Por fin Mamma Mia

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Después de mucho tiempo y muchas recomendaciones, vi “Mamma mía!”.  Ya se puede añadir una película más a la categoría de favoritas.

Tendría que decir tantas cosas que no se por donde empezar… Pues por el principio. Ayer volé de la isla de Perdidos hasta las islas griegas. Meryl Streep me cogío de la mano y como Peter Pan y Wendy consiguió que dejara por unos días los osos polares asesinos y la isla desconcertante para adentrarme en el paraíso.

Me he enamorado de esa isla. No se ni su nombre, pero quiero viajar hasta alli. Quiero cantar por esos caminos rodeado de árboles y que la gente cante conmigo a la vez. Y que coño, quiero una boda así. Lo sé, siempre estamos con lo mismo, pero es la pura realidad.

Después de verla no puedes más que tener una sonrisa en la cara, que no se te borra en ningún momento. Al recordar partes de ella volverás a sonreir, y te llena un sentimiento de felicidad que es dificil de explicar. La verdad es que yo no soy demasiado objetivo ya que me gustan todas éstas moñadas, lo reconozco. Y por supuesto he llorado, de felicidad… Eso es lo más bonito por lo que alguien puede llorar.

Otras veces que escribo me salen más fluidas las palabras. Hoy es difícil porque realmente no se explicar cómo me sentí al terminar de ver la película. Si tenéis tiempo y no la habéis visto, merece la pena. Casi dos horas de mi vida realmente felices. El único fallo de toda la historia es que la ví solo en mi casa… Y momentos como éstos son mejores si los compartes con alguien.

Uno de los momentos más increibles de la película es la canción que canta Meryl a su hija. Ella llega y le pide a su madre que le ayude a prepararse para su boda. Entonces Donna, la madre empieza a recordar cuando su hija era pequeña y ahora se le va de las manos… Aquí está el video. (Perdón, no encontré una versión subtitulada)

Schoolbag in hand, she leaves home in the early morning
Waving goodbye with an absent-minded smile
I watch her go with a surge of that well-known sadness
And I have to sit down for a while
The feeling that I’m losing her forever
And without really entering her world
I’m glad whenever I can share her laughter
That funny little girl

Slipping through my fingers all the time
I try to capture every minute
The feeling in it
Slipping through my fingers all the time
Do I really see what’s in her mind
Each time I think I’m close to knowing
She keeps on growing
Slipping through my fingers all the time

Sleep in our eyes, her and me at the breakfast table
Barely awake, I let precious time go by
Then when she’s gone there’s that odd melancholy feeling
And a sense of guilt I can’t deny
What happened to the wonderful adventures
The places I had planned for us to go
(Slipping through my fingers all the time)
Well, some of that we did but most we didn’t
And why I just don’t know

Slipping through my fingers all the time
I try to capture every minute
The feeling in it
Slipping through my fingers all the time
Do I really see what’s in her mind
Each time I think I’m close to knowing
She keeps on growing
Slipping through my fingers all the time

Sometimes I wish that I could freeze the picture
And save it from the funny tricks of time
Slipping through my fingers

Slipping through my fingers all the time

Schoolbag in hand she leaves home in the early morning
Waving goodbye with an absent-minded smile

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3 comentarios sobre “Por fin Mamma Mia

  1. Mamma Mía! es la adaptación del musical teatral del mismo nombre, (basado en canciones de ABBA), y es precisamente ese germen el que afecta al relato de sus peores defectos, pero a la vez también de sus virtudes. El film posee un argumento ligero que en ocasiones funciona gracias a la música, y en otras se ve interrumpido por ella. Pero uno, que personalmente no disfruta particularmente con el género, sí lo ha hecho con la fiesta protagonizada por unos geniales Meryl Streep y Pierce Brosnan, a pesar de las evidentes limitaciones del invento.

    Por un lado, tenemos la premeditadamente caduca y simple excusa argumental de la historia, la llamada previa a su boda de la joven Sophie a los tres hombres que pueden haberla concebido, y que de distinta manera ejercerán el papel de padre que nunca tuvo. La misma, no obstante, resulta digna gracias al trabajo actoral, e incluso acaba resolviéndose de forma positiva, a pesar de los pesares: la línea argumental principal de la película se queda en mera propuesta formal y huye de cualquier posibilidad de desarrollo, pero Phyllida Lloyd acierta adornándolo todo con imágenes y momentos musicales de gran energía.

    Y he aquí que entra en escena su –inaudito, refrescante- reparto: para empezar Meryl Streep, sorprendente, pasa de nacida para sufrir a estar decidida a disfrutar, contagiando al espectador. Su colorida interpretación, teatral al máximo, entusiasta como pocas, deja pálido a unas butacas acostumbradas a verla llorar. En Mamma Mía! Streep también llora, pero igualmente ríe, baila y canta como pocas. Y qué decir de Pierce Brosnan, que pese a no gozar de una gran voz consigue con facilidad plasmar su falta de vergüenza, personalidad y discreta intensidad en la pantalla, en una intervención que junto a la de altamente recomendable Matador debería callar algunas bocas acerca de su calidad interpretativa, para siempre fuera de dudas.

    Pero sobre todo encontramos a una Amanda Seyfried, vista en Chicas malas, que da la talla y se adueña de la pantalla en cada canción y momento dramático. Con facilidad consigue calar su jovialidad, intensidad al personaje de Sophie, verdadero detonante del relato y artífice del tono de la historia. Stellan Skarsgaard y Colin Firth, excelentes actores, tan sólo pasaban por allí, pero sí que es cierto que aportan un equilibrio y un peso al film que unas pasadísimas Christine Baranski, y sobre todo Julie Walters, no consiguen dar.

    Lo que queda es, pues, pura diversión, una fiesta hippie sin pretensiones decidida a apelar a la nostalgia de todo hijo de vecino, un karaoke dinámico y luminoso que desde luego nos regala una alegre montaña rusa de hora y media bajo el falso pretexto de una comedia sentimental. Phyllida Lloyd consigue maquillar bastante bien las deficiencias del invento gracias a una luminosa fotografía y a un muy enérgico montaje, exprimiendo las posibilidades de un relato desaprovechado a nivel de guión.

    La comedia, como cabría esperar, está tan cargada de momentos (premeditadamente) ridículos como de imágenes memorables (no me da vergüenza decirlo), y se ve reforzada por el mejor escenario que podía tener: esa bellísima isla griega, aprovechada suficientemente por su realizadora, que es el mejor pasaporte hacia esas vacaciones que parecen resistirse.

    ¡¡¡¡¡Cómo son los críticos…jejejej Me gustó y mucho también, a pesar de….jejeje.- Un abrazo

  2. No podría estar más de acuerdo, y esa canción que has elegido…fui a ver la peli con mi madre y ni te cuento cómo acabamos.

    Besotes guapetón

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