El Renglón Torcido

"Entre doctores"

Pásan los años y allá queda en la distancia aquel septiembre de 1998 cuando por primera vez nos vimos las caras, sentados y nerviosos en los pupitres de la facultad.

Ayer volví a recorrer aquellos pasillos que nos juntaron, hace ya casi catorce años.

Y lo hice con vosotros, señores doctores.

Las dos veces me he emocionado de compartir ese momento con vosotros.

Dr. Ozé con sus josadas.

Dr. Moola con erikadas.

Dos personas y dos momentos.

Y detrás de ese momento que compartí con vosotros en el aula de grados, quedan atrás muchísimos años de trabajo, esfuerzo, tesón y paciencia.

Pero sobre todo trabajo.

Muy duro, durísimo.

Pero con la recompensa de haber llegado a ese final.

Y ese final hizo posible que pudiera volver a veros y a abrazaros.

¡Cuánto hemos crecido chiquillos!

Ya no somos aquellos chicos con dieciocho años que se juntaban en la cafeteria de la facultad. Ni los que se volvían locos para cuadrar prácticas, exámenes ni historias de estudiantes.

La vida nos ha regalado a los tres 14 años más de vida. 

Y aquí estamos, con 32 años y los que la vida quiera regalarnos más por delante.

Hemos crecido, hemos madurado. Hemos aprendido y hemos trabajado, duro para llegar a donde estamos. Yo no soy doctor,ni aspiro a serlo. Admiro y mucho el trabajo que habéis realizado. Sois fuertes, personales y  constantes. Sois cerebritos, sois importantes. Sois geniales. Divertidos, locos y afables.

Sois amigos. Y sobre todo y a pesar de los años, seguís estando ahí. Cada vez que volvemos a vernos es como si el tiempo que compartimos se detuviera en el momento en el que dejamos de vernos y se reanudara cuando nuestros ojos vuelve a cruzarse.

Mis chicos se hacen grandes.

Sois doctores.

Sois grandes.

Mi admiración y mi respeto.

Os quiero mucho.

 

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