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El Renglón Torcido

 

Bailemos hasta caer derrotados.

Vibremos al ritmo de la música hasta que nuestros pulmones agonicen por una partícula de aire.

Disfrutemos de los movimientos que nos permite nuestro cuerpo hasta sentir agujetas en el último músculo de nuestro de cuerpo.

Sin descanso, sin parar.

Bailemos al ritmo de la música. De nuestra música.

La que tu quieras.

No una noche, no unas horas, no un instante.

No.

Bailemos siempre, cada segundo de nuestra vida. Disfrutemosla hasta caer desfallecidos, cansados y sin aliento. 

No paremos ni un segundo, salvo para respirar y seguir moviéndonos al ritmo que marca nuestro cuerpo en cada momento.

No estamos en el mundo para pararnos, sin sentido y sin aliento.

No estamos para no sonreir. No estamos para no bailar.

Cada día que pasa es un día menos para que llegue el día en el que caigamos y nunca mas podamos levantarnos.

¿Que vas a hacer? ¿Esperar a que llegue ese día sin haberte movido?

Yo no. Yo me muevo. Y hoy bailo como si fuera el última día, porque nunca sabemos cuando será.

Aunque yo si se que hoy es el último día de mis 30, porque dentro de  tres horas exactas (son las 23.25h.), cumpliré 31. Y si algo tengo claro y he aprendido en el transcurso de éstos últimos 365 días es que no me voy a quedar quieto. No voy a estar esperando a que sucedan las cosas, sino que voy a ir en busca de ellas. Como he ido en busca de mis amigos, como he ido en busca del amor, como he ido en busca de la felicidad. Y aunque ésta muchas veces se resista, sólo hay que cambiar la banda sonora y bailar.

Siempre bailar.

 Porque si no te mueves estás muerto.

Porque si no te mueves, no vives.

Porque si no vives, se terminó.

Porque si bailas, la vida es mas bonita.

Así que todos a bailar, a disfrutar de éste próximo 21 de Octubre, conmigo.

Sonreír un segundo y pensar en lo que leéis.

Escuchad la canción y mover aunque sea el pie al ritmo de la música.

Vivir.

Ahora.

Es el momento de hacerlo.

Felicidades Javi, por el año que se termina. Lo hiciste lo mejor que supiste.

Hoy, bailo. Mañana más.

 


 

Círculo de bellas artes

Las tardes de invierno por Madrid

 

¿Donde se fueron “las tardes de invierno por Madrid” y “las noches enteras sin dormir”?

¿Presiento que se acerca el final?

“Estoy cansado ya de inventar excusas que no saben ni andar.

Y hoy solo quiero creer…”

¿Que creemos?

Hay veces que es mejor no creer, sino vivir con las certezas de lo que sabemos. Aunque a veces esas certezas sepan a café con sal y den ganas de llorar.

La vida no se trata de ganar o perder, que mas da eso cuando lo que la realidad nos dice es que perdemos cosas por nuestro camino. Cosas que se quedan atrás mientras los días pasan sin más.

Sin mirar atrás.

¿Y las noches de invierno por Madrid? ¿Puedes contar conmigo?

Hay veces que una determinada letra de una canción que has podido llegar a oir mil veces, de repente un día la escuchas de manera diferente. Y encaja en la banda sonora de tu camino. Donde encuentras señales de las que hablé recientemente.

Señales que hablan de recuerdos, de noches sin dormir, de morir de amor. De verte esperando en mi portal.

La vida pasaba.

“La vida se pasa y yo me muero, me muero por ti.”

Esa vida que guionizamos en una dirección y ella se empeña en llevarnos por donde le de la gana. Tratamos de hacer películas bonitas, aunque muchas veces se tornan tristes llenas de dulces locuras que hacen que paguemos condenas.

“Vendo dos entradas caducadas que eran de segunda fila y que en la vida romperé.” 

“Vendo dos butacas reservadas hace siglos que ahora creo que en la vida me senté.”

  

 

Las ganas de llorar tal como vienen se van, dejando  un rastro rojo a lo largo de las mejillas que el tiempo hace desaparecer para no dejar una nueva huella de la desgracia.

Los momentos se distancian en el tiempo, llegando a tornarse recuerdos amargos que aparecen en la memoria en el momento mas inesperado. No hay sueños, no hay realidades. No hay nada. No hay un mundo a nuestros pies. No hay baldosas amarillas por donde caminar que sean estables. Todas se mueven.

Pero hay música.

El director comenzó a tocar, y los pies empezaron a moverse. Notas que nos llevan a canciones que recuerdan historias. Canciones que decoran un día tras otro. Y a cada momento te hacen pensar que eres afortunado, no porque lo que suceda pueda llegar a ser bueno o malo. No.

Afortunado porque suceden.

Y si siguan sucediendo es que sigues estando vivo.

 


 

Un cambio de rumbo. Ayer buceé en las profundidades de las miserias humanas, para hoy volar en las superficialidades de las divas divinas. Y es que uno no puede estar indignado, e indignado, e indignado todo el día. Bueno, miento, si que se puede estar. Pero ayer ya escribí, y hoy cambiamos de tema. Algo mas ligerito. Algo con ritmo.

Desde hace una semana mas o menos, he podido escuchar el nuevo disco de Lady Gaga, que ni siquiera se como es el título, creo que Born this way. Y sinceramente digo lo que pienso. NO ME GUSTA. Menuda decepción de disco. Con ésto puede que me gane grandes enemigos, pero es lo que hay. No me he caracterizado nunca por bailarle el agua a todo el mundo. Y es que cuando un disco lo tienes que escuchar, y escuchar, y volver a escuchar, para que te empiece a gustar, pues como que algo falla. Y no es que al final te parezca bueno a base de las repeticiones, sino que te acostumbras a oirlo y ya está.

Y de eso no se trata. Muchas canciones en el disco nuevo. Alguna rescato porque si me gustan, como el primer single que creo que da el título al disco, y dos mas, pero el resto, las considero bastante flojitas. Algún sonido nuevo, algún ritmo nuevo, pero poco mas de innovador en alguien como ella que es considerada como la revolución en el panorama de la música. Incluso en algunas canciones como The Edge of Glory o Hair parece como si estuvieramos escuchando un disco de hace 15 años incluso. No no, sinceramente no es lo que esperaba del regreso de la nueva aspirante a  reina del pop (con permiso de Madonna, por supuesto). Pero sobre todo, creo que a muchas canciones de las que ha escrito nuevas se les va toda la fuerza con la que pueden llegar a empezar, en los estribillos. La canción de Judas con su nuevo video, (espectacular como siempre, eso sí, a pesar de que cada día parece mas una indigente vistiendo), llega al estribillo y se pierde. Totalmente, además de sonar como a ya escuchada. Y ésto tambien pasa en otras que forman parte del nuevo disco.

Menuda crítica a la señora Lady. Esperemos que vuelva a las andadas y recupere la línea Telephone, Dance in the Dark, Teeth, Poker face, etc… Esa es la Lady Gaga que se llevó al mundo de calle.

Y sin embargo, en otro lado de la balanza, tenemos a la nueva Jennifer Lopez, que tras unos años de dar tumbos en el panoráma musical, presenta un nuevo disco al compas de la famosa Lambada que todos bailamos hará unos 20 años mas o menos. Y sinceramente, J.Lo, gana la partida pero por ventaja abrumadora. Es un disco que empieza y te va enganchando con cada canción, a su estílo. Unas lentas, otras para dejarse las gomas de las zapatillas en la pista de baile. Pero canciones redondas, con un principio y un fin, y que van crescendo con forme se escuchan una y otra vez. En ésta caso, la veteranía de la Lopez puede con la frescura de la Gaga.

Bailaremos seguro muchísimo mas contentos aunque suena raro On the floor que cualquiera de las canciones que se presentan en el disco de Gaga, a no ser que haga una reedición como en el pasado y meta canciones tan estupendas como pasó con aquel Bad Romance. Y si me estiro un poco mas, hasta incluso llegaría a decir que el nuevo disco de Britney Spears se escucha con mas alegria de que el nuevo de la Gaga. Yo por lo menos en mi coche los he escuchado los tres, y el de Gaga pincha pero muchísimo.

De fuera vendran, y con las viejas divas no podrán.


 

Nunca lo había hecho, pero como dijo hace poco la Princesa Letizia, las reglas están para romperse. Y cuento el por qué de la ruptura de reglas. Con éste año, van tres contando historias a través de mis renglones. Comencé en marzo de 2009, así que a estas alturas, ya es el tercer abril que me asomo a vuestros pensamientos a través de mis líneas. Y cuando todo ésto empezó, y vi que la cosa iba hacia adelante, pues establecí una serie de reglas. Una de ellas era que sólo podía cambiar el formato del blog una vez al año, y a poder ser en los aniversarios. Cosa que hasta ahora he hecho y cumplido. El 2009 fué de una manera, que cambió con el 2010. Y el 2011 fue de nuevo una renovación en el estilo del Renglón Torcido. Así mismo, me propuse que año tras año, cambiaría la fotografía que acompaña la cabecera del título. La cambiaría una vez con el estilo del formato, y punto.

Pues esa es la regla que rompo. Y la he roto hoy día 28 de Abril de 2011. Para romperalas dijimos, ¿no Letizia? Pues ya está. Hoy no tengo un día especialmente alegre, sino mas bien tristón, mimosón y muchas cosas terminadas en “ón”, y he decidido que por que sí, iba a cambiar la foto que me anunciaba. Pues que mejor que poner una foto de mis vacaciones, hecha con amor por un señor pintor sin otros chicos del montón, en calidad de reportero gráfico de los días de descanso.

Una foto sin saber que estaba haciendo, sipupongo que perdido en algún bosque encantado de los recorridos, pensando en cuentos de hadas rodeados de puntos rojos que adornan los vestidos de los duendes de dichos bosques.

Una nueva foto en un día rojo. Rojo marcado por el teléfono rojo de nuevo. Influyente en exceso en los estados de ánimo de quien viste y calza. Pero sobre todo un día feliz porque sigo siéndolo como nunca lo he sido. Que no se lancen las alarmas. Estoy bien, un día triste, un día nublado no implica una tempestad ni mucho menos. Sigo siendo yo, feliz y contento por lo que tengo a mi lado. Ni duda cabe al respecto. Pero bueno, son días. Como hace poco escribía Vega, en su twitter después de sufrir un robo en su casa de Los Angeles: “mejor mañana, mejor sin más”.

Aunque sabes, siempre el día mejora cuando menos te los esperas. Cuando de repente comienza a sonar el teléfono y te hacen sonreir cuando al otro lado de la línea unas sencillas palabras hacen que los silencios del corazón rían de oreja a oreja mientras sigue latiendo.

Late fuerte, siempre. A golpes rojos, a puntos del corazón.

 

 


 

La calle está vacía, hay lluvia en el cristal.

La tarde es tan fría y no te veo pasar.

Yo te espero y te espero y desespero en tu ausencia.

Quisiera tocarte, acercarme un poco mas, pero se que estas tan lejos al verte pasar

y en tan solo diez minutos, nuestra historia que empieza se acaba.

Y si fuera capaz de mirarte y decir lo que siento.

Si pudiera tenerte mas tiempo del tiempo que tengo.

Si pudieras venir a mi lado tan solo un momento.

Si solo fuera capaz de romper el silencio, y detenerte en el tiempo.

Quisiera descubrirte, estar donde tu estás.

Mirar desde tus ojos, poder ir donte tu vas.

Y en mi torre te espero y desespero en tu ausencia.

Porque eres la razón de mi ser, mi anhelo, mi perder, mi destino.

Ahora solo vuelve, quédate, diez minutos conmigo.

Y si fuera capaz de mirarte y decir lo que siento.

Si pudiera tenerte mas tiempo del tiempo que tengo.

Si pudieras venir a mi lado tan solo un momento.

Si solo fuera capaz de romper el silencio y detenerte en el tiempo.

 

A quien corresponda.


“Escuece, escuece, pero mi casa se vuelve a construir, aunque los tornados lo destrocen todo…
Sé sobrevivir y sino aprendo, pero sin amarguras,
lo hago pa aprender a encontrar la felicidad mas pura.
Ni estoy loca ni lo estuve, creo que ya no te deseo ni en mis sueños.”

“Desilusión me ha venido a ver. Adiós a ti y a tus mentiras.”

Bebe. Escuece. Y Punto.

Para que decir más si de vez en cuando te encuentras una joyita de letra que lo dice todo por tí.

Ahí esta.

Ni lo que yo anhelo, ni lo que desean mis sueños.

Lo dicho Y punto.