Archivo mensual: julio 2010

 

Creo que me estoy intoxicando en mi propia casa… Desde hace unos días hay un olor fuerte en las escaleras, debido a que alguien remoto me daba la sensación de que había lijado y barnizado el parquet de su casa. Al pincipio lo llevaba bien hasta que desde hace unos días cada vez que me siento en mi sofá, una nube tóxica lo cubre y hace que tenga que respirar a través de algo para no morir en el intento.

Efectivamente, quien ha lijado o barnizado tiene que ser mi propia vecina… La que tiene pared con pared con mi salón… Porque como no lo sea, yo no se quién coño ha hecho algo pero a mi me va a dar un asma tóxico como a los gatos. O lo mismo se me sale la lengua o empiezo a babear de continuo.

Eh, quietos parados. No quiero ninguna bromita con la lengua y el babeo, eh, que os conozco…

La cuestión es que día tras día me voy a la cama con un pedazo de dolor de cabeza del copón. Triana anda como el gato de Shreck gordo, que al andar parece que va a escupir bolas de pelo debido al olorcillo. Globi vomita y vomita, y no hace mas que hincharse cada vez mas porque se aguanta la respiración el pobre. Maya no se atreve ni a salir del dormitorio la pobre, porque ya de por sí el salón le trae malos recuerdos tras el exterminio llevado a cabo por mí hacia una familia suya que se había instalado en el marco de mi ventana.

Y no se si será el barniz, o mi semana en ausencia de jefe, o que no para de hablar en todo el santo día, que me acuesto como un bombo y encima de mala leche. Supongo que debido a todas las circunstancias hace que la mas mínima tonteria pueda llegar a sentarte mal. Que coño minima tonteria… Las cosas deben seguir un protocolo, y si no se sigue se corre el riesgo de cagarla, ¿no? Pues ya está…

Pero noooooooooo… Hay que respirar. 1 2 3, 4 5 6, yo me calmaré, todos lo veréis. Ainss que duro es esto de hacerse mayor y tener que controlar los impulsos y arrebatos que uno tiene.

Mejor será que me meta un poco dentro de mi mundo sin fin y deje volar mi cerebro barnizado por la edad media…

Buenas noches.


 

Hacia tiempo que no lo sentía. Incluso pensé que ya nunca mas volvería a hacerlo. Esas cosquillitas en el estómago, el desear que llegue el momento de volver a verlo… Esas pequeñas cosas que de vez en cuando llegan a tu vida y que cuando no están se echan en falta. El tiempo pasaba pero todo seguía igual, todos los días la misma rutina: trabajo, casa, casa, trabajo, amigos, familia… Nada que saliera de lo cotidiano (aunque lo cotidiano es un placer…)

Pero de repende un día se encendió algo dentro de mi. Cuando menos te lo esperas, en el momento mas extraño y normal. Siempre se oyen historias que comienzan en el trabajo, en la oficina, etc, aunque siempre pienses que eso le va a pasar a otro y nunca a ti. Pero sí, fue en el trabajo y a día de hoy no me lo puedo quitar de la cabeza…

Primero, la chispa, después la búsqueda, y ahora la consolidación y la seguridad de que sí, me gusta y seguiré adelante…

Mal pensados…

¡No estoy enamorado! Seguiré yendo soltero a las bodas de mis amigos y familia… Vaya mierda, jejeje.

Y señoras y señores, todo éste parrafo porque ¡¡¡HE ENCONTRADO UN LIBRO QUE ME ENGANCHE A VOLVER A LEER!!!

Lo reconozco, lo de la lectura no es lo mío. Si no me motiva el libro lo dejo en nada, me aburro y paso de él. Con lo cuál, empieza a coger polvo en la estantería. Pero la historia con mi nuevo libro es diferente… Por que empezó como he dicho en el trabajo, cuando en mitad de una conversación de lo mas cotidiana surgió la palabra “monasterio”. Esa palabra en mi imaginación me transportó a cuando leía “Los pilares de la tierra” hace unos años, y me entró el gusanillo de leerme la segunda parte.

Así con esas, empecé la búsqueda con Individuo Las Vegas hasta que me compré la segunda parte del libro. Todo podía quedar en agua de borrajas si al leer los primero párrafos no sentía la chispita que te hace continuar leyendo, cosa que a mi me pasa la mayoría de las veces. Pero no. Ésta vez la chispita ardió, y sigo leyendo y con ganas de que llegue el ratito de irme a dormir para meterme de lleno en las historias de “Un mundo sin fin”.

Y así tengo una nueva historia de amor. Yo y mi libro, mi  libro y yo. Cada noche duerme a mi lado, junto con Triana, Globi y Maya desde las alturas. Me evado del mundo, leo historias de Ralh y  Gwenda, de robos, muertes, pobreza y enfermedades. Historias de aventuras, de un perro de 3 patas llamado Brinco y otro llamado Tranco. Y cada noche me voy a dormir deseando que fuera mas temprano para leer un poquito más.

Vuelvo a leer, ya contaré cuando termine. Ainsss, el amor… Si, pero al amor por un libro.  


Si te asomas en la ventana la verás igual que yo.

La misma cara, la misma luz.

No las mismas nubes, ni el mismo paisaje.

Otro entorno, pero igual.

Fuí a bajar la persiana, y ahí estaba. Como muchas otras veces. Pero hoy la fotografié.

Mal, no soy fotógrafo. Pero en éste caso no es lo importante.

Solo verla me trajo recuerdos de personas lejanas.

De mis niños que viven y estan en islas.

Mi niña Muela.

2400.

Doctor 2400.

Y todos y cada uno de las personas que comparten mi camino.

Asomaros a la ventana. Hoy vemos lo mismo.

Porque la Luna es la misma en todo el mundo…

Y al verla, todos estaremos mirando por un segundo la misma cara.

 


 

 

No hay nada confirmado ni nada seguro. Todo está en el aire. Son fechas, previsiones, planes, incluso deseos de cosas ¿imposibles? No, eso no, no son cosas imposibles, eso es sólo una canción de La oreja. Pero a pesar de ser sólo eso, un plan, hace que mi mente esté revolucionada y durante mis horas de descanso, en lugar de eso, descansar, ella toma la iniciativa e inicia mi serie favorita de pesadillas.

Los aviones.

Efectivamente, me he estrellado en el vuelo de Pamplona – Madrid. Pues si que estamos bien. Menuda nochecita en un avión que parecía una cafetera, y en el que ibamos nada mas y nada menos que unas 20 personas entre las que se encontraban Charo Reina y ¡Marta Sanchez! Manda cojones. Pero lo mejor de todo es que como tengo miedo a volar, le decía a Marta a ver si podía sentarme a su lado solo para el despegue.

Ésto no es normal familia. Eso sí, del accidente, que ha sido a cámara lenta, hemos salido todos ilesos. A Marta ni a Charo las he vuelto a ver, porque después de que se haya estrellado el avión, hemos pasado a hacer simulacros de accidentes con dos autobuses de los que teníamos que hinchar todas las colchonetas  (¿colchonetas?) con la boca, después bajar del autobús y luego subir todos con el equipaje… ¡Y todo en menos de 1 minuto! Ah, aquí como he dicho no estaban ni Marta ni Charo, pero eso sí, todo era mas real, porque estaba la Reina Sofía. Ves, voy mejorando.

Y ya para terminar he pasado del autobús a una especie de mansión del terror con miles de habitaciones, puertas, gente muy rara y todo tipo de amuletos para vender tipo brujería. Pero en lugar de tener miedo, era para reirse, porque la compañia de Stella Reynols hace que cualquier situación que pueda dar lugar a sentir miedo, sea mas light.

En fin, que ha sido una noche movidita, está claro. Y ahora a trabajar. Eso sí, perturbado por tener a tanta histérica en un mismo sueño.

Y estamos a 21 de Julio, no se a cuántos días a. C. Y como a partir de ahora sea así, no se como llegará éste Renglón Torcido al día cero.


El enlace sigue activo y no lo rompe ni dios.

Hemos pasado del capítulo uno al dos, no al epílogo. Ha habido un cambio de escenario, ahora el mar que se ve de fondo está mas al norte, mas frío y con menos sol que el que hace a 2400 km. Verde al pie de la playa, caminos, carreteras, casi rutas de ganado… Una excursión para el recuerdo. Una excursión de los tres mosqueteros, ¡y las que nos quedan por hacer!

Viendo la foto vienen recuerdos a mi cabeza. Justo llegamos a Elantxobe cuando el autobús giraba en la rotonda. Parece que supo que llegabamos. Alguien se empeño en comer anchoas a pié del mar y nos pusimos las botas. Después coche y mas coche, curva para aquí curva para allí. Un mapa en la mano, y un Tom Tom que se volvió loco diciendo “gire a la izquierda, gire a la izquierda, gire a la izquierda”.

Pero no nos perdimos, a pesar de la compañia de una resaca martilleante en la cabeza de varios individuos. Y no nos perdimos porque estabamos escribiendo renglones de nuestra historia. Esa de la que quedan tantos por escribir que tendré 60 años y seguiré así delante del ordenador hablando del capítulo mil quinientos venticuatro.

Desde su visita, mi casa es mas una casa, un hogar. El que ahora es tambien su hogar. Tengo corazones, patitos, globi. Puedo ambientar mi casa estilo zhen como diría 2400 y mirar mi osito cuando me lavo los dientes.

¡Nunca habia tenido la nevera tan llena!

 

Ahora vuelvo a estar solo, aunque mi casa respire aire canario por los cuatro costados. Porque cada rincón que mire viene una imagen de uno de los dos, revoloteando por aqui.

Una nueva familia se ha creado. Estoy orgulloso de haberlo hecho. ¿Y todo por qué? Porque quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Yo tengo unos cuantos tesoricos que me acompañan en mi dia a dia. Ellos son los que han sufrido en sus propias carnes aquellos “tratos malos” de los que hablaba en entradas anteriores. Unos en menor medida y sin consecuencias, y otros de pleno y con consecuencias duras y difíciles. Hoy decía Individuo Las Vegas, “eres así y hay que saber llevarte”. No, no hay que saber llevarme, hay que intentar cambiar y no pagar las cosas con quien mas quiero. Y gracias a los Individuos del Sur, puedo tenerlos en una imagen a todos juntos. Mi familia, mis compañeros, mis “hermanos” como diría mi hermana.

Vendrán tiempos mejores, ahora los 2400 vuelven a separarnos. ¿Pero que es un simple número para nosotros? Después de lo llovido, nada de nada. Simplemente es una cuenta del tiempo que falta para escribir el capítulo 3.

Gracias por todo. Os quiero mucho.

El Renglón Torcido, ¿110 a. C?


 

 

Quizá muchos no entiendan el por qué de ésta entrada.

Aunque igual piensan muchas veces eso al leer cosas que la mayoria de las veces no tienen sentido. Es un video triste, demasiado triste. Pero digno de ponerlo. No recuerdo la fecha en que se emitió, pero si me guío por cuando se colgó en youtube, y por lo que he podido averiguar buscando, nos remontamos al 9 de diciembre de 2008.

9 de diciembre de 2008, 10 de julio de 2010, como hemos cambiado…

O mejor dicho, como han cambiado las circunstancias. Si alguien espera próximamente entradas alegres, graciosas y con chistecitos, le aseguro que no las va a encontrar. Ha pasado un año y ocho meses desde que vi esa escena por primera vez, y desde que oí esa canción acompañando las imágenes.

No las vi solo, no estaba solo en casa. Lloré como nunca, lo hice con congoja. Soy así, llorón por naturaleza así como mi hermana. Herencia paterna. Aquella noche alguien me acompañaba, me veía, me consolaba. Como decía el video que colgué en la entrada de ayer, cuando lloras a solas, me muerdes el corazón.

No puedo creer que todo haya cambiado para siempre. Me niego a pensarlo porque el mero hecho de hacerlo hace que se me rompa el corazón, sabiendo que yo he roto otro… Ahora mismo todo es como una pesadilla, de la cuál quiero despertarme algún día. Pensar en un futuro en el que estemos sentados alrededor de una mesa, con un café entre manos y recordando en cuanto hemos tenido que andar para llegar hasta ahí.

Aquella noche, aquel diciembre del 2008, apenas hubo diálogo. Solo gestos, miradas y alguna que otra palabra de consuelo. No hacía falta nada más. Bastaba el hecho de estar. Éstas noches de julio de 2010 son todo lo contrario. No hay gestos, no hay miradas, si hay lágrimas pero de cara a la pared.

El fondo no ha cambiado, los corazones siguen latiendo al unísono.

Eso lo se, porque lo siento. Todo lo demás es gris.

Quizás bastaba respirar, solo respirar, muy lento.  

 

 

 


Tengo 29 años, 8 meses y 18 días. Tiempo suficiente para llegar a saber como enfrentarse a los retos que nos pone la vida dia a dia. Aunque tambien para darse cuenta de que hay cosas que debemos mejorar para que el resto del camino que nos toca por andar sea mas llevadero, no solo para mí, si no para las personas que diariamente tienen que caminar junto a mi.

En el fondo uno sabe que ciertos rasgos de su personalidad no son adecuados en determinados momentos. Pero que ante ciertos hechos, pasan mas inadvertidos. O no es que pasen inadvertidos, si no que las consecuencias que tienen no son serias. No son serias hasta que un día sí lo son. 

Gracias a ello, o a pesar de ello, he podido despertar. Alguien o álguienes han hecho que abra los ojos para poner los puntos y las comas donde deben ir y hacerme entender que muchos planteamientos tal y como yo los hago, no son correctos.  

Si algo me caracteriza y los que me rodean lo pueden corroborar, es que tengo un pronto que me pierde. Muchas veces contesto mal, muy mal, y me obceco en que lo que yo estoy diciendo es lo que tiene que ser y punto. Individuo Prada lo sufrió mucho cuando estaba en una relación inadecuada, y yo la única forma que tuve de ayudarle fue gritar y gritar para imponer mis ideas. Lógicamente no surtió efecto. Mi familia, aguanta estoicamente mis envites de furia sin dar lugar a la mas mínima inestabilidad del terreno. Al fin y al cabo, es mejor ignorarme en esos casos.

No se dar la razón a los demás, no soy capaz de posicionarme en la piel de la otra persona para tratar de entender su punto de vista y reflexionar para llegar a un entendimiento. En lugar de eso grito y punto. Individuo las Vegas declina muchas veces entrar en conflicto ante la inutilidad del mismo dado que no voy a dar mi brazo a torcer. Hace unos 9 años, inmerso en una relación, una amiga de la  otra parte me sugería ante un enfado con mi pareja, que me sentara, que dialogara. Que la otra persona estaba esperando de mi gritos, gritos y mas gritos ante los cuales no hacía nada. No fuí capaz de dialogar, solo grité. Hoy nueve años después, Las vegas me ha dicho lo mismo que aquella amiga me dijo entonces. Y parece ser que no aprendí nada.

Actúo sin pensar en las consecuencias, sin pensar en los efectos que puedan tener mis actos. No doy explicaciones. Quizá alguien de los que puedan leer éstas lineas se siente aludido al hablar de ésto. Pero, ¿cuántas veces no he sido capaz de dar una explicación creíble, sólida y veraz, ante el fin de una relación? En lugar de eso me cierro en banda, digo un no y de ahí no salgo. Me vienen muchos nombres a la cabeza, a los cuales una explicación a tiempo hubiera sido mejor que ese NO solitario. Perdón a todos ellos.

Muchas veces he sufrido bloqueos en mi cabeza. Bullen las ideas, los pensamientos, las contradicciones, la rabia, la angustia, la ansiedad, pero no soy capaz de ordenarlas para crear una explicación. No encuentro el cabo del cuál tirar para desenrollar la maraña de pensamientos y así poder entrar en diálogo para tratar de solucionar los problemas. Y cuando por fin logro encontrar ese cabo, es tarde.

Hace poco Pepito Grillo me decía “Somos médicos, o en tu caso veterinario. No te puedes permitir el lujo de bloquearte ante una situación de éstres, porque la vida se va en ello” En cierto modo es así, pero el símil no es del todo correcto. Cuando yo, veterinaro, debo enfrentarme a una situación de urgencia, mi cabeza solo tiene que tirar del protocolo de actuación ante el cuadro determinado. Ese protocolo está pensado para que no se den esos bloqueos. No piensas, actúas. No hay lugar al “y si”, actúas. Tengo que hacer ésto, luego ésto, luego ésto y luego ésto.  Y ya está, no hay que pensar, solo hacer. Necesito un protocólo para cuando no estoy en el trabajo, para las situaciones de emergencia en las relaciones personales. Lo necesito porque ahí si me bloqueé y no fuí capaz de encontrar el protocolo a seguir. Realmente no hice nada, cuando era yo quien tenía que actuar.

Evidentemente, todo ésto viene a raiz de algo. Pero eso me lo guardo para mí. Me han despertado. Me han abierto los ojos para darme cuenta de que las cosas no son como yo las veo. A partir de ahora empieza un nuevo camino a recorrer, esperemos que siga siendo de baldosas amarillas. En ese nuevo camino debe haber menos gritos, mas cordialidad, mas sonrisas, menos globis, mas paciencia, mas diálogo, menos dictadura, mas entendimiento, mas empatía, menos imposición.

Es duro darse cuenta de todo ésto cuando estás al borde de perder algo maravilloso victima de tus propios actos. Cuesta abrir los ojos y ver que lo que has labrado, lo que hemos labrado paso a paso se va a la mierda en cuestión de horas. Y sobre todo cuesta darse cuenta de que mi mayor enemigo soy yo mismo.