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Y esto es lo que queda después de un fin de semana juntos.

Esto es lo que nos llevaremos cuando pensemos en cómo ha sido nuestra vida.

Un camino, un abrazo, tres amigos y un lugar.

Todo visto a través de la cámara de quién nos quiso ver así.

Alguien que durante todo el día estuvo sacando momentos de los tres juntos, ajenos a su mirada; inmersos en nuestros pensamientos, nuestras conversaciones y nuestras historias. 

Hoy tenemos un recuerdo de aquel precioso día, plasmado en imágenes.

Hacía mucho tiempo que no estábamos juntos de la forma en la que estuvimos.

Sonriendo y disfrutando, sin apenas malos pensamientos, mas que los justos y necesarios. 

Comidas, cenas, bebidas, risas, charlas, discusiones de esas que nos gustan y nos enervan (o por lo menos a mi).

Pero todo basado en eso.

En ese abrazo que nos hizo reír cuando nos dijeron que nos lo haríamos, pero que hoy define bien cómo fueron las horas que pasamos juntos. 

Más veces deberíamos hacerlo; más momentos deberíamos compartir como éste que ha pasado.

Para nosotros queda esta imagen. 

Gracias Sr. Pintor por capturar lo mágico de tiempo compartido.


  

  

¿Cuánto hace que no os miráis directamente a los ojos y os perdéis en ellos durante un ratito? 

Quizá alguien no lo haya hecho nunca o quizá haya otros que lo hacen a diario.

Yo hoy lo he hecho y hacía demasiado que no me encontraba con ese par que siempre me acompaña. Ha sido por casualidad. Después de entrenar en el gimnasio, al llegar a casa y descubrir toda mi cara roja intensa por el esfuerzo. Entonces,he empezado a mirar. 

Y a observar. 

Y tras recorrer mi rostro me he encontrado con esos viejos conocidos. Esos ojos que nos abren a la belleza del mundo. 

Y ahí estaban. 

Redondos, perfectos, llenos de color. Un color casi indescriptible. 

Y mirando descubres un tono nuevo; y explorando aparecen señales y marcas que son lugares ya visitados; y curioseando descubres el perfecto círculo negro que preside,central, la mirada. 

Belleza extraña la de los ojos, cómo a través de ellos vemos lo que nos rodea y cuando los cerramos todo se almacena en las cajas de nuestros recuerdos. 

Oscura la circunferencia exterior; marrón-verde-miel sigue el caminito hacia el centro; marrón otoñal envuelven el negro central. Y entre ellos, pequeñas motas de color negro semejantes a siluetas de personajes vistos desde el aire, hablando, contándose historias, rodeados de un paisaje extraño. 

Mirando comienzas a pensar en todos los amaneceres y atardeceres vividos. En aquello que vieron cuando ni siquiera tenía conciencia de que veía siendo bebe. En todo lo que día a día atraviesa esa mirada para provocar, reaccionar, almacenar o tal vez, simplemente, olvidar al instante siguiente. 

Ojos, mis ojos, que día a día ven.  Valorados quizá más porque por desgracia en mi familia hay personas que perdieron ese placer del que disfrutamos al despertar. 

Mi mirada, a veces conocida, a veces perdida.

Pero siempre, es un deseando reencontrarme con ella. 


Una noche como la de hoy te marchaste para no volver. Soy malo con las fechas, quizás sean diez años ya, quizá más, o tal vez menos. Pero mucho tiempo ya. 
Inocente, siempre niño, siempre adulto. 

Siempre único. 

Puede que muchas veces no lográramos entenderte. Y sé que muchas otras te entendíamos con solo mirarte. Recuerdo el tacto de tus manos de hombre de campo. Recuerdo tu olor, el roce de tu barba cuando nos abrazabas. 

Fuiste duro, hasta el final. Fuerte como una encina y valiente como los guerreros. Pocas veces te vimos quejarte de dolor, salvo cuando las luces se apagaban, la casa se quedaba vacía y te sentabas, derrotado, bajo la luz tenue del hogar. 

Qué difícil fue verte marchar, pero que paz nos dejó verte por fin descansar. 

Recuerdo la última vez que te vi. 

Tus palabras, tu mirada y mi última promesa aún sin cumplir. Creo que sabías que te ibas, pero nos demostrabas lo contrario.

Y al despertar, una mañana de Reyes, ya no estabas aquí.

Por la noche vinieron a buscarte, y quizá hoy aún sigas a su lado repartiendo regalos y sonrisas a todos los niños del mundo. 

Porque un alma tan pura, sincera y bella como la tuya no puede perderse en la nada para siempre.

Porque siempre estarás en nosotros que tuvimos el privilegio de sentir tu amor. 

Porque siempre te recordaré en el campo entre cabras, como corrías hacia mí y mi hermana para abrazarnos después de un tiempo sin vernos. 

Porque fuiste, eres y serás siempre nuestro tío Kiko.

Porque fuiste, eres y serás siempre mi padrino. 

Porque fuiste, eres y serás siempre mi ángel de la guarda. 

Vuela feliz y libre tío. 

Descansa tranquilo. 


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 Ayer me llegó un email donde me hablaba de las estadísticas de mi blog en el 2015. Sinceramente, me sorprendió y mucho lo que me decían esos números que recibía. 

6.900 visitas, en un año en el que solo os dedique una jornada. Una entrada. Solamente un escrito. Un Gracias… Y punto

Por esto, gracias. 

2015 termina , y quería despedirlo como se merece. Este año en el que tantas cosas buenas me han pasado, no podía marcharse así, simplemente, sin decirle adiós. 

Porque 2015  ha traído una nueva protagonista al cuento de hadas, principitos, magos y baldosas amarillas en el cuál yo me empeño en vivir. Una princesa, Rocío, que llegó un 2 de Noviembre. Mi sobrina, mi futura nueva ahijada. Es curioso como cambia la forma de pensar o vivir las situaciones cuando hay tanto margen de tiempo entre ellas. Hace 10 años fui tío por primera vez, y ahora, 10 años después viene Rocío. En aquel entonces todo eran nervios, novedades, los primeros nietos, el primer sobrino, el primer hijo de mi hermana. Hoy 10 años después, la situación cambia porque es la niña después de dos niños. Sin tantos nervios, viendo a mi hermana ser madre de nuevo pero ya con la experiencia de 10 años siéndolo. Ver a mis sobrinos empezar a tratar con su hermana, ver sus miradas. Su forma de tocarla, de acariciarla. Y lo principal, mirarla a ella. Tan chiquitita y perfecta. El milagro de la vida, increíble y preciosa. Bienvenida Rocío, enhorabuena hermana mía. Ya tienes a la niña de tus ojos. 

Sabéis, me da pena que termine este año. Pero no pena de ‘ahdiosmíoperoporquémehacesesto!” Me entristece que termine simplemente porque ha sido un año maravilloso. 

Un año que empezó con los nervios de preparar una boda. Mi boda. Empezando a realizar pasos y cosas que no tenía ni idea de por donde empezar. Busca una fecha, busca un lugar, busca un menú, busca música, busca traje, busca busca… Y buscando fuimos encontrando hasta conseguir que aquel 9 de Mayo de 2015 fuera el día que habíamos imaginado y como queríamos que fuera. Con vosotros, por vosotros y para vosotros. Perfecto. 

Desde entonces camino por la vida, flipao como siempre, sobre mis baldosas amarillas, pero con un anillo en mi mano con un inscripción y una fecha. ¡Ole yo! Lo único que ya no podré cantar nunca mas eso de ‘Oh oh oh, oh oh oh oh oh, oho, oh oh oh… All the single ladies…” y mover la mano en plan Beyonce. Pero oye, que me quiten lo bailao.

Un año en el que he viajado de nuevo a las islas, esta vez a Tenerife. Una luna de miel, el Sr. Pintor y yo. Y nada mas. El océano Atlántico frente a nosotros. En este viaje aprendimos que no vamos a subir a volcanes en nuestras vacaciones nunca mas, que lo del montañismo no es para nosotros. Conocimos la isla, vimos arte, gente, playas, rocas, cielo azul, sol y disfrutamos de nuestro descanso. También Barcelona nos recibió para ver a Robbie Williams, en un viaje relámpago. Y el verano nos llevó a Cadaqués. Inolvidable. Dalí por los cuatro costados. Maravilloso lugar, indescriptible el aire que se respiraba viendo los lugares donde el genio Salvador Dalí creó sus obras. Sabéis, aún si cierro los ojos y me concentro, recuerdo el sonido del aire y la luz del mar cuando viajaba en la moto montado de paquete mientras el Sr. Pintor me paseaba por el parque del Cap de Creus.

2015 además no solo son esos momentos tan marcados en el calendario. Este año son todos y cada uno de los momentos que hemos vivido juntos. 

He vivido tres despedidas de soltero. Tres oportunidades de darme cuenta lo que puedes llegar a importar a los demás. La primera de ellas me llevo a Logroño, con mis fieles compañeras de vida de la facultad. Sabéis chicas, llevamos ya casi 18 años juntos. El tiempo entre nosotros no pasa sin sentido; sabemos aprovechar cada momento que la vida nos brinda para juntarnos. Y siempre, siempre tan locos como cuando nos plantábamos en una champanada. Por muchos momentos mas juntos, siempre en mi corazón. La segunda despedida hizo que me creyera un auténtico superdetective averiguando asesinatos. Cuadrilla, siempre estáis ahí dispuestos a embarcarse en cualquier aventura que se nos presente en el camino. Sóis la leche. Y la tercera de ellas, me reunió de nuevo con mis individuos. Esos que me acompañaron en mis comienzos de escritor loco y torcido y que siempre están cuando tienen que estar. Un disfraz, unas alas de mariquita y el placer de volver a sentir eso que sentíamos cuando nos juntamos. Gracias a todos. Lo mejor de todo esto es saber que detrás de estos momentos, hay mucho tiempo de dedicación, preparación, pensamientos y hechos que me dicen que soy alguien en vuestros corazones. Y creerme queridos, que eso hace que mi corazón esté repleto de felicidad. 

Ya no soy el mismo que era hace unos años. Mis circunstancias cambian, así como las de los demás también han cambiado. Miro atrás y veo que los momentos que nos han unido afianzan mas el camino que nos queda por recorrer. Y veo que desde que tengo uso de razón, ese camino lo habéis hecho fuerte vosotros. Desde que este Renglón Torcido se deshacía en lágrimas negras de amor o desamor, hasta momentos en los que la risa nos impedía seguir el paso. El tiempo que pasamos juntos ahora es vital, el tiempo que pasamos separados es pensar en todo lo que hemos vivido. Porque en nuestras ausencias es cuando me doy cuenta que sin vosotros no sería quien soy. Esto va por vosotros, mis individuos Las Vegas y Prada, Sergio, Naiara. Siempre a mi lado, siempre  a vuestro lado. Viéndoos vivir, volar, ser madre. La vida nos hace crecer, pero lo mejor de todo es que seguimos creciendo juntos, en físico o en pensamiento. Pero siempre juntos… Unidos por hilos de cristal. 

Y 2015 no sería el mismo sin los yujuuu y nuestros ‘por que sí’. Porque no necesitamos excusas para juntarnos. Porque nos sirve una cena italiana, un concierto mexicano, una exaltación de la verdura o un mismo color que celebrar. Este año ha sido grande. Hemos asistido a la aparición de la Virgen del Botijo, hemos viajado a Logroño, hemos escapado de una habitación en menos de una hora, nos hemos reído grabando vídeos sorpresa, hemos cantado, bailado y vivido. Y tenemos un secretario que ni el milagro de los panes y los peces, que hace que el bote siempre tenga mas dinero del esperado. Pero lo mejor de todo es que todos y cada uno de los momentos ha sido único porque vosotros sois únicos. No se que nos deparará el 2016, pero si es a vuestro lado, será maravillosos. Gracias chicos. 

Familia, somos la leche. Este año hemos tenido muchos motivos para celebrar. Hemos tenido dos bodas, nacimientos, cumpleaños, raticos de estar juntos. Porque siempre hemos sido así, porque sí, tenemos un pedradica, pero eso nos hace ser como somos. Y que sigamos siéndolo por muchos años. La familia dicen que te la imponen, los amigos se eligen. Yo estoy feliz con mi familia “impuesta”, feliz y de todos nosotros. Por muchos mas momentos juntos, y siempre con la sonrisa en la cara. 

Hace casi seis años que comencé a escribir.

Tenía 28 años cuando decidí que quería compartir mis pensamientos; hoy voy ya por los 35.

Tenía ganas de contar que era un chico normal, gay, soltero y alegre viviendo la vida como le apetecía hacerlo; hoy soy un proyecto de hombre normal, gay, casado e igual de alegre.

Comencé siendo un Renglón Torcido que lo único que quería era llegar a la ciudad de las Esmeraldas sobre baldosas amarillas; hoy sigo siendo un Renglón menos torcido, que camina por la ciudad a la que tanto soñé con llegar.

Sigo siendo el Renglón Torcido, lo seré siempre; ayer, hoy y mañana. A veces mas loco, a veces mas cuerdo.

Pero siempre siendo yo, con mi verdad.

Fue un placer vivirte.

Fue una inmensa felicidad disfrutarte.

Fue un orgullo compartirte.

Fue precioso mirarte.

Que tengas buen viaje 2015. 

Bienvenido 2016.


Boda

¿Sabéis una cosa?

Antes no sentía ningún pudor escribiendo, y ahora todo lo contrario. Me cuesta sentarme y contar lo que he vivido hasta ahora, quizá porque sea tan bonito que nunca encontraré las palabras adecuadas que lo puedan llegar a describir como se merece. Pero, eso sí, merece y me repito, que sea contado. 

Y lo mas sencillo sea comenzar con un sencillo y sincero GRACIAS. 

Gracias 9 de Mayo de 2015.

Porque después de muchos años, os pude tener a todos reunidos en un mismo salón compartiendo una ilusión. Por fin llegamos a la ciudad de las esmeraldas. Fui feliz y ese sentimiento sigue dentro de mi y no lo olvidaré nunca. Recuerdo cada momento y a la vez olvido todos. Pero creerme cuando os digo que una de los sentimientos mas bonitos que he vivido nunca lo sentí cuando, esperando detrás de unas puertas blancas frente a una capilla, éstas se abrieron y pude veros a todos. 

Todas y cada una de las personas que quiero estabais allí, esperando completar el camino de baldosas amarillas. Todos fuisteis testigos del final. Y habéis sido testigos de un comienzo. Sinceramente, esa sensación, es inolvidable. Porque mientras caminaba por esa alfombra, y mi mirada se cruzaba con las vuestras, mi cabeza bullía con recuerdos, imágenes y sensaciones. Porque en el tiempo que duró la ceremonia os pude mirar a todos de frente y sentir que tengo una vida preciosa y todo es porque estáis vosotros en ella. Y porque en el transcurso de las horas que estuvimos juntos, y cuando nadie me veía, os miraba furtivamente, y veía vuestras sonrisas, vuestras voces y a veces solo gestos. Y sentía que la energía que se vivió ese día es algo que no se volverá a repetir. 

Por todo ello, gracias. 

Gracias por la implicación, por vuestra entrega, por vuestra intriga y por vuestro corazón. Como dijo una canción durante la ceremonia, sentí que habías abierto ventanas en vuestro corazón y aquel día todos latían al mismo ritmo. 

Y como no quiero que se me olvide nadie, y estoy acostumbrado a las listas, seguiré un orden para no perderme. 

Gracias a los Yujuuuu por el entusiasmo puesto desde que decidimos que de las palabras se pasaban a los hechos. Por las ideas aportadas, por las cenas a nuestras espaldas y las compartidas juntos. Y por vuestra sonrisa constante. Por llenar el día de música y baile, por pintar al principito un decorado de ensueño. Por ser como sois, gracias. Por supuesto, gracias a Dora, la organizadora, por su dedicación, paciencia, ayuda y su amor. Nada de lo que ocurrió aquel día hubiera sido posible sin ti, porque supiste guiar nuestros pasos cuando a veces se perdían. Gracias. 

Gracias al maestro de ceremonias, Sergio, por implicarte en una historia que te dio muchos quebraderos de cabeza, gracias por tus palabras y por tu buen hacer. Por tus bonitas palabras bañadas en recuerdos de dos chicos jóvenes que comenzaban a vivir. Por todo, gracias. 

Gracias a las familias, a las preciosas madrinas, a los emocionados padrinos, a las hermanas Marga y Beni que consiguieron hacernos llorar a todos con sus palabras. Familias, fuisteis geniales. Por el hecho de montaros en este viaje sin dudar, por querer compartir con nosotros un día tan especial, disfrutarlo y sonreír. Sabéis una cosa, ese día me sentí orgulloso de todos y cada uno de vosotros. Todos juntos como hacía muchos años que no estábamos. Con multitud de chiquitos corriendo entre nosotros, haciéndonos ver que la nueva generación se abre camino. Dos familias unidas, hermanos, hermanas, cuñados, cuñadas, sobrinos, sobrinas, primos, primas, tíos y tías. Padres y Madres, gracias por hacer que ese día se quede grabado en nuestras memorias. Nos hicisteis felices. Sonreímos, reímos y vivimos un día inolvidable juntos. Conexión Tudela-Pamplona, siempre.

Y que mas decir, Gracias AMIGOS.

Gracias porque también sois familia. Vosotros sabéis quien sois. La amistad no es una etiqueta en facebook, o un seguimiento en twitter. Es un tiempo compartido, un momento vivido, un llanto contenido o una sonrisa disimulada. Amigos venidos de fuera, de Logroño, de Lodosa, de Tudela, de Pamplona o de la misma calle de la Catedral. Sin vosotros no hubiera sido igual. 

La banda sonora de mi vida está cantada por ti, y en ese día no me faltaste. Fue un día, nos queda el resto. Gracias Naiara, mi hermana pequeña como dijo Beni en la Capilla. ¿Seguimos bailando? Cuadrilla, un placer vivir a vuestro lado desde una cena buscando a un asesino a otra perdida en mitad de Belate, ¿cuántas mas? Las que queráis. Gracias. 

Mi familia de Zaragoza, mi familia veterinaria… “Son mis amigos… En la facul pasábamos las horas”. Así cantábamos hace años, y así seguimos. Pasando los años, pasando la vida y compartiendo momentos como los que vivimos. Y los que nos quedan por vivir. Gracias a todos por venir. Os quiero. 

Mis individuos Las Vegas y Prada. Empezasteis compartiendo muchos renglones torcidos. Ahora el renglón se hizo mayor y vosotros fuisteis testigos. Sin duda alguna. Gracias por seguir a mi lado. 

Mi nueva familia mas joven y reciente, mis madrugadores fisnes19. ¿Todos a una  no? El tiempo compartido o los años transcurridos, no implican mas o menos importancia. Sólo la calidad del tiempo vivido juntos, determina la importancia de los mismos. El tiempo vivido juntos es genial, y me hace feliz. Y esa felicidad la vivimos ese día. Y lo mejor de todo, juntos. 

El Renglón Torcido ahora camina mas recto, y con una alianza en la mano. Ahora todo forma parte de un recuerdo maravilloso, plasmado en cientos de fotografías, vídeos y recuerdos. Recogidos en mensajes de agradecimiento y felicitación. Compartido con vosotros y vivido con, por y para vosotros. 

Nunca olvidaré el día que vivimos juntos. Nunca olvidaré mis pasos, mi emoción contenida y vuestras miradas complices. Nunca olvidaré, vuestras sonrisas. Abrazos y besos. Vuestro amor y vuestras palabras. 

Vuestra sinceridad y sobre todo vuestra verdad. 

Gracias porque hicisteis todos del día de nuestra boda un día maravilloso que sin vosotros no hubiera sido igual. 

Hoy el Renglón Torcido rompe su pudor a contar historias de amor verdadero y felicidad. Una sensación nueva que hasta hace un tiempo no sentía, pero que hoy rompo porque la ocasión lo merece. Mis renglones bien merecen palabras de amor, contadas desde el corazón y vividas tan intensamente que la emoción llena mis ojos con solo recordar.

Escribo, quizá un final. Por eso el ” Y punto”.

Aunque sí, es un punto, porque esta historia de amor ya ha encontrado su ciudad de esmeraldas al final de camino de baldosas amarillas. 

Yo lo recorrí con dos pequeños rubíes rojos en mis zapatos como si fuera Dorothy en el Mago de Oz. 

Y hoy, los golpeo uno contra el otro pidiéndole al gran mago de Oz que no quite de mi mente el recuerdo de aquel día. 

Gracias.

Os quiero mucho. 

Y punto.

Boda


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Poco a poco las cosas se van asentando, ¿lo ves?

Cuando parece que la vida se planta delante de ti como diciendo “a ver ahora por donde tiras…”, es en ese momento cuando siempre, no pueden fallar, las baldosas amarillas comienzan a brillar para que sigas el camino que ellas marcan.

Eso por si alguna vez las perdiste de vista. 

Casi ocho meses después me vuelvo a sentar para contar algo, aunque mi taburete ha intentado evitar que me sentara doblando sus patitas de metal haciendo que terminara con el culo en el suelo de par de mañana. Algo sencillamente reemplazable, cojo una silla y vuelvo tener mis dedos sobre éste teclado que tantas historias ha compartido conmigo. 

Hace poco, una semana en concreto, de charla tras una inauguración del Sr. Pintor, una personita Chechi-Liana recordó el tiempo en el que cada mañana en el trabajo miraban pendientes de si el renglón torcido seguía torcido y lo publicaba o si por el contrario seguía en silencio. Recordó tiempos pasados, casi prehistóricos, donde los sentimientos y las palabras no dichas sino leídas transformaban y dictaban los nuevos pasos a dar. El renglón torcido servía para transmitir entonces cosas que era incapaz de poder llegar a decirlas ante una mirada. Y al recordar aquello, me dí cuenta que nunca he dejado de ser un Renglón Torcido.

Recordé que me gusta escribir aunque no lo haga tanto, que me gusta plasmar lo que pienso y lo que siento aunque no lo haga a diario. Que tengo ganas de seguir contando historias aunque no siempre sean escritas. Durante todo este tiempo quizá mis historias volaran por otros cielos de diferentes colores, haciendo que ocuparan parte del tiempo que antes dedicaba a escribir. Quizá tenga que parar, mirar al suelo, volver a sentir el color amarillo que me lleva a la ciudad de las esmeraldas y comenzar de nuevo. O simplemente y quizá, ésta vuelva a ser una entrada aislada y no vuelva a escribir en otros ocho meses.

Sencillamente, no lo sé. 

Sólo se que hoy quiero escribir. Y lo hago porque como he escrito al inicio, poco a poco los caminos se despejan. Un camino cansado, difícil e indeciso. De no saber si encontraríamos nuestro lugar o si nos quedaríamos sí el. Si las circunstancias de la vida harían que nuestro anhelo de buscar nuestro rincón estaría al alcance de nuestros bolsillos o por el contrario tendríamos que dejarlo pasar. Días raros, en los que por la mañana teníamos una alegría y por la noche esa alegría caía de golpe al fondo del pozo. Días mezclados, de bajeras, pisos, reuniones, preparaciones y traslados. Días cansados, de amontonamiento de quehaceres y casi sin tiempo para respirar. 

Pero vemos la luz…

Y brilla fuerte, porque todo esfuerzo tiene su recompensa. Porque todo lo conseguido es merecido, y se merecería mucho mas. Porque cuando algo se lleva dentro no hay otra manera de que puedan ir las cosas.

Creo y siento que vienen años color esmeralda. Veo en el horizonte caminos que me gustan. Me gusta su luz especial, su fresco aroma y la dirección que toman. Y todo fruto de la dedicación, del respeto y de saber sonreír siempre ante las situaciones extrañas que la vida nos pone. Sabiendo siempre que tengo a mi lado a quien hace que esas sonrisas en los días nublados sean mas fáciles. 

Hemos conseguido mucho, más conseguiremos en el futuro.

Por ti.

Una vida entera.


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Dos mini hamburguesas, dos huevos fritos. Aceitazo, pan, salsa barbacoa, salsa picante…

Cena ligerita para antes de ir a dormir.

Pero si lo pongo no es porque me arrepienta de haber cenado eso anoche. ¡¡¡En absoluto!!! De hecho es una felicidad cenar eso… Claro que la compañia tambien cuenta, como no. Lo que pasa es que uno, después de cenar todo eso, y cuando el despertador del Sr. Pintor suena por la mañana para levantarse, comienzan los remordimientos de conciencia. “Bufff, voy a tener que levantarme para ir al gimnasio” “vaya sufrimiento, ya si eso me levanto mañana y voy que hoy tengo mucho sueño” “que no, marica, mueve el culo y levántate que ya te vale, que llevas mucho tiempo sin coger la rutina” “jooooooooooooo, pero por que hoy, que hace mucho frío fuera y lo calentito que se está en la cama”

Ésto es sólo un estracto de las conversaciones que mi cerebro tiene conmigo mismo a las 6 de la mañana, en el transcurso de tiempo que hay desde que el Sr. Pintor se levanta y viene a despedirse de mi antes de irse a trabajar. Digo que es sólo un estracto, porque os aseguro que mi cabeza da para mucho mas a esas horas de la mañana.

Pero llega un momento crucial, y es ese en el que el Sr. Pintor me pregunta entre tinieblas y así con esa luz como la que se ve en la foto “¿te dejo la luz encendida? ¿vas a ir al gimnasio?”

¿Que responder a eso?

¿Voy o no voy? ¿Es locuraaaaaa….. o frenesí? (ésto último es paranoia homenaje a la gran Lina Morgan y sus teatrillos de cuando era chiquillo)

Sigo.

¿Voy o no voy? La respuesta en 3, 2, 1. Pues venga que sí voy.

Siendo las 6:17 de la mañana, espero entre sábanas a que den las 6:30 para levantarme en una lucha titánica entre mi voluntad y el calorcito de mis sábanas y la pesadez de mis párpados. Lucho para no volver a dormirme, aunque a veces de cabezadas de poco mas de minutos porque sigo controlando el reloj. Es curioso ésto del cerebro, porque aunque me duerma un poquito me vuelvo a despertar y nunca mas tarde de la hora marcada.

Y allá voy, entre pensamientos de ‘levántate vago que llevas una racha…’, ‘ayer cenaste mucho y tienes que ir al gimnasio si no vas a llegar al verano con los huevos tapados por una lorza’ y un poquito de voluntad, termino levantándome.

Ale, al gimnasio.

Luego viene la otra parte, después de mi diciembre apoteósico de asistencia, vienen los avisos de mis gentes del gimnasio de ‘hace mucho que no vienes’, ‘debes unos cuantos días’, ‘esta semana para compensar tienes que venir todos los días’. Super Lara contenta de verme, Arantxa esperando que vuelva a usar su camiseta roja para ir a Zumba, Chelo sonriente porque otra vez volvemos a la rutina; Laura, feliz porque el grupo vuelve a ser como el que era… Y que digo yo, que vuelvo a estar contento de volver a estar entre ellos: con Jesús, Isa, Sara, Sandra, Luis… Así ya entre todos le damos el coñazo a SuperCarlos, que entre todos, y estando juntos, se nos da muy bien.

Y nada, hay que vuelvo casi con las legañas en los ojos, con dolores en todo el cuerpo de ayer, y ahora mismo con las piernas aún temblando de la paliza de hoy. Y ya pensando en que mañana tengo que volver a levantarme para ir, porque creo, que como no retome la rutina, la pereza al final podrá conmigo. Si no, ya veo que SuperCarlos al final me va a apuntar en la lista negra y no es plan.

No era un propósito de año nuevo el gimnasio. Ésto viene ya del año pasado, así que lo mantendremos durante el 2014. A ver si conseguimos que el verano que viene se nos vea con mejor tipín. Y si no, mientras tanto nos reímos por el camino.