Y por fin vió la luz

Dudu 564: Y por fin vió la luz...

 

Cuando las cosas se planean bien, pues obviamente lo que deseas es que salgan todavía muchísimo mejor de como lo pensaste. Hay veces que sucede así, y hay otras que por cualquier circunstancia no salen como querías. Pero por suerte, ésta vez fue todo sobre ruedas. Después de muchos preparativos, nervios, pequeñas rebeldías, y locura final, Dudu 564 salió a la calle… Al barrio de los artistas.

No, no voy a hablar de la obra, porque es mi blog. No haré un balance de la calidad de las pinturas expuestas, porque es mi blog. No haré una crítica de las obras vistas durante todo el día en Pamplona, porque no las ví. No hablaré de mas allá de Dudu 564, porque no me moví de la Plaza en la que estaba. Y porque es mi blog. ¿Y por qué digo todo el rato lo de que es mi blog? Pues porque voy a hablar de un sábado que pedí vacaciones en el trabajo. Hablaré de un viaje en el que nos embarcamos hace algún tiempo y que culminó en un sábado rodeado de gente estupenda que se acerco a compartirlo con nosotros. Hablaré no de un pintor que expuso sus obras en Pamplona dentro del marco de El barrio de los artistas. No. Sino que hablare del Sr. Pintor que tantas veces ha aparecido últimamente en éstas páginas. Hablaré del día que salimos a la calle para disfrutar de un día importante para el Sr. Pintor, mi novio.

Un sábado que nos hizo reírnos y mucho, mientras cargabamos el coche pensando en si cabría todo en él o no. Menos mal que el Sr. del sofá sabe jugar al tetris y encajó todo perfectamente en el maletero del mismo. Y allí durmió todo la noche del viernes al sábado. En el maletero de mi coche, en el garaje de un hogar de culla ubicación no quiero acordarme, esperando la mañana del sábado para salir volando a Pamplona. La Plaza San Nicolás de Pamplona fue para nosotros el salón de nuestra casa, por donde desfilaron amigos, y mas amigos. Gente anónima que se interesó por las pinturas, con la que compartimos charlas y risas. Y sobre todo gente conocida, amigos, los importantes, que saben que en éstas situaciones es cuando hay que estar ahí, en la calle, acompañando.

Tambien fue especial porque dos familias se encontraron por primera vez cara a cara. Mi familia y la del Sr. Pintor se pusieron forma unos a otros. Besos, mas besos, charlas y sonrisas. Y allí los demás mirando. Un día bonito en el que dos historias que comenzaron de la manera mas casual terminan por juntar caminos, por que no, de baldosas amarillas que tanto me gustan, para juntarnos en un mismo punto y formar una familia mas grande si cabe.

¿Y que mas pasó? Pues que hubo un momento en el que el vino peleón casi nos juega una mala pasada al Sr. del sofá y a mi… Que conocimos a gente curiosa  y pasamos un día de lo mas bonito. Que lo de los mercadillos ambulantes igual hasta tiene su punto y lo mismo un día nos liamos la manta a la cabeza y nos dedicamos a pasearnos de pueblo en pueblo con una fragoneta vendiendo nuestras historias a quien las quiera comprar.

Un coche chiripituflautico, un día soleado, lleno de Dudu 564, lleno de sonrisas, lleno de vida, de colores. Un día duduespecial. Un día que para mi ha significado mucho. Un dududía en el que allá donde mirara veía puntos rojos adornando el lugar.  Siempre puntos rojos.

Siempre.

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