El Renglón Torcido

 

Estoy soltero.

Solo.

Mirando al horizonte y con un camino largo delante de mi.

Hoy lo se, y soy consciente de ello.

Si, pensaréis que llevo mucho tiempo hablando del fin de mi relación: de historias y leyendas. Subjetivas, objetivas, opiniones y desencuentros. Pero a pesar de todo, seguían siendo los coletazos de eso mismo. De mi relación. La triste y lenta agonía de un amor que desaparece. Y cuando desaparece te das cuenta que sí, que vuelves a estar tu sólo.

Con nuevas vivencias a tus espaldas, maravillosas y espeluznantes. Bellas y tristes, siempre hermosas en la fealdad, siempre ciertas en verdad.

Soltero, pero no entero. Y no entero porque mi corazón pierde pedazos cuando una historia de amor termina. Y ésta vez la pérdida cuanto menos ha sido importante. Sólo el tiempo hará que donde ahora falten esos cachitos amados, aparezca una cicatriz para rellenar el hueco dejado. Sólo el tiempo.

Después de un duro camino, hoy estoy en paz. Realmente no se si es un espejismo o es realidad. Pero sí, hay una calma y no tensa, en mi interior. Esa calma quizá venga de un final calmado, de una conversación bañados por el sol. Ese que tantas veces pienso que tarda mucho en salir para iluminar los días tristes. Ese sol nos dejo ir, tranquilos. Sin malas palabras, sin reproches, sin riñas, sin enfados. Sin mas. Nos dejó ir.

Y con él a nuestras espaldas nos dijimos adiós. Un adiós que duele, por lo vivido cuando amábamos. Pero un adiós que alivia, por lo vivido cuando amábamos mal.

No se deja de querer a las personas de un día para otro, por supuesto que no. No implica que desde hace unos días, quisiera mucho y ya no quiera nada. Pero la historia estaba sin cerrar, sin un punto final. Y ese “THE END”, necesario para los dos implicados en esta historia llegó, apaciguando las idas y venidas de los últimos tiempos.

Hoy estoy bien. Con recuerdos en mi cabeza, y mas en mi corazón. Me rió, y sonrío. Hablo y escucho. Y me divierto, tambien pienso. Pienso en lo que he dejado atrás, en lo que hemos dejado atrás. En si me habré equivocado, o si habré hecho bien. No lo se. El tiempo me dirá, me dará una respuesta. Pero a pesar de los pensamientos e historias que inundan mi imaginación de todo el tiempo vivido, hoy me siento bien y después de mas de tres meses de desasosiego e incertidumbre, malos entendidos y peleas, HOY, estoy soltero.

Singular.

Solo.

Yo. Sólo Javi.

Nos debíamos un final así. Normal. Nos lo merecíamos, Sr. Pintor. No es el que nos hubiera gustado a ninguno de los dos. Pero esa charla bajo el sol, tranquilos, sin malas voces, sin malas caras, sin maldad, con respeto y con el amor, que a pesar de las circusntancias tenemos el uno por e otro, nos la merecíamos.

No es un final de cuento. No fueron felices y comieron felices.

Pero es un final. Y los cuentos, como en la vida, necesitan un final.

 

 

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