Año nuevo, formato nuevo. Si, con un poco de retraso, pero mejor tarde que nunca. Si fuera un chico de hacer las cosas al día, el día 1 de Enero debería haber estrenado nueva imagen del blog, pero no fue así. Pero la cuestión es que después de haber hecho unas gestiones que tenía que hacer con todas las entradas del año pasado, por fin he podido renovar.

Cambiamos de foto, de escenario. Ahora nos vamos hasta una playa del norte. Hemos viajado por Paris durante el 2009, donde como dice la primera entrada del blog, la del inicio, el chico miraba buscando el balcón donde Christian, en frente del Moulin Rouge, bucaba valores como la verdad, la bellaza y la libertad. Buscaba el amor… Hemos pasado por Canarias durante el 2010, donde viví historias que quedan muchas de ellas escritas en éste blog, y muchísimas mas guardadas en mi corazón para siempre.

Ahora nos vamos al norte, nos vamos a una playa donde tantas veces he ido desde que tengo uso de razón. Nos vamos al cielo despejado de una mañana de Enero, viajamos hasta Zarautz para empaparnos de un sol radiante y sentir la arena bajo nuestros pies. Un sol frio, pero sol. Y desde esa playa, con el ratón de Guetaria clavado en el horizonte y con un punto rojo que adorna el cielo de mi imaginación, comenzamos una nueva etapa.

Un camino que he ido descubriendo poco a poco desde que comencé a escribir éste año. Donde gente nueva adorna mis días con sonrisas, y donde gente antigua, mi gente, continúa mirando al futuro desde mi lado. Un nuevo camino tranquilo, sereno, con la seguridad de lo que hago y de lo que tengo a mi lado. Con la convicción de saber que si estoy haciendo lo que hago es porque tengo total seguridad de que es lo que quiero, y no otra cosa. Creo, de verdad, que nunca había sentido ésta tranquilidad cuando  he estado con alguien hasta ahora. Es perfecto, aunque el hecho de escribirlo ahora me lleve a la contradicción de pensar que si lo escribo, saldrá mal. Aunque sinceramente, ya tengo edad para dejar de creer en esas cosas.

Desde hoy el renglón ha cambiado, pero solo de imagen. Sigo siendo el mismo de siempre. Sigo estando torcido, aunque ahora haya un señor pintor que me pinta los caminos mas rectos para que no me caiga. Cuento mis historias, quizá con menos asiduidad que antes, pero sigo contándolas. Hay que repartir el tiempo para todos, y lo recorto a mis pensamientos. Aunque siempre es bueno guardarse un rato para uno mismo, ¿no?

Sigo. Aquí. Sigo aquí. Desde una playa. Enamorado de tí. Enamorado de mi gente. Y cambiando las palabras por hechos para disfrutar éste viaje que es la vida.

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