El Renglón Torcido

 

Cuando la ausencia de unas palabras puede mas que la existencia de miles de felicidad, hasta llegar a eclipsarlas…

Cuando sucede eso, es el momento de parar, y darse cuenta de que no vamos por buen camino. Desde luego que no. ¿Que va mal? Piensa Javi, piensa… Reflexiona, investiga, adentrate en tus sentimientos, en tus pensamientos hasta encontrar la respuesta. Está dentro de mi, y de alguna manera tiene que salir.

Quizá a veces es necesario que un amigo te diga las cosas como son, sin ocultar nada. Para así abrir bien los ojos y saber lo que pasa en la realidad, no en mi realidad creada. A veces no, siempre es necesario tener ese amigo al lado para que en un momento determinado de una noche de celebración de cumpleaños, te mire, te escuche y te deje las cosas bien claritas.

El tiempo pasa y se tiende a idealizar situaciones pasadas que en su dia fueran desagradables. Y empiezan los “y si…”. Esos de “y si hubiera hecho ésto”, ” y si no lo hubiera hecho”… Hasta que te das cuenta que lo hecho, hecho está y que no hay marcha atrás. Y que ni ysis ni pollas, hablando claro. Que quien no tiene que estar junto a mi, no tiene que estar y punto.

¿Así que qué son unas palabras no dichas en un día especial comparado con todas y cada una de las dichas? Las dichas obtienen una victoria abrumadora frente a las no dichas, así que a tirar para adelante. Eso sí, mientras las dichas alegran el día y hacen que sonría cada vez que las recuerdo, las no dichas joden que te cagas.

Aunque, tal vez deba ser yo el que tenga que hacer que no jodan. ¿Tal vez yo o tal vez el tiempo? Tal vez los dos, y no dejarle todo el trabajo al tiempo. Habrá que poner de mi parte para que todo vuelva a la normalidad, y así aligerar la carga que hasta ahora había depositado en el transcurso de los días, semanas y meses.

Quizá el sábado yo fuí el niño que llora en mis fiestas. “It’s my party and I’ll cry if I want to”. Quizá los nervios me traicionaron, o quizá las palabras de última hora, o tal vez las no palabras. O quizá fue el alcohol que potenció los efectos de todos y cada uno de las razones. Sinceramente no lo se, pero bueno tambien sirve para desahogarte. Para limpiarte los ojos después, levantar la mirada y seguir caminando y riéndo como si no hubiese pasado nada. Eso si, aunque tengas los ojos como la bandera de japón, pero hay que disimular.

Muchas veces en algún que otro comentario he leído que mis escritos a veces no son del todo claros, que no se llegan a entender del todo bien. Tambien reconozco que aunque escriba lo que se me pasa por la cabeza y por el corazón, tambien eso de ser no del todo claros es una forma de esconderme debajo de muchas palabras. Pero hoy es sencillo, hoy es fácil de entender.

¿O no lo és? Sencillo: estoy jodido, por supuesto. Con 31 años, pero jodido. Eso sí, contento, por supuesto. Que seré puta pero no pago la cama. Es decir. Una mala racha la tiene cualquiera, ésta es la parte jodida; aunque los amigos están para hacer que las malas rachas (jodidas), sean alegres (contento). Cuando se pasa mal, se llora, y punto. Cuando se pasa mal, te dicen cosas como que tal o pascual ha sido visto comprando bakalaO y te da un respingo el corazón. Jode, si, pero contento claro.

Soy humano y aunque la cabeza quiera correr mas, el corazón es mas lento. Lloro, porque no hace mucho tiempo, aunque se que soy feliz tal y como estoy ahora. Lloro si me encuentro con gente del pasado en mitad de la plaza del castillo al decirme palabras bonitas. Y lloro porque me jode que tanto amor y tanta pollada termine sin una simple felicitación de cumpleaños.

“It’s my party and I’ll cry if I want to, you would cry too if it happened to you”

 

 

Anuncios