El Renglón Torcido

 

Punto y final, porque no puedo mas. Porque no se puede entrar en una lucha mas allá de la que tenemos por nuestros propios y con nuestros mismos sentimientos.

Porque los comentarios generan otros comentarios, porque las habladurias propician otras nuevas. Y porque cuando los que opinan están a kilómetros de distancia puede ser que pasen mas desapercibidos en el roce con el alma. Pero cuando ves que se generan discrepancias entre los que te rodean, ese roce con el alma se transforma en pequeñas puñaladas en el corazón.

Y por eso hoy le pongo punto y final. Me doy la vuelta, con mis estrellas tatuadas a la espalda, y sin la mirada puesta en el horizonte,  para no volver a hablar de como me siento hoy respecto a mi relación. Le pongo punto y final para evitar que la pelota siga creciendo mas allá de lo que puedo llegar a controlar. Hasta ahora escribía, hablaba, lloraba y pensaba lo que compartía. Generaba consecuencias, mensajes, llamadas, nuevos mensajes, mails. Pero era así, yo corría ese riesgo. Y es mas, quizá al escribir sobre ello, yo mismo lo provocaba, sabiendo que las palabras que se plasmaban aquí iban a ser leídas por él.

Pero sinceramente, hoy, no puedo mas. No puedo ver como personas, conocedoras sólo de la mitad de la historia, se enzarzan en una confrontación de comentarios a los que me he unido para aclarar cosas. No me gusta, no quiero y soy el culpable de que halla sucedido. Y no puedo mas porque llevo tres meses intentando pasar página de una de las historias mas bonitas que he vivido en mi vida, y a día de hoy es como si fuera ayer cuando salí de aquella casa  después de comer tras el final. Y eso no debería ser así, no después del tiempo pasado.

El remover los hechos, las historias, los mensajes, los mails, le dan vida cada día. Y el hecho de darle vida cada día, a mi me mata por dentro. Porque no se que camino seguir para no hacer mas daño o hacerme daño a mi mismo.

No hay buenos ni malos en ésta historia. Sólo sentimientos que un día no son como deberían ser y hacen que tomemos decisiones. Acertadas o equivocadas, pero tomadas. Nadie sabe como funciona el amor, y mucho menos yo que llevo tres años escribiendo sobre la deriva de mi corazón. Pero hoy cierro ésta puerta. No removeré mas las profundidades. El día que sienta la necesidad de escribir sobre ello, comeré. O hablaré de lo bonito que fué el día.

No lo haré, ni por mí, ni por él. Buenas noches.

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