Un cambio de rumbo. Ayer buceé en las profundidades de las miserias humanas, para hoy volar en las superficialidades de las divas divinas. Y es que uno no puede estar indignado, e indignado, e indignado todo el día. Bueno, miento, si que se puede estar. Pero ayer ya escribí, y hoy cambiamos de tema. Algo mas ligerito. Algo con ritmo.

Desde hace una semana mas o menos, he podido escuchar el nuevo disco de Lady Gaga, que ni siquiera se como es el título, creo que Born this way. Y sinceramente digo lo que pienso. NO ME GUSTA. Menuda decepción de disco. Con ésto puede que me gane grandes enemigos, pero es lo que hay. No me he caracterizado nunca por bailarle el agua a todo el mundo. Y es que cuando un disco lo tienes que escuchar, y escuchar, y volver a escuchar, para que te empiece a gustar, pues como que algo falla. Y no es que al final te parezca bueno a base de las repeticiones, sino que te acostumbras a oirlo y ya está.

Y de eso no se trata. Muchas canciones en el disco nuevo. Alguna rescato porque si me gustan, como el primer single que creo que da el título al disco, y dos mas, pero el resto, las considero bastante flojitas. Algún sonido nuevo, algún ritmo nuevo, pero poco mas de innovador en alguien como ella que es considerada como la revolución en el panorama de la música. Incluso en algunas canciones como The Edge of Glory o Hair parece como si estuvieramos escuchando un disco de hace 15 años incluso. No no, sinceramente no es lo que esperaba del regreso de la nueva aspirante a  reina del pop (con permiso de Madonna, por supuesto). Pero sobre todo, creo que a muchas canciones de las que ha escrito nuevas se les va toda la fuerza con la que pueden llegar a empezar, en los estribillos. La canción de Judas con su nuevo video, (espectacular como siempre, eso sí, a pesar de que cada día parece mas una indigente vistiendo), llega al estribillo y se pierde. Totalmente, además de sonar como a ya escuchada. Y ésto tambien pasa en otras que forman parte del nuevo disco.

Menuda crítica a la señora Lady. Esperemos que vuelva a las andadas y recupere la línea Telephone, Dance in the Dark, Teeth, Poker face, etc… Esa es la Lady Gaga que se llevó al mundo de calle.

Y sin embargo, en otro lado de la balanza, tenemos a la nueva Jennifer Lopez, que tras unos años de dar tumbos en el panoráma musical, presenta un nuevo disco al compas de la famosa Lambada que todos bailamos hará unos 20 años mas o menos. Y sinceramente, J.Lo, gana la partida pero por ventaja abrumadora. Es un disco que empieza y te va enganchando con cada canción, a su estílo. Unas lentas, otras para dejarse las gomas de las zapatillas en la pista de baile. Pero canciones redondas, con un principio y un fin, y que van crescendo con forme se escuchan una y otra vez. En ésta caso, la veteranía de la Lopez puede con la frescura de la Gaga.

Bailaremos seguro muchísimo mas contentos aunque suena raro On the floor que cualquiera de las canciones que se presentan en el disco de Gaga, a no ser que haga una reedición como en el pasado y meta canciones tan estupendas como pasó con aquel Bad Romance. Y si me estiro un poco mas, hasta incluso llegaría a decir que el nuevo disco de Britney Spears se escucha con mas alegria de que el nuevo de la Gaga. Yo por lo menos en mi coche los he escuchado los tres, y el de Gaga pincha pero muchísimo.

De fuera vendran, y con las viejas divas no podrán.

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