Del teléfono rojo a San Valentín y otros cuentos

 

 

Termino una semana roja, con la nariz roja. No, no estoy resfriado, y sí, he estado de guardia y lo estaré hasta que lleguen las cinco de la tarde. Pero si se terminaron por lo menos de momento las noches pensando en si me van a despertar o no. Lo de la nariz roja tiene otra explicación, y es que si no calculamos bien las distancias, pues te puedes dejar parte de tu anatomía en los marcos de la puerta. Y eso es lo que me sucedió a mi. Ahora vivo con una rojez que muchos atribuyen a algún lindo gatito que ha querido dejar huella en mi cara. Pero la explicación de que he sido yo mismo contra un marco hace mas gracia  incluso que el posible arañazo del gato.

No sólo de arañazos y mordiscos vive el veterinario, ¡hombre!

Por lo demás, y los que me seguís durante tiempo, las semanas de guardia son raras. Inapetentes, sin inspiración ni apetito escritor. Y con la única ilusión de que llegue el siguiente viernes para poder apagar el móvil rojo y disfrutar sin que esté localizable en todo momento. La verdad es que tampoco debo quejarme mucho, ya que la semana ha sido bastante tranquila sin contar que el fin de semana pasado no paré de currar, y que si lo empalmamos con una semana de curro de la muerte, pues hace que llegues al viernes un poco reventadillo. Pero bueno, al final todo compensa, espero.

Y así han transcurrido los días, acordándome de mi blog abandonado, pero sin ninguna historia digna de mención. Y si la había, pues con los pensamientos rojos desaparecían al instante.

¿Ah sí? Mentira… Si que había algo para contar, y por eso lo cuento hoy. Después de muchos años sin poder celebrarlo y diciendo que  menuda tontería, pues éste año he celebrado el día de San Valentín.

Sí, que pasa. ¿Algún problema?

Efectivamente, estoy enamorado, y como cualquier otro día, el día de San Valentín fue uno mas que pasarlo con la persona que quiero, pero sabiendo en que día estabamos. Mientras otros años pasaba sin pena ni gloria, éste ha quedado grabado. Sin grandes regalos que no hace falta gastarse un dineral para demostrar lo que sientes. Sin grandes aspavientos ni tonterías. Pero estando con quien hay que estar. Un día bonito, con pinturas del Sr. Pintor y dibujos de un aficionado muerto de la vergüenza por meterse en terrenos que no son el suyo. Con comida china para cenar y unas risas de la chica china porque llamó a la vecina en lugara de a mi casa.

Estoy tranquilo, estoy muy bien. Pasando los días y viendo que pasa el tiempo y parece que fue ayer cuando en un bar me dijeron ‘que bien hueles’. Los días pasan y los pasamos juntos, compartiendo gripes, teléfonos rojos, risas y enfados. Aunque lo importante es juntos…

Y éste sábado…. ¡¡¡¡ FIESTA !!!

Por algo salgo de guardia y el tiramisú de individuo Prada que nos prometió en una cena en su casa hace unas semanas ya está aqui. ¡¡¡Y para celebrarlo, un descubrimiento de mi frikiamigo!!!

 

 

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