El Renglón Torcido

Me oculté tras ella, para no ser visto. Es más fácil caminar y seguir adelante pasando desapercibido, sin que te puedan reconocer. Una máscara que ocultaba mi verdadera mirada, mi verdaderas palabas, mis verdaderos pensamientos y mi verdadero yo. Todo con el fin de tratar que, al no ser visto, las heridas que cubrían pudieran cicatrizar mas rápido, a resguardo de miradas indiscretas.

Aunque es sabido que las heridas cicatrizan mejor sin estar cubiertas, respirando aire fresco. Heridas que van cerrando con el pasar de los días a plena luz del sol. Yo dejé ver mis heridas a los que me rodeaban, mientras las escondía bajo máscaras para esconderlas de quién no debía hacerlo. Y esas máscaras eran de rencor, otras veces de rabia. Otras de indiferencia, quizá de altivez, y muchas veces de orgullo. Suelen decir que ante el enemigo no hay que mostrar flaquezas, debilidades, no tiene que haber talón de Aquiles. Y para eso las usaba. Tratando de ser mas fuerte que mi adversario las use durante un tiempo, aunque duraban poco. Porque cual espíritu de la contradicción, mientras en directo cubría mi rostro, en indirecto, a través de las escrituras que comparto, dejaba esas heridas al aire para ser vistas, por supuesto, y tambien, por él.

Hoy las máscaras descansan en la basura. Ya no son necesarias. Depués de la tormenta siempre sale el sol, ¿no? Muchas veces lo he escrito yo, deseando que comenzara el amanecer de nuevo. Ahora parece que ese sol comienza a salir, siendo hora de retirar las máscaras.

Tan sencillo como no hablar. No reprochar, ni tan siquiera casi preguntar. Hemos pasado tanto en éste tiempo, tantas discusiones, mal entendidos, furia y rabia que es mejor no decir nada. Y cuando ésto sucede, cuando después de haber echado toda la mierda que tenemos dentro, una vez vacios, destapados y sin máscaras, sólo quedamos él y yo.

En ese punto, en el que ya no hay miedos, en el que hay comprensión de que todos podemos llegar a equivocarnos en un momento dado, y tambien hay comprensión de que cuando algo sucede es por algo y tiene consecuencias, es donde empieza un nuevo amanecer.

Ese en el que siempre debimos despertar. En el que ambos mirábamos un punto rojo y sabiamos lo que significaba. Un lugar donde al mirarnos a los ojos de nuevo, y pasada la tormenta, sólo podemos recordar lo bueno que hemos vivido. Las historias que hemos creado, y los momentos compartidos. Porque aunque en los últimos momentos de mis historias, siempre hayan sido turbulentas, rabiosas y rencorosas, a día de hoy encuentro la paz.

Hay que enfrentarse a las cosas, tenerlas delante. Sentir, tocar y pensar. Dormir, despertar y volver a dormir. Respirar. Un olor familiar, un tacto conocido. Tu y yo, frente a frente.  Y a partir de ahí saber que el tiempo pasado ha hecho que las cosas se calmaran. Que estamos bien, en caminos separados, pero bien. Que por supuesto habrá aún malos momentos, y otros mejor, pero que lo malo, lo que nos hizo rabiar, lo que nos hizo odiar, lo que hizo romper miles de puntos rojos en el cielo, quedó atrás. Ahora comienza otra historia.

Yo siempre decía que no soy amigo de mis ex, y curiosamente hoy me he dado cuenta que soy amigo de todos y cada uno de ellos. Unos porque los veo más, otros porque están mas lejos. Pero de todos guardo un recuerdo especial y saben que si me necesitan, estoy. (Y si no tambien, que coño). Un Sr. Pintor me dijo que sí, que lo seríamos si algún dia nos separábamos. Yo cabezón dije que no. Y él mejor que nadie sabe que me revienta tener que darle la razón, pero se la tengo que dar.

No hay que apartar de tu vida a gente que has querido tanto. No quiero apartar de mi vida a alguien que me ha llenado tanto en éstos últimos meses que no puedo ni cuantificarlo. No debo apartarlo, ni ponerme máscaras cuando lo veo, ni rabiar ni odiar ni dejar de querer. No lo debo hacer por todos y cada una de las veces que nos hemos dicho “Te quiero”.

Comienza un nuevo camino. El 2012 parecía que iba a ser movidito, y así lo viene demostrando. No es fácil cambiar el chip. No es fácil darle a vuelta a los sentimientos, y pensar que ya nada volverá a ser como antes. Gran tarea, grandes deberes el pensar en esa otra persona como un amigo, en lugar de como algo mas. Pero, ¿y el amor, al fin y al cabo no es igual? ¿Cuántas veces decimos te quiero a un amigo? ¿Lo hacemos alguna vez? Sr. Pintor, tenemos un trabajo duro y difícil. Pero como dijimos no hace mucho, no mas peleas. Por lo que hemos tenido, por lo que hemos vivido, y por lo que viviremos ahora, desde otro punto de vista, pero juntos en nuestras vidas.

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