El pecado mas asqueroso

Soy un depravado, sí. Es difícil ésto que estáis leyendo pero así es. Soy sucio, enfermizo e incluso asqueroso, pero tras muchas entradas en el blog tenía que compartirlo con vosotros. No se por donde empezar y si voy a saber plasmarlo como debo, pero es parte de mí. Las perversiones forman parte de mi vida, y peco, como el que más. Es más, cometo el pecado mas asqueroso que podáis imaginar.

¿Cuál?

Pues ahí va: soy homosexual.

La razón de todo lo anterior es simple. Estoy harto, y no siendo finos diría que estoy hasta la polla de tener que leer afirmaciones como las anteriores dichas por miembros de la iglesia católica. Día tras día, semana tras semana, y año tras año un colectivo como el mío sufre ataques constantes por parte de la iglesia. Esa iglesia que en su base predica que hay que tratar al prójimo como a si mismo y tal. Pues que se apliquen el cuento.

Esa frase de que la homosexualidad es el pecado mas asqueroso que se pueda cometer es la última que me ha tocado leer. Y que queréis que os diga, ya llega un punto que te hartas de aguantar. De callar y de tragar sin decir nada. ¿Que tiene la iglesia en contra de la homosexualidad? ¿Por qué tanto maltrato por su parte?

No voy a entrar en decir u opinar si la iglesia está llena o no de homosexuales reprimidos, llena o no de casos de pederastia, etc. No es mi intención juzgar a ellos cómo ellos nos juzgan. No es el propósito de éste escrito. Tampoco he sido nunca o no he estado nunca en las cruzadas por la defensa de mi colectivo. Es decir, no he sido nunca un abanderado de la homosexualidad, pero en éste caso creo que ya me tocaba decir algo.

No estoy enfermo. Soy homosexual desde que nací y mis padres, hombre y mujer, no han tenido nada que ver en ese hecho salvo que me enjendraron así. No es por su forma de educarme. Ésto para todos aquellos que piensan que si dos hombres o dos mujeres adoptan o tienen un hijo, por narices será homosexual. Mis padres, heterosexuales, me tuvieron a mí, maricón perdido. Y no lo digo en todo despectivo, que para eso me lo digo yo.

Me he criado como todos los demás niños de mi generación. He jugado, he reido y quizá he tenido mas problemas en el colegio con los compañeros pero como cualquier niño homosexual que está creciendo. Y no me enorgullezco de ello, pero tampoco lo escondo. Así fue. He pecado, sí, tambien como todos, robando pequeñas cosas cuando ibamos a los chinos, a las tiendas de chuches, o cuando ibamos de excursión. Tambien he mentido, he envidiado lo ajeno, he tenido pensamientos impuros. Pero que yo sepa, nunca leí “no desees a tu compañero” ni en la biblia, ni en los evangelios, ni me lo enseño mi profesora de religión.

Y me hecho mayor. Hoy con 33 años sigo siendo homosexual. Va a ser que no me he curado de ésta enfermedad como ellos la tildan. Si, me siguen gustando los hombres. Y no hago daño a nadie por que me gusten. Además, el ser homosexual no me hace tener especial interes en acabar con el matrimonio y la familia tradicional como la iglesia católica expresa y manifiesta continuamente: El matrimonio homosexual quiere terminar con el modelo tradicional.

Miren señores, no nos otorguen tanto poder que no es así. Que el colectivo quiera casarse y tener ese derecho no implica que queramos quitarle el derecho a los demás. Sino que todos, TODOS tengamos derechos similares. Si quiero casarme, que pueda casarme. Simplemente eso. No tratéis de acharcar a los homosexuales que cada vez hay menos matrimonios que deciden consagrar su unión por la iglesia y optan por hacerlo civíl. Ese disminución pienso que es simplemente gracias a la falta de tacto y adecuación a los tiempos que está teniendo la iglesia católica y su concepción de lo que debe ser una familia.

Y por último para terminar mi panfletada, lo mas importante: los homosexuales, tenemos sentimientos. Sí, aunque no lo parezca, los tenemos. No estamos todo el día pensando en pollas, cuartos oscuros y orgías salvajes. No es así señores.

Soy homosexual, soy feliz y vivo mi vida, MI VIDA junto a la persona que yo quiero. Me levanto a su lado, estoy a su lado, duermo a su lado. Vivo a su lado. Esa persona es un hombre, como yo. Por quererlo y estar enamorado como lo estoy, no hago daño a nadie, ni él se lo hace tampoco a nadie por estar a mi lado. Compartimos camino de baldosas amarillas. Reímos, sufrimos, vivimos y soñamos como cualquier otro ser humano del mundo. Salvo que yo he decidido hacerlo junto a otro hombre. Y a ese hombre lo quiero y no hay mas que decir.

No estoy enfermo, soy homosexual.

No soy pecador, soy homosexual.

No soy un depravado, sólo soy homosexual.

Ya está bien señora iglesia católica.

P.D.: el comentario de asqueroso pecado y sucio después me he dado cuenta que lo ha dicho un obispo griego que supongo será ortodoxo. Conclusión: no sólo es la iglesia católica.

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Un comentario sobre “El pecado mas asqueroso

  1. Hola muy buenas tardes.
    Me gusto mucho lo que has compartido. Y también veo que fuiste justo con tu P.D. no es sólo la Iglesia católica… a casi 4 años que tu publicaste esto, el panorama se sigue viendo de la misma manera… esperó seguirte leyendo .

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