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Fue un 9 de marzo cuando por primera vez comenzamos a hablar. A mirarnos cara a cara y decirnos las cosas como son.
Fue el 2009 el inicio de nuestra relación, y a día de hoy continua. En lo bueno y en lo malo, pero continua.
Te he contado mis cosas, mis alegrías, las penas y los llantos desesperados. Las risas, mis fiestas y mis compañías. Por supuesto, mis amores y desamores.
Siempre todo, aunque seamos francos. Nunca llegué a contarte las cosas del todo claras. No podía dejar las cartas a la vista por quien pudiera usarlas en mi contra. Contando todo pero sin contar, explicando sin matizar, revelando sin revelar.
Siempre con dudas pero siempre sinceras.
Nunca has fallado. Ni en las noches mas oscuras y desesperadas dejaste de estar a mi lado. Recurrí a ti siempre que lo necesite, y muchas veces cuando ni siquiera sabia que me hacías falta.
Hoy lo celebramos, mi querido Renglón Torcido.
Felicidades.
¿Y que hacemos preguntandonos si seguir o no? ¿Quizá sea hoy?
Creo entonces que la respuesta esta clara. Habrá momentos mejores, y te aseguro que habrá peores. Sí, mi querido Renglón, los habrá. Pero puedo prometer y prometo que siempre que tenga la necesidad de contar algo, serás el primero en saberlo. Pase el tiempo que pase o llevemos el tiempo que llevemos sin hablarnos.
Siempre, volveré a tu lado.
Hemos crecido juntos. Yo voy a por los 32 años, tu hoy comenzaras la andadura de tu cuarto año de vida. ¡Y cuánto hemos aprendido! No podemos hacernos a la idea de lo mucho que hemos echado a nuestras espaldas en este tiempo.
Algún día, miraremos atrás, y como si de un libro se tratara, reviviremos nuestras historias día por día, mes a mes, año tras año. Y descubriremos lo feliz que he sido estando a tu lado.
A pesar de todo.
Gracias a todo.
Y por supuesto, gracias a todos.
Felicidades de nuevo, Renglón Torcido.

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