Dime que hay detrás de esa cara dibujada…

Cuando los miedos vuelven a salir, uno tiene que mirarlos de frente e identificarlos. No dejar que te coman, ni dejar que de ellos dependan tus actos y tu futuro. Tu destino. Ese destino no deberá nunca estar marcado por cosas que en el pasado hayan hecho que los cimientos se tambalearan hasta desmoronarse.

Mira la vida como vuelve y te soprende…

Cuando estas plantado, de frente, frente a tu interior, tus miedos toman forma. Y en ese momento es cuando hay que tener la sangre fria de ponerle un nombre, y por que no, darles una patada en el culo para que desaparezcan para siempre. El problema está cuando no nos atrevemos a llamarlos, a identificarlos.

Hay que ser fuerte, pensar y saber lo que queremos. Tener la convicción de que lo que estamos haciendo y viviendo es lo que queremos vivir y lo que nos llena cada día. Hay que andar con pasos certeros, seguros y sin titubear. Y si al caminar, notamos que nos tambaleamos, pararnos y pensar en el por qué. Y sobre todo, decirlo. Las cosas habladas se esfuman entre sonrisas y silencios. Las cosas calladas crecen y se desbordan.

Mira la vida que regala todas las flores que tiene…

Hablo cuando me siento raro. Escribo y me desahogo. Miro unos ojos y sonrío. Y no me callo, aunque me cueste arrancar, y tenga que hacerlo con los ojos cerrados. Cuesta mucho contar las cosas íntimas, los sentimientos, los pensamientos. Las inquietudes que golpean en el corazón. Pero una vez que encuentras el principio, salen solas. Y más cuesta cuando no estás acostumbrado a hacerlo porque perdiste esa costumbre hace años.

Dime que eres real, no eres un sueño  ni nada…

Hoy le dije a un pajarito pintor que no iba a escribir, pero aquí esta. Reflexiones de media noche, desde mi casa, mi habitación. Contad lo que guardáis dentro de vosotros que os preocupe. Hablar. Con quien sea. Sacad las preocupaciones fuera, que les de la luz. A la luz del día las preocupaciones son mas ridículas de lo que aparentan a la noche. Esas pequeñas cosas que escondemos son las que no nos dejan ser felices. Así que exponedlas y mirarlas con una sonrisa segura y firme, y decirles a la cara que no harán que desperdiciemos un segundo mas de nuestra vida en ellas, porque no lo merecen.

Hoy me voy a la cama con una sonrisa de oreja a oreja. Y con un punto rojo en el corazón.

 

‘Dime una vez mas, que te gusto hasta enfadado…’

Anuncios