Nunca se sabe cuando puede apetecer un café calentito con sus buenas cucharadas de azucar ( en mi caso, mas azucar que café, ya lo saben ). Los cafés de las tres de la madrugada suelen sentar bien, ayudan a hacer las digestiones pesadas de una cena copiosa y hace que veas la madrugada desde otro punto de vista.

 

“¿Cuanto tiempo llevamos hablando?”

“Pues unas tres o cuatro horas…”

“Joe, ¿tanto tiempo?”

“Si”

“Vaya, si fuera mas temprano te diría si te apetece tomar un café”

“A mi no me importaría, pero son las tres de la madrugada”

“Ya, ¿y? ¿Quieres un café?”

 

Lo bueno o lo malo de los cafés de madrugada, es que después la cafeína puede que haga su efecto y hace que concilies el sueño hasta temprano por la mañana. Por eso, se recomienda que el café sea bueno para que no te siente mal al estómago, que lo tomes relajado y si puede ser en buena compañia, y sobre todo, que al día siguiente no haya que trabajar para poder dormir hasta que te canses.

 

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