Nota del autor: Si no has visto Titanic, no sigas leyendo.

 

 

¿Por qué no subió Jack tambien a la tabla con Rose? Cuántas y cuántas veces nos hemos hecho esa pregunta los que nos gustan las bonitas historias de amor, para que Titanic hubiese tenido un final perfecto, ¿verdad? Pero tambien sabemos que los finales perfectos no existen. Y hasta aquí puedo leer.

No, mentira. Puedo seguir hablando que hoy tengo cuerda, y para un día que me pasa. Realmente creo a día de hoy, que el final de Titanic en el que Jack se desvanece en el océano es la conclusión mas romántica que pudo tener la hitoria de amor de esos muchachos rondando los dieciocho. Amor con locura, con pasión, divertido, fugaz y prohibido. Y dramáticamente interrumpido por una iceberg que se cruzó en su camino.

Hoy me he dado cuenta por que no subió Jack para salvarse de las aguas heladas junto a Rose. De haberlo hecho, vivirían en Revolutionary Road, con dos hijos pequeños y siendo el matrimonio mas infeliz que pueda vivir en el 115 de dicha calle. Si su romance adolescente fue un vuelco en nuestros corazones, la rutina de una convivencia unos 12 años después, hace que Frank y April vivan ahogados en una rutina de la que no son capaces de escapar.

Es curioso cuanto se puede llegar a asemejar el desarrollo de estas dos películas juntas con una vida real, ¿no? En la que se viven aventuras y amores rebeldes cuando se es menor de edad, y que esa rebeldía y ganas de poner el mundo patas va amainando conforme se cumplen años. Así se llega de Titanic a Revolutionary Road.

Los sueños de libertad de Jack cuando gritaba soy el rey del mundo, son borrados de un plumazo por Frank, mediocre hasta las entrañas, incapaz de romper con su trabajo que no le aporta nada ni tan siquiera por salvar su matrimonio.

Es triste ver como el amor en el que todos creímos viendo Titanic, desaparece fulminantemente al cabo de 12 años por la rutina.

Efectivamente, son dos películas, pero cuanta verdad esconden.

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