No veo una bella y cálida princesa campesina tentada por una roja manzana, pero si lo hace cuando ante sus ojos deslumbra un bello brillante.

¿Acaso no es bello el cuento igual?

Igual de bello es cuando el apuesto príncipe azul en sus correrías y batidas al bosque se cruza con otro dulce príncipe, o un rudo leñador. O, ¿por qué no? Un rebelde foragido ladrón. Y entre ellos nace el amor.

Un amor de hombre no narrado en viejos cuentos ni en atemporales leyendas. Pero al igual que el mundo y la humanidad, tan presente como clandestino.

Muchas bellas damiselas ya no esperan ser rescatadas en sus torres de piedra. Ahora han decidido ser libres para elegir cuando, cómo y con quien salir de ella. O no salir, por ejemplo. ¿Por qué no?

Quizá esa joven cautiva ahora decida que quiere ser rescatada por su ama de llaves. O disfrutar de la compañía de las bellas lavanderas o lozanas mercaderes.

¿Realmente los cuentos han cambiado tanto o es que siempre hubo historias que no nos fueron jamás contadas?

Historias reales, de amor, de desamor. Cuentos en nuestras cabezas y sensaciones en nuestro corazón. Pero ahora son reales y gracias a nosotros, son más libres de ser contados.

A nuestra manera. ¿Verdad, Blancanieves?


Sólo un loco que hace historias

Yes, I’m Just a fool…

Soy sólo un loco que sigue corriendo detrás de sueños. Intentando ver la parte divertida entre las tormentas. Tratando de poner el corazón en todo lo que hago, cuando creo que de verdad merece la pena.

Soy sólo un loco que intenta ver historias bonitas entre manchas preciosas. Buscando un hilo del que poder tirar para poder llegar a ver la luz dentro de lo indefinido. Indefinido aparentemente pero estudiado al milimetro.

Soy sólo un loco que se pierde en sus pensamientos sin acordarse que la más bonita manera de ordenarlos es plasmándolos donde quiera que sea. Bien en líneas, o entre líneas. Bien en dibujos, o por que no, en palabras. Y después de un tiempo sin pensar en escribir, hoy pienso que escribo.

Hoy pienso.

Soy sólo un loco que escucha a su corazón. Soy sólo un loco enamorado de lo que me rodea. De mi escritorio lleno de pinturas, dibujos inacabados. Bocetos acabados, hojas recortadas, cuerdas… De mi escritorio con una taza de café que cada mañana olvido recoger y se queda velando los dibujos que están por llegar.

Soy sólo un loco enamorado que escucha canciones de amor. No loco por estar enamorado, si no loco por no seguir las normas. Por proclamarlo a los vientos y a la tierra. Por ver mensajes cifrados en los jeroglíficos mas inesperados.

Por ver algo rojo y recordad, por ver una mancha y pensar. Por ver algo verde e imaginar. Soy un loco, sólo un loco por pensar que cuando voy caminado, a donde quiera que vaya, el camino de baldosas amarillas sigue debajo de mis pies.

Un loco que sabe lo afortunado que es por tener gente alrededor que le quiere (lo sé, gracias por lo que hacéis en los momentos delicados). Sólo un loco que es consciente del privilegio de meterme a la cama cada noche con la persona con la que quiero compartir mi vida, sabiendo que él tambien quiere compartirla conmigo.

Sólo un loco.

Que para.

Que respira.

Que cada día comienza a escribir una nueva página en blanco que sabe que, a priori, va a terminar llena de colores.

Soy sólo un loco afortunado por ver la sonrisa de dos niños, por sentir que tengo una familia. Familia grande, de sangre y no de sangre. Una familia loca, pero es mi familia.

Tengo 32 años, soy sólo un loco con un año mas.