¿Tienes familia en Zaragoza?

 

El Renglón Torcido

 

Si alguien me conoce, puede contestar a ésta pregunta perfectamente. Pero el caso es que hace poco, un día de ésta semana, probablemente el jueves o el viernes, una clienta me  lo preguntó en el trabajo. La cosa fue a raiz de que el sábado pasado, realicé un viaje a la ciudad del Ebro con dos individuos, Prada y Las Vegas. Habíamos quedado en que a mi salida del trabajo el sábado, nos montábamos en el coche y emprendíamos rumbo a fiestas del Pilar, porque indiviuo Ejea nos esperaba para comer. En el trabajo, después de aquella apoteósica salida el finde, al que siguió otra escapada más, pero esta vez yo sólo, dicha clienta me preguntó que qué tal por Zaragoza. Yo lo contesté que muy bien, que en fiestas uno siempre se lo pasa bien. Y después me preguntó, ¿pero tienes familia en familia en Zaragoza?

Lógicamente, lo primero que contesté es que no, sin pensarlo. Dije: “no, familia no, tengo amigos”… E inmediatamente lo segundo que le contesté a mi clienta fue, “sí, si tengo familia, ellos son mi familia”… Eso mismo le contesté.

¿Cuando alguien con quién no estás emparentado de manera directa pasa a formar parte de tu familia? Incluso hay veces que esas personas que comparten tu vida, comparte (y redundo) más que muchos de la familia. Y yo precisamente no me quejo de la mia en absoluto porque los tengo, se saben y me comparten muchos minutos de mi vida: familia os quiero. Pero y ellos… Ellos que aparecen de la nada, sin esperarlo, sin buscarlos. Se encuentran. Un día estas en un autobús, otro día en un pupitre, comienzas a hablar y ahí se quedan. Otro día estás esperando para entrar en una clase, y cuando la persona que está dentro de la clase te cruza su mirada, sonríe y ahí se queda. Otro día alguien en un momento dado de tu vida te invita a tomar café, un café de Prada, digamoslo así y el café viene con compañia, y ahí se queda.

Ellos están, ellos son, y espero, seguiran. Ni menciono, ni individualizo. Son ellos, mis amigos. Aquellos que han llorado conmigo la lista de amores escrita cuando cupido no tenía puntería. Esos que han reido junto a mi cuando nos ha tocado reír. Que sonríen, que escuchan, que te abrazan como si fuera la primera vez que te ven, cuando por sopresa apareces en un bar oscuro de Zaragoza un 11 de Octubre en mitad de la celebración de un cumpleaños.

Amigos que vuelven del pasado, para retomar algo que nunca debió perderse y que se ha retomado con mas fuerza que nunca. Que te cuidan haciendo brochetas de solomillo y te abrazan mientras duermes como dos niños pequeños.

Ellos, mi familia, que proximamente me reencontraré con muchos de ellos desvanecidos con el tiempo pero firmes en el corazón. La Y griega vasca se conecta en 13 días, en menos otra conexión. Esa otra mas individual, mas Individual,mas Las Vegas, mas Prada, mas Monty, mas Rubicop, Individuas Poli y Poquet (nuevo bautizo), mas Ejea y mas Renglona Torcida. Y después nuevas mas, aquellas a donde me lleve mi tiempo libre para poder disfrutar de todos y cada uno de ellos.

La distancia dicen que hace el olvido. Yo no lo creo. Yo diría que la distancia, si quieres, hace el olvido. El olvido de aquellas personas que algún dia formaron parte de esa familia que son los amigos, y que de repente comenzó a esfumarse. Yo no me olvido de nadie, nunca. Ni de los que están, ni de los que dejaron de estar por circunstancias de la vida. No olvido aquellas tardes de paseos por independencia, ni los cafés a las 3 de la tarde en la terraza de la facultad. No olvido los disfraces, no olvido el mendebaldea, ni las broncas que echo de vez en cuando. Cuantísima paciencia tiene aqui mi familia que sois vosotros.

Os recuerdo porque quiero recordaros que a pesar del tiempo, no me olvido de nadie. Si cierro los ojos puedo escuchar cada una de vuestras sonrisas dentro de mi cabeza. Todas y cada una. Unas sonrisas suenan mas cerca, otras mas lejanas, quizá separadas por océanos. Quizá ahora mismo hasta resuene alguna en la China, o próximamente.

Cuando hablaba de que cupido no había tenido puntería, no tenía razón. Porque la mas maravillosa punteria que ha podido tener es traer a cada uno de vosotros MIS AMIGOS, a mi lado. Porque el amor que da un amigo no se compara a ninguno de los demás. Porque es amor incondicional, no egoísta, con los defectos y las virtudes. Porque están cuando estas bien, enamorado, y estan cuando estás mal, dejado. Porque te acompañan, si, por ese camino de baldosas amarillas del que tanto hablo.

Alguna pena tengo, porque presiento que en éste último año algún buen amigo se quedó en el camino porque no nos dió tiempo a mas. Os pienso, mucho, aunque me duela a veces, pero os pienso. Los domingos ya no son como eran cuando los compartíamos. Pero la vida es así, y cupido se equivocó.

¿Tienes familia en Zaragoza? Si, por supuesto, la tengo… Dentro de mi corazón, y afortunadamente siento que tengo familia en muchos puntos de la geografía española. Y como en todas las familias, hay lazos mas cortos y lazos mas largos, con unos te llevas mejor y con otros peor. Pero son, y siempre lo serán.

Quizá éste sea el balance de mi año con 30 años. Que mejor manera de terminarlos que dedicándome a todos vosotros que estáis ahí. Uno és, según de quien se rodea. Si me pongo a mirar a cada de uno de vosotros, ojos, a los que me miro y ahora mismo pienso, y veo lo magníficos que sois, me doy cuenta de que debo ser un tio genial. Genial por tener a gente cerca como la que tengo.

Da igual estar solo, o en pareja. Da igual tener más o menos dinero a fin de mes en el banco cuando han pasado todas las facturas. Da igual que llueva, haga sol o estemos ahora mismo en un “Veroño”. Da igual como haya sido éste año porque termina con vosotros, los que siempre estáis.

Por todos vosotros. Sabéis quienes sóis.

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8 comentarios sobre “¿Tienes familia en Zaragoza?

  1. Me encantan tus escritos y al igual que tú, creo firmemente en que muchas veces es más familia un amigo que la propia familia, por lo menos yo la siento así y con eso no quiero decir que no me sienta allegada a mi familia pero es otra cosa…
    “Los amigos son la familia que sí podemos elegir” creo haber leído por algún lado!

    Y ya se que no nos conocemos de tanto pero a mi me encantó conocerte y espero que me consideres parte de tu familia, aunque sea de la más lejana!

    Besotessssssss

  2. La familia elegida mola, aunque como dice Muriel Barbery en ‘La elegancia del erizo’: “Tenga una sola amiga, pero elíjala bien”…

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