Estoy expuesto.

Como una puerta abierta.

Cuando uno revela los secretos sin esperar nada a cambio, así es como se queda. Abres tus recovecos, tus cajitas mas ocultas, eso que jamás quisieras que se supiera. Te armas de valor para por fin afrontar las cosas tal cuál son y te quedas así, expuesto.

Es de tontos afirmar, y me estaría engañando a mí mismo, que cuando muestras tus cartas para la próxima jugada no esperas nada a cambio. Y con ésto me contradigo con algo que escribí no hace mucho, pero es lo que hay. Unas veces se piensa de unas maneras, y otras de otra. En frío, delante de la pantalla de mi ordenador, dejando mensajes en una pantalla de móvil, o escribiendo un renglón… Las cosas en frío se ven de una manera. En caliente las cosas cambian. Cuando tienes unos ojos delante esperando una explicación que te reclaman. Cuando sabes que abriendo las cajas que durante tanto tiempo has ocultado, puedes desencadenar una tormenta. Cuando la imagen del angelito y el diablo que todo el mundo tenemos como conciencia, sale a relucir. En ese momento te la juegas y tomas una decisión. O callas, o hablas. Y a mi me gusta hablar… Soy de los que sienten, de los que lo dicen. De los que muchas veces en lugar de pensar con la cabeza lo hacen con el corazón. Y después de todo ésto, te quedas no literalmente, desnudo. Con el corazón en una mano, y la vergüenza de vacaciones. Con nervios a flor de piel, pero con la tranquilidad de haber dicho por fin lo que sentías.

“Me preguntan que cuente que me pasa o por lo menos que lo explique, pero no lo haré. Hay cosas que es mejor guardarse para uno mismo para no entrar en competencias como he dicho al principio. Y si algún día me pillan pedo, quizá se me vaya la lengua, pero de momento creo que estoy mas guapo callado. Triste igual, pero callado.No hay indirectas, no hay mensajes subliminales. Aunque quizá alguien pueda leer entre líneas algo. De eso se trata, no hay que darlo todo masticado para dejar abierto el corazón o los sentimientos de par en par.”

Ahí está la contradicción. Y tambien la premonición. Es lo que tiene de bueno o de malo dejarlo todo reflejado en un blog. Que las cosas perduran. Tambien reconozco que siempre he sido contradictorio. Unas veces pienso en a cuando realmente quiero b. Pero tampoco es una contradicción porque la misma frase lo explica. Unas veces PIENSO, cuando realmente QUIERO. Unas veces cerebro, cuando otras corazón. De eso trata la vida, ¿no? De saber llegar a un equilibrio entre las dos cosas. Pero yo no lo consigo.

Efectivamente me preguntan que me pasaba, y dije que no lo haría. Pero lo hice. No me lo guardé para mí. Efectivamente, iba pedo, y se me fue la lengua. Pero fui perfectamente consciente de todo lo que decía en cada momento. No había mensajes subliminales, pero tampoco supieron leer entre lineas como pensaba que podría haber pasado.

Pero ya está hecho. El corazón se quedó abierto y de par en par. Es lo que hay.

¿Y ahora que?

Pues ahora nada. Una vez dicho todo, solo queda esperar que el rio turbulento vuelva a la tranquilidad de una balsa. Que se calme la situación y poco mas. No había nada que esperar, no esperaba nada. Y conseguí mucho. Pero ¿y ahora?

Sinceramente no se que pasará ahora. Y eso es lo que me asusta.

Pero por mi parte, está todo dicho.

Expuesto.

“Perdoname, por todos mis errores, por mis mil contradicciones. Por las puertas que cruce.

Discúlpame, por no poder callarme, ni siquiera hoy lo haré. “

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