Ducha

 

Muchas veces no hace falta un lugar maravilloso para que suceda algo perfecto. No es necesario un marco incomparable para que un determinado momento se convierta en algo bonito y no te lo puedas quitar de la cabeza. Quizás a veces pecamos de perfeccionistas tratando de buscar marcos incomparables para llegar a decir algo bonito, o sin mas para que ese marco pase a nuestro archivo de momentos perfectos. Y de repente sucede algo en el lugar mas inesperado que hace que te des cuenta que la dichosa búsqueda del marco incomparable a priori queda en un segundo plano.

¿Por que buscar, si lo mas bonito puede pasar a la vuelta de la esquina?

No es necesario adornos, decoraciones ni aspavientos. No son necesarias preparaciones, ni esperas. Sólo sucede de repente y ya está. Se alían los sentidos, el agua, la música, y los momentos. Y con una perfecta alianza surge algo precioso que no logras quitar de la cabeza. Ni lo logras ni quieres.

Sólo es necesario un cuarto de baño, un día de mucho calor, y una ducha reconfortante tras el mismo. Sólo es necesario que mientras sucede ésta ducha suene de fondo una música que has elegido porque te gusta en el iPhone. Sólo es necesario que después de esa ducha cuando te dispones a salir de la misma no llegues a la toalla. Sólo es necesario que en ese mismo momento, alguien que pinta sus horas a tu lado, pase por la puerta y se de cuenta que no tienes la toalla.

Sólo es necesario. Sólo, sin hablar. Nada más. Las miradas se cruzan como muchas otras veces durante el día, mientras la música llena el baño. Pero en ese momento las miradas no se apartan. Se mantienen. Unidas, sin apartarse la una de la otra. Azul verdoso frente a marrón.  Durante un tiempo, no se cuanto. Ni lo sé ni me importa. Tiempo, simplemente tiempo. Juntos. Los dos sólos, en el baño, sin nada más que una gran voz cantando el momento.  Y como no, surgen las sonrisas. Sonrisas que ponen el punto final, un punto rojo, perfecto.

Nada mas. Un instante, diez segundos, quizá menos, o quizá mas. Pero son diez segundos grabados en mi memoria, con su banda sonora incluída. A veces la vida te sorprende y te hace vivir situaciones que hace que las mariposas vuelvan a revolotear por toda la estancia.

Y que siga sorprendiendo por muchos años.

 

 

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