Reconozco que la lectura no es mi punto fuerte. Puedo escribir todo lo que quieras: historias que hacen llorar, otras que hacen reir, otras que no hay por donde cogerlas. Pero lo de leer, pues oye, como que me cuesta.  Aunque hoy estoy contento, porque he terminado de leer otro libro.

Un mundo sin fin, ha llegado a su fin. La primera vez que hablé aquí en el blog sobre mi nuevo libro se remonta Julio de 2010. Demasiado tiempo entre mis manos, demasiadas historias dentro de un mismo libro. Me ha costado pero ha llegado a su fin. Y llega el momento de hacer balance.

Un libro largo, muy muy largo. Aunque bueno, dado su predecesor no podía esperar otra cosa. Y he de decir que tiene mas similitudes con Los Pilares de la Tierra de las que me hubieran gustado. Pero en general le daremos el aprobado. Tampoco puede ser de otra manera, porque para que un libro de 1178 páginas me mantenga enganchado hasta el final, tiene su mérito.

Así que ahora a formar parte de mi pequeña colección de libros, que poco a poco aumenta. Ahora, con otro libro nuevo en la mesilla, cambiamos totalmente de historias. Nos alejamos de los señores feudales, monasterios, siervos y asesinos para adentrarnos en otro mundo.

¿Y cuál es ese mundo? Pues sinceramente no lo se aún, porque a parte del título del libro poco mas puedo contar. Aunque haré una cosa, escribiré lo que sale en la contraportada y así os enteráis. Y cuando termine de leerlo, haré una crítica. Sólo espero no tardar tanto en leerlo, aunque viendo que sólo tiene 347 páginas, espero volver a hablar de él muy pronto.

“Sumergiendo a los lectores en la mágina atmósfera de un verano parisino, No me iré sin decirte adónde voy, es un extraordinario viaje a través de los sentimientos y las acciones que definen la vida. Una novela certera, extraordinaria y optimista que te cambiará para siempre, basada en una historia real: la de todos nosotros. “

No me iré sin decirte adónde voy, Laurent Gounelle

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