Doctor, doctor, creo que me he tragado dos pelotas de ping pong.

Cuando me miro al espejo y saco la lengua, veo como las pelotas quieren tragarse a mi hermosa campanilla.

Mi amiga Erkuden me ha ofrecido patatas fritas pero creo que no caben ni de canto por el huequito que tengo en mi garganta.

Nunca había pensado tanto antes de tragar saliva como lo estoy haciendo ahora.

¡Duele!

¿Que me pasa doctor?

¡Anginas como camiones!

¡A tomar pastillazos!

Necesito un enfermero que me cuide…

Jejeje.

(Lo de las anginas no es excusa para el enfermero, eh. )

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